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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE, TELÉGRAFQ Y TELÉFONO m DE NUESTRO CORRESPONSAL DE TODO EL MONDO, POR CORREO, CABLE, TELÉGRAFQ tá y? Y TELEFONO LO FUGITIVO Y LO PERENNE que días L os dos amigoscuestiones pasados platica ban sobre de política torpor encima de todo, hacia un fia... que acaso no sea fin. Me hablaba usted al comienzo de volver á un punto determinado de la historia de España, para desde él volver á comenzar la o ra de reconstrucción, Y eso. sí que se me antoja paradójico. En cualquier momento de la historia y de la evolución social, no en este solo, sepuede decir otro tanto. Recuerde usted queá comienzos del siglo xix, cuando se trató de implantar el régimen parlamentario, hubo partidarios de las Cortes según la tradición y á estilo de las antiguas Cortes seculares de Espa. Sa; otros, en cambio, propagnarony defendieron el sistema de Cortes moderno y europeo, el que teaemos hoy. Fues bien, á lo largo de un siglo ya hemos visto los resultadosdeploraBles, nefastos, del sistema universal y moderno. Ante estos resaltados, ¿podremos decit jjte lo que cabe y ttrge hacer esdeshaeer todo lo hecho y tornar á lo antiguo- y colocarnos donde estábamos en 1 S 10? Sería absurdo. No; la vida ao tiene aplazamientos; ni retornos, L evolución- -ésta es una Mea fundamental de ella- -es imversibk. I fs saciedades- caminan aparte, ó, si usted lo prefiere, un tanla aparte, de la trama y contextura que forman las reformas políticas y eí- derecha escrito. Observe usted la realidad política y jurídica actual- -la realidad escrita y esta misma realidad en su aplicación, en sus resultados, -y luego vea usted la vida social, la vida española, en su desenvolvimiento menudoy cuotidiano. ¿Usted- cree que á pesar de les atropellos y desenfrenss- que vemos en la poli- tica, y á pesar- e este marasmo é inercia qué ñatea nota n la isasa, mejor, en las clase directoras, usted cree que, á pesar de todos esos: síntomas, en España no hemos adelantado mucho en diez, en quince años, y que la vids? cuotidiana del ciudadano (el acervo de sus ideas y de sus sentimientos) no es ahora distinto, mejor, que hace esos diez ó quince años? Hegar otra cosa sería negar la misma vida sería creer que la evolución es algo qtíe puede estacionarse en un punto, indefinidamente. -Entonces, ¿cuál debe ser la actitud del político, del gobernaste? S i usted sostiene que el gobernante es á manera de un epifenómeno, de un fenómeno adiciona ¿qué es lo que el gobernante abe que haga: -Ante todo, el gobernante debe tener una fe profunda 1 la vida y en el desenvolvíen miento de las sociedades. Su misión no llego yo á decir que sea inútil. I a misión principal del gobernante es asegurar la paz y la estabilidad. Con que ese gobernante sea recto y justo, coa que durante su mando asegure de un modo sólido y veraz la paz pública, infundiendo, confianza á- todos los ciudadanos, habrá hechamucho. Aparte de esto, cuente usted con la colaboración fecunda que un elemento de alta honestidad y de rectitud puede llevar, por irradiación psicológica (sea cual sea su radio de acción, pequeño ó grande) á la marcha de la nación gobernada. A mi entender, forjarse una ilusión sobre la efectividad inmediata y total de una reforma política, vale tanto como creer en el poder de una abstracción. Muchos y hondos pensadores han discurrido sobre esto. En definitiva, estudiando la historia, la gráfica del desenvolvimiento de las sociedades, se viene á parar, corno decía pl principio, en la adjehmdad de la política y en la sustanítvidad de la vida. De aquí naca el que todos los gobernantes y políticos q 3 Jian cultivado y cultivan los estudios Insto. A B C EN LISBOA 1 A BODA DEL REY N u e v a m e n t e se vuelve á hablar del casamiento d e nuestro soberano D. MaHuel II con la princesa británica Patricia de Connaught, y esta vez con profusos detalles, que dan al proyectado enlace todo el carácter de autenticidad. Según un periódico de I isboa que debe estar bien informado, aunque no sea afecto al actual Gabinete, la unión regia habrá d e efectuarse en Mayo próximo con toda la ceremonia y esplendor que hubo de obserrarse con motivo del casamiento de don Carlos con la princesa doña Amelia de Orleáns. El mismo periódico agrega que serán padrinos déla boda, por parte del rey D. Ma noel, el Soberano de Inglaterra y Sa Sauíidad Pío X. Mas esta versión, á lo quepare ee, no tiene el refrendo oficial. La noticia esterna preferente de conversación en todos los- Círculos políticos, y á ser verdadera, no tardará en iser comunicaría á las Cortes extranjeras. En ello el Gobierno guarda la más p e dente reserva. nan á encontrarse y á departir de nuevo. -Aunque usted no opine como yo -dice uno, -es el caso que mi criterio es un poco pesimista ante la situación de España. Ante el espectáculo que en estos últimos tiempos se nos ha ofrecido y hoy se nos ofrece á los que observamos la realidad, creo yo que mi pesimismo está justificado. ¿Para qué, amigo mío, han servido tantos y tan nobles esfuerzos puestos al servicio de una causa no ble y patriótica y desinteresada? ¿Fodrá vea político, un estadista, permanecer sereno, impasible, con pleno dominio de sí, coa plena confianza en el porvenir, cuando contempla tal inerda y marasmo en el país y cuando ve posibles regresiones á un estado- social, á iiaa época de la historia que creíamos desaparecidos? Si tal político reflexiona á solas consigo mismo, ¿no dudará de sus esíuerzos y no creerá que todo el tiempo transcurrido hfi sido en balde y que lo que procedía, para laborar eficazmente, para que la labor de. reeonstrnceión d e España iuera posible, es volver treinta ó cuarenta años atrás, y, dando por nulo todo lo hecho, comenzar de nuevo la dicha reconstrucción, española? fAMOENS EN PARÍS En breve será- -Permítame usted- -ha replicado el otro inaugurado en amigo; -es muy- dif íoil que podamos entenParís, en los jardines del Trocadero, el mo- dernos. Nuestros puntos de vista son comnumento á Luis de Camoens, consagrado pletamente divergentes, son opuestos. Ho como uno de los más grandes poetas épicos pueden menos de serlo. Usted es un juris ¿el mundo; como el inmortal Cervantes re- consulto y un político; yo soy n mero obproduciendo y consubstanciando en Sancho servador de la realidad viva, y dentro de la y el Quijote ía más perfecta dualidad huma- realidad, de Jas cosas pequeñas- I os dos na que sobrepuja la síntesis nacional, así puntos de visita son igualmente lógieos, naCamoens, el más alto cantor de las glorias turales; pero la psicología de uno y otro arlusitanas, llevó á todas las literaturas el gumentante son distintas. Un político y uu mayor ingenio é inspiración que se conoce jurisconsulto ve siempre la realidad á tradespués de los poemas clásicos de la anti- vés de a s a abstracción. Para él la vida soí güedad. cial, la realidad social, está fuertemente enI, a figura de Camoens se nos muestra, si camada y representada en las leyes y en no insuperable, inimitable en la lírica, am- las refprraas políticas. Una ilusión (una iluplio relicario de bellezas peregrinas que sión nacida de su propia vida, de SH propia fundadamente colocan todos tos críticos razón de ser) le hace ver que las sociedades portugueses en un plano superior á Los Lu- marchan y ge desenvuelven á causa de est siddas. Por desgracia, e! uiéuto excepcional mismo derecho escrito y de estas mismas de Camoens, coa especialidad en su pro- reformas políticas. A su entender, si en un ducción lírica, solo puede ser aquilatado á momento, por un milagro, pudiera operarse través de traducciones imperfectas; de modo una separación entre realidad social y deque no hay manera de apreciar como en el recto escrito, esa realidad social so podría propio manantial las sutflezas de la lengua, exisíir y las sociedades cesarían en un iris- los conceptos jocosos de su teatro intere- tante de vivir. t santísimo, y singularmente de la extraña y- -Un momento. ¿Me va usted á sostener armoniosa delicadeza del poeta portugués, la paradoja de que para la vida social, para cuyo sentimiento especial no es susceptible la marcha de las sociedades, la obra del pode ser traducido. lítico y del legislador es inútil? El monumento, que es obra del escultor -No voy á sostener tal paradoja. Toda lusitano F. I Spez, iba á ser inaugurado idea llevada á sus últimas consecuencias encuando hace días pasó por París el rey don cierra inexactitud. Yo me pongo en un térManuel; pero tan feliz ocasión no pudo ser mino medio, es decir, admito rectificaciones, aprovechada al efecto porque aun no esta- atenuaciones y excepciones á mi tesis. 1,0 ban terminados los trabajos. Y es de lamen- que digo es que en las sociedades, en la tar, porque con la presencia del Monarca humanidad, existe una vida interna y proen aquella capital se hubiera dado mayor funda que las hace desenvolverse y camisolemnidad al acto, y esto hubiéramos ga- nar á sa destino destino que no sabemos nado en el concepto público quienes en los cuál es independientemente de la obra del últimos tiempos tantas veces hemos sido político y del legislador. La fuerza interna vituperados en el extranjero por falsas im- y escondida de las cosas, lo que llamamos putaciones ó por erróneos juicios de gentes vtda, no sabemos lo que es, no podemos depoco escrupulosas ó divorciadas de la finirla; pero nos damos cuenta de que es verdad. algo poderoso y misterioso, que no se acaAF ONSO GAYO ba, que- no tiene soluciones de continuidad y que marcha eternamente á pesar de todo, r ilI11 N 1 UISMIiitBHDI 1 llMlFirnntlia nsraimnTm imntnrminimwnri m i r a- i