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A B C. MARTES 2 DE NOVIEMBRE DE 190 EDICIÓN 1. PAG. 8. DE PALACIO Su Majestad el Rey, después de dedicar ayer por la mañana algunas horas al trabajo, despachó con el presidente del Consejo, quiea permaneció en la regia estancia desde las once menos cuarto hasta las doce. Sus Majestades ps Reyes salieron por la tarde en automóvil, dirigiéndose á I a C a sa de Sampo y litigo al Real Sitio de El ParSo, desde donde, djgspu es de dar un largo paseo, regresaron a Palacio á la hora de toraar el té. También dieron su acostumbrado pase en coche por la Casa de Campo Sus Alt zas el príncipe de Asturias é infantitos. Con la solemnidad de años anteriores se celebraron, á las cuatro de la tarde, en la Real capilla, los oficios correspondientes á este día. Desda entonces acá se han verificado 371.258 inhumaciones, calculándose por término medio, como diarias, de 35 á 4o. El día 28 de Octubre se enterraron 28 personáis; el 29, 43; el 30, 37, y el 31, 42. En el cementerio civil van enterradas 2.371 personas, habiendo sido la última inhumación hecha la del cadáver de la señora viud 1 de Pi y Margall, que se verificó el día 29 del último mes. I as sepulturas de hombres ilustres que yacen en la Basílica de Atocha han estado poco adornadas. Solamente las de Sagasta, Cánovas y marqués del Duero tenían algunas luces encendidas. Las sepulturas de Prim, duque de Bailen y Palafox, ni una luz, ni una cor na. DETSOCIEDAD En la parroquia del Carmen se celebró ayer, álos diez, la boda de la señorita doña Amparo Bernabeu y Fernández con D. Vicent; Diez de Santor. Los apadrinaron sus tíos doña Eulalia de Uretila y D. Emilio de Santor. Los recién casados salieron para el extran ero. donde pasarán la luna de miel. En breve se celebrará la boda de la bella señorita Amparo Gómez de la Lama con el jovea conde de Canga- Arguelles, Mañana, festividad de San Valentín, celebrarán sus días la marquesa viuda de Villalobar, la señora viuda de Dacarrete, el conc e de la Cimera y los señores Céspedes y Ge lyarre. ayer reinó en Madrid restp concurrencia en la tradicional visita á los cementerios. Para los vendedoras de flores, castañas y otros artículos propios del día, la jornada fue funesta, pues no han podido colocar sus productos por falta de parroquianos. Los caminos estaban tan intransitables, que era labor difícil el pasar por ellos. Las personas iban completamente llenas de barro, y los. coches, metidos hasta los cubos de las En les jffsüedores delos. ceinenterios había situados gran número de puestos de castañas, buñuelos de viento y demás comestibles, no faltando el imprescindible aguardiente y vino blanco. Los mas asidnos concurrentes á estos pequeños establecimientos eran los cocheros. Mientras los pasajeros salían de los celenterios, ellos pasaban el rato lo más agradablemente posible. Aceitadarnente se prohibió la venta de comestibles dentro de los cementerios. K 1 de San Isidro fue de ios más concn rridos. Los severos y suntuosos mausoleos, oratorios casi todos, se hallan profusamente adornados coa enormes coronas y alumbraios por infinidad de cirios. En mu. güos de esSos oratorios se celebraron misas 1 y entonaron responsos. En la parte posterior del primer patio se levantó vía artístico obelisco con los bustos le los qu. e alíi yacen. Son: Moratín, Goya, Donoso Cortés y Meléndez Vaídes. A l de la Almudena acudieron bastantes personas que, desafiando los rigores del tiempo, hicieron su anual visita á los muertos. La carretera que conduce al citado cementerio estaba convertida en un barrizal, y era casi imposible transitar por allí. Con este motivo, las jardineras y ios ómnibus que recorren la distancia comprendida entre las Ventas y el cementerio eran asaltados por multitud de personas. En el cementerio se observa mucho abandono municipal. Las tumbas de Vaia de Rey, comandante Las Morenas y Eloy Gonzalo están bastante descuidadas. los nichos donde están enterrados los s del regimiento de Wad Ras vícdel atentado de la calle Mayor había Í! i cementerio del Este fue inaugurado ea So 1884, haciéndose el primer enterraknto el 15 de Septiembre de aquel año. p jjl mal tiempo que durante todo el día de l í digna de mejor- causa: Señores. Dios guarde á ustedes Claro es que nadie le respondió, y claro también que algunos se sonrieron, entre compasiva y burlonamente, del eumplido provinciano, como si dijeran para sus adentros: ¿De dónde habrá salido este infeliz papanatas? Yo voy á responder á aquella tácita pregunta. Ese hombre que os pareció un ¡sobre diablo había salido de mi tierra: de una hermosa villa andaluza en donde los hombres son naturalmente corteses, porque se estiman como hermanos; en donde se cede á las señoras la acera, por el solo hecho de ser señoras, y en donde ni á amigos ni á desconocidos se les niega el saludo, al cual llaman, con mucha propiedad, la palabra de Dios, porque no hay saludo clásico y tradicional en que no se invoque el augusto nombre de quien nos crió y nos mantiene. Y ese á quien mentalmente calificasteis de tsidro, si entonces hubiese entrado en el tranvía una mujer con apariencia de señora, habría cometido otra simpleza como la del saludo, levantándose y cediéndole su asiento, cosa que vosotros no siempre hacéis. Y en esto, perdonadme por la franqueza, todas las trazas de hidalgo y galante están á favor de mi paisano. En los pueblos andaluces, como en los de otras regiones españolas ¡atrasos de provincia! las gastamos así, sin que por ello nos riamos los unos de los otros. Aún no había pensado en asomar por el horizonte del tiempo la revolución francesa, que proclamó los derechos del hombre, como si ella los hubiera inventado, y ya mis paisanos se sabían de coro y practicaban sus derechos y, lo que es más, sus deberes, cosa esta última en cuya enseñanza ponen mucho. menos cuidado las revoluciones. LE. Dirección general de Contribuciones Allí ricos y pobres se quieren bien (excep anuncia por segunda vez la vacante de los tuando un centenar de personas á quienes títulos de marqués de Albranca y de mar- han envenenado el alma las malas lecturas) qués de la Concoidia Española del Perú. y se acuden y se remedian en sus necesidades. No hay barrio señalado para los pobres- Han regresado: de San Sebastián, los y pobres y ricos viven mezclados, conocién- g marqueses de Santa Cristina y ios señores dose y respetándose mutuamente. A nin de Gutiérrez de Salamanca; de Onteniente, gún hombre de bien le falta allí en caso de el conde de Cerragería; de Avila, los seño- apuro quien le preste ó le venda al fiado res c e Sánchez Albornoz; de su finca de Las una fanega de trigo; y así, como sí todos viRen tillas, los señores de Rato. viesen en patriarcales tiempos, conocidos y desconocidos, al entrar en donde hay alguEntre las personas últimamente abona- nas personas, al despedirse, ó al encontrardas al Real para la próxima temporada fi- se en el campo, se otorgan y cambian crisguran, la señoras duquesa viuda de Aranda; tianamente la palabra de Oíos, diciendo alcondesas de Poblaciones y Revillagigedo; de estas frases: Adiós, caballeros señoras de Ruiz Zorrilla, San Juan, Pisana, guna guarde á ustedes A la paz J Dios Ceruelo, Bergos, Arenas, Bosch y Laceras, Dios amigos Y el pordiosero, A llegar Requero, Sierra, Ángulo, Soler, González de Adiós, á la puerta de una casa, dice antes de pedir: Portillo y Serna. Alabado sea Dios. A ío cual le responden D iques de Granada y Santo Mauro; mar- invariablemente: Porsiempre sea alabado y quefies de Santillana, Rafal, Santa Cristina, bendito Y es allí tan reprobable que adonLarios, Ibarra, Casa Torre, Aguilar de Cata- de hay algunos sujetos se aceTqae uno poo, Villalva, Aranda y Zarco. sin saludar, que al que tal hace rara vez Burones del Castillo de Chirelyjoosteus; falta quien le diga en tono de reconvección: vizconde de Hormaza; señores de Rivera, Ese costal, ¿no tiene boea? Antiñano, González, Martínez de Tejada, En Molíns, Seijo, Cierva, Prieto, Mota, Garae- venidola hospitalaria tierra de donde había lo, Larjorta, Testa, Rosa, Sancho Mata, San- vía hay el que os saludó al entrar en el tranpocos mendigos (fuera de tal ó cual tamaría de Paredes, Víllaciero, Benito, Sa- temporada calamitosa) y se les socorre, no mar iego, Arregui, Araujo, Costa, Zubia, con esto que ahora se estila ea las grandes Mafiuero, Ochando, Azuaga, Redondo, quiere hacer pasar Allendesalazar (D. Manuel) Urquijo, Mar- ciudades y se lo sumo, filantropía, por cari á sino tín Viña, Tu too, Aviles, Álfawa Veranes, dad, siendo, caridad cristiana, que en vezcoa verdadera da Marabini, Terreros y Berthier. ahuyentar al hambriento, socorriéndole desde lejos á fin de que no se acerque á los ahitos, le busca afablemente para auxiliarle, más que con la moneda ó el canto de Vjocos días ha, un modesto industrial anda- pan que pone en su mano, con las afectuo luz que había venido á Madrid para sas palabras de consuelo que pone en stt consultar con cierto médico especialista, y oído, camino del alma. Bien que allí, por diá quien yo acompañaba como cicerone, por cha, no se conoce la tumbona golfería menpaisano y por amigo desde la niñez, come- dicante que infesta y deshonra á Madrid, y tió una isidrada al entrar en un un tranvía: de la cual hay necesidad de librarse como llevóse la mano al ahaacho sombrero y sa- de una plaga molestísima. ludó á los que ocupaban el ambulante saDe aquel pueblo andaluz era, sabedlo, se loneito de madera, diciéndoles con cortesía ñores que ibais en el tranvía, aquel nombre n r r n n n nr WF; ¡TTiiniiimimnnTnrnrn n-