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A B C M A R T E S 21 D E DICIEMBRE D E 1909. EDICIÓN i. PAG. Dejo compañías malas y quiero, en vuestros abrazos, saber cómo son los brazos que aun no acaban de ser alas... ¡Sí, niños, á volar! Os lo pide quien, porque anhela, ¡sube á diario á ver á Dios en un caballo que vuela! Habla vuestro amigo así. ¿Que quién es tan buen amigo? Ño os apuréis; yo os lo digo, que de niño lo aprendí. Mixto de niño y profeta, á medias padre y hermano, Dios aun no, ya más que humaao, vuestro amigo es el poeta, Allí donde le encontréis, 3 escucharle deteneos, y á la par con él poneos, que iguales juegos hacéis. Vosotros por derramaros, él por haceros profundos, vosotros con balas y aros, él con estrellas y mundos, sois llamados á sufrir de unos iguales agravios, que hacéis lo mismo, al vivir: ¡preparar el porvenir con la aurora entre los labios! E. MARQÜINA Fui á cortar la estrella mía á la azul inmensidad. Y el rey clama: ¿No te he dicho que el azul no hay que tocar? ¡Qué locura! ¡Qué capricho! El Señor se va á enojar. Y dice ella: No hubo intento; yo me fui no sé por qué; por las olas y en el viento, fui á la estrella y la corté. Y el papá dice enojado: Un castigo has de tener; vuelve al cielo, y lo robado vas ahora á devolver. I a princesa se entristece por su dulce flor de IHZ, cuando entonces aparece sonriendo el buen Jesús. Y así dice: En mis campiñas esa rosa le ofrecí; lo. son mis flores de las niñas que al soñar piensas en mí. Viste el rey ropas brrilastes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes á la orilla de la mar. I, a princesita está bella, pues ya tiene el prendedor, en que lucen, con la estiella, verso, perla, pluma y Uoi. Margarita, está liada la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar: tu aliento. Ya que lejos de mí vas á estar, guarda, niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento. DARÍO CURIOSIDAD De los niños radiantes que iluminan mi hogar, el que al nido amoroso fue el primero en llegar, el que lleva cinco años sonriendo á mi vida, tiene una encantadora precocidad florida de palabras, de imágenes, de canciones... Qué es la vida, al arrullo de su voz melodiosa! Pero este dulce niño con sentencias de viejo hace á veces preguntas que me ponen petplejo, porque de contestarlas no acierto con el modo. ¡Y es lo peor del caso que lo pregunta todo! Por esto son amables nuestras conversaciones cuando él suelta el torrente de sus peroraciones: pero son mi martirio si callar se le ve y, al ponerme yo á hablar, me interrumpe: ¿Por quér -Papá, ¿por qué es de noche? -Porque el sol se oculté. ¿Y por qué se ha ocultado? -Porque el día pasó. ¿Y por qué pasó el día? ¡Porque el tiempo es así! ¿Volverá á ser de día? -Sí. ¿Por qué? -Porque sí- Yo le explico mil cosas, y al fin digo: No sé. ¿Y por qué no lo sabes? -Porque no. -Di, ¿por qué? Enojado de oirle preguntar con exceso, le doy, como castigo por ser curioso, un beso ¿Quién castiga estajdulce curiosidad divina, amparada en lá música de una voz cristalina y engendrada al calor de un enérgico imperio, del afán nobilísimo de rasgar un misterio... r ¡Oh, los primeros vuelos por la vida! ¡Ob, las cosas, feas y viejas, vistas como nuevas y hermosas! ¡Oh, hallar á cada paso una nueva sorpresa, algo que nos deslumbra ó que nos interesa! ¡Oh, primeros aromas de un eapullo! ¡Oh, fulgores nacientes de un espíritu! ¡Oh, infantiles temores, zozobras, alegrías, inquietudes y ensueños! Yo adoro vuestra dulce curiosidad, pequeños. Mi alma, como las vuestras, en tinieblas se ve y á Dios vuelve los ojos preguntando: ¿Por qué? -Y Dios sigue en silencio, ¡un silencio muy hondo! ¿Quién vendrá á responderme eomo yo te respondo, hijo mío del alma? ¿Quién será para mí tan paciente y solícito como yo para tí? ¿Quién querrá descifrarme los misterios que ignoro? ¿Quién me oirá con el ansia con que te oigo y te adoto? ¿Quién dará, á todas horas complaciente, al exceso de mi curiosidad, su respuesta ó su beso? Cuando yo miro en torno de mi vida el rebaño de la turba que lleva por bandera el engaño, la osadía por ídolo, la codicia por norma- -y á los nobles en viles su egoísmo transiornia, -y que el triunfo respeta del más fuerte, y que oprime al que teme, al que tiembla, al que implora, al que gime; cuando miro al canalla poderoso y bravio, ó á los hijos del bueno- -como tú, encanto mío, -en la red de un brumoso porvenir, sin saber si podrás tú mañana ni mis besos tener; cuando pienso qlie otro ángel- -como tú, vida junto á mí despertaba, junto á mí sonreía, y la traidora muerte, con su maldita calma, le arrancó de mis brazos, le arrancó de mi alma, ¡ay! entonces, sintiendo el zarpazo en la fe, alzo al cielo los puños y pregunto: ¿Por qné... -Pregúntame, hijo mío, pregúntame mil cosas. para mí todas tristes, para tí luminosas; temple mi alma el arrullo de tu voz cristalina, CUENTO A MARGARITA Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar: tu acento. Margarita, te voy á contar un cuento: Este era un rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha del día y un rebaño de elefantes, un quiosco de malaquita, nn gran manto de tisú y una gentil princesita tan bonita, Margarita, tan bonita como tú. Una tarde, lajprincesa vio una estrella aparecer; la princesa era traviesa. y la quiso ir á coger. I a quería para hacerla decorar un prendedor con un verso y una perla, y una pluma y una flor. I as princesas primorosas se parecen mucho á tí; cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así. Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, á cortar la blanca estrella que la hacía suspirar. Y siguió camino arriba, por la luna y más allá; mas lo malo es que ella iba sin permiso del papá. Cuando estuvo ya de vuelta de los parques del Señojr, se miraba toda envuelta en un dulee resplandor. Y el rey dijo: ¿Qué te has hecho? Te he buscado y no te hallé; y ¿qué tienes en eí pecho; que encendido se te ve? I, a princesa no mentía, y así dijo la verdad: te tu m