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A B C DOMINGO 5 DE DI CUMBRE DE fgog. EDICIÓN i. I PAG, ración comprota da del ofirera Rosendo Gudar, á quien Ferrer dijo Ahora es la ñora de quemarlo todo. Y aun quedan por citar además otros testigos, cuyas declaraciones, si no tan abrumadoras, son sumamente desfavorables para Ferrer, tales como José Canes, Pedro Pagés, Bruno Humbert, Francisco Calmé, Vicente Puig Pons, Valentín Alonso, Pablo Reig, Adolfo Cesa y Jaime Font. Y téngase en cuenta que, aun existiendo en España la convicción de que Ferrer fue el instigador y cómplice del atentado de Morral, y que fue absuelto en dicha causa solamente por falta de pruebas, pudo el fiscal en el proceso de Barcelona relacionar Un suceso con otro, y el juez instructor tener en cuenta interesantes documentos de aquel proceso que puntualizan la significación de Ferrer, no coma propagandista platónico, sino comp predicador de la revolución por los más violentos y reprobables medios; pues bien, ni á la causa por los sucesos de Barcelona se ha unido antecedentes de la otra, ni en la acusación se menciona aquella causa ni los hechos que la originaron. Tratándose de juzgar á un anarquista que durante varios años ha empleado como medio principal de propaganda enseñanzas penables en todos los países, nada hubiera tenido de extraño que, como antecedentes de la personalidad del acusado, hubiera el fiscal tenido en cuenta en su acusación tales enseñanzas y tales publicaciones como documentos fehacientes sobre las ideas y propagandas de Ferrer. Pues bien, ni la Escuela Moderna se cita una sola vez en la acusación, ni en ésta se inserta un sólo párrafo de los muchos que en las publicaciones de ella constituyen penable excitación á crímenes. Véase, pues, la falsedad con que se quiere hacer creer al mundo que aquí set ha sentenciado á un hombre por sus ideas, que ha propagado libremente durante muchos años, cuando ni en el proceso ni en la acusación, que es documento oúblico, se 2i ace referencia á ellas, y sólo se persigue al instigador de una rebelión armada, al responsable de delitos comunes de incendio, saqueo, asesinato, violación de tumbas, profanación de cadáveres, interceptación de vías férreas y telegráficas, voladura de puentes... Y en cuanto á la conjura del clericalismo para inmolar á Ferrer, basta advertir, y los nombres quedan citados QUE TODOS LOS TESTIGOS cuyas declaraciones han dejado á Ferrer convicto de sus deiltos son correligionarios suyos: republicanos, radicales, revolucionarios, anarquistas, sin que aparezca un solo sacerdote ni una sola monja. ¿Quién podrá afirmar ahora que Ferrer fue juzgado y condenado por sus ideas y no por los delitos de lesa humanidad cometidos en Barcelona? ¿En. qué país del mundo no se castiga con la muerte estos horrendos crímenes? Barcelona, mis díscolos, más impulsivos y más impacientes, no quisieron aguardar á ese día, y, aprovechando la circunstancia de que la capital quedaba desguarnecida por el embarque de las fuerzas de la brigada Imaz, adelantaron el movimiento, proclamaron la huelga general y trataron de oponerse á la salida de las tropas, promoviendo disturbios y desórdenes. Ante la gravedad de las circunstancias, el gobernador civil de Barcelona, después de reunir á la Junta de Autoridades, declinó el mando el 26 de Julio en la militar, en cuyo día se declaró el estado de guerra, suspendiéndose al siguiente las garantías constitucionales. Desde este momento, con arreglo á las leyes, ya no podía entender, en los delitos que los revoltosos cometiesen, otra jurisdicción que la de los Tribunales militaresl Véase la falta de razón y de justicia conque protestaron algunos periódicos y abogados extranjeros por no haber sido Ferrer sometido á un Tribunal civil. Ferrer y los sangrientos sucesos de la semana roja tuvieron que ser juzgados necesariamente por los Tribunales militares, porque dichos Tribunales funcionaban desde que resignó el mando la autoridad civil de Barcelona. Es, por tanto, una calumnia afirmar que sólo para juzgar á Ferrer se pusieron en vigor, y lo es también decir que España es una vergonzosa excepción en Europa y que vivimos en un lamentable estado de atraso jurídico porque determinados delitos se someten á la jurisdicción militar. En casi todas, por no decir en todas, las naciones, los delitos de rebelión, sedición y ataques al Ejército son juzgados militarmente. Cuando en Italia se declara una ciudad en estado de sitio, todos susvhabitantes quedan sometidos al Consejo de Guerra permanente, titulado Tribunal militar en Campaña Cuando en Alemania es declarada una provincia ó distrito en estado de 1 guerra, funcionan los Consejos militares extraordinarios (ausserordentliche Krieqsgevichte) los cuales juzgan todos los delitos de homicidio, traición, sedición, (atentados contra las comunicaciones, etc. sean quienes sean las personas que los cometan. Los fallos de estos Consejos son tan ejecutivos, que no se admite contra ellos recurso alguno, salvo en el caso de pena de muerte, que ha de ser autorizada por el Gobierno. Lo mismo que sucede en España. En Francia las leyes de 1849 y 1878 establecen que una vez declarado el estado de sitio en un departamento ó término municipal, los Consejos de guerra departamentales ó comunales conocen en todas las causas que las autoridades militares quieran reservarse. También en Bélgica, cuando ha sido declarado el estado de guerra, son juzgados por los Tribunales militares los delitos cometidos por los paisanos. No somos, por tanto, una excepción, como algunos abogados extranjeros, ignorando hasta las leyes que rigen en su propio país, han querido demostrar; y de existir la excepción, resultaría para nosotros favorable, por ser nuestro Código de Justicia militar uno de los más humanos y progresivos de Europa. El citado Código es obra del partido liberal; fue votado por las Cortes el año 1890, y firmaron el dictamen presentado al Congreso de los Diputados los Sres. López Domínguez, Salcedo, Ochando, Arias Miranda, Dávila, Alonso Castrillo y García Prieto. La mayoría de ellos figuran, como es sabido, en la extrema izquierda del partido democrático. Este Código admite dos procedimientos: el ordinario x e sumarísjmo. Ferrer fue juzgado por el PROCEDIMIENTO ORDINARIO. Para que Europa vea si nuestro Código ofrece ó no toda clase de garantías al acu sado, para evidenciar la calumnia de que á Ferrer se le juzgó sumariamente, vamos á consignar el procedimiento á que fue so metido. DILIGENCIAS D E L SUMARIO No se exige juramento al acusado; se permite que lea todas sus declaraciones, después de escritas; firma su conformidad con ellas, ó rectifica lo que por conveniente tenga; cuando vuelve á ser interrogado, se le leen previamente, si lo desea, cuantas de- claraciones haya prestado con anterioridad, y puede recusar verbalmente o por escrito á cualquier funcionario ó testigo que intervenga en el juicio (artículos 4 8, 4 9, 362 y 365) Puede, por último, prestar declaración cuartas veces quiera (art. 465) Los testigos dictan, leen, firman ó rec- 1 tincan sus declaraciones (artículos 431 y 43: 5) estando prohibido dirigirles preguntas capciosas ó sugestivas (art. 4 t? c 0 Se verifican los careos que el juez instructor estime conducentes á esclarecer los hechos, poniendo frente á frente, para que entre sí discutan sus afirmaciones, á míos testigos con otros ó á éstos con el acusado, pudiendo éste pedir la práctica de tales careos. En ellos se comienza por dar lectura de los puntos donde aparezca divergencia entre las declaraciones, entablándose seguidamente la discusión entre los declarantes (art. 467) Varios son los careos que se han verificado en el proceso Ferrer. Los reconocimientos de personas s e hacen en rueda formada por seis individuos, cuando menos, de aspecto semejante al que haya de ser identificado (artículos 422 y 424) Los registros y embargos de documentos se verifican á presencia del interesado ó de persona de su familia ó de ¿os testigos (artículos 1511 y 522) Cuando el juez instructor considera qnt ya el sumario está terminado, lo remite al capitán general, quien, además de examinarlo por sí, lo remite á su auditor (que es un abogado á quien auxilian otros abogados á sus órdenes) para que informe si se han cumplido en todo las prescripciones del Código, practicando cuanto pueda conducir al esclarecimiento de la verdad: si conviene llamar nuevos testigos, ampliar las declaraciones de los ya oídos, y si procede sobreseer la causa por falta de responsabilidad del acusado ó de evidencia de la comisión de delito, ó si, en caso contrario, se halla en estado de elevarse á plenario. Cuando estos letrados informan que es conveniente la ampliación del sumario, vuelve la causa al instructor para que realice las nuevas diligencias. Sólo cuando éstas se han practicado y el auditor las aprueba, previo nuevo examen é informe, decreta el capitán general la elevación á plenario (artículos 532 y 3) PLENARIO Al pasar á este estado, cesa el secreto del sumario, siendo las actuaciones públicas (art. 540) Se nombra el fiscal, y el acusado elige defensor, leyéndose á tino y otro la causa, que pueden además consultar siempre que quieran en el local del Juzgado. Practícase además la lectura de los cargos que el fiscal formula, á la que asisten acusado y defensor. Stí advierte al acusado c, ue puede alegar incompetencia de jurisdicción, excepción de cosa juzgada, prescripción, 11 dulto, ampliación del sumario, ratificac c 1 de testigos, comparecencia de otros nuezas, y cuanto convenga al acusado, ya pidiéndolo por sí ó por medio de su defensor, qje le asiste constantemente en todas las 01- TRIBUNALES MILITARES 1 a guerra de Melilla y el necesario envío de refuerzos para dominarla fueron utilizados por los elementos revolucionarios para iniciar una campaña antimilitarista, inculcando en ios soldados de la Patria la idea de sedición y rebelión y haciendo creer al pueblo que se enviaba un ejército al Rif únicamente para defender los intereses personales de una Compañía minera. Esta labor produjo en toda España una agitación vivísima que dio por resultado el anuncio del paro general para el día 2 de Agosto. Los elementos revohicionarios de I W i m n i I M f f l l i H H i l i M i i nmirafflnmmrimiinnimmnniíTiMniíHmr i