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A B C JUEVES 18 DE NOVIEMBRE DE 1909. EDICIÓN n PAG, fo. de comisiones de los pueHos limítrofes, dos y de gran interés todos, aunpaialaS de toda la provincia. A Madrid se mandaron personas no aficionadas á la fiesta nacional. T a. ü impasibles eomo una historia de algo telegramas en que se desfiguraba el recibi- En él colaboran reputadísimos escritores ocurrido hace dos mil años van á ser miento hecho al Sr. Cierva, Vino de allá taurinos, cuyos trabajos han de ser leídos estas líneas. El Sr. I a Cierva ha estado una protesta en que se restablecía la verdad muy gustosamente por el público treinta y tres meses ocupando el ministerio délos hechos, y por encima de la protesta de la Gobernación. Ha trabajado en él como se pretendió mantener la versión apasionano había trabajado antes ningún ministro. da. Visitaron al Sr. Cierva en su casa toPasaba todo el día y parte de la noche en su das las autoridades de Murcia. No quiso el despacho. Se hallaba en comunicación cons- jobernador civil cumplir con este deber de tante con todos los gobernadores. No había pura cortesía. Se celebró un banquete en asunto de que no se enterara minuciosa- honor del Sr. Cierva; figuraron en él liberamente. Papeles, legislación, Reales órdenes, les notorios de la ciudad. ARMEN Pocas veces el debut de una El Sr. Cierva se dispuso á regresar á Mareglamentos, disposiciones varias, las ha -cantante habrá despertado la clasificado rigurosamente en un archivo drid. Organizaron sus amigos un tren espe- expectación que el de María Gay, la mtérpara su uso. Recibía á mil gentes; departía cial. Más de mil murcianos se acomodaron en prete de la obra de Bizet que más aplausos tres veces diarias con la Prensa. Ha refor- él para ir hasta el límite de la provincia. Se ha conquistado en el extranjero, eif Inglamado multitud de abusos y corruptelas. Ha engalanó la locomotora y el convoy con las terra sobre todo, representando la protagosuprimido la reventa de los teatros; ha re- flores de la hermosa vega murciana. Una nista del cuento de Meriinee. glamentado las casas de préstamos; ha or- muchedumbre enorme llenaba la estación. Es una Carmen especial, única, exclusiganizado la Policía; ha puesto mano en re- Precisamente se había intentado organizar va- -se decía; -escuna creación tan suya, que un acto que desluciera la despedida. Se bus- no se parece á ninguna. formas sociales de otros órdenes. Una cosa sabíamos: que Mana Gay era Todos los ministros, según uso moderno, có quien quisiera silbar y se repartieron alnacen frecuentes viajes á provincias. En los gunos silbatos. Fue inútil todo. Alguien se una gran cantante, de voz robusta, hermosa creinta y tres meses que el Sr. l, a Cierva fue atrevió á dar un viva á un diputado radi- y cálida; que su escuela de canto era perfecta. ministro, sólo por unas horas dejó su pues- cai. En el acto este grito tímido fue sofoca- Ivos aficionados de Madrid la habían oído y to. Salió en un tren para Zaragoza, y regre- do con aclamaciones y aplausos. El mismo aplaudido interpretando bellísimas canciosó á Madrid en el inmediato. Al cesar en su que lo había proferido dio después entusias- nes del corte délas de Schumann y de otro? cargo, el Sr. I, a Cierva, después de tan abru- tas vivas al Sr. Cierva. Partió el tren hasta compositores modernos en I a Filarniónioa madora labor, quiso proporcionarse el des- el límite de la provincia. Descendieron aquí y en el Gran Casino de San Sebastián. Conservamos muy buenos recuerdos dé canso de unos días. Sin avisar á nadie, sin los viajeros, y entre los sones de las músi ue lo supieran sus más allegados amigos cas las aclamaciones y ovaciones se repi- aquella Carmen que nos ofrecieron la Paspolíticos, decidió ir unos días á Murcia, su tieron hasta que el Sr. Cierva continuó su qua, la Frandin (una francesa que se vestía viaje á Madrid en el expreso. como una andaluza de cromo de las de las patria. Ha llegado el Sr. I a Cierva á Madrid. Al cajas de pasas, pero llena de aíte y de graSi no el día, se sabía que el Sr. I a Cierva tenía el propósito de ir á Murcia. Fueron mismo tiempo que él llegaba ay r por la cia) la Calvé, la Fons... Sabíamos que cantaría muy bien el pasus adversarios preparando el terreno desde mañana, á las ocho, los periódicos publicasu entrada en el poder. I a última sesión de ban un telegrama del gobernador de Mur- pel de Carmen; pero la haría á gusto del la Cámara popular la recordarán todos. cia al ministro de la Gobernación. Se daba extranjero, que tan distanciado suele eetar Hubo una vivísima discusión entre el señor á entendec? en este despacho telegráfico que de la realidad española. ¿Sería una Carmen I a Cierva y el Sr. Moret. El Sr. I, a Cierva gracias á las previsiones del gobernador traducida al inglés, en vez de una Carmen en puro y neto sevillano? izo un enérgico, pero correctísimo, discur- había abortado una agitación contra el seTodo esto hacia que la curiosidad fuese r o de cargos. El Sr. Moret se sintió indig- ñor I a Cierva. Aquí termina esta página de historia po- inmensa; que la gente esperase la audición nado; se exaltó; él, jefe de un partido liberal y democrático, se negó á contender con lítica contemporánea. ¿Qué hubiera pasado de esta Carmen tan deseada- -porque María n ministro de la Corona. Recusó á un mi- si en vez de ir el Sr. Iya Cierva á su patria, Gay fue muchas veces solicitada por laS nistro de la Corona. Habló de distancias que donde los manejos en su contra no han en- empresas del Real y sus compromisos en el á él, diputado de la Cámara popular; á él, li- contrado eco, hubiera ido á parte donde se extranjero la impidieron venir- -con verdaberal y demócrata, le separaban del Sr. I, a hubiera hallado elementos propicios á se- dera expectación. Y anoche, por fin, oímos la hermosísima Cierva, ministro, y en la Cámara popular, cundar la acción que contra él se ha puesto donde no hay jerarquías, tan diputado en juego? Todo está íntima y fatalmente en- partitura de Bizet, por la que Niestche recadenado en esta historia. El Sr. I a Cierva negó de Wagner, á nuestra ilustre compacomo él. Subieron los liberales al poder. Se hizo ha llegado á representar hoy el orden y la triota María Gay. Una Carmen sencillamente colosal. 1,1 una consigna: el hacer la guerra al Sr. Cier- autoridad. Simboliza la represión constanva. Se le quería hacer la guerra más que en te é implacable de toda perturbación y de mejor Carmen, la más genial, la más artísparte alguna en su propia tierra. Se buscó toda anarquía. Frente á él se alza, por lo tica, de cuantas han desfilado por el Realj Cuando la obra terminó se levantó el teun hombre que se prestara á esta empresa tanto, todo elemento de anarquía y de peren el Gobierno civil de Murcia. A dos per- turbación. Natural es la saña con que se le lón varias veces, y las ovaciones del público sonalidades del partido liberal se les ofre- persigue. Pero ¡al prestarse los gobernantes refrendaron ese juicio. Y cuando los espectadores desfilaban de ció en estas condiciones el cargo; rehusaron; actuales á esta persecución, ¿no se hacen ló ¿os dos. Al hijo de un ex ministro se le brin- gica y fatalmente solidarios de la anarquía cían entre sí muchos de ellos: Esta Maris dó también el cargo. Mi hijo no escarní- y de la perturbación? Y por otra parte, si el Gay es la Titta Ruffo de las cantantes Hubo quienes discutieron en el primero Vm contestó humorísticamente el ex mi- jefe liberal consideraba tan pequeño, tan nistro aludido en una carta. Se nombró por insignificante, al Sr. I a Cierva que no que- y segundo acto si la Carmen de la Gay erí fin gobernador. Siendo el Gobierno de Mur- ría diseutir con él (recuérdense sus palabras muy exagerada en algunos detalles, si había cia de primera, no se pudo llevar á él, como de que el Sr. I a Cierva estaba muy bajo sobrado realismo en algunas de sus frases era de rigor, una figura de cierta notoriedad ¿cómo ahora se desciende á estas pequene- y en algunas de sus actitudes. ces personalísimas de lucha, de hostilidad? I os que así opinaban eran los menos. I,o S. ¡en el partido. El gobernador de Murcia co menzó su obra. El Sr. Cierva hizo su viaje. ¿No dice esta misma actitud que el Sr. I a más estaban conformes en que si puede haber una cigarrera sevillana que engaña á liba en el mismo tren que el Sr. Cierva el Cierva no es tan insignificante como se pro jefe de los liberales de Murcia; regresaba de clamaba, sino por el contrario, fuerte, muy sus amantes, complaciéndose en ello; que Madrid con el pombramien o de alcalde de fuerte? En las Cortes, con armas iguales y á la es contrabandista y que frecuenta los colmados, siendo heroína de orgías taberna vista de iodos, es donde habrá que luchar. la ciudad; había expectación entre sus co rias, esa mujer tiene que hablar y accionar rreligionarios por conocer las impresiones AZORIN y hacer como la Carmen de María Gay. que de ifadrid trajera. Salieron muchos de ¿Que ese tipo de mujer no existe? Bueno: ellos á recibirle. Al Sr. Cierva le esperaba pues culpemos á Menmee, que le inventó: una multitud de amigos particulares y de pero si le admitimos en el teatro, la Carmen correligionarios: Aun no habiéndose dado publicidad á su viaje ni héchose atmósfera p n su número de hoy, este popular seuia- de Merimee es la que hace María Gay. Esa discusión podrá subsistir; mas todo en torno de él, más de dossientos eran los nario taurino da interesantes noticias coches en que sus amigos fueron á la esta- acerca del eoncurso que ha iniciado para el mundo, sin excluir á los enemigos del ción á recibirle. Se le hizo un recibimiento saber á cuáles torero, matador, banderille- realismo, reconocerá, como se reconoció entusiasta y cariñoso. El Liberal, de Murcia, ro, pioadar y ganadero estiman mejor los anoche unánimemente, que nuestra compacumpliendo un deber de imparcialidad, re- aficionados. El concurso está siendo un éxi- triota es una de las artistas más grandes l (geñó este entusiasta recibimiento hecho al to enorme para el colega, pues desde que que hemos admirado en Madrid. En la parte dramática, final del tercer ac- publicó las bases recibe todos los días gran Sr. Cierva. to y dúo del cuarto su labor es maravillosa. Durante la estancia en Murcia, el señor cantidad de boletines. El número de hoy de Los loros contiene Gesto, acción, dicción, todo llega al alma Ciervavió desfilar por su casa á toda la ciudad: fueron también á visitarle muchedum- originales literarios yIjwtísticos muy varia- del auditorio. LA CIERVA J LAS NOCHES DEL REAL LOS TOROS HFHfliiwni ¡IIU m i t NTLIlllilIBirillTItllTIliTríTnrmJii un i iiminr