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ABC. JUEVES 9 DE DICIEMBRE DE 1909. EDICIÓN PAG. 4 exclusivismo individual... Yo os aseguro, españoles, que éste es el peligro más grande que ofrece la emigración. La vida rota, el alma fluctuante, el no pertenecerse, el ser un puente, ua estorbo, un medio, nada; esto es lo más horrible de la emigración. José María SALAVERR 1 A. Buenos Aires, 28 Octubre 1 9 0 barca en un hermoso boque; su madre le regaló un largo beso y sus amigos le desearon grandes venturas. Liego y puso manos á la obra. Trabajaba con un afán inmenso, con una sobrexcitación de la voluntad; el móvil de su intenso trabajo consistía en un deseo simple: reunir una poca de fortuna y volver pronto á su pueblo natal á reintegrarse con su madre, con sus amigos, con los árboles familiares. Viene la fortuna al cabo, pero no viene de golpe y de una vez, sino que llega encadenada con un sinfín de accidentes, relaciones y compromisos. La independencia que se anhelaba no existe, porque la riqueza amasada peso por peso no da la libertad; es la suya una esclavitud más impositiva que la de la pobreza. Se es eselavo de los socio? de las ganancias á largo plazo, de la misma codici. a de las ganapcias. Pero la riqueza ha llegado; con algún esfuerzo puede el individuo liquidar sus negocios y dirigir su derrotero por donde gaste. ¿Qué hará nuestro individuo ahora que tiene cogida la fortuna? Supongamos que permanece soltero. Un díase embarca en un transatlántico y se dirige al puebío natal. El pueblo ha cambiado. La. fuente aquella desapareció; los árboles aquellos se secaron; un amigo se murió, otro está ausente, otro se ha embrutecido en una labor penosa y vulgar. A nuestro individuo se le caen las montañas y los edificios encima de los hombros. Su mad ¡e es una viejecita que chochea, que se ha vuelto inocentemente estúpida; no quiere reconocer en este hombre barbudo y elegante á aquel arrapiezo descosido y vivaracho. Las ideas y prevenciones locales se le echan también encima. Empiezan á murmurar de su poca devoción, de las muchas veces que no acude á misa; empiezan á sentir disgusto y rabia por aquel hombre que maneja tanto dinero y tantas joyas; No es un hombre como ellos. En efecto, él mismo comprende la situación violenta é inadaptada de su personalidad, el fracaso de sus nostalgias, la mentira de sus ensueños patrios. Agarra sus bártulos y se vuelve á América, en donde le aguarda la animada trabazón de los negocios, el placer de las buenas operaciones comerciales. Pero esta vida de continua labor, de fines tan limitados, ¿tiene efectivamente consistencia? ¿Qué hace de sus excedentes sentimentales? ¿Por cuáles ideas se interesará? ¿Qué clase de ideales cultivará? La patria natal, ha fracasado; la tierra en que habita sigue siéndole extraña, Está en el aire, flotando y ondulando en una íntima angustia, en un vacío interior inexpresable. Supongamos ahora que nuestro individuo se casó en la juventud. Pero su infancia había sido muy penosa, y su cultura fue más penosa todavía; en los afanosos años de trabajo, apenas ha podido pulir su naturaleza cerril y aldeana. Sabe muy poco, entiende de muy contadas cosas: es un rústico con librea de cortesano. Pero sus hijos no son rústicos. Se hicieron doctores, visten pulidamente, entienden de toda clase de ideas y refinamientos sociales. Las hijas teclean divinamente, conversan en francés y discuten á los clásicos de la novela. Entonces nuestro individuo se encuentra desarraigado en su propia familia. Entre él y sus hijos hay una inmensidad que ¡los sep ara. No coinciden ni en los gustos, ni en las ideas, ni en los sentimientos patrios. Mientras él permanece adicto á su vieja España, los hijos se interesan exclusivamente por su patria Argentina. Se disocian, se repelen, se sxcluyen fatalmente. Y nuestro individuo siente la angustia moral de quien ha dado hijos para otros. No le pertenecen ni su familia ni su fortuna. Es un extraño. Un ser que está de sobra. Ha cumplido su misión de puente Se ha sacrificado por una idea universalista cuando sus íntimas Ideas eran más bien de ELECCIONES T odo hace sospechar que las elecciones que van á celebrarse el domingo serán decisivas en la política española. Se aprestan á ellas conservadores, liberales, republicanos y socialistas. Se hacen muchos cálculos sobre cuál pueda ser su resultado. ¿Vencerá el Gobierno? ¿Será vencido el Gobierno? Ante todo, la masa republicana, el simple elector, irá á la lucha decidido á ganar la mayoría, á sacar triunfantes á todos, ó casi todos sus candidatos. Dicha masa SOLEDAD VILLAFRANCA electoral puede abrigar, y es natural que Y LE JOURNAL abrigue, este propósito. En el terreno de la A propósito de la información de le Jourpura teoría, los republicanos pueden vennal recogiendo manifestaciones que Socer á los liberales, al Gobierno. Pero en las elecciones de la teoría, del hecho primero y ledad Villafranca ha hecho refiriéndose á elemental, digámoslo así, á los ulteriores y sus entrevistas con el Sr. Moret y con el definitivos resultados, media mucha distan- general Weyler- -información que ayer ancia. Puede darse el caso de que tal distancia ticipó A B C, -escribe anoche La Corresponsea salvada de muy distintos modos, de tal dencia Militar: Nosotros creemos firmemente que ó Lt manera que los resultados no respondan en suma, bien totalmente, ó bien en parte, al Journal ha interpretado mal las palabras de hecho primero y fundamental del sufragio, Soledad Villafranca, ó ésta, llevada de su que consiste en la sencilla emisión del voto vehemencia, ha expresado lo que sus oídos en las Timas electorales. Puede suceder tam- no pudieron oir, y no pudieron oirlo porbién- -continuando en el terreno de las hi- que estamos seguros de que ni el Sr. Moret pótesis- -que este resultado contradictorio, ni el general Weyler pudieron decir lo que paradójico, lejos de promover y causar una en las columnas del citado periódico apanatural excitación y protesta en quienes rece. Y como así pensamos, nos abstenemos de deben protestar, produzca sólo utra pasajera protesta, una efímera protesta y excita- hacer comentarios sobre lo que juzgamos ción, puramente verbal, en los electores, -en inexacto. Por lo- misino que sise sigue haciende la masa, en el conjunto disperso de los votantes. En este caso, desprovista la protesta cierta campaña sobre la sentencia y ejecuy excitación de toda resonancia, de toda ción de Ferrer estamos dispuestos á interelevada condensación, el Gobierno, conjun- venir con la energía y la independencia de tamente con quienes á la obra le ayuden, que podemos blasonar, y por lo mismo que podría felicitarse del resultado, y podría, si esto acontece nos van á oir los sordos, y sin quebranto ninguno aparente, ó con es- no vamos á proceder ni con eufemismos ni casísimo quebranto, seguir rigiendo los des- con suavidades de- forma ni de fondo, queremos seguir callando cuanto nos lo permitinos del pais. Sin embargo, cuantos siguen atentamente ten nuestra paciencia y el cumplimiento de las peripecias ostensibles de la lucha que se deberes que estimamos muy honrosos, y á avecina y las preparaciones ya no tan noto- los ciaales jamás se volvió la espalda en rias y visibles pueden preguntarse: ¿podrán esta casa. Así nadie dirá que echamos leña ai realizarse tales planes con entera facilidad Y para terminar: conviene que nuestro y sin peligro ninguno ulterior en la opinión pública? ¿Puede hoy hacerse lo que hace estimado colega El Liberal no deje de leer sólo seis ú ocho años podía hacerse? En el citado número de Le Journal para que se cuanto á la simple masa republicana inge- convenza de que hay quienes piden la renua, de buena fe, ¿tolerará el que se la lleve visión del proceso Ferrer y la reivindicaá tal juego? Las demás fuerzas que lucha- ción de la personalidad del reo. Lo cual, rán en los comicios, ¿tolerarán también una elaro está- que no se conseguirá mientras desviación y un retroceso en ejercicio del por las venas de quienes visten uniforme sufragio, no ya en el acto de la emisión del militar corra una sola gota de sangre, porvoto, acto primario y fundamental, siuo en que Ferrer ha sido juzgado por un procedimiento ordinario, con arreglo á las leyes los resultados definitivos? Al partido conservador se debe en Espa- ordinarias y vigentes del reino, y no por ña el mejoramiento y purificación de la po- sus ideas, sino por sus hechos criminales. lítica electoral. Con declarar é imponer el voto obligatorio se han hecho totalmente imposibles tradicionales, mixtificaciones. LA LUCHA ELECTORAL Las declaraciones del Sr. La Cierva ante el Corroborando nuestro juicio expuesto ayer cuerpo de interventores conservador han en las columnas de A B C acerca de las sido terminantes. No ha habido en ellas ni próximas elecciones municipales, y en visuna sola palabra de agresión para los ad- ta del esfuerzo que están realizando ios parversarios. Lo que con toda claridad y preci- tidos extremos, atentos sólo á hacer triunsión se ha recomendado es que dichos in- far las ideas más radicales, nosotros nos terventores pongan todo su cuidado, toda permitimos recomendar á nuestros lectores su energía en evitar y reprimir todo lo que que den sus votos á los candidatos dinástienda á mixtificar y desvirtuar el resultado ticos. Los d l partido liberal son para el Ayunque arrojen los comicios. Vosotros- -ha dicho el Sr. La ierva á los interventores del tamiento de Madrid: Centro. -Don Nicolás Alquézar, D. José partido- -debéis ser la más firme garantía de que la voluntad electoral no será desvir- Bruno Largacha y D. Lázaro Martín Piadado. tuada. No se puede hablar con más lealtad pofitica: lealtad para todos los electores. Aüoia habrá que esperar el resultado de la contienda. Y será inútil añadir que el partido conservador no cede ni en un ápice en la actitud de hostilidad irreductible que le ha trazado su jefe. No es hostilidad al partido liberal. Los hombres que se hallan al frente del Gobierno son una parte mínima del partido liberal. No va con esta graa parte sana y reflexiva y patriota del partido liberal la enemiga. No puede haber tampoco concordias, armonías y fórmulas de arreglo con quienes hoy gobiernan. Pensar en ello es fabricar una ilusión que sólo á los incautos puede alucinar un momento. La concordia con las fuerzas liberales vendrá cuando desaparezcan del Gobierno los hombres que hoy lo disfrutan y entren á gobernar los liberales. AZOR 1 N JUllij