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A B C DOMINGO 7 DE NOVIEMBRE DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 8, sOrupavon los conservadores el poder, y ¡omosupe que el Sr. La Cierva preparábase L 5 decretar la inainovilidad del personal de 3- obcmación solicité que se me repusiera Mi mi destino ó se me incluyera en el escalafón de cesantes. Mis ruegos, mis instancias, fueron coinpletameute inútiles. Traté de ver al ministro para exponerle mis justos deseos y no lo conseguí... Desesperado, sin medios materiales para pivir, decidí que el ministro se fijara en mí üe alguna manera, y no se me ocurrió otra cosa que la que llevé á cabo en la calle de la lealtad; es decir, tirar una piedra al co che del Sr. La Cierva, pero sin propósito de herirle ni lastimarle... Terminada la declaración de Cuervo, que fue muy extensa y al p, arecer sincera, llamóse á los testigos del fiscal; pero como el Sr. La Cierva no compareció, entró en la Bala en primer lugar el Sr. Codorniú. Este confirmó el hecho de autos, añadiendo que la piedra que arrojó Cuervo á unos diez pasos de distancia no hizo daño alguno al ministro ni causó tampoco desperfectos en el carruaje, y, por último, que el detenido no ofreció resistencia á los agentes que le detuvieron. Después comparecieron el cochero y el lacayo del mitord oficial que conducía á La Cierva, pero sus manifestaciones carecen de interés. Y á continuación desfilaron varios empleados del ministerio de la Gobernación. El fiscal, terminada la prueba, sostuvo en su discurso la existencia de un delito de atenta o á un ministro de la Corona, y pidió al Tribunal que imponga- á Cuervo la pena de cuatro años de prisión correccional. El defensor, Sr. Diez Cuatrecasas, abogó por la absolución, negando que Cuervo tuviera intención de lesionar al Sr. La Cierva. La causa quedó para sent n ña p L ENYESADO El cosechero D. Annvt 1 ng viMñg t o n i o Alenda remitió Novelda (Alicante) 15.000 litros de vino. Poco después presentó aquél la factura para su cobro; y como Otero se negara á pagar, ignoramos por qué razón, le demandó el cosechero. Entablóse el pleito, practicóse la prueba pericial, y ésta da por resultado el averiguar que el vino contiene cuatro gramos de yeso en vez de dos, que es la cantidad permitida por los reglamentos administrativos. En vista de esto, denuncia los hechos al juzgado el Sr. Otero, y se procesa y condena al Sr. Alenda por un delito contra la salud pública, previsto en el art. 356 del Código penal, si bien estimando la circunstancia atenuante de no haber tenido intención de causar un mal de tanta gravedad. Interpuesto recurso contra esta sentencia por el fiscal y el procesado, ayer sostuvieron ante el Tribunal Supremo: el fiscal, qme no procedía apreciar la atenuante referida, y el Sr. Canalejas, á nombre del procesado, la no existencia del delito, puesto que el enyesado no cambia las condiciones del vino, sino que las mejora, aparte de que los vinos de Alicante necesitan, como los de Málaga, Jerez y otros generosos, mayor cantidad de yeso que los dos gramos que determinan los reglamentos. Sostuvo que ésta era la primera vez que se aplicaba en materia de enyesado de vinos el art. 356 del Código penal; y después de encarecer la importancia de la cuestión para los cosecheros de Alicante terminó pidiendo la casación de la sentencia. El Sr. García Prieto se opuso al recurso en un notable informe. En la misma Sala se vio otro recurso interpuesto contra la sentencia dictada por la Audiencia de Madrid en causa seguida á D. Luciano Berriatúa y á D. Mariano Agraz por hurto de flú ido eléctrico. Sostuvo el recurso el letrado Sr. Airanct, oponiéndose el fiscal y el Sr. Ureña. UN PASANTE. garatas A ARTiLLERIA ESTRUENDO TERRIBLE POR CABLE LONDRES, 6 2 T. I os habitantes de Sheerness viven en la más terrible inquietud desde hace algunos días, debido al anuncio de que dentro de pocos días se realizarán experiencias de tiro con dos cañones de nueve pulgadas. emplazados para la defensa del puerto. El hecho parece no tener nada de particular, pero es el caso que la primera vez que se dispararon dichas. piezas, hace tres años, no quedó un solo vidrio sano en el espacio de un kilómetro á la redonda. Las autoridades militares han puesto en conocimiento del vecindario que con cada pieza se harán diez disparos, y que el Gobierno no se hace responsable de los perjuicios que el fragoroso estruendo traeda producir. -Sin embargó, para evitar estragos en todo lo posible, cada disparo se advertirá con una hora de anticipación por medio de toques dé eorneta, á fin de que puedan ser abiertas todas las ventanas. Los que más temen el efecto de los disparos son los comerciantes, que se verán obligados á cerrar sus escaparates y proteger las vidrieras de sus tiendas. LOS REPUBLICANOS CATALANES Y EL GÓ B 1 ERNO LIBERAL Constituye un grave error (que entre nosotros tiene toda una tradición) de los partidos extremos, tanto de la derecha- carlistas, como de la izquierda, republicanos de todos los maticéSj el encastillarse dentro de un doctrinarismo cerrado que les impide toda cooperación activa y positiva en la obra legislativa y de gobierno de los partidos turnantes. En nombre de un programa y- de un ideal que todos sabemos que de tener realización seria lejana, y de un puritanismo puramente verbalista, que los hechos desmienten á cada paso, carlistas y republicanos hacen una oposición sistemática á las leyes y á los Gobiernos á pretexto de que no se satisfacen todas las aspiraciones de sus programas respectivos. La política es, sobre todo y ante todo, actividad viviente. Ante el gobernante se presentan los problemas y los conflictos con la espontaneidad de la naturaleza, sin obedecer á los convencionalismos, programas y doctrinarismos de los políticos; y ante los problemas vivos, el gobernante ha de resolver; y los políticos y los partidos que en estas circunstancias no influyen en la opinión con soluciones concretas y de momento, forzosamente quedan distanciados de la opinión y olvidados por ésta; ó han de sostener un criterio de negaciones y de rebeldías, que constituye para el país un elemento de perturbación y de desorden. Tan evidente es el absurdo de la oposición dogmática é intransigente, que los mismos partidos que la predican y practican frente al Gobierno, en nombre de una mentida pureza de principios, claudican en lo que se refiere á poÜíica municipal y provincial. L 2 5 J 2 5 á D. José Otero, de OTRO RECURSO Los carlistas y republicaaos 3 que desechan por impuro todo contacto con el Gobierno, en los Municipios y Diputaciones administran, dirigen y gobiernan pueblos y ciudades, cooperando con los monárquicos en la obra municipal y provincial, sin que previamente se haya cambiado la dinastía ni el régimen monárquico. Y la opinión y el pueblo que tal ven y presencian, ni se escandalizan ni motejan de prevaricadores á los ediles ó diputados provinciales radicales que conjuntamente con los monárquicos y dinásticos comparten las responsabilidades de la Administración municipal y provincial. La actuación constante, los problemas de la realidad, la colaboración honrada, sia confusiones ni tratos deshonestos, no pueden considerarse como inmoralidades políticas. Lo inmoral, lo que la opinión y el pueblo detestan, son las cabalas y los tratos de bastidores fundados en el do ut des; pero la transacción de momento, la solución que las circunstancias impongan ante un determinado asunto de gobierno, la influencia legítima que un partido de oposición ejerce al discutir y colaborar en un proyecto, nadie lo tachará de falta ni de debilidad ea la idea, siempre que se haga á la luz del día, ante la opinión, sin tapujos, diciendo leal y honradamente la verdad y obrando en consecuencia. En esta lealtad y honradez, de que deben dar prueba los directores de los partidos, consiste principalmente el alto ejemplo de educación política de que tan falto está nuestro país. En Cataluña, en Barcelona singularmente, hemos podido presenciar un ejemplo da esta colaboración fecunda. El partido conservador, que dirige el Sr. Maura, ha gobernado nuestra región sin el histórico comité de partido, sin el prohombre indiscutifcla que ejerce de cacique, sin Prensa incondicionalmente adicta, sin ninguno de los resortes caciquiles á la antigua usanza. Le han bastado las manifestaciones de la opoí sición, reflejadas en la Prensa, yla colaboración del grupo regionalista conservador, que, aunque apartado de la política maisrista, eoincidía en determinados puntos con el programa del Gobierno y aceptaba Se éste la ley de Administración local, que, si bien no daba satisfacción á las aspiraciones regionalistas, marcaba una orientación favorable á sus ideales. Pues en este ejemplo deben inspirarse los republicanos autonomistas. Si el Gobierno del Sr. Moret es real y positivamente un Gobierno liberal y atiende las aspiraciones autonomistas en la medida que consienten las circunstancias y el estado general de la opinión pública española, ¿qué duda tiene que estos republicanos deben colaborar en la labor del Gobierno, procurando que en España se constituya un órgano fuerte de gobierno liberal por más que no sea repu- blicano? ¿Es ijue hay que aguardar á que se implante la república en España, y hasta aquel entonces estas fuerzas políticas no han de actuar en los mil y un problemas políticos, sociales y económicos que agitan la opinión? El pueblo tiene dereeho á exigir que esta colaboración sea leal y honesta, y los republicanos del Gobierno del Sr. Moret, que sea de verdad mn Gobierno liberal y de opinión, no de compadrazgo. Yo creo que los republicanos autonomistas de Cataluña, y todos los que por creer que los movimientos revolucionarios, lejos de adelantar las solucioneslas retardan, laan de prestar su concurso á un Gobierno liberal de verdad, esté ó no presidido por el señor Moret, pues en este caso no se trata de hombres, sino de principios y, más que todo, de hechos. n Trinn 1 itrMTTRTí m i n itnrnrroarmmiwinnrnnr;