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A B C. LUNES i5 DE NOVIEMBRE DE 1909. EDICIÓN 1.1 PAG, 7, Vencidos los reparos opuestos para acceder á nuestro deseo, fundados en un criteoa el mayor gusto publicamos la que nos rio restrictivo acerca de su misión única remite D Alejandro Pidal en la si- aquí, ó sea de realizar exclusivamente la misión que había sido conferida á la comiguiente carta, dirigida á nuestro director: EJxctno. SÍV D, Torcuato I, uca de Tena. sión por sus consocios, logramos las si Muy señor mío y de mi mayor estima- guientes declaraciones: Mi juicio acerca del punto preguntado ción: -s Como considero qu el brillante desfile está fiel y exactamente reflejado en lo dide españoles honrados que se han dado es- cho por el Diatio de Barcelona en su suelto pontánea cita en torno de la valiente y pa- defondo déla edición de la mañana del día 10 triótica Protesta de usted constituye el tínico del corriente y como no se puede expresar acto virii y consolador que se está llevando mejor en menos palabras, lo suscribimos íná cabo en medio de tantas vergüenzas como tegramente. El suelto de referencia dice asi: nos rodean (sobre todo por lo que tiene, y más El discurso del Sr. Cambó merece exaaun por lo que promete, de ptácheo) me apresuro á tomar parte en él, rogando á usted men detenido, que nos proponemos hacer, me incluya entre los adheridos, á ver si al no por lo que afirma, sino por lo que niega. íin y al cabo nos decidimos alguna vez los Se había anunciado que daría una orientaespañoles que no estamos juramentados ción, y respecto á forma de gobierno, nos para llamar Bien al Mal y Mal al Bien- á dice que lo mismo puede ir á la derecha que manifestarnos unidos, siquiera para evitar á la izquierda; esto es, á la Monarquía que que dos menos, que gritan, usurpen la repre- á la República, pues de sus manifestaciones sentación de los más, que se callan impo- resulta que él y los suyos aceptarán la forniendo así, como siempre, por medio de tan ma monárquica mientras el Rey haga, lo habitual aunque desvergonzada mentira, á que ellos quieran; pero si no lo hace, irán á toda una sufrida nación, por las audacias la República, ó á no sabemos qué forma de violentas de una pequeña minoría, todo el gobierno. Este es un principio de derecho monstruoso conjunto de infamias, de hipo- político que pone la soberanía á disposición cresías, de tiranías y de crímenes contra del señor Cambó y sus partidarios, princiDios, la humanidad y la patria, contenidos pio que no hemos visto en ningún tratadista y significados con un cinismo verdadera- ni sabemos se conozca en pueblo alguno ¡mente sobrenatural en el gtito- programa de medianamente civilizado. ¡VIVA FERRER! con que la Masonería Quiere que el regionalismo sea una fuerza anarquizante, desenmascarándose de repen- nacional, integrándolo en las que influyen te y arrojando soberbia la careta de la bene- en la política española, sin tener en cuenta ficencia y de filantropía humanitarias (ad usum que todas se hallan perfectamente definidas de! a borreguería inconsciente) y ostentán- respecto á la forma de gobierno. Para ludose tal como es (como la iglesia del mal) char es necesario desplegar la bandera, y acaba de azotar insolente el dolorido rostro la bandera del Sr. Cambó permanece ende nuestra madre patria, ¡la España de Co- fundada. En cuanto á la cuestión de autovadonga, de lepante y Bailéa! cuando, em- nomía, no hay más que vaguedades; pero peñado en guerra extranjera el honor de la parece que el programa lo es de regresión, bandera española, clamaban todavía hu- esto es, destruir la obra de los siglos para meantes E cielo, en demanda de justicia so- volver á las antiguas nacionalidades, que cial, las ruinas acusadoras de Barcelona, tran- ahora son llamadas regiones, unidas por el quila y sistemáticamente ¡CHAMUSCA- lazo federativo. ¿Cree el Sr. Cambó que tieDAS! l! en la orgia mternañonal, tan brutal- ne fuerzas para suprimir la historia? Nadie mente satánica, en que han hecho ostentación, las tiene. para nuestra edificación y e nseñanza de sus Respecto á la cuestión religiosa hay muideales, aspiraciones, principios y fines so- cho que decir y otro tanto que lamentar. cíológicos y procedimientos liberales, los Cuando aun están en pie las ruinas de temMaestws y los discípulos de LA ESCUELA plos y conventos, ruinas que tienen el sello LAICA, ó sea de la corrupción de la niñez con de la escuela laica, sobre este asunto, aunla enseñanza contra Dios, contra la familia, conque á la escuela se la llame neutral, no catra la patria y, por lo tanto, contra las dos Mi- ben divagaciones, sino afirmaciones rotunluías sociales; ei clero, que salva nuestras al- das, ni cabe preconizar concesiones á determas con los Sacramentos de la religión, y el minados elementos. Ejercito, que salva el suelo sagrado de nues Aunque los regionalistas, se enfaden, ditra patria y el honor glorioso de su bandera remos que nos parece que el Sr. Cambó ya con su espaáay su sangre. -Alejandro Pidaí quisiera proclamar que sus ideales están v Mon. y en la Monarquía de D. Alfonso XIII, y hacer otras afirmaciones; pero no se atreve; y el hombre que no tiene valor en sus convicciones no puede dirigir, porque él no sabe LA POLÍTICA adonde va. PROTESTA C rreno en que deberla plantar la enseña, yendo en pos de un peligroso oportunismo, y en tales circunstancias, la persistencia en sostener en forma de nebulosa lo que debe estar por encima de las luchas partidistas, si se quiere, como es debido que quede garantida la paz, sin la cual no es posible el bienestar de los pueblos y de las regiones, resulta un contrasentido político y práctico. j o cree usted, pues, de resultados positi vos la creación de un partido nacional regionalista? Habiéndose preconizado su nacimiento sin hacer consustancial la cooperación en la gobernación del Estado con la institución monárquica, siento tener que contestar ea sentido negativo. Es más; si en las restantes provincias es pañolas diera el resultado que ha dado en las catalanas el ensayo de la propaganda regionalista y autonomista, proclamando á la %7 ez la indiferencia ó accidentalidad de las instituciones políticas fundamentales, puedo adelantar que los resultados no solamente habían de ser nulos, sino contraproducentes, puesto que sin dudar de la buena fe con que se obra, pero con evidente falta de previsión política, con el regionalismo oportunista se acrecienta el republicanismo. En efecto, se dice al pueblo levántate 5 anda á la consecución del reconocimiento jurídico de la región histórica en que vives, sin preocuparte de lo demás; pero simultáneamente viene una intensa campaña revolucionaria aprovechando este movimiento sin orientación definida en lo sustancial que debe mantener unidas á todas las regiones asíjeoncebidas, desarrollándose rápidamente los fermentos revolucionarios que en más ó mecos grado por doquier existan; y aprovechando sus propulsores el movimiento meramente regionalista iniciado, que por la fuerza de la inercia á una ú otra parte debe llegar, no encaminándolo sus propulsores á la Monarquía, es natural que los republicanos lo aprovechan para hacer prosélitos. Tal omisión sólo se concibe si estuviéramos en una lid meramente académica; pero no se puede olvidar que el país en donde se intenta implantar aquel programa está habitado por ciudadanos que tienen sus creencias y están regidos por las leyes fundamentales de la nación, y tal olvido es de un efecto disolvente, cuya intensidad y alcance no es posible pronosticar. Calcúlese adonde quedaría, relegado ei Alemania un partido que pretendiera CO operar á la gobernación del Estado declarando accidental la subsistencia del Imperio, y aun en la misma Francia, como st trataría á quienes manifestaran que estiman una accidentalidad sus instituciones republicanas al declararse partido gubes: -t; mental. Pero hay más: ni siquiera tiene el sello de la novedad lo de que el Ebro no limita el campo de operaciones del regionalismo ó autonomismo catalán, puesto que ni lo uñó ni lo otro está todavía bien definido por su ¿precenizadores. Bu repetidos discursos pronunciados durante las actuales Cortes, fu hecha aquella manifestación, no por uno sino por varios representantes de Cataluña, y muchos de ellos ni siquiera tuvieron ne ¿nesidad de deairlo, porque proceden y pertenecen al partido republicano nacional, al federal de toda España, y aun algunos coa el marchamo netamente centralista, ñ obstante lo cual pudieron formar parte y convivir con la llamada Solidaridad cata lana. p u e s 110 constituye para ustea una evo! u ción lo preconizado en aquella confe. rencia? -Si tal fuera, es evidente que no habría ei conferenciante empez ido por rdeclarar terminantemente en el exordio ls su primer DE BARCELONA I i NA JNTERVJU Aprovechando la coin cidencia de encontrarse en Madrid una comisión delegada del Centro Monárquico Conservador de Barcelona, que salló de dicha capital al día siguiente de haber terminado su conferencia política el Sr. Caníbó, hemos creído oportuno preguntar á uno de los individuos que la integran cuál era su opinión acerca de las manifestaciones principales hechas por el leader de la Liga Regionalista de la ciudad conda! en atención á que se trata de personas que viven en acuella localidad, y por ello conocedores directamente de los hechos que allí se desenvuelven, sobre todo formando parte de una entidad política que puede estimarse como la más afín á los elementos que se cobijan en aquella Liga, puesto que e tiene al conferenciante como el portavoz de la entidad calificada como derecha en la lamada Solidaridad catalana, porque, pues, se manc ue eníu íaau. i la. bandera? Cuando en circunstancias tan críticas como las que atraviesa la nación, y siendo un deber imperativo el que todos los ciudadanos manifiestea en los comicios electorales de manera expresa su voluntad; cuandose impone aunar en un bloque á todos los partidarios del orden público, prescindiendo de diferencias de detalle, -corno único medio racional y positivo de contrarrestar el preconizado y realizado bloque de las izquierdas; cuando precisamente en Barcelona se acaba de pasar la aguda crisis de la llamada semana trágica, se persiste todavía, como si estuviéramos en circunstancias perfectamente normales, en ir á la batalla sin la bandera desplegada para que se pueda leer n ella, sea regional ó nacional, el lema ó lemas de sus amores, estimamos que obedece á que el general no tiene confianza en que le sigan los soldados; será porque no domina el te-