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A B C SÁBADO 27 DE NOVIEMBRE DE 1909: EDI ClQfrt. i. PAG. n. LA CAMPAÑA DE MEL 1 LLA forma cónica que existe en el íüsimo valle, la izquierda del poblado Ulad Unaz. Al propio tiempo, los Cazadores de Morales realizaron el Verdadero objetivo sobre Atlaten. Las fuerzas salieron, romo dígo poco después de las siete de la rnañaua, alegres y contentos los soldados y animados todos de un alto espíritu militar LA OPERACIÓN I a operación comenzó con escrupulosos reconocimientos de todas las chumberas próximas por dos escuadrones de María Cristina y uno de Previno, mandados personalmente cor el coronel de María Cristina, Sr. Calvo. A las ocho desplegáronse las columnas; la Caballería incorporóse á sus brigadas, y comenzó el avance. La brigada López Herrero emprendió la marcha en la siguiente forma: A la vanguardia, dos escuadrones de María Cristina, seguidos del segundo batallón de Saboya, con la cuarta compañía, que manda el capitán García Lavín, de punta de vanguardia; detrás, una batería Sclineider; ej cuartel general de Lóp z Herrero con el primer batallón de Saboya, una compañía de Wad Has, una de Ingenieros zapadores del segundo regimiento, otra de Sanidad, la primera batería del 2 -Je montaña, otro batallón de Wad Ras con una sección ciclista. Con la vanguardia iba el grupo de ametralladoras de Saboya, y sou el primer batallón de Wad Ras, el grupo de ametralladoras de esle regimiento. Ei general Navarro íor. nó eon u brigada un flanco ofensivo á 1.000 metros á la izquierda y Soo á retaguardia de la brigada López Herrero. El general Muñoz Cobos, jefe de la división, iba indistintamente coa sus ayudantes y s u Ü tado Mavor con una y otra brigada. El general Huertas quedóse en la liauura, de reserva, con las brigadas Miláns del Bosch y Carbó. La brigada Brualla s ilió áetrás de los Cazadores de Morales para cooperar á la ocupación de Atlaten. Los Cazadores a van ¿aro u p. or detrás de las lomas hacia un objetivo táctico, en la forma siguiente: Caballería; batallones de Talayera, Segorbe y Chiclana; cuarteles generales de Tovar y Morales; batallón de Cataluña; bateiía de montaña y batallón deTarsLi. Brualla salió al propio tiempo con Príncipe y Burgos por delante de las lomas, y siguió por la falda délos montes, protegiendo á los Cazadores en su avance. A las nueve y ¿media de ¡a mañana el general López Herrero llegó con su brigada al cerro cónico. Los escuadrones de María Cristina, mandados personalmente por su coronel, hicieron un escrupuloso reconocimiento del terreno hasia convencerse de que no había en él nada que temer. En seguida subieron á la cumbre ei segundo batallón de Saboya y Jas baterías de montaña y Schneider, el primer batallón de Saboya y ei regimiento de Waá Ras Al pie del monte quedó eí parque móvil de artillería y la impedimenta. A la cumbre del cerro subieron también los generales Muñoz Cobos y Herrero, al propio tiempo que el jeíe del Estado Mayer, coionel Gómez Jordana, enviado por el general Marina para inspecciona! personalmente el campo, conferenciaba con ellos, y de común acuerdo adoptabais barias dispo siciones. LAS NUEVAS PQSSCIONES P 1 cerro ocupado por los soldados de L, ó pez Herrero álzase en meSio de un valle hermosísimo. A la derecha ste. Segangan: en íreüte, un eerro coiupletámeate despo blado y otro caserío en el ctfal se divisas (DE NUESTRO CORRESPONSAL) DE LAS FUERZAS JílEllLLÁ; j 6 6 T, pjñ ¡adarga conferencia que á última hora de la tarde del tniéscoles celebró en su despacho del Gobierno militar el general Marina con los cuatro generales de división, del ejército de operaciones quedó definitivamente ultimada la organización y distribución de las fuerzas que debían tomar parte en la proyectada expedición sobre BeniEuifrur Desde luego se convino en utilizar iodos los elementos que se han acumulado en la plaza, distribuyéndolos eutres divisiones, de cuyo mando estarían personalmente encargados los generales Tovar. Muñoz Cobos y Huertas. La primera división salió ayer de la plaza á las siete de la mañana. La constituían las brigadas Morales y Brualla. La primera, ó sea la de Cazadores del campo de Gibraltar, estaba íórmada por los batalllones de Cataluña, Segorbe, Tarifa, Chiclana y Talavera, con una batería del 3.0 de montaña y dos del campo de Gibraltar, una compañía de Zapadores y otra de Telégrafos del tercer regimiento, una compañía de Administración y una ambulancia de montaña, y un escuadrón de Lanceros de la Reina. La brigada Brualla la formaban el regimiento de Infantería de Burgos, el primer batallón del Príncipe, dos baterías del io. montado, una compañía de Zapadores y una de Administración Militar. En Nador se les unieron el batallón de Cazadores de Ciudad Rodrigo, que había salido de Zeluán, y un escuadrón de Cabañería de Alfonso XIII. Total de esta división: 1.500 hombres, l,6 ao caballos y acémilas y 20 cañones. Segunda división, mandada por el general Muñoz de los Cobos; primera brigada, al mando del general López Herrero, se pone en marcha á las nueve y cuarto. Componíanla los regimientos de Saboya y Wad Ras, dos escuadrones de María Cristina, dos baterías o el 2. montado y fuerzas auxiliares. Segunda brigada, mandada ppr el general D. Modesto Navarro; salió á las diez y cuarto, formada por el regimiento de! Rey y los batallones de Cazadores de Barcelona y Mérida, escuadrón de Treviño, dos baterías de montaña y fuerzas auxiliares; en total, 6.800 hombres y i. óoo caballos y mulos. Tercera división, general Huertas. Primera brigada, general Carbó: regimientos de San Fernando, destacado en Nador; dos compañías del regimiento de Melilla, dos del regimiento de África y brigada Disciplinaria, una batería del 2,0 montado, una sección de Zapadores, una sección de Telégrafos y fuerzas auxiliares. -Estas fuerzas se pusieron en marcha, con ia compañía de aerostación, á las once y inedia. Segunda brigada, general Miláns del Bosch, Húsares de la Princesa y Pavía; el total de esta división mixta es de 3.400 hombres y 1.100 caballos y mulos. N- El efectivo total de las tres divisiones, aproximadamente, es de 17.800 hombres, 100 caballos, 2.300 mulos, 20 cañones Behneider y 24 de montaña. EN NADOR, IS as fuerzas llegaron á Nador en el mismo orden con quehabían salido de la plaza. Poco antes de las cuatro de la tarde estaban todas reunidas. A esa hora llegó un convoy de camellos con 400 tiendas de campaña, que unidas á las que se enviaron días antes constituyen un total de 800. Las marchas realizáronse con tal perfección, que á pesar de que no había más que un camino no ocurrió el más mínimo contratiempo. A las seis de la tarde las fuerzas estaban alojadas bajo las mismas tiendas que el día anterior habían ocupado en sus respectivos campamentos de Melilla y tomando ranchos calientes. I, a división Tovar acampó en la falda del poblado. de la primera loma; las divisiones Muñoz Cobos y Huertas lo hicieron en la llanura, entre el reducto de la playa y las primeras loma? El general Marina, acompañado de sus ayudantes, del coronel Gómez Jordana y de todo su Estado Mayor, llegó á media tarde, subió directamente al monte Arbos y llamó á los generales de división para darles sobre el terreno las últimas instrucciones. El sitio elegido no podía, en efecto, ser mejor, pues desde él se divisa perfectamente todo el terreno que debía ser teatro de las operaciones proyectadas para las primeras horas de la mañana siguiente. Terminada la conferencia, que fue relativamente corta, el general Marina descendró al reducto) en donde pernoctó. Los generales Tovar, Muñoz Cobos y Huertas llamaron á sus tiendas respectivas á los generales de brigada y les comunicaron instrucciones, que éstos dieron luego á su vez á los jefes de Cuerpo para la vigilancia y seguridad nocturna de los campamentos. Encargóse sobre todo muy rigurosamente que las secciones de rservicio no hicieran fuego más que contra el enemigo presentado en núcleo importante. La noche transcurrió con completa tranquilidad. A las cinco y media de la mañana tocóse diana en todos los campamentos. Las tropas tomaron el desayuno y se dispusieron para la marcha, llevando tínicai ente un rancho frío, pues á la hora del segundo rancho debían estar de regreso en sus campamentos respectivos, excepto aquellas que se quedaran en las posiciones que se iba á ocupar. A las siete estaban formadas todas las fuerzas, revistándolas el general Marina. DE LA OPERACIÓN E l oDjeúvo de la operación era ocupar el collado de Atlaten, existente á la deí -cha del hermoso valle de Barraca, pero simulando un ataque al monte Uicsan, en donde están enclavadas las famosas minas, para engañar al enemigo, que se suponía concentrado en sus estribaciones. Para simular el ataque á este monte, que se alza en el frente del valle, debía el general López Herrero, con los regimientos de Saboya y Wad Ras tomar una altura de