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ANO NUEVO ARTA A UN SEÑOR MuchohelamenV t a d o respetable amigo mío, no haber conseguido verle. Graves ocupaciones le absorben todo su tiempo, según afirman sus allegados, y has a es fama que dio usted órdenes severas para no recibir ni la muda tarjeta que anuncia la presencia de un visitante. Indiscreta temeridad hubiera sido auebrantar tan severa consigna. Por eso le escribo. Deseaba felicitarle coraialmente, dedicando algunos minutos, como otros años, á dos asuntos que le fueron gratos siempre: la beneficencia y la protección. En estos días llueve, hace frío, la niebla oculta el sol, nieva copiosamente en las alturas, desbórdanse los ríos, y si desde la sierra bajan los lobos á la humilde aldea, también por las grandes ciudades se esparcen la miseria y el hambre. I, a visión de la muerte nos persigue, pero también en esta época se hacen las siembras redentoras; tierras y corazones entreabren su seno, empapado en agua del cielo ó en lágrimas del hombre, y pensamos en mejorar nuestra suerte, deseando sonrientes á nuestros hertnanos la felicidad y el bienestar. Plácenos confundirnos con los pequeñuelos, acariciándoles y regalándoles; sus juegos y sus alegrías infúndennos nueva vida. Por muy importantes que sean sus queiiaceres, buena le será una tregua. Padres y maestros (y los gobernantes tienen algo de paternal y docente) no desdeñan, antes bien, apetecen la compañía de los hijos ó discípulos. En estos tiempos es indispensable que los de arriba y los de abajo se entiendan y se amen. Una frase vulgar dice que el trato engendra cariño. I os benefactores que se contentan con enviar su oro al pobre, des deñando su contacto, é invocan la máxima de que la mano izquierda debe ignorar lo que haga la derecha, para justificar de. este modo algunas veces su perezoso egoísmo, ao hacen bien. Creí siempre que esto no quiere aeclr que una de las manos permanezca ociosa. Con la derecha estrechemos la mano del desgraciado, y con la izquierda, sin que él se aperciba, ni se pueda sentir hurnülado deslicemos en su bolsillo el piadoso donativo, y así será completa la caridad, siguiendo á la letra el precepto. Y en la esfera social, cuando otorguemos alguna recompensa al humilde, no adoptemos una actitud altanera y desdeñosa, no rehuyamos el homenaje que se les debe á los desconocidos generosos; ensalcemos con sencillez cordial y afectuosa a los que realizaron hechos nobles y heroicos; seamos entusiastas heraldos del bien donde quiera que aparezca. Uno de mis propósitos era invitarle a una ceremonia, á la cual no ha faltado nunca y á la que acuden hace años nuestros gobernantes, animando con su presencia á un grupo de obreros científicos que calladamente realizan una labor de progreso en muestra patria. Me refiero á la inauguración üe la Sociedad Española de Higiene, popularizadora de la ciencia, defensora de los intereses sanitarios, al denunciai con energías siempre renovadas las deficiencias sociales del país. Sus concursos de premios, han contribuido á difunda la cultura; sus discusiones y proyectos repercuten en las esferas del Poder y hace muchos años que la ceremonia de inauguración es presidida por los- ministros de la Corona que desempeñan la cartera de Gobernación, el Interior, como muy acertamente se califica en otros países. Una feliz coincidencia es causa de que una insigne personalidad ocupe no ¡sólo el ministerio de la Gobernación, sino la presidencia del Consejo, el cual es á su vez presidente nato del Consejo Superior de Pro tección á la Infamia, que acaba de otorgar 5.000 pesetas en premios á sus maestros y médicos. No he de referir á usted los actos meritorios que se recompensan. Ya los conocerá, admirándose de ellos. Habiendo sido la Sociedad de Higiene iniciadora de la ley de Protección, á la cual se debe la creación del Consejo, éste acordó por unanimidad, en testimonio de afectuosa gratitud á aquella modesta Corporación, y dada la costumbre de que su presidente honre la solemnidad de apertura, hacer el reparto de diplomas á un mismo tiempo El Sr. Moret, además de jefe político, es un hombre de gran corazón y de superior entendimiento. Ha representado á España en Congresos internacionales de asistencia y protección, en los que habrá visto que toman parte los jefes de Estado y todos los hombres públicos de altura. En el de 1900, por ejemplo, coincidiendo con la Exposición Universal, presidió Casimiro Perier, cooperando activamente Bourgeois, ValdeckRousseau y cien más. Comprenderá usted con cuánta impaciencia esperan los dignos miembros de aquellas Corporaciones que designe día el insigne orador para la modesta ceremonia, merecedora de solemne suntuosidad. Ahora se dará cuenta del porqué deseaba visitarle Es preciso que asistamos todos. No se trata. de pronunciar galanos discursos tan sólo, sino de hacer propaganda por el hecho. Infortunado mil veces el país en el cual todo él mundo no se interese por estos problemas. No escasa responsabilidad nos corresponderá también á cuantos presumimos de amar á la patria si, con pretexto de satisfacer ambiciones personales, indudablemente respetables, olvidamos fomentar el más hermoso anhelp del corazón del hombre: el de hacer bien á nuestros semejantes Ayúdenos, querido Señor y bondadoso amigo mío; tiéndanos ambas manos, y al estrecharlas agradecidos se las besaremos llorando en nombre de los pobres y de los niños á quienes ansiamos salvar, educar y proteger. ¡Año nuevo... vida unevaí, y mil venturas deseo á todos cordialmente. LA REINA GUILLERMINA, NODRIZA 1 a simpática reina Guillermina de Holán da es amadísima y popular en su país, donde se rinde un culto fervoroso al hogar. Con motivo del nacimiento de la heredera del Trono, el pueblo entero se asoció á las fiestas oficiales, y su entusiasmo subió de