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PARA LOS NIÑOS p l ilustre Jacinto Benavente lia tenido el buen acuerdo y raro acierto de crear un Teatro para los niños. A. su inauguración asistieron muchos amantes de la infancia, los cuales aclamaron al insigne autor. Reciba nuestra entusiasta enhorabuena. Es evidente que se observa un movimiento favorable á la infancia, siquiera no llegue á ser muy entusiasta, por parte de la masa social. IvOS espíritus tiernos aman á los niños y procuran su bienestar; pero no son aquéllos, desgraciadamente, numerosos. Conociendo lo que vale la alegría para el alma humana, tratamos de ver sonreír á las inocentes criaturas y consideramos una gloria por nuestra parte contribuir á que estén divertidos y contentos. Pero somos algo egoístas Quien lleva un juguete ó un dulce á un pequeñuelo, reclama su parte de gozo. Cuando inventamos juegos para ellos, pensamos que les ha de gustar infinitamente lo que a nosotros nos complace. Y, sin embargo, es tan personal, movedizo y f anta seador el espíritu del niño, que en todas sus diversiones le atrae más la propia investigación que nuestra tutoría docente. Juguetes y libros los quiere en la mano. I e desagrada la ingerencia de las personas formales, por muy condescendientes que sean. Hay un deleite singular para todo muchacho cuando le damos un paquete, y él desata el bramante, y desenvuelve el papel, y abre la caja, descubriendo y gulusmeando su contenido. Esa virginidad de las pequeñas cosas nadie la estima y aprecia tan bien como la gente menuda. Hay que dirigir con respeto y discreción tales tendencias, de lo contrario nos haremos antipáticos é indiferentes para nuestros niños. Véase cómo aprovechan lo inservible para darle nuevos usos inconcebibles para nos otros. L, a. informe muñeca fabricada con trapos por la niña; el palo de escoba, á la cual se ataron unos viejos zorros ó un plumero pelado, convertido por un chiquillo en caballo, tienen para ambos mocosos un valor extraordinario. Ellos lo han hecho, y de nosotros si lo despreciamos! Sucede lo propio con los cuentos y es pectáeulos y con los esparcimientos al aire libre; con todo. No abdican de su colaboración personal ni de sus iniciativas absorbentes, y si se les desdeña no hay medio de atraerlos y sujetarlos. Por eso es tan difícil el problema educativo en el seno de la familia; por esta causa no todos los pedagogos consiguen su objeto, a pesar de sus esfuerzos. maba I etamendi) profesionales ó de afición se dan grandes atracones de lecturas sabias, y, sintiéndose mentóles, olvidan como sen ian cuando niños. Benavente, qu. e tiene vivo su mño en el alma, y por eso es burlón y melancólico, profundo y ameno, gracioso y sensible á un tiempo, provocando la admiración de las gentes, que no aciertan a comprender tan i aras y contradictorias fases y aptitudes de su talento artístico; Benavente, que piensa siempre en el porvenir y es un español de corazón, ha levantado una bandera salvadoia, en la cual ha escrito esta frase: PARA LOS NlSOS. El día en que Benlliure modele figurillas de Nacimiento, y Pradilla ilustre libros de Historia, y los literatos secunden á Benavente en el libro y en el teatro; cuando los grandes se interesen por los pegúenos, éstos serán amados con provecho, y a su vez sentirán con intensidad los puros y grandes amores que convierten á los hombres de acción en seres buenos, inteligentes y honrados Basta para poner orden un guarda, que impide el acceso á niños enfermos. Cada madre posee una tarjeta especial, que le proporcionan en el consultorio. Tendremos al corriente á nuestros lectores de la marcha de esta interesante fundación y de sus resultados. Merece plácemes toda obra que contribuya á no separar la madre de su hijo. J A la manera de El principe que todo lo apren dio en los libros, lob cnatunstas (como los lla- Ojálale imiten y le sigan todos los hombieb de buena voluntad y patriotas. p n la sesión ceieorada por la Academia de Medicina de París, el secretario perpetuo, doctor Jaccoud, leyó un elogio El doctor Ancelet, considerando que del inmortal doctor Teófilo Roussel, autor no basta dar buena leche á los niños, sino de la ley de protección á la infancia que que importa proporcionarles luz y aire puro, lleva su nombre. alejándole de los elementos de contaminaSin perjuicio de extractar algún día la ción que pululan en derredor de los niños, obra del insigne académico, tributamos á la ha fundado en uno de los barrios mas po- memoria de aquel inolvidable amigo un re bres de París, el de Plaisance, en el cual no cuerdo cariñoso publicando un medallói hay jardines públicos y donde existe un que se hizo en su honor al celebrarse su se consultorio de niños de pecho, un jardín lemne jubileo en la Sorbona el 20 de Di anejo á la obra de asistencia maternal é in- ciembre de 1896, época en la cual aun viví fantil patrocinada por la generosa señorita Chaptal. Este jardín ocupa una superficie de 1.500 metros, y es medianero a una casa cu a pared no tiene ventana alguna que pueda perjudicar al mismo. Hay muchos árboles y un cobertizo, bajo el cual se pueden instalar á trabajar las madres, resguardándose del sol y vigilando á los niños. El suelo está cubierto de cantos rodados, que permite que siempre esté limpio. Hay numerosas sillas, bancos, mesas y taburetes, que permiten a las madres cambiar de sitio, y a los niños, a los cuales se conduce en co ehecitos, euya adquisión se facilita a las familias, se les ínstala en ñama cas colocadas entre los árboles Existe ademas un departamento d o t a d o de material c o n v e n i e n t e para que las madres puedan hervir la leche de los b i b e r o n e s Al mismo tiempo, las enfermeras de Id escuela próxima acuden una vez por semana para dar a las ina dres locciones elementales de higiene y curas elementales. I 3 s propósitos de los fundadores estriban en que, los niños, estén acom panados por sus madres o sus hermanas mayores, diferenciándose de l a s casas cunas, que necesi tan un perspnal especial y obligan á responsabilidades de todo género a la obra. JARDINES INFANTILES ENLOSCONSULTOR 1O S DE NIÑOS DE PECHO HOMENAJE AL DOCTOR ROUSSEL