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A B C MIÉRCOLES i5 DE DICIEMBRE DE 1909. EDICIÓN i. PAG. á un régimen ó á una forma lo que es vicio substancial de la raza, sin caer en uno de los mayores sofismas ó en una de las más estupendas simulaciones que pueda amañar el espíritu negativo? Es cosa harto humana el buscar en una letalidad superior á nosotros ó en un obstáculo externo el fracaso de nuestras propias aptitudes, la explicación y la responsabilidad de una decadencia. I os pueblos que se pasan la vida, durante un siglo y otro, atribuyendo á los malos Gobiernos todas sus desventuras no están muy lejos de ser ingobernables. I, a Prensa se finge á ruenu lo aherrojada; la libertad de pensamiento, perseguida; la cátedra, atropellada. I a Inquisición pesa de nuevo sobre los espíritus y cohibe nuestro esplendoroso resurgimiento. El despotismo nos embrutece y envilece... Eso corre como artículo de fe de un extremo del mundo al otro extremo, apoyado por nuestra tácita sumisión á la calumnia, ó por suestra corroboración expresa cuanáo ella importa á los fines de una bandería. ¡La esclavitud de la imprenta! ¿No están todos los españoles en el secreto de esa terrible esclavitud? Cierto publicista extranjero %5i e me hizo el honor de- visitarme hace algunos meses en Barcelona, y que venía imbuido en la susodicha preocupación mundía solicitó mi modesto parecer sobre este punto, y como fuese terminantemente contrarío á su hipótesis, me pidió que ío razonara. Contia esa falsedad- -le dije- -tiene usted en la Rambla cosa de quince ó veinte argumentos definitivos: los quioscos de publicaciones. Estamos todavía en estado de guerra y bajo la suspensión de garantías. Acerqúese usted á cualquiera de esos quioscos. Recoja usted un ejemplar de cada diario, de cada semanario, de cada periodiquín, de cada libro, de cada libelo, de cada folletico, de cada hoja de las que allí cuelgan ó se exiben. Vea las caricaturas, pase los ojos por los artículos y gacetillas, yaya salpicando en las páginas de las bibliotecas económicas de sociología disolvente ó alta sicalipsis; forme una impresión y dígame después qué violencia de concepto ó de lenguaje, qué audacia, qué basfemía, qué enor midad halla el camino cerrado entre nosotros. En el quiosco verá usted claramente cómo perseguimos nosotros las ideas si no es deshonrar este nombre augusto dándolo á lo mejor á las predicaciones directas del asesinato y á los aullidos de una verdadera antropofagia escrita. Y lo mismo hube de decirle de nuestros mítines, donde se ha llegado á dictar fórmulas para la fabricación de explosivos; y de nuestro teatro, que hace cuarenta años no conoce la previa censura, existente todavía en Inglaterra y suprimida en Francia sólo hace cinco ó seis; y de nuestro libro, el menos vigilado de la tierra: como que no recuerdo en este instante ningún caso contemporáneo de persecución judicial, vendiéndose aquí Ubérrimamente obras y traducciones de obras que en su gaís de origen costaron procesos y cárceles á los autores respectivos; y de nuestra cátedra, en fin, donde explican ateos, racionalistas, republicanos, anarquistas intelectuales integristas, carlistas y casi de todo, menos gubernamentales y dinásticos. En la segunda enseñanza y en la universitaria- -le añadí, -el profesor hace cuanto gusta, defiende el régimen que bien le parece, ataca la intransigencia religiosa ó encarece el absolutismo antiguo entre párrafo y párrafo de botánica ó de mineralogía, según le place, sin temor á una de aquellas fulminantes mise en reíraik que suelen ser en Francia la contestación instantánea á toda insinuación hostil á la República. Nadie se mete con la Universidad de Oviedo, por ejemplo, ni ha dejado Unamuno de ser rector de Salamanca durante la situación conservadora. Medio siglo hace que D. Francisco Giner desarrolla pacíficamente su apostolado en la Institución I4 bre, plantel de racionalistas y de pedagogos laicos, del cual proceden dos terceras partes del profesorado oficial de Institutos y Facultades; y en manos de ese grupo de la Institución l i bre y de la Universidad de Oviedo anda constantemente la reforma pedagógica y cultural de España, como que él figura en toda ponencia, en toda junta de pensiones y altos estudios, en todo comité de reformas penitenciarias ó sociales, en todo centro oficial y directivo, llamado y consultado por los propios Gobiernos monárquicos y clericales... Esta es nuestra inquisición; este es nuestro despotismo y separación de Europa. Y, no obstante, la leyenda hace su camino, porque, de momento, es más fuerte que la historia y porque le ayuda esta vez una torada voluntad ó una inconcebible depresión de ánimo de muchos españoles, que frisa ya en los límites de la infidencia. MIGUEL S. OL 1 VER Rntre los que hoy publicamos aparecen dos relacionados con los recientes funerales de aniversario realizados en Pekín por la emperatriz Tse- Hsi, fallecida poco después que el Emperador, sobre el cual ejercía, más que una tutel- un dominio ab soluto. Para los gastos que originaran dichos funerales se destinó una cantidad enorme: dos millones de taels, que equivalen á más de seis millones de pesetas, con los cuales se había de costear el traslado del cadáver y su manutención, pues en China se cree que los muertos necesitan alimentarse, y á consecuencia de ello, durante un plazo que puede llegar á un año permanecen los I cadáveres en la casa mortuoria, y sus parientes colocan todos los días alrededor del féretro mesitas con los alimentos que el difunto prefirió en vida, y esto en cantidades extraordinarias. NUESTROS GRABADOS nen formar una asociación, de la que salga un concejal, y luego un diputado provin- cial, y. mas tarde un diputado á Cortes; pues ¿por qué no lo sacáis directamente y para vuestros fines? Ha transcurrido poco más de un año. El jefe del partido liberal ha llegado al poder. Desde el poder, el Sr. Moret ha hecho uuas elecciones. Como el jefe del partido liberal ha entrado á gobernar por impulso de íepublicanos y socialistas, el Sr. Moret se ha visto obligado á prestarles su ayuda. Republicanos y socialistas han ido coahgados á la lucha electoral. Tácitamente, liberales, republicanos y socialistas han laborado juntos. Sin una concordia íntima, sin un acuerdo tácito con republicanos y socialistas, los liberales no hubieran podido salir airosos de la pelea. El directorio conservador, en sus instrucciones electorales, dispuso qua en donde hubiera peligro para los candidatos monárquicos, en donde se viera posibilidad del triunfo para los republicanos, se diese el voto á los liberales. Ha redundado esto también, y poderosamente, en provecho de los ministeriales. Por un combate singular, los liberales se han beneficiado de la ayuda interebada de republicanos y socialistas y del sincero patriotismo de los conservadores. Republicanos y socialistas, al ver obligados á los liberales á ir á la lucha coa su apoyo, puesto que ellos fueron los que les ayudaron á alcanzar el poder, se han aprovechado de la situación crítica de sus aliados cuanto han podido. Han procedida d- entro de la más estricta lógica. Al obrar así seguían los- consejos que el jefe liberal les dirigiera en su discurso de Zaragoza. Han sacado sus concejales directamente y para su provecho. En el Ayuntamiento de Madrid, republicanos y socialistas cuentan con una falange poderosa de concejales. Socialistas y republicanos- -siempre siguiendo al Sr. Moret- -seguirán trabajando par su provecho, por ei predominio y triunfo de sus ideas. Si el señor Moret hace las elecciones de diputados á Cortes, tendrá que traer al Parlamento, como es de rigor, una mayoría numerosa que le permita gobernar. Al mismo tiempos sus aliados los republicanos, de acuerdo cort el consejo del Sr. Moref, querrán venir á las Cortes con una representación nutrida. Como los republicanos han ayudado al señor Moret para alcaiizar- el perder, y como más tarde le han facilitado el triunfo en las A algunas breves consideraciones se pres- elecciones municipales, el presidente del ta el resultado de la pasada contienda Consejo no podrá negarse á su demanda. Y electoral. El día 18 de Noviembre de 1908, como el número de actas que el Sr. Moret el Sr. Moret, jefe del partido liberal, pronun- facilite á los republicanos no podrá restar ció en Zaragoza un discurso solemne. E selas á su propia futura mayoría, dichas acdicho discurso se hacía un llamamiento á tas habrán de ser logradas sobre la oposirepublicanos y socialistas. He aquí literal- ción conservadora. El ir á- mas elecciones, mente, según la versión oficial, los términos generales sobre esta base supone desde luego una lucha violenta, despiadada, ardel llamamiento: IvO mismo digo á los que no son libera- bitraria. Las relaciones entre los dos partiles. De los demócratas no abrigo dudas; en dos turnantes habrán de agriarse todavía el primer paso que he dado he encontrado más. Al abrirse las Cortes, ante el Gobierno lo que yo pedía, lo que debía esperar; pero se alzará una minoría conservadora disá los republicanos, á los socialistas, á los que puesta á una contienda decidida y enéigica. no están con nosotros, les digo lo mismo: ahí Frente á esta minoría habrá que exatnmar están los dos platillos de la balanza: vuestra si la mayoría que traiga el Sr. Moret consoledad, vuestro aislamiento, el recuerdo de serva los distintos matices y aspiraciones vuestras luchas, el abandono de vuestros de que se compone el paitido liberal, y de ideales y la pulverización de vuestros gru- aue recientemente ha hablado, con apioba- pos, están en uno de los platillos; en el otro ción de muchos, el Sr. García Prieto. Si los está la unión, los grandes principios. Ppdéis conserva, como no puede menos de cosserempujar la balanza del lado que más os varlos, ¿cuánto tiempo puede durar la vida de un Gobierno en una Cámara de tal moda guste. Después de invitar á los republicanos y á formada y constituida, con una minoría los socialistas á que empujaran ¿a balanza, el conservadora irritada yexasperada, con una numerosísima oposición republicana y con Sr. Moret añadía: A los socialistas, á los obreros, á todos una mayoría liberal de distintos matices y aquellos que son la masa, que sufren, que aspiraciones? ¿Qué será lo que ua Gobierno esperan, quiero decirles una sola cosa: te- que viva en estas condiciones pueda hac néis el voto y no sabéis cuan grande es la de estable y de beneficioso para el país? fuerza de que disponéis; lo saben vuestros AZOR 1 N adveis? rios, que van ájjujigaros y os propo- CONSIDERACIONES