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A B C DOMINGO 5 DE DICIEMBRE D E i 909. EDICIÓN i. PAG, 9. Baria conserva la suficiente serenidad de animo ¡para no confundir á las naciones de conde parten tan injustificados ataques- con Bos calumniadores que desde ellas nos indultan. i La Tribuna, de Roma (quccon la publicación déítJ presente- trabajo sobre el procefco Ferrer queda complacida en sus deseos ie información documentada y seria) nos frece como- principal argumento en contra Se lo afirmado en el telegrama de nuestro üirector mi artículo firmado por Fábricius. Haciéndonos cargo de dicho artículo, Sorpréndenos en primer término que se haga en él, y ppr dos veces, gran hincapié en nuestra legislación sobre el delito de lesa majestad, que nada pone ni quita en el proceso Ferrer, donde no se ha perseguido tal delito, sino los de rebelión, incendio, Saqueo, asesinato, interceptación y destrucción dfe vías férreas. Dejando á un lado esto por incongruente; pasando por alto ciertas peregrinas teorías del señor ¡Fabricius, en virtud de las cuales los países no pueden invocar para el cumplimiento de SUS leyes la razón de estar vigentes, si la Ibondad de ellas es por cualquier letrado discutida, singular modo de entender la Soberanía de los pueblos, pasamos á recitificar las equivocadas noticias que el señor íFabricius da á sus lectores. Dice en su arjtículo: Es evidente que mnguna clase de ciudadanos es tan apta para denunciar la transgresión de las leyes procesales como ios abogados: su profesión los pone en condiciones de determinar los peligros y ñaños de un procedimiento que no respeta r el derecho natural de un acusado á defenMerse Si con ello quiere dar á entender gtte no intervienen abogados en los procesos militares españoles, dice cosa que no s cierta, pues el Cuerpo Jurídico del Ejército, compuesto exclusivamente de letrados, (ítiene por misión informar constantemente Siobre la marcha y trámites de los procedi 1 ¡toientos, examinando las actuaciones con anterioridad á la adopción de resoluciones de alguna importancia. Así, esos letrados intervienen en los procesos reiteradas veces, y siempre al terminar los sumarios, para informar si se hallan en estado de ¡pasar á plenario; si se han omitido diligencias ó examen de testigos convenientes; Isi al acusado se le dan los legítimos medios? Ue defensa Vuelven á intervenir estos leiltfados (cuyo nombre, es auditores) á la ter immación del plenario, y al solicitar la re ¡unión del consejo de guerra, al cual asiste limo con el carácter de asesqr letrado. Tal ¡asistencia es preceptiva en diversos casos y piempre cuando la acusación fiscal pide pena! de muerte, informando dicho asesor al ConSsejo después de leídas la acusación y la detEensa, que, previamente conocidas por él, ¡sirven, con el conocimiento del proceso, para que redacte su informe Y no terminan ¡aquí las funciones de los letrados, pues pronunciada la sentencia pasa la causa á otro fetrado militar (auditor de Guerra de la capitanía general) que sobre ella informa Sal capitán general, á quien compete ¡aprobarla. Si éste concuerda con el parecer ¡Bel consejo de guerra y con, el dictamen del auditor letrado, la aprobación de la sentenia es ejecutiva; pero si estas tres opiniones no son concordantes, se eleva la cauSa al Consejo Supremo de Guerra y Mairina para que en definitiva falle. En dicho ¡Consejo predominan los consejeros togaIdos, es decir, letrados, que siempre asesogran las decisiones de este último tribunal. Si con las palabras transcriptas quisiera uel Sr. Fabricius dar á entender que los abogados ds cualquier país, por el hecho ipe serlo, están capacitados para dar su opinión sobre cualquier proceso, gustosos lo reconoceríamos (sin que por ello les concediéramos infalibilidad) pero á condición íie aue antes se enteraran de lo ocurrido eií ely 3 e las leyes 3 el país criticado: trámite que por esta vez han omitido los que nos califican de salvajes, y á nuestros tribunales de asesinos, sin otra información que la recogida de los colegas de anarquismo del Sr. Ferrer y de periódicos que con éílo s simpatizan. Afirma también el Sr. Fabricáis que, según declaración del Sr. Galcerán, no hubo ni un solo testigo de cargo al que Ferrer no hubiese podido oponer otro en su defensa. Y ¡por qué no lo hizo... Veintiocho días que duró el sumario tuvo para ello, y aun desjmés de terminado éste todavía pudo, ya asesorado por su. defensor, presentados en él acto de la lecturakde; cargos de l plenario. Por qué ni uno ni otro los presentaron? repetimos... ¡Áh! es que- es muy fácilj ¿ara quien no puede probar nada, dejar pasarvtodos los plazos de prueba marcados en la ley de Enjuiciamiento, retractarse en los careos de lo dicho en las repetidas declaraciones que- Ferrer prestó, y salir luego, en el momento de pronunciarse la sentencia, con que se hubieran podido presentar testigos de descargo. De admitir ese capcioso modo de razonar, de conceder fuerza y atención á semejantes medios de defensa, que son la mejor prueba de la falta de verdaderos argumentos y pruebas en favor del acusado, no habría en ningún proceso posibilidad de llegar al momento de pronunciar la sentencia; pues bastaría á retrasarlo indefinidamente la habilidad de un defensor travieso. Por eso en. las leyes de Enjuiciamiento de todos los países se marcan términos y- niazos á la presentación de pruebas. En cuanto á ciertas apreciaciones generales francamente ofensivas para el pueblo español, contenidas en el artículo del Sr. Fabricius, no merecen una cortés respuesta. una cobardía; (detenerse ante considera ciones sentimentales, una falta de virilidad. Para demostrar la injusticia con que se nos trató, para que los hotfebres de buena voluntad de todas las naciones sepan á qué atenerse, hemos realizado el anterior trabajo. Nuestra mayor satisfacción será el haberlo conseguido, ya que sólo nos ha guiado el móvil de defender á nuestra querida España. Mañana publicaremos en francés, alemán einglés el anterior trabajo para remitirlo con nuestras ediciones del extranjero á todos ios periódicos importantes del mundo, con objeto de que en lo sucesivo nadie pueda alegar ignorancia al ocuparse de las cosas de España y se nos baga la justicia que merecemos, toda vez que queda demostrado que nuestra nación merece tanto respeto como la que más por su amor á la libertad, á la cultura y al progreso. MADRID AL D 7 A tro día molesto el de ayer sábado, fiesta de Santa Bárbara. Dominó un viento fuerte, pero frío y desagradable. Verdad es que sería pedir cotufas al golfo esperar en Diciembre mimos de la Naturaleza I,o s artilleros celebraron en sus cuarteles á su excelsa Patrona. También dedicaron solemnes cultos á la Santa los ingenieros de Minas y los que tienen alguna relación coa el ramo de explosivos, que no es, por cierto, un ramo de oliva á. B C fue denunciado por ocuparse de la barbaridad que se hace en París representando un drama titulado La morí de Ierren. ¡Vilanos Santa Bárbara... I,o s Tribunales no vieron ayer más que dos ó tres insignificancias. ¡Tantas se vea en este picaro mundo! Tampoco se vio nada en política. Todo sigue á obscuras, y en boca cerrada no entran moscas. Fue una jornada tan simple, que apenas hay un hecho que registrar Se posesionó de la presidencia del Consejo de Emigración el Sr. García Prieto, y es bien saber que hay emigración, porque al paso que van las cosas habrá que pensar en emigras. Continuó acentuada la fiebre eruptiva electoral. Pronóstico reservado. De sucesos, un accidente á un jinere que se cayó del caballo en el camino de Carabancnel y sufrió una herida grave. ¡El hambre y el frío no hizo más que una víctima, ¡Una más Por la noche, estreno en Lara de Entre dos fuegos; pero no quemaron, ni mucho menos. O Terminamos este trabajo con la satisfacción del deber cumplido. Si las voces que se han lanzado, si las plumas que se han esgrimido con motij vo de este asunto se hubiesen limitado á discutir de un modo razonado y sereno la legalidad del proceso y la justicia de la sentencia, nosotros no habríamos intervenido para nada. Cualesquiera que hubiesen sido nuestras ideas acerca de estos puntos, nos habrían detenido dos fundamentales consideraciones: el respeto de la cosa juzgada y el convencimiento de que, por grandes que sean los delitos de un hombre, después de la muerte, siempre piadosa, debe olvidarse y perdonarse todo. Pero por salvar á Ferrer, y con motivo de su fusilamiento, se ha hecho contra España- -una vez más nos vemos obligados a repetirlo- -una campaña inicua, se nos ha presentado á los ojos del mundo como un pueblo embrutecido y obcecado, Ayer por la mañana dedicó el Rey algún un pueblo medioeval, refractario al pro- tiempo al pintor D. I, uis Menéndez Pidal, greso, que mantiene en vigor los procedi- que está haciendo un retrato á Su Majestad. mientos de la Inquisición, y cuya única aspiración social es permanecer en la Su Majestad paseó por la tarde en automóvil por las calles de la población, acomreacción y en la barbarie. Se ha injuriado á los oficiales del Ejér- pañado de su ayudante el Sr. Quiao. cito, se ha escarnecido el fallo de los Después recibió en audiencia los señoTribunales, se ha ultrajado la enseña de res D. Eugenio Montero Ríos, áduque de la Patria, y en las grandes vías de las arañada, marqués de Santa Cruz, teniente grandes ciudades se han pronunciado coronel Burguete, que ha regresado de Megritos que ningún español puede escu- lilla con su hermano el comandante Burguete; marqués de Torralva, marqués de char sin sonrojarse. Permanecer callados ante esta campa- Valdeiglesias, duque de Bivona y conde de ña hubiera sido un crimen; no protestar, Torrejón. DE PALACIO