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A B C MARTES 14 DE DICIEMBRE DE 1909. EDICIÓN j PAG. Üegateria tuvo una gran tarde como torero, y al matar sus dos toros le dieron dos ruidosas ovaciones. Manolete se lució con capa y muleta, y 10 mejor que hizo fue la muerte que dio al sexto. El público, que llenaba la- plaza. salió muy satisfecho de la fiesta. la Casa de Socorro de Palacio. Al sentarle en el coche perdió el conocimiento. Poco después dejaba de existir. El médico de la Casa de Socorro tuvo que limitarse á reconocer el cadáver y certifica! que presentaba una herida de arma de fuego en el lado izquierdo del pecho, con salida por el costado derecho; el proyectil había tocado la punta del corazón y producido la muerte inmediata. El juez de guardia, Sr. Morksín, se presentó á las seis de la tarde en el benéfico establecimiento y dispuso, como primera providencia, que se registrase las ropas del cadáver. En uno de los bolsillos se encontró un sobre con esta dirección: D. Braulio Araujo. Madrid. A este nombre correspondían también las iniciales del sombrero que llevaba la víctima. Poco después llegó el Juzgado de guardia. rectamente á la Comisaría Dijo allí que se llamaba D. Ricardo Iglesias, y que era subinspector médico de Sanidad Militar. Agregó que en Zaragoza había tenido un lance perso nalcon el caballero que acababa de matar para vengar una cuestión de honor, agravios de carácter íntimo que no podían solucionarse de otro modo. Como después de aquel lance, y ya en Madrid, tuviese otra vez sospechas de que el Sr. Araujo intentara de nuevo ofenderle ett su honra, realizó algunaspesquisas. que dieron por resultado la confirmación de sus suposiciones. Ayer tarde le vio parado et se ñor Iglesias ante su casa, Bailen, 13, y hasta le pareció que hacía una seña. Indignado, bajó á la calle. El Sr. Araujo se dirigió hacia él en actitud agresiva, y entonces él hizo uso de la pistola. Esto es, con alguna pequeña variante, lo que declaró en la Comisaría el teniente coronel D. Braulio Iglesias. Desde allí pasó al Juzgado de guardia, entrando directamente en el despacho del Sr. Morlesín. Aunque las manifestaciones que ante él hizo ditirieron muy poco en el fondo de las que acababa de hacer en la Comisaría, el señor Iglesias relató nuevos detalles de ca rácter íntimo sumamente interesantes para la marcha del proceso, y que nos abstenemos de reproducir por la índole delicada del asunto La esposa del Sr. Iglesias, joven aún, sólo cuenta cuarenta y un años, y es, según parece, mujer de excepcional belleza. El matrimonio tiene una hija de veintitrés años y un hijo de diez y ocho, que su padre ha internado en un colegio ante el temor. de qu? cumpliese la amenaza que tenía hecha de agredir al Sr. Araujo para vengar los agravios que infería al honor de la familia. El Sr. Iglesias ha pasado la noche en el Juzgado de guardia. Hoy será puesto á disposición del Juzgado militar, en cuyo favor. se inhibirá la jurisdicción civür El Sr. Iglesias, que se mantiene sereno y tranquilo, recibió anoche la visita de numerosos amigos y compañeros que fueron á consolarle en su desgracia. COMPRE USTED acompañó el valenciano Gordet en la lidia de cuatro reses de Gorrin. La fiesta fue un éxito de taquilla para el beneficiado, pues la entrada resultó un lleno. Ambos diestros sacaron el partido posible de los toros, no muy bravos, y escucharon muchos aplausos. I os espadas José Moreno y Tomás Alar con torearon anteayer en Puebla (Méjico) y quedaron bien. Eí ganado, de Trasquila, fue bravo y mató nce caballos. p n Montevideo se lidiaron dos toros de Veragua, dos de Conradi y dos de Gómez. Minuta y Fuentes continuaron escuchando aplausos coaio en las corridas anteriores. La afición signe entusiasmada con la fiesta, que cada día se ve con mayor agrado. En esta corrida debutó Ángel García Padilla y también escuchó aplausos, r Efn Caracas celebró su eorrida de ábeneficio el madrileño Juan Cecilio, quien ULTIMAS FOTOGRAFÍAS DE LA GUERRA. (INFORMACIONES INTERESANTES DE TODOS LOS SUCESOS DE LA SEMANA. EL NÚMERO, 2 0 CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA En dicho barco han venido el marqués de Valldecerrato, el teniente de Infantería don Antonio Tapia, el capitán (ascendido á comandante) de Artillería D. Carlos Sánchez Pastorfido, el comandante d e Barbastro D. Agustín Gómez, el capitán de Pavía don Miguel Ponte y 25 licenciados de Cazadores. 1 mim ¿BB WUg g 8 KB wQj E 1 agresor. Fue conducido, como hemos dicho, di- DE CORRESPONSAL F? fRlMFM DF AYFÍ? sZ- ti f i i i Lrfi i kJi- i rW JLrfJTV próximamente á las cinco de la tarde subía lentamente por la calle de Bailen un caballero como de cuarenta años, alto, -mop m o se había anunciado, regresaron esta reno, bien vestido, con gabán negro y som mañana las columnas de los generales brero hongo. Al llegar á la esquina del miLópez Herrero y Ayala, después de pasarla nisterio de Marina abandonó la acera, cruzó noche ea Hidum sufriendo los rigores del el arroyo y se estacionó en la de enfrente, fuerte temporal. junto á ia pared de Caballerizas. Avanzan rápidamente las fortificaciones Otro caballero que tras él parchaba, ai en la posición últimamente ocupada en la verle parado, dirigióse hacia él en actitud costa de Beni- Sicar. agresiva; levantó el brazo, armado de una Continúan las sumisiones personales de pistola, y le disparó un tiro á quemarropa, al propio tiempo que le decía con tono seco los jefes principales de Hidum y Atíaten. -Sigúese también hablando de la sumisión y duro: -Ahora no te me escapas. del Mízzian; pero no creo que sea tan inmeEl tiro no hizo blanco. El agredido soltó diata como se asegura, aun cuando él está deseando volver á su casa y dedicarse de el paraguas y avanzó derecho hacia su agresor, pero antes de llegar sonó un nuenuevo á la vida tranquila. En las inmediaciones de las posiciones vo disparo y cayó al suelo. Arremolináronselostranseuates. Un agende Atlaten y Sect es tan segura y eficaz nuestra influencia, que muchos cabileños te de Policía, el Sr. Campos Rico, que iba invitan á los oficiales á visitar el monte en la plataforma de un tranvía, arrojóse de üicsan. Los oficiales, por razones fáciles de él, llegó á la acera, se abalanzó sobre el comprender, se han negado hasta ahora á agresor, que conservaba aún la pistola en la mano, y le sujetó por los brazos. Dos oficiaaceptar la invitación. les de Infantería acudieron á ayudarle. NOTICIAS DIVERSAS El caballero no intentó la menor resistenHUE. CA, I 3 j. T. cia. Tranquilo y sereno se dirigió al agente irocedeates de Melilla, han llegado hoy y le entregó el arma- -Tome y tenga cuidado, porque sigue 27 reservistas enfermos. Son hijos de esta ciudad ó de pueblos cercanos. Casi to- carga. Y como alguien le preguntase: dos ellos vienen decaídos, con mal aspecto. ¿Qué ha hecho usted? Se desarrollaron ea el andén, donde sus faContestó reposadamente: milias les esperaban, tiernas escenas. Algu- -Lo que debía. Matar á quien me desnos parientes de reservistas muertos en la campaña pedías noticias de estos héroes honraba. Sin la menor protesta se dejó conducir á anónimos. La Junta provincial de damas ha recau- la Comisaría. dado más de 10.000 pesetas para las famia víctima. milias de estas víctimas de la guerra. Los transeúntes, entre tanto, trataban Mañana llegarán más reservistas. en vano de reanimar al; herido, que yacía exánime sobre la acera. Tenía los ojos vidriosos y el rostro cubierto de mortal palista mañana ha fondeado, procedente de dez. Sobre el gabán, á la altura del pecho, Melilla, el Menorquín, conduciendo cien se iba extendiendo poco á poco una mancha enfermos, que han ingresado en los hospi- sangrienta. Dos guardias de Seguridad llamaron al tales Militar, de la Misericordia y del Círculo Mercantil. Manda la expedición, el médi- cochero de punto núm. 230, que por allí pasaba y á toda prisa condujeron al herido á co primero D. Manuel Diez. EL DÍA EN LA PLAZA P L VALENCIA Y SU TELEFONO EXPOSICIÓN POR I. UMES, 1 3 p N. KÁLAGA, 1 3 JO M E e s t a mañana, en tren especial rnuttar, llegó la tercera expedición de los reservistas. Fue recibida p r numeroso púbiico, que se extendía por los andenes y plaza de Castelar. Al aparecer los soldados resonaron grandes aplausos y sa digron viyas á España y al Ejército. nmwmii nniumranumri n