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A B C MARTES 9 DE NOVIEMBRE DE 1909! EDICIÓN i. PAG. 7. Vimos, entre otros casos, los siguientes: A ua cartero, de uaiforme, con la cartela de cuero llena de correspondencia, le fue impedido el paso. En vano argüía el embió un telegrama ea que se le comunicaba pleado de Correos que llevaba cartas urgen (oa Matuiel II. pérdida de Bien venido sea el joven Monarca lu- la inminente gravedad de su madre, en- tes y que tenía que repartir sinde otros cotiempo para regresar en busca sitano á esta nación hermana por la sangre, ferma. por la Mstoria y por la geografía fie la que El oficial dio parte al comandante gene- rreos; no se le dejó pasar. Pocos momentos después ocurrió análoga constituye su reino. ral de la noticia, solicitando permiso para Doa Manuel María Felipe Carlos de Sa- ir á reunirse con su madre á la mañana si- escena con los secretarios del Congreso de los Diputados, Sres. Casfcell y Quiroga. Hi jonia- Coburgo- Braganza, Rey de Portugal, guiente, cuando saliera de su guardia. y de los- Algarves, segundo de su nombre, El jefe dio cuenta al Rey de aquel suceso, cieron éstos presente á los jefes y oficiales es el Soberano más joven de Europa. Nació y D. Manuel dijo entonces cariñosamente que les cerraoaa el paso que iban á la estación en cumplimiento de un deber, pues por ea Wsboa el 15 de Noviembre de 1889. Es, al oficial: como se sabe, lujo segundo del difunto rey Tome usted mi 40 caballos y salga in- Real orden publicada en la Gacela debían doa Carlos I y de la reina doña María mediatamente. ¡Dios quiera que eucueatre asistir al acto formando la Mesa de la Cámara popular. Amelia de Orleáns Borbón, á su madre mejorada! Sus argumentos fueron desoídos, y emMuerto trágicamente su augusto padre el Pocas semanas después del drama de i. día t. de Febrero de 1908, así como su her- de Febrero, salía D. Maauel á pie por las prendieron el regreso, cuando cerca de la mano mayor, elpríncipe ¿uis Felipe, duque calles de Iyisboa; una florista le arrojó un plaza de San Marcial los vio el Sr. Dato, que de Braganza, heredero de la Corona, fue bouquet, y el Rey entonces, rompiendo la iba en su coche oficial, al cual les hizo subir, elevad al Tronó. Desde este momento co- fila de soldados que cubría la carrera, fue á y así pasaron. Análoga escena se reprodujo con el mar menzó á demostrar las dotes de prudencia estrechar las manos de la muchacha y á qués de Santa Cruz, segando secretario del y bondad que le han conquistado en tan darla gracias por su obsequio. breve tiempo el cariño de los portugueses, ¡Qué imprudencia! -dijeron los que le Congreso, el cual pudo pasar gracias á los buenos oficios de los comisarios especiales rodeaado su augusta figura con una verda- rodeaban. deca aureola de popularidad. -Más vale ser imprudente que descor- Sres. Martínez Campos y Gullón. Al teniente general D. Enrique ¿ippiíio, A. partir de la fecha de la tragedia, por la tés- -les contestó el Monarca. -No olvidéis director de la Cría Caballar, que vestía de que D- Manael pasó de la Escuela de Guar- que desciendo de Enrique IV. dias marinas al Trono; desde el momento Desde Madrid, doñee pasará cinco días, uniforme, con bandas y cruces, se le detuvo soleraaísimo en que con el brazo vendado D. Manuel TI cruzará Francia, para ir á el carruaje, prohibiéndole el tránsito, y á pie se presentó ante su Consejo, pronunciando Cherbourg, donde embarcará en el yate hubo de resignarse á seguir el m dio kilólas sensatas frases que guardará la Histo real del Soberano de la ran Bretaña, que metro que mediaba hasta la estación. Un coche mortuorio que conducía un caria, el amor de su ptteblo ha ido en crecien- ha de conducirle á Wíndsor. te, y hoy puede asegurarse que Portugal El 15 del corriente cumple D. Manuel II dáver fue igualmente detenido. Después de idora ea su Monarca. veinte años, y para celebrar esa fiesta no poco trabajos se logró que se franqueaNo poco ha tsodido influir en este sentido Eduardo VII le impondrá solemnemente, se el paso á la carroza fúnebre; psro el muerla labor de cultura á que el Soberano por- por su propia mano, el celeste cordón de la to fue sólo al cementerio, porque no se pertugués se ha dedicado desde su adveni- Orden de la Jarretiera. La ceremoaia se ce- mitió que lo escoltasen las personas que miento al Trono. El duque de Beja no había lebrará en Wíndsor, con la suntuosidad que iban detrás en diez ó doce carruajes parprevisto nunca que pudiera ser Rey. Yo caracteriza los actos oficiales de la Corte ticulares. Al jefe déla divtsion ae terroc rnles, que. he de tener la suerte de no reinar jamás- -británica. repetía á menudo, contentísimo, el Uníante De regreso á su patria, se detendrá en iba da uniforme á su oficina, le costó Dios Bou Manuel; -y cuando su madre, la gen- París el Rey de Portugal, aleándose ea el y ayuda el atravesar el cordón formado. Un dignísimo corresponsal extranjero, que til reina Amelia, le hacía saber que ser Hotel Bristol, donde pasará dos días de riexhibía toda clase de documentos y papeInfante de Portugal era ser nada, y que era guroso iacógnito. les de identidad, pasó sólo á costa de granpreciso hacerse un hombre útil á su patria des trabajos de un compañero nuestro que el Pífaeipe lusitano quiso servir á su país a llegada á Madrid. Un día nublado y tristón, poco adecua- rogó á un capitán del Cuerpo de Seg iniciad H cuanto fuera ajeno á la política. Sus aficiones le llevaron á los estudios li- do para espectáculos callejeros, fue el marco que lo acompañase hasta la estación para evitar que presenciase lo que estaba suceterarios que cultivó con preferencia a los de la llegada del joven Monarca lusitano. Desde las primeras horas de la mañana se diendo. científicos, habiendo laborado coa verdadeEn cuantp al servicio de carruajes, ¡jaste ro ardor ea los archivos Reales, donde hizo oyó circular por las inmediaciones de la concienzudos trabajos de historiador, pre- estación del Norte á las bandas militares de decir que dos horas después de pasar la colas tropas que habían de cubrir la carrera. mitiva regia no podían moverse los coches coz, geto inteligente. En la formación las fuerTodavía, uno de los placeres del actual zas del regimiento tomaron parte de Villa- situados ea las bocacalles próximas á Pade Cazadores Monarca portugués consiste en desenterrar rrobledo, él 4. a ligero de Artillería de cam- lacio y la estación, los polvorientos tomos de las bibliotecas paña, el de Infantería de Castilla, tropas de con Alfonso á la estación. i ielíreíno. Guardia civil y A las once y cuarto se dirigió el Rey De Sa actividad como Soberano puede Administración Militar, sus respectivos Milicianos nacionales, con es- D. Alfonso á la estación del Norte, vistiendo hacerse elogios sin incurrir en exagera- tandartes, banderas y músicas. uniforme del regimiento portugués de que Qi 2. es, Desde el primer Consejo de ministros que deColocáronse los soldados á ambos lados es coroael honorario. A su izquierda iba el de San Vicente presidió, en la noche trágica del asesinato len la cuesta regio Alcázar. y calle de- Bai- infante D. Fernando, y delante los marquehasta el ses de la Torrecilla y Viana, jefe superior de su padre, no ha dejado una sola vez de A las algunos asistir á las deliberaciones ministeriales. curiososdiez comenzaron á acudir estación de Palacio y caballerizo mayor, respectivaá las inmediaciones de la mente. Duraste meses enteros se ha consagrado al del Norte. A la carroza á la gran d Aumoat en que estudio de los negocios políticos del reino, Con dirección á este edificio pasaron tam- iban S. M. y S. A. acompañaban, á los lados, y hoy D. Manuel II cuenta coa la preparación necesaria para discutir asuatos fiaaa- bién, con gran anticipación, las escasas per- á caballo, el jefe déla Casa Militar, general cieros y (le interés patriótico con minuciosa sonalidades oficiales que habían de presen- conde del Serrallo, y el capitán general, eciar la llegada del Rey de Portugal ñor Villar. Información. 1 Detrás iban los ayudantes del Rey conTodos los días, deseoso de ponerse al co- espectáculo deplorable. frieate de cuanto ocurre ea Portugal, lee Una lamentable imprevisión de las au des del Grove y Aybar, Miláns del Bosch, con detención la Preasa de su país. Su se- toridades dio motivo á varias deplorables es- Navarro, Guiao y Echagüe; los del infante cretario particular, el marqués de I avradio, cenas que presenciaron nuestros redactores. D. Fernando Sr. Pulido y conde de FuenA nadie cedemos en respeto á las natura- rrubia, y el caballerizo Sr. Dorado. quiso orgaaizar un servicio de resumen de Seguia el escuadrón de la Escolta Real, y los periódicos del día, para facilitar al Rey les garantías y medidas que se han de adoptar en casos como el de ayer; pero creemos palafreneros de la Real Casa cerrando la ssta labor. Don Manuel se negó á ello resueltamente. que la salvaguardia de legítimos intereses marcha. Al paso del Rey las músicas tocaron la Podríais olvidar- ¡dij el Monarca- -los nacionales es compatible coa una discreta sirtícttlos más interesantes y más útiles; es circulacióa del público y coa el ejercicio de Marcha Real. las tareas periodísticas, previas las precauEn la estación saludaron al Monarca ex 3 ecir 8 los más desagradables... Gobierno, las Mesas de las Cámaras, auJCa bondad y sencillez del Monarca del cioaes necesarias. A las diez de la mañana, hora y media toridades locales y el petsoaal dc la Lega? ecitso sreino es allí proverbial, y á todas loras se tnanifiesta en rasgos de la mayor antes de la llegada del tren regio, no se de- ción portuguesa. Don Alfonso revistó la compañía del rejaba ayer mañana circular á nadie por la lobleza. No hace mucho tiempo, ua teniente de la cuesta de San Vicente, desde el paseo del gimiento de Castilla que tributaba los h ñores militaresli Real, de servjcio en Palacio, reci- Rey á la estación del Norte, D PORTUGALfflIÁBRID D