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A B C SÁBADO J. DE E N E R Ó L E 1910. EDICIÓN j PAQ. 4 época, éramos unos enamorados de Prim, cuyo nombre, vibrante como su espada, lo llenaba todo entonces, desde Castillejos hasta Alcolea. Por eso Prim fue el ídolo de nuestra ny tez, y en los ensueños de gloria que acariciábamos se nos aparecía transfigurado por el amor patrio, cabalgante ea su negro corcel, arengando al batallón de Córdoba en los Castillejos, después de hacerle dejar las mochilas. Aun restan contados ejemplares del grabado en que aquí. se reproduce la gallarda figura del héroe, y uno de ellos se se conserva en una tienda de la calle de Serrano, cuyo dueño, antiguo progresista, á ningún precio ha querido cederlo á los que han intentado comprárselo. Prim fue el emblema de nuestra madurez, porque representaba el principio de autoridad y el orden, que en España son elementos incompatibles con la República, en aquellos días aciagos que sucedieron á la revolución de Septiembre. Por eso él, cuando en su entrada triunfal en Barcelona era requerido por las masas demagógicas para que arrancara del ros la corona real, respondía negativamente con la mano, y en voz altisonante añadía: e- La enrona, no alentando ya en su patriotismo la idea salvadora de restaurar la Monarquía, como base indispensable del orden social en España, sin contar coa que las exaltaciones criminales de los sectarios ¡rojos impedirían que viese su noble obra, que al fin se consumó por el ánimo esforzado del que la simbolizaba. L, a figura de Prim se agiganta con el transcurso del ¿tiempo, y su obra política, eminentemente monárauica, se consolida en el Ejército en términos de lealtad tan acrisolada, que cuando se derroca aquel régimen) él se encarga de restaurarlo. ¡Como que el Ejército y la Monarquía son términos integrales de la patria española, y cuando desaparece Prim surge Martínez Campos! De ahí que estos dos hombres merezcan la gratitud pública, que ya se ha exteriorizado en Madrid respecto del segundo con la estatua ecuestre que merced á la noble iniciativa del marqués de Cabriñana, se levanta en el Retiro, dando frente á la que se emplazará de Alfonso XII, pero que permanece oculta; respecto del primero, en términos de tan notorio é ingrato olvido, que ni tan siquiera ha conmemorado el Ayuntamiento de Madrid con una modesta lápida el sitio en que perdió la vida, y con ella España á uno de sus más grandes hombres. Apelamos al patriotismo del general L, uqae y á su amor acendrado al Ejército para que se honre á sí mismo honrando la memoria de Prim, iniciando en nombre del Gobierno la idea de erigir en Madrid una estatua ecuestre a) héroe de los Castillejos, para cuyo fin y como modelo eederá seguramente el tendero de la calle de Serrano el grabado que posee. ROQUE REY Monsieur Pichón, de eincuenta años de edad, qme vivía en el cuarto donde estalló el incendio, tenía una enfermedad del corazón. Ayudado por sus vecinos logró salir también á la calle y se refugió en casa de un carbonero, amigo suyo, acostándose allí de nuevo. I os bomberos lograron impedir que las llamas alcanzaran los pisos altos, pero cuando terminó el incendio no quedaba nada del cuarto habitado por M. Pichón. No ha sido posible indagar la causa del siniestro. Una asistenta que se había retirado á las ocho de la noche cuidaba á monsieur Pichón. Es probable que la lámpara de éste cayera al suelo é incendiara las cortinas de la cama. Pero no se puede asegurar nada, pues el enfermo, á consecuencia de la emoción producida por la catástrofe, ha muerto á las doce en casa del vecino que lo recogió, sin poder decir nada acerca del origen del suceso. EL GRAN ESTADISTA Vlagatetista. -Perdón, querido Zarramplín, un momento... Zarramplín. -Todos los que usted quieta, insigne Bagatelista. Bagaíeksta, -Escuche usted. Zarramplín. -Estoy atento; diga usted cuanto guste. Bagatehsta. -Í, o que voy á hacer es leerle á usted. Zarramplín- -Me llena usted cte espanto. ¿Trae usted un drama, un poema, una crónica brillante? Bagatelista. -Tranquilidad, sosiego, calma. Aunque bagatelista, ni soy dramaturgo, ni poeta, ni mucho menos- ¡cómo pudiera llegar á tanto! -cronista brillante. Zarramplín. -Me tranquilizo ante esa declaración tan tranquilizadora. Bagatelista. -I o que voy á leer á usted es muy breve. Tengo presente en la memoria el célebre fragmento de I eopardi titulado... que un síntoma de degeneración? ¿En tonces... Bagatelista. -Calma, calma, mucha calmat dilecto Zarramplín. Aun falta lo mejor. Sigo leyendo: Pero como estas asimetrías reposan, en suma, sobre reales disposiciones anatómicas, es muy posible, como lo ha sostenido Broea y como lo ha proclamado un autor reciente, M. Gaupp, que las asimetrías normales del cuerpo humano sean más bien la expresión de una organización superior Zarramplín. ¡Maravilloso! ¡Soberbio! Ya estoy viendo... Bagatelista. ...á una porción de parlamentarios y políticos amigos nuestros encarándose en el espejo, y mirándose los brazos y las piernas. Pero... Zarramplín. -Diga usted; estoy impaciente por escuchar el resumen, el corolario, la deducción de la filosofía bagafelista Bagótelista. -Pero si esto suce de en el dominio de la materia, digámoslo así, es lógigico que suceda también en la esfera del espíritu. I, a asimetría del cuerpo humano es muestra de superioridad, de- una organización elevada. Ün grande hombre, un hombre que se destaque de los demás, será forzosamente un hombre asimétrico, Transportemos la teoría al terreno de la politica... Zarramplín. ¡Transportémosla, amado Bagatelista! Bagatelista. -Ya sabe usted que estas aplicaciones y similitudes son corrientes. A Spencer debemos la comparación del organismo social al organismo animal, y ya mucho antes que Spencer, Hobbes comparó y equiparó la sociedad á un gran monstruo, el Leviathan. 3o de Diciembre 1909, UN INCENDIO MUERTO POR LA EMOCIÓN POR TELÉGRAFO PARÍS, 3 t 1 T. os inquilinos de la casa número 3 de la calle du Soleil, en Belleville, se despertaron anoche sobresaltados, á la una de la madrugada, al oir gritos de ¡fuego! Acababa de estallar un incendio en un cuarto situado en el primer piso de la casa y el fuego tomaba rápidamente proporciones alarmantes. Un humo espeso llenaba ya la escalera cuando los catorce inquilinos de la casa lograron salir del edificio. L Zarramplín. -Perfectamente; adelante... Bagatelista, -En este caso, y hecha la correspondiente equivalencia, tendremos que el parlamentario, el político, el estadista verdaderamente grande, admirable, maravilloso, será aquel en quien el hombre de la derecha sea completamente asimétrico con Zarramplín. ...titulado II bárbaro vizio di el hombre de la izquierda; es decir, aquel leggere o recitare ad altri i compommente propi. que por la derecha sea una cosa y sea otra Bagatelista. -Perfectamente; además, lo por la izquierda; ó, más claramente, quien que yo voy á leer á usted no es una compo- sea por la derecha gubernamental y por la sición propia. Se trata de unas líneas, seis izquierda revolucionario, por la dereeha ú ocho, de una revista. monárquico y por la izquierda republicano... Zarramplín. Me tranquilizo más todavía. Zarramplín. ¡Estupendo! ¡Archicolosal! Comience usted; soy todo oídos. ¡Aclamemos al grande, al más grande de Bagatehsta. ¿a revista es una rsvista se- nuestros estadistas! ria; una revista científica y de crítica filoBagatelista. -Y corramos, corramos á darla sófica. enhorabuena á nuestro amigo Natalio Rivas. Zarramplín. -Tanto mejor; rouos ios zaAZOR 1 N rramplines amamos con pasión la filosofía. Bagatelista. -Dice así la nota de referenLA AVIACIÓN cia. Hace mucho tiempo que se ha comprobado que la simetría bilateral del cuer- EL AVIADOR CODY po humano no es más que aproximativa... Zarramplín. ¡Demonio! ¿Dónde va usted EN PELIGRO á parar con eso? POR CABLE Bagatehsta. -Paciencia; escuche usted con LONDRES, 3 1 I J M, silencio. El hombre más normal del munR l ayiador inglés Cody ha intentado rea do puede presentar y presenta muy á me- lizar una audaz travesía aérea. nudo asimetrías de la cabeza, de la columCody pretendía ganar el premiode 250.000 na vertebral, de las caderas, de los brazos, francos ofrecido por sir William Hartley de las piernas. Se ha llegado á decir que para el aviador que cubra la distancia entre existen en el hombre dos individuos dife- Liverpool y Manchester, es decir, cincuenta rentes... kilómetros en línea recta. Zarramplín. -Querido Bagatelista. eso me Cody ha probado fortuna con su biplano interesa profundamente. Siga usted. Desde el amanecer comenzó los preparatiBagatelista. -Aun no hemos llegado á lo vos en Aintre (L aneashire) donde había más curioso; continúo leyendo: ...dos indi- instalado sus hangars viduos diferentes: el hombre de la derecha Como el motor funcionase á maravilla, y el hombre de la izquierda, dos individuos Cody se decidió á elevarse, no obstante la que reaccionarán diversamente ante los es- espesa bruma que flotaba en la atmósfera. tímulos exteriores y no pensarán con el Esta imprudencia ha podido costar la mismo hemisferio cerebral. Se ha pretendi- vida al aviador. do ver en este hecho una adaptación funCuando había recorrido 19 kilómetros á cional, un efecto social, un síntoma de de- buena marcha, divisó frente á sí á una línea generación... de alambres telegráficos. Zarramplín. ¡Interesante, curioso extraYa no era tiempo de hacer funcionar el ordinario! Todo un mundo de nuevas pers- estabilizador y elevarse para transponer el pectivas se abre ante mis ojos. ¿Dice usted obstáculo. II i