Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C DOMINGO 5 DE DICIEMBRE DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 8 fen IStual dijo que conociendo solo rpor refrato á Ferrer no podía afirmar en absoluto fuera la persona que él vio capitaneando un grupo en la Rambla, sino que así le pa recía y que las gentes que allí estaban lo decían. Y calla la defensa que al ver á Ferrer este testigo en rueda de presos por tres veces lo reconoció, afirmando, en redondo, que la persona- que delante tenía era la misma que vio capitaneando el grupo. Con ser los careos entre los testigos de cargo y Ferrer punto de altísimo interés en la prueba, apenas habla de ellos; pues habiéndose celebrado cuatro, sólo de refilón y en dos renglones trata del celebrado con Ardid, diciendo únicamente que lo que al juez le pareció energía de éste frente, á su defendido, otros pueden llamarlo desfachatez ó cinismo, pero teniendo buen cuidado en callarse que el resultado fue obligar á Ferrer á desdecirse de una declaración. De los otros tres careos ni una sola- nalabra dijo el defensor. Con intento de invalidar la declaración de Puig Ventura y las de cuantos conferenciaron en Premia con Ferrer, tiene que suponer surgida en las idas y venidas de ambos, entre aquel pueblo y Masnott, una conversación (cuya realidad no abona la más mínima prueba) en la cual había intentado Puig atraerse la protección de Ferrer para llegar á concejal, y que desahuciado por éste en sus aspiraciones se decidió á declarar en falso, forjando una no. vela para- perder al acusado. A consecuencia de ello da por cosa inconcusa la defensa que entró Puig en el complot, donde también colaboraron todos los testigos de Premia. Y va de complots, porque antes lo formaron los clericales y los reaccionarios y ahora tenemos otro que forman los de la cuerda opuesta: Tos republicanos, los radicales, los hombres encausados por entregar armas á los rebeldes, y algún incendiario, porque de todo ello hay entre estos nuevos conjurados. ¿Pruebas, indicios siquiera de esos extraordinarios y novelescos complots? Ninguno. ¿Indicación de cómo pudieran concordarse en breve plazo gentes que unas estaban en una localidad, otras en otra, éstas en libertad, presas aquéllas? Ninguna. Basta para admitir la perversidad de los siete testigos de Premia, de los 17 que testifican sobre la jefatura de Ferrer, de los que atestiguan sobre sus pasos en Barcelona los días 26 y 27, que la defensa diga, J ajo su palabra, que todo fue un infame complot. En suma, el defensor hizo lo que pudo é hizo cuanto pudo en asunto de tan dificilísima defensa, ya que con hechos le era imposible defender á Ferrer. No es de extrañar; por tanto, que el fiscal no se creyera en el caso de modificar sus conclusiones. No es de extrañar tampoco nie el asesor letrado informara sobre la defensa diciendo que respecto al valor de las declaraciones de los testigos, ningún argumento racional emplea que pueda disminuir el contraste de las mismas, pues cuanto sobre el particular dice no lo prueb a y, por tanto, no puede considerarse más que como un hábil medio de su defensa No es de extrañar igualmente que ni en yno solo de los siete oficiales del Ejército que constituían un jurado, por su conciencia é ilustración tan respetable é idóneo, cwando menos, como el popular que más lo Sea, no hubiera uno en quien la defensa aminorara la convicción en la culpabilidad de Ferrer, pues la sentencia fue dictada! POR UNANIMIDAD. No es extraño, por ífiltimo, que el auditor general (letrado) en Su informe, y el capitán general en su resolución, coincidieran con el Consejo de Son, pues, UN FISCAL, SIETE JUECES, UN ASESOR, UN AUDITOR Y UN CAPITÁN GENERAL los que sin una discrepancia han sentenciado á Ferrer. corridas de toros Puede estar ese im parcial periódico seguro de que España vale algo más de lo que cree, de que en ella no caben ciertas inhumanas manifestaciones sólo por él conocidas y de que hace mal en juzgarnos por seguidillas y corridas de toros, pues nosotros no juzgaremos nunca 3 Francia mirando á los apaches ni á los que hicieron repugnante fiesta de ía resurreo ción de la guillotina. O Seculo, de Lisboa, nos dice que Fe rrer fue procesado y juzgado arbitraria- mente demostrando con ello desconocer, totalmente el asunto en que tan rotunda mente falla, pues nadie, ni aun los periódicos más avanzados, se han atrevido en España á negar que el proceso se ajustó punto por punto á las leyes vigentes. II Giornale d Italia califica en carta que en 18 de Octubre nos dirige de indocumentada la afirmación (contenida en el telegra- i, ma del director de A B C) sobre la legiíi- i midad y respetabilidad del tribunal que juzgó á Ferrer, por ser innegables en opinión de aquel periódico la falta de decía raciones testificales, la interpretación exaqerada ó arbitraria de referencias, la omisión del trámite contradictorio; todo lo cual hace poner en duda la imparcialidad %l a justicia del procedimiento seguido en el consejo de guerra agregando después que es su convicción que Ferrer ha sido condenado por sus principios políticos y tea- rias científicas y no en virtud de una participación demostrada en los trágicos s %i ceso de Barcelona Por lo que se refiere á la falta de careos nos remitimos á lo dicho pocas líneas más arriba á O Mundo, de Lisboa; en cuanto á la supuesta falta de declaraciones, al alcance de ellas y á la significación que él da á la condena, queda el reparo completamente contestado anteriormente. Y véase con qué facilidad se afirma que fue Ferrer condenado por sus ideas y no por sus delitos. Entre otras equivocadas afirmaciones, dijo II Giornale di Sicilia: Esto asegura el Sr. Luca de Tena, mientras sabe todo el inundo que el procedimiento fue sumarísimo lo cual es falso en absoluto, demos- trándose así la total ignorancia, la incalificable ligereza ó la flagrante mala fe de quien tal afirma, pues el procedimiento NO FUE SUMARÍSIMO, SINO ORDINA RIO; lo que sabe todo el mundo es que un procedimiento sumarísimo se sustancia, falla y ejecuta en tres ó cuatro días, prescindiendo de multitud de trámites del ordinario, escrupulosamente observados en el de Ferrer, que ha durado CUARENTA DÍAS. Agrega el mismo periódico que el defensor 110 tuvo conocimiento de la acusa- i ción fiscal hasta veinticuatro horas antes de la vista, y como podría esto interpretar- i se en el sentido de que sólo ese tiempo tuvo para estudiar la causa y preparar la defen sa, es preciso ha cer constar que el Sr. Gal- cerán, como todo defensor militar, la cono cía y la estudió desde el momento de la elevación á plenario; que como tal defensor asistió á las diligencias de esta parte del procedimiento, y entre ellas á la lectura de cargos al procesado, en donde se puntualr zan cuantos se derivan del sumario; resultando de todo ello que el defensor dispuso de no corto número de días para meditar y fundamentar su defensa. En cuanto- á! las afirmaciones del propio periódico corrdensadas en las frases Se inicia la obra difamatoria del nombre de Ferrer y Tras el asesinato, la campaña perversa de difamación no merecen respuesta, sino desprecio para quienes sin datos, ó con datos falsos, difaman y calumnian (y esa síqtte es perversa obra) á una nación tan digna cual la que más del respeto ajeno, á una nación á cuyo esfuerzo se dobló el mundo; á una nación que, aun siendo hoy víctima de la más inicua campaña de falsedades, to LA PRBNSA EXTRANJERA on anterioridad al telegrama del señor Luca de Tena, y con posterioridad al mismo, se han inserto en diversos periódicos extranjeros afirmaciones completamente falsas, debidas á deseo reflexivo en unos de engañar á las gentes, á desconocimiento en otros de los hechos y de nuestras leyes, y á ligereza en dar oído, sin informarse debidamente, á las calumnias de la Prensa anarquista y las logias masónicas. Tan numerosas son estas calumnias ó inexactitudes, que sería interminable recogerlas todas. No hablaremos, pues, sino de algunas para rectificar determinados errores respecto al procedimiento á que fue sometido Ferrer. Las manifestaciones hechas en favor de éste en varias poblaciones de Europa fueron preparadas con la mentirosa noticia de que en Montjuich se fusilaba á la gente á montones, siendo en realidad cuatro los incendiarios fusilados en dos meses y medió, con anterioridad á Ferrer; díjose además que habían sido sentenciados en juicio sumarísimo, faltando también á la verdad. A continuación de esto y de propalar que habíamos asesinado á Ferrer, publicó La Guerre Sociale el grosero embuste del fusilamiento del defensor de Ferrer (que no ha sido molestado en lo más mínimo) y del encarcelamiento de dos de los jueces, por haber votado contra la pena de muerte. Con decir que dicha pena de muerte fue pronunciada POR UNANIMIDAD, basta para despreciar cual merecen á quienes por esos viles medios difaman á España. O Mundo, de Lisboa, como prólogo á no pocas injurias contra nuestra Patria y contra los maestros de nuestras cátedras de Derecho, dice que la instrucción y la acusación han sido secretas lo cual es falso de toda falsedad, pues lo único secreto, aquí como en todas partes, ha. sido el sumario, mientras que el plenario, el consejo de guerra y la acusación fueron públicos, según sabe en España todo el mundo y previene la ley. Que no ha habido careos y contradicciones es también falso, pues se han celebrado cuatro entre el procesado y Lorenzo Ardid, Juan Puig Ventura, Domingo Casas Llibre y José Alvarez Espinosa. Que se ha negado á Ferrer el derecho de presentar testimonios en su defensa es otra grave falta á la verdad; pues lo cierto es que si en los veintiocho días que duró el sumario no los ha presentado, teniendo el camino expedito para ello, será porque no tuviera ninguno que pudiera exculparle. Y termina O Mundo su capítulo de cargos con la afirmación de que se ha entregado Ferrer á ms enemigos capitales aludiendo á los clericales y demostrando su absoluto desconocimiento de lo ocurrido en el proceso, pues probado queda que la culpabilidad del reo ha resultado de las declaraciones de enemigos del clericalismo, de actores en los sangrientos sucesos de Barcelona y de simpatizadores con las ideas socialistas y anarquistas, sin que un solo sacerdote ni persona alguna significada por sus ideas religiosas haya declarado contra Ferrer. Le Matin, de París, atribuye la sentencia á quedos prelados y asociaciones católicas han intervenido, exigiendo una represión implacable y añade con profundo desprecio que son cosas de España, en las que se revela el cafácfer local del país transpirenaico, como en las seguidillas a? en las ll