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A B C. JUEVES 28 DE OCTUBRE DE 1909. EDICIÓN 1. PAG. 7. LA DIVISORIA y su epílogo infamante de las manifestaciones de protesta, han venido á demostrar, de una manera tan brutalmente clara que no deja lugar á la menor sospecha, que en el campo político y social de España existen y se mueven dos fuerzas contrarias, diarnetralmente opuestas, que es necesario en absoluto deslindar. Hasta ahora, unos por egoísmo, otros por cobardía, muchos por pereza, la mayoría por incuria, hemos venido todos confundidos, mezclados, y revueltos en una extraña amalgama, dentro de la cual todo era discutible, tolerable y lícito; en la cual cabían todas las tendencias, desde la más radical á la más reaccionaria, desde la que entra en los lindes de la anarquía como la que pasa las fronteras del absolutismo. Confiados y de buena fe, ninguno nos atrevíamos á romper la nebulosa que nos envolvía, creyendo que esta complicidad y esta toleraucia eran la verdadera libertad, la era de paz que había de traer el resurginiiedto de la patria. Y mientras inocentes y candidos contribuíamos con nuestra pasividad ala continua ción de esta mentira convencional, elementos disolventes, enemigos de la sociedad constituida, laboraban en la sombra, proyectaban el delito, preparaban la agitación, fabricaban el desorden como se fabrica la moneda falsa, á obscuras y en silencio. Los sucesos de Barcelona han sido la chispa que ha heeho estallar la nebulosa; al romperse la capa convencional que la envolvía, todos los elementos que la integraban han caído desperdigados por el suelo. Ya no hay quien los recoja, ni ¿aien los sujete, ni quien los amalgame. Sería ceguedad no verlo y cobardía na decirlo. Los hechos son así y hay que aceptarlos tales como son, por mucho que nos lueia. Desde hoy, los campos están deslindados. Ya no cabe distingos ni dilemas. De una parte están los que creen que toda propaganda es lícita, que toda doctrina es tolerable, que se puede inipímeniente defender el robo y el saqueo y el incendio y el asesinato; oponerse á la ley y pedir la supresión del principio de autoridad; desacatar el fallo de los tribunales y fomentar la indisciplina en el Ejéicito; mantener el desorden en las calles y desacreditar á una nación Con calumnias odiosas. De otra paíVS están los que creen que toda doctrina y í oda propaganda, por avan zada que sea, tiene un límite marcado: el respeto á la ley, que á todos nos iguala; á la autoridad, que á todos nos protege, y á la sociedad, en que todos vivirnos; los que creemos que el honor de la patria está por encima de todo; que el orden es el primer elemento de trabajo y el trabajo el primer elemento de prosperidad; que tenemos confianza en los poderes constituidos y creemos que el Ejército es la salvaguardia de las naciotaes cultas. Planteado así el problema, en este terreno descarnado y crudo, fácil es comprender íjue no podemos ya seguir unidos. Es imposible, absolutamente imposible, que continuemos por más tiempo juntos los unos y (os otros. No perseguimos muguna idea política. I o mismo nos da Matira que Moret, Moret jue Canalejas, Canalejas que López Domínguez. Si en este 1 últimos tiempos estuvimos al lado del primero y de sus ministros, fue porque veíamos en ellos hombres Je buena fe que trabajaban honrada y lealmente por el bien de la patria. Si el. Sr. Moreí acertara con procedimientos y leyes que encontráramos provechosos, le aplaudiríamos igual, sucesos de Lossangriento Barcelona, con sudecapítulo del fusilamiento Ferrer No se trata de cuestiones políticas. Se trata de algo que está más alto, más elevado que las mezquindades de los partidos y las conveniencias de los gobernantes. Se trata de saber de una vez para siempre, sin distingos, sin equívocos, sin reservas mentales de ninguna especie, quiénes están á un lado y quiénes á otro de esta línea divisoria que los hechos han establecido. Nosotros invitamos á todos los españoles á que, prescindiendo de toda idea política, apartándose de toda conveniencia personal, se reconcentren un momento en sí mismos, piensen con detenimiento en la situación á que las circunstancias nos han traído, y deápués, noblemente, francamente, valientemente, digan en qué sitio, en qué lugar y al lado de quiénes prefieren colocarse: si al lado de los que ponemos el nombre de la patria por encima de todo y demostramos con nuestros actos que sólo deseamos su engrandecimiento y su prestigio, ó al lado de quienes la infrian la envilecen y la calumnian. LAS PROTESTAS Ce extraña España Nueva de que publique mos las firmas de cuantos nos felicitan por el telegrama que nuestro Director dirigió á la Prensa extranjera restableciendo la verdad sobre lo ocurrido con el fusilamiento de Ferrer y protestando de la campaña de difamación que se hizo contra nuestra patria. Dice el citado colega que exponemos á los militares á los rigores de la disciplina, que así s va al sistema de las fichas, que se divide al Ejército... No; no hay peligro para nadie ni para nada en publicar esas felicitaciones, que son ana expresión viva y palpitante de hermoso patriotismo, Seíá inútil el empeño de España Nueva de empequeñecer una cuestión que es magna por lo s ue representa. En el extranjero se ha ultrajado, se ha difamado á España. Documentos existen, y algunos hemos de publicar, que lo demuestran. Los hachos lo han demostrado también. La inmensa mayoría de los manifestantes que gritaron en las capitales extranjeras ignoraban los nombres de los mjnistros españoles, como la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles ignoran cómo se llaman los qué gobiernan allende las fronteras. Contra ese ultraje á la patria española hemos protestado; contra ese ultraje protestan los que nos feheitac. Esa protesta no compromete á nadie, porque no se trata de hacer política. Se trata de hacer patria. Hacen bienios buenos patriotas en exteriorizar sus nobles sentimientos de amor hacia España y de horror hacia las calumnias que se la lanzan. Hace bien el Ejército e- n protestar contra la infame Suposición de que cinco dignísimos militares puedan convertirse en dóciles lacayos de un Gobierno ó en ejecutores de torpes pasiones. La obra de la protesta es consoladora, y de ella no nos arrepentimos. Otro suceso qtíe también dio que rnurrmtrar fue la explosión ó cosa así de una sartén donde fundían metal unos individuos en el Rastro. Lo sensible fue que resultaron heridos. Un joven de diez y nueve años ingresó en el Hospital herido de hambre. Tampoco fué suceso. Ese es el pan nuestro d cada día; pero no el de los que por no tenerle no lo comen 3 se mueren. Otra prueba del aburrimiento que domina en la villa: los señores organizadores de manifestaciones y mítines radicales se reunieron en el Congreso y decidieron brindarnos otro acto político contra Maura el domingo próximo, con oratoria de Melquíades Aivarez y todo, para mayor atractivo. Ganas de alardear de radicalismos quebrantando el descanso dominical, y nada más. ¿Por qué no habían de descansar también los pulmones? Se habló mucho, especialmente en la Casa de la Villa, de las Tenencias de Alcaldía. Don Alberto quiere repartirlas equitativamente. Los republicanos no las quieren de Real orden. Los monárquicos no las quieren si no son de orden real. El pueblo no las quiere ni de las unas ni de las otras. ¡Para lo que le sirven! Al señor alcalde le visitó una comisión cu vecinos de la ribera del Manzanares para ver si se abre por fin á la circulación ese dichoso puente Reina Victoria, inaugurado de mentirijillas la primavera pasada. Don Alberto prometió hacer lo que pueda, aunque es restarle un núaiero para la atracción de forasteros, porque lo que ocurre con ese puente no sucede en parte alguna. ¡Esas cosas sólo se ven en Madrid! En los Tribunales comenzó a verse la causa de un homicidio cometido en Aranjuez. Se trata de una de tantas epopeyas, en las que son héroes esos guapos de oficio, rnatqnes de afición y valientes para herir á mansalva. El acusado de ayer es uno de tantos, y suhazíñi demuestra que hay espárragos, fresas y chulos de Aranjuez. Se nombró otro puñado de gobernadores; al general Weylerse le mandó á Barcelona, y al Sr García Pñeto á regentarnos el Canal. Comisarios no faltan; lo que falta ep agua. Llovió por la mañana a gusto del campo y del honorable gremio de limpiabotas de. la capital. De Melilla no hubo apenas noticias telegráficas. Siguen llegando barcos con soldados enfermos y heridos. La embajada, paseando tan ricamente por las calles de Madrid. Por la noche, debut de Borras, con Mana Rosa, en el Español. Muchos aplausos para el genial actor catalán. Pero de todos modos, Don Tuan Tenorio en puerta. decididamente, no pasa- nada en v SESIÓN INTERESANTE NO HAY CALLE DE FERRER í OR TS LFGRAFO PARÍS, PARÍS, IJ, 8 M, w MADRID AL DÍA Kfo ocurre nada en Madrid. En fin, ayer por la tarde se oyó un estampido en la calle de la Montera; se creyó que era un petardo; resultó que era un juego de muchachos, y, sin embargo, eso fue de lo que se habló como de un acontecimiento. Se necesita estar aburridos para sacar punta á cosa tan trivial. A unque ya he comunicado el acuerdo del Ayuntamiento de París contra la proposición de dar el nombre de Ferrer á una calle de esta capital, ahí van detalles de la sesión. El presidente, después de expresar ea breves frases su sentimiento por la muerte de los consejeros Marsoulan y Paulard, da la bienvenida á los recién elegidos y lee la siguiente orden del día, en nombre del Consejo municipal; El Consejo, queriendo honrar en ia peí sona de Ferrer á un mártir del pensamiento laico, víctima del fanatismo clerical, dehbe-