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A B C DOMINGO 5 DE DICIEMBRE DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 2. que había sido- sometida, -tuvo un par to prematuro, parió en presencia de todos los oficiales del ejército, que se mofaron de ella durante su agonía. No tienen los monstruos considera ción ni para con los pequeñuelos. Los niños son conducidos á los conventos para prácticas sodomíticas, y las ni ñas, privadas de su virtud por villanos que padecen enfermedades venéreas. Los ideales de la humanidad lian sido pisoteados POR LOS ESPAÑOL E S Es necesario emprender una campaña á sangre y fuego contra Es paña, y entonces ésta consentiría po ner en libertad al Sr. Ferrer ó en someterle al Tribunal de la Haya. Sí no, España debe ser destrozada. Ya pasó el tiempo en jue Europa podía consentir q u e reviviera la I n q u i sición. En esta forma vil, calumniosa, míame y cobarde procedieron contra nosotros la masonería y el anarquismo universal. Secundando tan falsa y apasionada campaña gran número de periódicos, unos á sabiendas, otros por irreflexión, muchos equivocados, siguieron lanzando contra España las especies más injuriosas, los calificativos más abominables. En letras de molde y en canallescas caricaturas se dijo de nosotros que éramos un país de cobardes y miserables asesinos; que Ferrer había sido condenado arbitraria é injustamente por un Tribunal militar en proceso sumarísimo, cuando debió ser juzgado por un Tribunal civil y por el Jurado; gue no se le condenó por sus delitos, sino por la propaganda de ideas humanitarias y progresivas; que con Ferrer había desaparecido el primer pedagogo de España y un hombre justo y bueno; que Ferrer era la víctima de un pueblo corrompido, fanático y atrasado, como lo fueron Miguel Servet, Giordano Bruno y Galileo. Para protestar contra esta cruzada de injurias lanzadas contra España y no contra ningún partido político, nuestro director, Sr. Luca de Tena, dirigió un telegrama á importantes periódicos de Europa, en el cual afirmaba: i. Que Ferrer no era el primer intelectual de España. 2. Que había sido condenado por sus delitos, y no por sus ideas. 3.0 Que durante muchos años pudo enseñar y propagar en España con toda libertad sus teorías revolucionarias y anarquista 4.0 Que no fue juzgado por un procedimiento de excepción, sino por un Tribunal legalmente constituido, que reunía cuantas garantías ofrecen los Tribunales de los pueblos más cultos y adelantados. Y he aquí sin persegmr otro móvil que el de defender á España, la justificación de estas afirmaciones. Un día Ferrer conoció casualmente á una señorita anciana, á mademoise lle Meunier, que simpatizó con FeÍJ rrer hasta tal punto, que por él aban donó á un inglés con cuya liberalidad se había enriquecido. A la muerte de la señorita Meu nier, que no tardó en sobrevenir, ésta dejó su fortuna á Ferrer, compuesta de varios títulos de Hacienda y de la casa de la calle de Petites Ecuries, todo lo cual vendría á valer un millón w de franco. Desde el principio de las relaciones con la Meunier, Ferrer abandonó á su legítima esposa, contra la que des pués entabló divorcio. La separación se verificó de una manera violenta y trágica. El día 12 de Junio de 1894, la se ñora Ferrer disparaba varios tiros de revolver contra su marido. Detenida y encarcelada, escribió la siguiente carta á las autoridades judiciales de Francia que entendían en su proceso: Si yo cometí la locura de disparar sobre mi marido, me arrepiento; pero me había hecho tan infeliz, me había castigado tanto, que mi cora zón, exhausto por los padecimientos, me hizo olvidar por un momento que que era padre de mis hijas. Mi vida con aquel hombre ha sido un martirio continuo; él me lo nega ba todo, hasta la propiedad de mis hijas. Tengo una hija que cuenta hoy tres años y aun no la conozco. Ape nas hubo nacido, mi marido la hizo llevar al departamento de Loir- et Cher. Es cuanto pude averiguar, pues él se opuso siempre á que yo fuera á verla. Tengo otra hija, de once años, que mi marido envió á Australia cuando apenas contaba nueve años y sin mi consentimiento. Por más que supli qué, todo fue en vano; mi hija salió, y hasta hoy no he tenido la dicha de ver este otro pedazo de mi corazón. La mayor tiene doce años. Un mes antes de dejarme para juntarse con la Meunier, mi marido la puso en Montreuü- sous- Bois, en una pensión, donde apenas me la dejaron ver cua: tro veces. Después me prohibieron el ingreso en el pensionado. Hablé con el cónsul español, acudí al comi sario de Policía de mi barrio, pero todo fue inútil. Otra vez volví al comisario para que me recomendase al de Montreuil, quien me dijo que volviera algunos días desoués. Cuando volví, me dijo: Siento co municarle que vuestra hija ya no está en la pensión Entonces fue cuando loca de desesperación, no pudiendo vivir sin mis hijas, determiné matarme. Lo que me detuvo fue el pensamiento de que un día quizá debía volver á ver á mis hijas si me dirigía á mi marido, y entonces fue cuando fui á esperarle. Le vi venir hacia donde o estaba; xm el corazón desgarrado por el do lor, le pedí que me dijera dónde estaban mis hijas, y por dos veces, des preciando mis lágrimas, me rechazó. Entonces se me nubló la vista, per dí el conocimiento y, loca de dolor, disparé sobre el infame padre de mis hijas Señores, he sufrido tanto con ese hombre, que espero tendréis piedad de mí. Este era Ferrer, juzgado por su mujer legítima. La madre de Soledad Villafranca, la amiga de Ferrer, habla así del amante de su riija: Es un hombre adusto, y tan serio, que no le he visto jamás reir. Ade más de esto; es muy tacaño y mise rable; no sé para qué quiere su ri queza, que yo calculo en varios miilo nes de pesetas. Se ha dicho ahora, y yo no lo dudo, que con motivo de los sucesos de que fue teatro Barcelona en la última semana de Julio hizo una jugada de Bolsa que importó mi llones de duros... En su testamento, en el que deshereda abandona á sus legítimas hijas, poniendo de relieve una vez más sus sentimientos paternales, deja Ferrer la casi totalidad de su fortuna á un conocido anarquista que habita en Liverpool llamado Portet y á Soledad Villafranca. A Trinidad, la mayor, de sus hijas, que trabaja para ganar un pedazo de pan en una fábrica de galletas, igualmente que á Paz, y á Sol, que viven en situación difícil y precaria, recomienda Ferrer en su testamento que no se les dé tíada. FERRER PEDAGOGO sus TEORÍAS Y SUS ENSEÑANZAS 11 n día llegaron á Barcelona vario corresponsales extranjeros. Iban en busca de las obras de Ferrer. Atraídos por el relieve enorme que su personalidad había adquirido, querían conocer las nuevas teorías sociales, las nuevas doctrinas filosóficas, las novísimas ideas definitivas y fundamentales sobre las que cimentaba su labor educativa el representante de la intelectualidad progresiva española. En vano recorrieron librerías y librerías. Nadie les supo dar razón de lo que demandaban. Por fin, alguien les dijo que acaso en el Ateneo Barcelonés encontrarían algunos ejemplares. Acudieron al Ateneo, y el secretario los desengañó. Era inútil que se molestasen en huscar las obras de Ferrer. No existían en el Ateneo ni en ninguna parte. Y no existían por la sencillísima i- azón de que Ferrer nunca escribió ninguna. Los corresponsales no se dieron por vencidos. Bien que no escribiese, pero explicaba. Era el fundador de la Escuela Moderna. Habría notas, apuntes, extractos de sus admirables teorías y de sus conferencias notabilísimas. No, tampoco; Ferrer no era ni orador ni maestro. Y sin embargo, es cierto que Ferrer fun dó Escuelas. El importante periódico alemán La Gaceta de Colonia acaba de publicar una carta de Ferrer dirigida a un amigo suyo, en la que le decía lo siguiente: Para no asustar á las gentes y no dar al Gobierno español pretexto alaguno de cerrar mi establecimiento de enseñanza, lo llamo ESCUELA MO D E R N A y no E S C U E L A DE ANARQUISTAS, porque el fin de mi propaganda es, lo confieso franca mente, formar en mis e s c u e l a s ANARQUISTAS CONVENCIDOS. Por el momento, debemos conten tarnos con implantar en el cerebro de la juventud la idea de violentas agitaciones. Debe llegar á saber que contra la autoridad y la Iglesia no existe más que un solo remedio: LA BOMBA O EL- VENENO. Este era su- único ideal humanitario 7 educativo. Al redactar las bases de un concurso de libros de texto, lo demostró una vez nvis con estas palabras: La Historia, la Geo- LA PERSONALIDAD DE FERRER SU EDUCACIÓN, SU FAMILIA Y SU FORTUNA lU ació Ferrer en Alella, provincia de Bar celona En la Compañía de los ferrocarriles de Barcelona á Tarragona y Francia trabajó en un humilde empleo, por carecer de la educación y conocimientos necesarios para desempeñar cargos más importantes. Estos fueron sus primeros pasos en España. Trasladado á Francia, la Policía de este país nos da cuenta de la vida de Ferrer en los siguientes términos: imn í w f n T D n r i m T T r r a n i r i m nnrrintiinn; inn