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A B C S Á B A D O 6 D E N O V I E M B R E D B T 9 o 9 EDICIÓN i. PAG. 11. Heridos: Hipólito Hernández, Juan Montero, Antosió González Gómez, Francisco I Iopis, Pedro Hiol y José Marqués. A todos ellos se les ha concedido dos meses de licencia. MÁLAGA, 4 J 1 ÍN, EL PROCESO STEINHEJL (DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL) C e ha concedido licencia por enfermo á los siguientes individuosy clases de tropa: Regimiento del Rey: Cabo Jaime I orca. Administración Militar: Domingo Barragán, Santiago Muñoz y Diego Roldan. Wad Ras: Corneta Martín Alberto y soldado Patricio Morales. Guipúzcoa: Cayo Díaz y Feliciano Gámez. Cataluña: Sargento Antonio Arriate; soldados José Benítez y Antonio España. Mehlla: Miguel Polo. Saboya: Tiburcio I ópez, Pedro Fernández y Rufino Nicolás. Figueras: Bonifacio Redondo y Mariano Meguilánez. En el Hospital civil han sido altas para incorporarse á sus respectivos Cuerpos tres soldados. MALAGA, 3 J T Durante la noche última, lá cola en las puertas del palacio de Justicia ha sido también enorme, á pesar de que el frío era intenso. Como que heló toda la noche y toda la mañana, hora en que brilló un sol tibio y vergonzante. L OS puestos se cotizaban á cincuenta francos, porque ha aumentado el interés, acudiendo más gente distinguida, y sobre todo CÁDIZ, 5, I O N señoras, á comprar puestos. Hoy llegó un caballero muy elegante y C n el Hospital Militar ha fallecido el arti llera Antonio Castell Giner, natural preguntó: ¿Qué precio? de Vallada (Valencia) que llegó el día 4 de- -Cincuenta francos plaza. Octubre con fiebres. -Necesito dos puestos. Al entierro, que tendrá lugar mañana, Y sacando dos billetes de 50 francos los asistirán las autoridades y comisiones milipartió por la mitad, dando una parte de tares y de la Cruz Roja. cada billete á cada uno de los vendedores, y quedándose con las otras mitades. -Voy á almorzar- -dijo, -vendré luego, y al ocupar con un amigo los dos puestos entregaré los otros dos medios billetes. ARTIN Los Sres. Mihura, González POBRE LBFEVRE Está confirmado que el terrible (D. Ricardo) y Padilla consiq guieron anoche un éxito formidable con la févre, el que se presentó ayer declarándose representación del saínete El decñ de la gente. partícipe en el crimen como la mujer del I a obra tiene, en efecto, asunto interesan- pelo rojo, es un pobre muchacho enamorate, y como está escrita con gracia y hay en do perdidamente de la viuda que quiere ser ella muchas eseenas de verdadero madnle- cómico, como el personaje de la comedia El ñismo, dio la. gente en decir que Eldectr de la novio de doña Inés. gente merecía una acogida cariñosa, y así se Tiene diez y siete años, es hijo de buena verificó. familia y se dedica al éter, tomando cada El distinguido actor del teatro de Apolo borrachera que tiembla el Misterio. Sr. Mihura, que es uno de los autores del Supongo que ideó ese medio sensacional saínete, tuvo que presentarse en escena al declarándose cómplice ó creador del crimen terminar el segundo cuadro, y desde este para hacerse el reclamo. momento puede decirse que no cesó el púTambién se habla hoy entre la concurrenblico de aplaudir. cia de lo que constituye un acontecimiento El saínete, que es más bien un drama en París. comprimido, empieza en la cabecera del Hace varios meses, el Gobierno francés Rastro, al pie de la estatua del héroe de Cas- acordó, con el objeto de poner fin al abuso corro, y termina en la Bombilla, desfilando de las loterías de carácter filantrópicos, repor estos sitios una porción de tipos muy unir en un consorcio á todas las obras de bien observados y copiados. beneficencia que habían emitido billetes, Para que nada falte, hay en la obra unas unificando los sorteos y repartiendo equimañanas y una matchicha que entusiasma- tativamente el producto de las loterías entre ron al auditorio y proporcionaron al maes- dichas obras. tro Padilla una ovación. Hoy se ha verificado el primer sorteo de En suma, y como al principio decimos, un las loterías agrupadas, y ha resultado agraexitazo para los autores y una, mina para ciado con un premio de un millón el billete la Empresa de Martín. gúai. 13.401 de lajerie 4. 1- 3 án sido dados de alta en el Hospital del Círculo Mercantil los siguientes soldados heridos: Del regimiento de Wad Ras: Antonio Sánchez Carrascosa, Tomás Barba Carretero y Vitorio Casamayor Aguado. Regimiento de África: Manuel Cajulla Cleméns. Cazadores de Figueras: Eladio Castejón. Alfonso XIII: cabo Juan Sanromá, de Vizcaya. Llerena: Federico Martín Vivan. Madrid: Isidro Díaz Alvarez. Enfermos: Del regimiento de África: Juan Areda Bernal, y del de Guipúzcoa, Francisco Izaguirre Nurnbua. I a famosa viuda ha pasado la noche última más tranquila, según sus guardianes. Durmió de un tirón y despertó más tarde que ayer. Ha debido tener una gratísima sorpresa al leer el Journal. Este periódico publica unas declaraciones de su ex amante el Sr. Borderel. Han sido muy leídas y muy comentadas. Cuenta el Sr. Borderel cómo conoció á Mme. Steinheil. Afirma que jamás le pidió dinero. Asegura también que nunca ha- blaron de la posibilidad de contraer matrimonio, porque Meg sabía de sobra que esto era imposible, 3i la acusación que pesa sobre esa señora- -añade- -descansa sobre ese hecho, declaro por mi honor que es absolutamente falso. Si tenía interés en mantener su amistad conmigo, la convenía ser. una mujer de mundo y tener á su esposo al lado. Por lo visto, el Sr. Borderel conserva la ilusión de las mujeres casadas mientras sabe que engañan á sus maridos. Es un señor que se tiene por muy parisiense. Pero cree firmemente en la inocencia de Meg y siendo así hace bien en sostenerlo. Sus declaraciones han producido honda emoción. MEG Y BORDEREL El afortunado poseedor- de este billete es el jefe del gabinete del prefecto de Quiinper. ¡Qué suerte de hombre! s E LA COLA ABRE LA SESIÓN Alas diez en púa to se dio entrada al público. Surgió un pequeño tumulto en tre el público. Intervino la poli y seguí mos adelante. Dentro de la sala ya, resurgen los comentarios sobre la sesión de ayer, I a opinión ha reaccionado de nuevo en favor de la viuda. El feaómeno es curioso. No es que crean en su inocencia los que con más calor la defienden; es que la admiran por su valentía en la lucha que viene sosteniendo con el presidente Valles. Realmente no necesita abogado. Ya habréis visto la preparación que toma en loa debates M. Aubin. Ella sola se basta y ss sobra rjara defenderse. El público imparcial cree que, aunque no es buena, en rigor no puede condenársela; IvOS indicios hasta ahora no son concluyentes. I, a Prensa se halla dividida en sus opiniones. I os grandes periódicos ti atan eJ asunto con verdadera imparcialidad. Rochefort hace una campaña rabiosa coi tra Meg- No deja de favorecerla esta actitud del inconsecuente y brillante escritor. NOTAS TEATRALES M HABLA LA VIUDA Hoy se p r e s e n t a Meg más guapa, más interesante que los días antenoies. Tiene menos ojeras. Decididamente gana mucho sin la ayuda de los pinceles. Se sienta, adoptando una postura graciosa, apoyando los brazos en el pupitre y cruzando las manos en ademán de súplica. Tiene aspecto de cansancio, es verdad, pero repito que está muy linda. Resulta una jamona apetitosa, y disculpa la pasión que ha despertado en el adolescente de las jumeras de éter, que por cierto resulta que se llama Renato C ollard, y no Juan I efévre, como declaró al representar con tanto éxito la comedia de ayer. -Hablemos de lo ocurrido la noche del crime- n- -empieza diciendo el presideute Valles, con un tonillo de suficiencia que va ya cargando al respetable público. -Habéis declarado que oísteis á vuestra madre, que os llamaba cuando el reloj daba las doce, ¿verdad? Y, sin embargo, el reloj apareció parado á las doce y diez minutos. -Eso probará en todo caso que se le acabó la cuerda, ó que si la tenía y le pararon los asesinos al destrozar los muebles, despacharon rápidamente... I a pregunta después el presidente por el dinero robado. -Ya lo he dicho. Se llevaron un sobre que contenía 5.000 francos, y otro con 2.500. En total, 7.500. Insisto una vez más que soy inocente de cuantas acusaciones se me hacen. -Señora, siempre decís lo mismo- -interrumpe malhumorado el presidente. -Está en su derecho, señor presidente- -objeta el defensor con peor talante. Vuelve el presidente á la carga, y la echa en cara que gastaba más dinero que el que razonablemente podía tener. Meg hace esfuerzos para contener sus vehemencias al contestar. -Esas son cosas que interesan poco a Tribunal. ¿O es que se me va á acusar también de que maté para robarme á mí misma? ¿Tenía usted muchas alhajas?