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C. VIERKBS a PE OCTUBRE- DE 1909. EDICIÓN t J? AG. MADRID AL DÍA A tinque el sol se dejó ver á ratos, hay que convenir en que el día ftié desagradable; y si se consigna que la noche fue fran- camente iría, de invierno no se reirá el diablo del embuste. Por lo demás, la jornada no ofreció muchas novedades. No hubo grandes cosas, fuera de la grandeza de España concedida al conde de Romanones. Salió otra hilera de nuevos gooernadores civiles, á b i e n e s luego reunió el jefe del Gobierno en el Ministerio de la Gobernación; les dijo- cuatro cosas y les empuntó para las provincias de sus respectivos mandos, encareciéndoles que sean buenos chicos. Luego, los ministros sereunieron en Consejo, y los periodistas, que tíenea la penosa obligación de escachar á aquéllos lo que quieran decirles, se vieron sorprendidos con la orden de no acercarse á sus excelencias cuando entran en Consejo. JUo sensible es que la prohibición no rece también para cuando salen y hasta para cuando ni entran ni salen. La Junta provincial del Censo proclamó sin incidentes á ios nuevos diputados provinciales. ¡Y nos quedamos tan descansados! En los Tribunales continuó la vista áel proceso de Aranjuez, que pudiera muy bien intitularse Matar por matar y se absolvió aun estudiante que por dar una bromaá un compañero le quitó una cartera con 50 duros, que guardaba en un baúl mundo, y se le vino el mundo encima con un proceso que le habrá quitado las ganas de embromar á los amigos. Por la Casa de la Villa, nuevos anuncios de otras reformas importantes: rasantes, mercados, paseos, festejos para Mayo y un jamón con chorreras por añadidura. rAlá y P Alberto son grandes! De sucesos hubo un timo del portugués, para no perder la práctica los que le ejercitan; un suicidio, también para que no falten emociones, y dos personas heridas al ser atropelladas por dos caballos desbocados. ¡Creíase que ya no eran los caballos los que se desbocaban en Madrid! Por la tarde hubo en la Zarzuela una función para despedida de Berges, del veterano 3? aplaudidísimo tenor, que, vencido por los años, deja la escena con mucha gloria, pero sin una peseta. Si hubiera sido torero se habría retirado hace treinta años con automóvil y cuenta corriente en el Banco. Por la noche, estreno con éxito feliz en el teatro JBenavente y reparto de varas á los conc- ejales que desde hoy serán tenientes alcaldes. Si en vez de varas se las llaman palos, que viene á ser lo mismo, hubiera podido decirse que el ministro del ramo ió palos á varios concejales de Madrid. sRecíban ustedes con nuestras piadosas simpatías personales, la- expresión de nuestra alta consideración. -Firmado: Jean Lepise, profesor agregado á la Faoílíad! de Medicina de Lyón. A esta carta, otros redactores d- e la Revista Clínica, los señores Ortiz de la Torre Cardenal y Azúa, han contestado con la siguiente: Señor J. Lepine. -Lyón. Seüor: La conminatoria clasificación de salvajes y criminales eu que tenéis la cortesía de incluirnos no nos ha producido á los tres redactores de La Revista Clínica, de Madrid, qué suscriben, emoción alguna, porque hemos estimado que tal acto era el resultado de un reflejo puramente medular, engendrado por la excitación determinada en usted por las inmundas mentiras y grotescas invenciones que ¿os de aqtííysus compinches de allá, han- esparcido por todo el mundo, con la perfecta y legendaria ignorancia de lo que es España. La aceptación de tales, patrañas por su parte nos demuestra que no ha procedido usted con arreglo al método común á todos los hombres de ciencia, de comprobar los hechos antes de opinar acerca de ellos, y de esta falta arranca su injurioso error sobre España. Nosotros no procedemos asi, y cuando observamos vuestra benévola tolerancia had a las siniestras hecatombes de vuestros aliados juses pensamos que qydza poderosas razones nacionales ó particulares os obligaban á ello, sin que por eso perdáis vuestra condición- dé país civilizado; razón por la que, ni ahora por ese motivo, ni el año 71 por los ríos de sangre que hicisteis correr, os- enviamos ningún recado de atención. La extensión hecha por us- ett al tranquile terreno de la ciencia de las agresiones epilépticas de que hemos sido víctimas los españoles (por ser débiles actualmente) nos impone el doloroso deber de rechazar sus piadosas simpatías, reclamando la justiciera estimación que nos otorgaréis cuando estéis tranquilo y enterado. En espera de ese acto de reparación, os enviamos, saturada- del más puro españolis mo, ía expresión de nuestra consideración personal. -José Ortiz de la Torre, sprofesor del Hospital General; León Cardenal, profesor del Hospital de la Princesa, y Juan de Azúa, profesor de la Facultad de Medicina. p de leídas estas dos cartas, taa iniusta la primera, tan noble y patriótica la segunda, ¿podrá nadie sostener que en el extranjero no se ha injuriado á España? ¿Podrá insistirse en que esa actitud agresiva iba solo dirigida contra una personalidad, contra un minist Felicitamos á los imsrres doctuico Ortiz de la Torre, Azúa y Cardenal por su levantada conducta y su enérgico escrito, que aplaudiré hoy España entera. PROCESO CELEBRE por tentativa de asesinato, de su amante? Iaría Mundeíingr. Mic el ha escrito ax presidente del Tribunal, Mr. Valles, diciéadole que él conoce á los asesinos de Steinheil y de Mad. Japy, y que su ex aojante había sido modelo de) pintor y es la verdadera mujer roja que, según afirmó la viuda desde el PHBCÍDÍO fígura ba entre los asesinos. La noticia ha producido viva emoción Falta saber si se- trata de un hechio, real ó d? una vepganza de Mfchel contra su víctima María Mundelíng. La vista del proceso empezará á celebrarse el próximo miércoles. Entre los testigos cuya comparecencia ha solicitado la defensa de la viuda figuran Mr. Paisant, abogado de París; el capitán de Infantería Schfiffer; Pedro Brusson, soidadq de Caballería; unjardinera llamado Fried; un jornalero v tres señoras y un vecino de Beancourt. Hasta ahora nadie ha pedida mostrarse parte en la causa. Sin embargo, son varias las personas que han anunciado que pedirán el ejercicio de ese derecho; pero se cree que sólo tiene por objeto poder asistir libremente s los debates. DE PALACIO Su Alteza la condesa de París estara en Madrid hasta Noviembre próximo, en cuyo raes se espera el alumbramiento ée su hija, la princesa doña Luisa de Orleáns. El duque de Montpensíer- se encuentra et. el castillo de Nembazoís con fiebres poco intensas, de carácter palúdico. Su Alteza volverá á operaciones a MeliHa si la campaña entra en actividad. Entre las personas que ayer camplímen taran á S. M. el Rey figuran los Sres. Aparicio y Martínez Pardo y el ex gobernador Sr. Elósegui. También visitaron, al Rey el gobernador civil de Madrid, señor duque de Tovar; el duque de Alba, el obispo de Leos, acompañado del presbítero D. Francisco A, Vidal; el ministro del Tribunal de Cuentas don Lamberto Martínez Asenjo; el corresponsal de Lejournaí, M. Mazieres, y el capitán Pulido, procedente del ejército de Melilla A la una y media salió de Palacio á caba lio S. M. el Rey, acompañado del infante I Fernando, de us ayudantes el general Miláns del Bosch y el barón de Casa- Davalillo, y del deS. A. marqués de Zea ex Seguía á S. M. el escuadrón de Escolta Real, con su coronel, Sr. Marchessi al frente. El Monarca se dirigió ai campamento de Caraoanchel con objeto de pasar revista á la brigada de Lanceros que manda el general Palanca, y que forman los regimientos del Principe y de Villarrobledo. Dichas fuerzas se hallaban previamente formadas y tributaron honores á la llegada del Rey al campamento, donde recibieron y cumplimentaron á S. M. el capitán genera) de la región, Sr. Villar y Villate; el gobernador militar de Madrid, general Bascaran y el general Palanca. Al salir del campamento para regresar a Palacio, el Rey y el infante se encontraron en el sitio denominado Los Ventorros á Sus Majestades las Reinas doña Victoria y doña María Cristina, que habían salido juntas á pasear en automóvil. Hicieron alto, formó la Escolta Real y dieron paso á las dos au gustas damas. Don Alfonso llegó ai regio Alcázar cercí de las cinco y media. El secretario particular del Rey, D. Emilio M. de Torres, ha marchado á San Sebastián por haber recibido alarmantes noticias Airigida á la Redacción del periódico t é dico Revista Clínica de Madrid, se recibió hace unos días una carta que, por decisión personalísiina de una de sus redactores, ha publicado El Pais el día 24 del corriente, La carta en cuestión decía así: Señores: Hs recibido los números de la Revista Clínica de- Madrid que habéis enviado á la Revue de Medecine. Me vao, desgraciadamente, obligado á rcga- o que suspendáis el envío. Cualquiera que sean nuestras simpatías personales para nuestros colegas españoles, la Prensa médica de un país civilizado no prede, por el momento al menos, sostener relaciones con la nación que acaba de dejar ular á Ferrer. LA VIUDA DE STE 1 NHEIL POR TELÉGRAFO PARÍS, 2 S, 3 T, f a en aumento el interés que despierta la próxima vista del proceso contra la viuda del pintor Steinheil. Hoy se comenta una nueva noticia, que recrudece la curiosidad. Se trata de una denuncia. El denunciador, eso sí, insp ra poca confianza. Se llama Adrián Michel, que el Tribunal ha condenado días pasados, el 24 de Septiembre, á trabajos forzados á ggpetuidad i m n n I I M H n U n m U l IIUMIIIinniIirn m