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A B C. MIÉRCOLES 3 D E NOVIEMBRE DE 1909. EDICIÓN i. PAG. jo. perder un solo detalle. Y se comprende... Habrá declaraciones escabrosas, saldrán á relucir secretos del Vert lyogis, desfilarán por delante del Tribunal varios caballeros que se verán un tanto embarazados al hallarse en presencia de la famosa viuda. Y todo esto, tan sabroso, tan picante, tan parisiense, ¿no lo va á poder ver el todo París de los grandes acontecimientos? I as damas del gran mundo están desesperadas... Muchas habían ya encargado á sus modistas toilettes de circunstancias para lucirlas en este espectáculo único... Iyos trajes de color chillón se imponían durante el interrogatorio; los trajecitos tailleur, para los discursos de los abogados; la severa toilette negra, para el veredicto... I, as modistas habían tenido que darse prisa... I a misma madame Steinheil ha cuidado con particular interés este detalle de su indumentaria, y después de meditarlo mucho ha escogido un modelo de traje de duelo, sencillo y elegante, con el que se presentará á tomar posesión de su puesto en el banquillo. Pero Mr. Valles sigue intratable y nada aay que le haga variar. Ha dicho que no quiere mujeres en la sala, y no hay medio de convencerle. ¡Es un carácter! AS DOS Mientras madame L- -VICTIMAS Steinheil veranea estrangulado también á su madre? ¡Cielos! I,o s demás habitantes de la casa se acos ¿Sería por celos? ¿Estaría Mme. Japy ena- taron sin sospechar nada. Monsicur Araoux morada también de M. Borderel? observó que su mujer se agitaba mucho en. ¡Pobre M. Borderel! Con sus sesenta cum- la cama; pero como no se quejaba y padecía plidos, su cráneo reluciente, su fama de an- crisis nerviosas casi á diario, no se alarmó. ciano bonito y sus millones, cuando se preA las siete y media de la mañana se fue á sente á declarar delante del Tribunal, ¡van Versalles. I a madre y la hija parecían dorá llover los chistes! midas, y Mr. Arnoux salió de la casa, recoEs el tonto de la pantomima mendando á su hija mayor que cuidara á 1 las enfermas. JOSÉ JUAN CADENAS. Ni la una ni la otra se despertaban Mientras se ocupaba de los quehaceres de la casa, la hija mayor encontró sobre uaa mesa una carta escrita por- su madre. Decía esa carta lo siguiente; p l domingo último ha debutado en la pla Desesperada de sufrir siempre y preocu za de Méjico, con buen éxito, el espada pada del porvenir de mi hija, prefiero mocordobés Manolete. rir. Me llevo conmigo á Germanie. Alternó con él Tomas Alarcón, y lidiaron I, a joven se precipitó hacia las camas ganado de Tepeyahualco. donde se hallaban su madre y su hermana. I, a plaza estaba llena y los toros resulta- Observó que unas manchas negruzcas aparon más bravos que en la corrida anterior, recían en ia piel de su madre. I,o comprenque dio la misma ganadería. dió todo. Desesperada, se lanzó á la calle eti El madrileño y el cordobés tuvieron una busca del médico de la familia. gran tarde al matar, y compitieron ambos Este, apenas llegó, declaró que se trataba en quites y banderilleando al toro quinto. de un doble envenenamiento. Al poco rato I, a impresión que ha producido Manolete la madre dejó de existir. ha sido muy favorable, y el público le saluI, a joven Germanie vivía aún, pero su esdó con aplauso general. tado era grave. Fue trasladada al Hospital del Hotel- Dieu; pero los médicos consideran que su estado es desesperado. INFORMES TAURINOS en la prisión de San I ázaro, esperando el momento de salir á la calle- -porque, no os quepa duda, la absolución es cierta, -dos víctimas de este proceso lloran amargamente su desventura. Mar a Steiuheil iba á casarse cuando se cometió el crimen, y la familia de su prometido negóse á dar el consentimiento... He aquí dos vidas rotas... El joven enamorado se alistó como voluntario en uno de los batallones de África, y allá fue para olvidar... Marta, la inocente Marta, se encuentra sola en el mundo, sin ayuda ni amparo. Ella no cree en la culpabilidad de su pobre mamá, injustamente encarcelada; pero sabe que la justicia de los hombres suele padecer errores, y como de algún tiempo á esta parte ha visto llover las desgracias soJbre su casa, teme que todavía el Destino la reserve nuevas desventuras y no confía gran cosa en el veredicto del Jurado. ¿Condenarán á la pobre mamá? Ella no lo sabe; pero si así fuera, su resolución está firmemente adoptada: se encerrará en un convento. ¡Quién sabe si este final fuera el mejor! Pero, no, señorita Marta... I a pobre mamá aldrá de la prisión... y todavía la dará á asted unos cuantos disgustos. Ya la ve usted... En la prisión de San lyá 1 aro vive como una reina, rodeada de dalias distinguidísimas, con cuyos consejos habrá completado su educación... El mismo director lg. colma de atenciones y cuidados... Estos días ha estado muy preocupada meditando la composición de la toilette que iba á lucir durante los debates... fL TONTO DE LA El no sabía nada... A los sesenta años. PANTOMIMA viudo, con varios hi- LOS TOROS vez más amenos y más variados resultán los números de esta popular y notabilísima revista, por lo que no es de extra- ñar que aumente constantemente la cantidad de lectores con que cuenta. Para demostrar la afirmación que dejamos consignada, bastará con indicar algo del contenido del número de esta semana, que se pondrá á la venta mañana, jueves. En la sección de Efemérides aparece un trabajo muy extenso y muy curioso acerca del célebre Paquiro, del inmortal padre de la tauromaquia Francisco Montes; un artículo del reputaáo escritor taurino Hache; otro de Dulzuras acerca del jarimer encuentro de Lagartijo y Frascuelo como toreros; una biografía de Badila; una caricatura muy ingeniosa del Carbonero; relato curioso de una aventura de I, ecumberri, el novel diestro bilbaíno; una historieta taurina; un trabajo referente á la ganadería de D. Esteban Hernández, y las reseñas, con fotografías, de las corridas de Méjico, Madrid, Carabanchel, etc. etc. NOTA TRISTE PASEOS POR AA S. ERICA APARECE BUENOS AIRES uién les dio á los españoles la facultad de Q invertir los nombres de las cosas? Es- UN DRAMA Y DOS VICTIMAS POR TELÉGRAFO jos y unos cuantos millones, había conocido á Meg que fue su última pasión... Meg- se enamoró de su cráneo reluciente, limpio de pelo, y se mostró dispuesta á hacer por B amado todas las locuras imaginables. U El pobre hombre, ¿qué iba á hacer? No se puede ser guapo, porque corre uno el peligro de inspirar pasiones avasalladoras y criminales. Meg le adoraba, y por amor, sólo por amor hacia él había querido desembarazarse de los obstáculos que la impeüian vivir con él, estar con él á todas horas. Los móviles del crimen no podían ser otros. Meg enamorada de M. Borderel. había asesinado á su marido para poder ca- sarse con su amante, Pero ¿por qué había n horrible drama se ha desarrollado ayer mañana en la casa núm. 20 de la plaza Dauphine, donde habitaba con su marido Mme. Arnoux, de cuarenta y ocho años de edad, madre de dos muchachas de veintiocho y veinticuatro años. Ocultándose de su marido y de la mayor de sus hijas, se ha envenenado y ha tratado de envenenar á su hija menor. Madame Arnoux tenía desde su más tierna infancia una enfermedad nerviosa incurable, y tuvo la desgracia de que su hija Germanie se hallara atacada de esa misma enfermedad. Convencida de que su dolencia no tema cura, Mme. Arnoux resolvió matarse y matar á su hija. Esta hallábase siempre dispuesta á obedecer á su madre, á quien quería con locura. Aprovecharon la ausencia del jefe de la familia para mandar á la criada que com, prara láudano, y escondieron. el xenenq fiara ¿que nadie lo viera ir PARÍS, 2, I O H pecialmente los nombres geográficos son una pintoresca aberración. Se oye hablas del Manzanares, y el hombre busca en vano sobre las áridas riberas del río un lugar propicio para las manzanas; pónese el nombre de Miraflores á los lugares más fríos y estériles; después se denomina Tierra del Fuego á una región fría, congelada, de la Patagonia; hablase del Río de la Plata. y unotropieza con el río más feo del mundo. Sus aguas tienen color de barro. Mejor le vendría el nombre de Río del I odo. Sin embargo, sea de plata ó sea de cobre, ello es que vamos navegando contra la cqrriente de este río inmenso, cuyas orillas se esconden á lo ojos del pasajero. No es un río, sino un mar. Aquella soledad de los días anteriores se ha acabado; ahora cruzan por todos lados buques de vapor y barcos de vela. Sigue nuestra nave el curso de una canal, por entre balizas y faros flotantes. A veces llega un enorme buque en dirección opuesta, y pasa rozándonos, con una veld cidad que asusta. Y sobre la línea del horizonte aparecen los grandes barcos de veLay inmóviles como boyas. O pasan los ligeros pailebotes, sin cuidarse de las balizas ni de los faros, navegando de bolina, como pájaros, bohemios del mar. Un cielo opaco, un sol medio oculto en nieblas; á lo lejos, unas nubes arreboladas. ¿Qué se descubre allá abajo? ¿Son nubecillas grises, ó son montones de verdura? Pero un marinero ha dado so. contundente palabra: aquello que negrea allá abajo es el borde de la Pampa. Pronto estaremos en Buenos Aires. Y los emigrantes que hatt oído la noticia, se rebullen y gritan, salen todos á cubierta, suben á las jarcias para ver mejor. ¡Ya llegó el término del penoso viaje! Y ha llegado el momento grave y tsrrible en que la incógnita de América descifrará á cada emigrante su misterio. l, as mujeres se han peinado y puesto suá trajes de fiesta; los chicos traen sus gorras nuevas ó sus soiubreritos; los hombres encienden largos cigarros puros. Es necesaria penetrar dignamente en las enttañas da América. Aquella inuoh. edurabre astrosa, íi rmmmamflmi- n- TMiinim. iiminniii