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P B C. LUNES aa DE NOVIEMBRE DE 1909. EDICIÓN 2 Simas á esta avenida están las calles del comercio. Aquí las casas aparecen cubiertas de anuncios reflectores, placas, letreros. Son calles inglesas ó yanquis. Bancos y bolsas de contratación, almacenes inmensos, tiendas de unas proporciones que aturden, carros que van y vienen, tranvías que canipaaillean, hombres que pasan aprisa, ruido, tumulto, fiebre... Más allá de este inundo comercial, como si quisiera apartarse pulcramente de tanto plebeyismo, hay un barrio elegante donde se refugia la aristocracia del dinero. Aquí los proceres argentinos han levantado unas casas eminentes, muy lujosas, muy elegantes, Tienen altas verjas y espesos jardines para separarse mejor de la ordinariez de las calles. Y para apartarse también de todo contacto con la vida circulante, estas mansiones señoriales están todas construidas con arreglo á un estilo tudesco- ó francés. Son bellas casas de la época del Renacimiento. Pero son tan poco americanas estas edificaciones, que ai paso de la calle de Alyear, á poco distraído que se encuentre el viajero. se creería transportado á una ciudad de Francia. ¡Así son de renegados estos buenos proceres bonaerenses! Pero el tranvía, finalmente, logra salvar el círculo comercial y aristocrático, y se lanza por calles un poco más humildes. Aquí la ciudad es más sincera. Ya no trata de ocultar su estirpe española y americana, ya no quiere ser francesa ni londinense, sino puramente americana. Aquí están las casas pintorescas, pequeñas, bajas, con azotea y patinillo enlosado, con rejas en las ventanas. Las casas más nuevas las han construído según un patrón modernista ó rococó; pero eso 110 importa. Sus azoteas y patinillos están hablando de América, de Andalucía. Ahora el tranvía se aleja hacia los suburoios. Nos metemos en el barrio de Belgrano, grande como una ciudad. ¿De quién son esas casas tan lindas que bordean esta ancha calle? Su aspecto es sencillo y campechano; están pintadas de colores vivos; una franja de hierba y arbustos las defiende y adorna, grandes matas de rosales crecen entre hermosas palmeras. ¿Qué clase de gente sabia y feliz puede habitar tan cómodas y poéticas mansiones? La vida en este barrio tranquilo, en estas casitas bellas, debe tener un supremo encanto. El dueño puede salir de mañana, coger el tranvía, lanzarse sobre los negocios de la ciudad, trabajar, ganar dinero; por la tarde otro tranvía le restituirá al fondo de un jardín, y se rodeará de los pequeñuelos, cenará en reposo, fumará su pipa bajo la mirada de las estrellas. ¿Quién habita estas casas? Las habita la colonia inglesa y alemana. ¡Quién podía hafcitai las sino ellos, gente práctica, sabia y artística, que conoce como nadie la realidad y la poesía de una buena existencia! íroslatinos, y sobre todo nosotros, los hispanos, somos la gente que peor administra la hacienda ó el legado de la vida. Y el tranvía sigue corriendo por las calles adelante. Ahora íiemos salido á los suburbios. Vamos cruzando los arrabales mas infectos que nadie pudo imaginar. La Pampa comienza ahí mismo, Un grupo de caballos huesudos y zancos pasta en un prado lleno de cardos y charcas. A lo lejos se elevan las chimeneas de algunas fábricas. Viviendas aisladas motean la llanura. Arroyos de agua sucia cortan el camino. Salen de las casuchas gentes pobres, italianos de faz morena, chiquillos de greñas hirsutas. Y allá donde la calle termina se ven todavía casas desparramadas; pero son casas miserables, hechas de tabla y de techumbres de cinc. Esta es la avanzada de la ciudad. Son los remanentes de población, los residuos inmigrantes, los que no tienen, aún cabida en el reparto de la ciudad, ó aquellos que, impacientes, salen del eiuturón urbano y se abalanzan sobre el próvido campo de la América. Amarrado á esos tugurios de tabla, acaso un rocín aguanta la embestida de las moscas, acaso un buey matalón rastrea el pobre pasto; pero en menos de dos años la fuerza expansiva de la ciudad habrá convertido estos tugurios en hermosas y animadas viviendas. Y ese rocín, quién sabe si se habrá convertido en tina tropilla de corceles, y el buey, en un rebano de miles de cabezas. o imprevisto está acechando de continuo á las gentes en este país que crece, que se hincha como un monstruo juvenil. El tranvía ha dado otro trotecito por las calles, y finalmente se ha parado en seco. Nuestro viaje terminó. Tengo en la mente, como una cosa redonda y plena, la imagen de conjunto de Buenos Aires. He ahí una ciudad de color grisáceo. Está hecha de cemento; todo es cemento gris y uniforme, desde las esculturas murales hasta las paredes. Y todas las casas tienen el mismo tono ceniciento. Solamente eu las calles extraviadas se ven casitas color rosa ó amarillo tenue. Su arquitectura es francesa ó modernista. El estilo Renacimiento del Norte de Francia y el rococó de Luis XV cubre casi ¡todas las fachadas de Baenos Aires. Son casas sin consistencia. La piedra no existe. Es una ciudad que necesita un largo presupuesto para la conservación de su arquitectura, bonita y 10 en cuanto transcurrieran cincuenta años de atonía comercial, Buenos Aires se convertiría en una ciudad ruinosa, descascarillada y vieja. Pero en esas calles vertiginosas no hay vagos, desocupados, conversadores ambulantes ni mendigos. Nadie hostiga en la calle, ni el vendedor de periódicos, ni el limpiabotas, ni el pordiosero. La vida tiene aquí un tono duro y contundente: es que todo el mundo vive para la fortuna. En España se trabaja para vivir; aquí se trabaja para hacer fortuna. Es vida marcial, dura, rápida. En las porterías de las fábricas hay letreros que dicen: No se precisan obreros En las oficinas bancadas hay otros letreros que agregan Estamos muy ocupados; tenga la bondad de ser breve... Los que en España conocéis la dulzura de vivir sin prisa y de conversar largamente, ¡no se o ocurra jamás venir á Buenos Aires! JOSÉ M. a SALAVERR 1 A yA protección de las armas españolas á las imperiales, convencidos de que las primeras les ofrecen mayores garantías de seguridad que! as seguud. is. OTRAS NOTICIAS i os generales de división y algunos de brigada lian conferenciado extensamente con el general Marina Zarparon el Ca os V y el ülenou tiin, este último para Halaga, conduciendo soldados enfermos. Adelantan mucho los caminos que construyen los ingtmeros militares á las posiciones del Garugú para facilita! la conducción de convoyes. Las noticias de Nador son muy patisfactorias. Asegúiass que quizá mañana se someterán bastantes cabneños de aquellos poblados, haciendo entrega de s ¿s armas ai general Carbó, jeíe Ú 2 las fuerzas destacados en aquellas posiciones. VIHULLA, I 9 V. (mCÍENTC. (DE NUESTRO CORRESrONSAL) El tel ¿rama que á continuación publicamos fue depositado en Melilla con carácter de urgente eJdía 20, á las nueve y cuarenta de la noche. Ha llegado á nuestra redacción el 11, á las once de la noche. A título de información únicamente coma nico la siguiente noticia, que de llegar á confirmarse tendría grandísima importancia: Acompañado de un hebreo muy rico, que me sirvió de intérprete, esta mañana visité á un cherif, que fue visir del Rogfri cuando éste ejercía en el Rif plena soberanía. Me ha asegurado formalmente que el pretendiente vive, que no está en Fez que á su existencia se debe la agitación qus existe contra el Sultán en toda la región de Riata. Este cherif esti seguro de que tarde ó temprano el Roghi volverá á aparecer en el Rif y, aprovechando la precaria situación en que los cabileños se encuentran, volverá á imponerse y á ejercer de nuevo la soberanía que perdió. Yo, si he de decir verdad, no creo poco ni mucho en la veracidad de esta noticia. La transmito sólo como curiosidad. Buscando, pue impresiones más prácticas, hablé con el cheiií de la terminación de la guerra. Me dijo que le consta que todos los cabileños de la harca, incluso los jefes que los dirigen, están deseando la paz, convencidos de la imposibilidad absoluta de conseguir una victoria, üi Tínico á quien puede interesar! a continuación de la guerra es al Schaldy, que se ve alejado eternamente de Guelaya por la hostilidad de España y el abandono del Sultán. Terminó diciéndome que en breve vendrá á Melilla desde Oran, en doníe actualmente se encuentra, Abd- el- Krin, administrador que fue de la Aduana rebelde de Mazuza y suegro del Roghi. D 1 FSCULTADES ATELILLA 2 8 0 U C ENTE) C A M I N O DE LA PAZ yodos los comentarios que se hacen acer ca del resultado de la entrevista celebrada por los emisarios de la harca con el general Marina concuerdan en sentido favorable á la sumisión de los cabileños de Guelaya, Mis informes propios confirman hoy también tan halagüeñas impresiones. Me consta que entre los cabileños ha producido grandísima impresión la venida á Melilla de Abd- el- Kader, al cual se supone dispuesto á romper incluso sus relaciones con el Mizzian y jjl Schaldy en el caso de que 110 quisieran aceptar las condiciones que les impone el general Marina. Es evidente que los habitantes de los po- (blados inmediatos á nuestras posiciones avanzadas desean la paz, y con tal fin hacen presión sobre los demás para que se decidan á someterse. La mayoría prefiere la K 1 Bachir ha recibido durante todo el día numerosas visitas de cabileños de BeniSidel. A las nueve y media de la noche, acompañado por un intérprete oficial, llegó al palacio del Gobierno y conferenció largamente con el general Marina acerca de la situación de los cabileños de uelaya. Dícese que éstos se han puesto ya de acuerdo acerca de las condiciones de paz que les ha impuesto el general en jefe, pero que temen las represalias de las cabilas del interior si negocian una paz que á éstos no les convenga. Dada la anarquía que reina en este territorio y la falta absoluta de una autoridad efectiva, va á ser dificilísimo que lleguen á un acuerdo. DEFALLES VARIOS s probable que mañana el general Tovar pase revista á los Cazadores en la explanada de Rostrogordo. El general Htjertass acompañado de su E