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ABC. MARTES 26 DE OCTUBRE P E 1909. EDICIÓN i. PAG, 10 sentimientos que son nuestro aliento y nuestra razón de ser en la política. (Muy bien. Hemos traído ante la opinión pública un conflicto entre aquellas oposiciones monárquicas, que se llaman liberal y democrática, y el Gobierao que antes se sentaba en el banco azul, y esto nos impone muchas obligaciones, y la primera de todas la de hablar con toda claridad y decisión á la opinión pública. Tengo el firme propósito de omitir todo cuanto pudiera molestar á quien esté fuera de aquí; y, adediás, etunolo este propósito fácilmente poique, aun después de lo que he visto, subsiste en mi espíritu la consideración que hace muchos años riudo á muchas personas que están en las filas de ambas agrupaciones, de cuyo patriotismo y rectitud sería fiador como de los míos propios, aunque lamento, y no me explico por qué, siguen caminos y deiroteros ó se dejan arrastrar á actos soluciones que para mi son inexplicables. De ías realidades de la política necesito hablar porque no tengo el derecho de callarme, y si ñe de hablar, menos tengo el derecho de mentir, que no sabría hacerlo, y salvadas todas las personas, todas las intenciones y todos los respetos, tengo que hablar de lo que significa para mí este hecho consumadc Las minorías liberal y democrática dijeíon que rompían toda relación parlamentaria con el Gobierno y se colocaban en la consabida actitud; pero yo he de añadir que no es eso sólo lo que rompieron, porque rompieron el supuesto esencial de todas las relaciones que darante largos aüos existido entre ellos y nosotros, y desiinintieron el supuesto de toda nuestra política de que nos eran comunes las esencias constitucionales; bien entendido que eu todo esto que ha pasado no han intervenido para nada la característica respectiva jjdel partido conservador, del partido- liberal fó del partido dsmocrático. No hemos ventilado una sola cuestión de las que nos se paran, no ha habido ni asomo de contienda sobre cosa en que podamos diferenciarnos por ser ellos liberales y demócratas y nosotros conservadores. De modo que ¡ni su significación en la política ni la nuestra han intervenido para nada en ese litigio; han estado totalmente ausentéis en este litigio. Y si no hemos sido lastimados en nuestras ideas, y si no hemos sentido la contradicción de las suyas respecto de las nuestras, ¿qué nos ha pasado? Que hemos sentido en nuestra conciencia lastimadas y pisoteadas cosas que están antes y por encima de nuestras convicciones, y nosotros creemos que esto mismo le pasa á la nación entera. (Muy bien. SIN PROGRAMA NI BANDSRA O o r el procedimiento que habéis visto que os he recordado han substituido al partido conservador unos hombres que no han entrado en el alcázar del Poder con la bandera de sus doctrinas, si tuvieran tal bandera (Muy bien, muy bien. que no la han desplegado, ni usado, ni esgrimido en la contienda; han entrado por la censura de la represión de los crímenes de Barcelona, por la asociación con la opinión exterior que infamaba á España, por nuestra actitud en lo que se refiere á la represión interior, puesto que sobre Melilla no se había formulado tampoco política contraria á la de aquel Gobierno; por eso están en el Gobierno y por eso no estamos nosotros en él. (Muy bien, muy bien. No ha habido litigio, no ha habido victoria ni derrota en lo que á las doctrinas de conservadores y á las doctrinas de liberales ó demócratas se refiere. c De modo que esos señores que gobiernan no gobiernan por ser la encarnación de ideas políticas determinadas, sino por consecuencia c e aquel acto, -J He dicho anfes que no tenían bandera y no era una frase liviana, sino alusión á Utt concepto qne para nosotros, que sincera y constantemente queremos que arraigue, se dignifique y purifique la práctica del sistema constitucional en España. tiene u n a ira portancia capital. Nosotros no nos asustamos de que se despliegue al viento cualquier programa y cualquier bandera, por radicales que sean sus lemps, auüque nos parezcan nocivos, ruidosos y temerarios, porque con igual derecho otros españoles, en su conciencia y en su patriotismo, lo pueden creer salvador; lo que nosotros exigimos, 3o que nosotros tenemos derecho á exigir, es que programa alguno entre eu las esferas del Gobierno y recoja los elementos del poder púDiico sin haber sido admitido por la nacional, ni siquiera conocido de la opinión nacional. (Muy bien, muy bien. H e visto anteayer que queriendo hablar de programa se alude á dos documentos cuya sola lectura prueba formalmente la no existencia de programa, la negación dé todo programa y el equívoco artificiosa y deliberadamente preparado para que nadie sepa cuál es el programa. (Aplausos. HOSTILIDAD I M P L A C A B L E RLFosolros, pues, no estamos en la oposi clon enfrente del programa del partido liberal ó del partido democrático que haya entrado en el Gobierno; cuando exista, cuando tenga derecho á existir ese pro- grama discutiremos con él; pero antes h a bremos tenido que discutir delante del cuerpo electoral, y puesto que nosotros no vemos en el Gobierno la continuación del partido liberal ni del partido democrático, puesto que no existe la misma encarnación de ideas que los anteriores Gobiernos liberales y democráticos habían representado en el banco azul, nosotros, con los que ahora están en el Gobierno, no podemos tener más que una relación, la relación de la absoluta, de la implacable hostilidad... (Muy bien. Y no será conservador, no será conservador, quien les pida el más mínimo favor... (Aplausos. ni tenga con él más relación que la que acabo de indicar. (Muy bien, muy, bien. Grandes aplausos) EL I N T E R É S PUBLICO A N T E TODO uando se restablezca la normalidad cons- titucional, nosotros cuidaremos de restablecer las relaciones saludables, las relaciones honradas, las relaciones fecundas entre los partidos de Gooierno. (Muy bien, muy bien. Y aun ahora nosotros distinguimos los sacerdotes del dogma, y al Poder Real y á la representación única de la causa nacional daremos tantos cuantos acatamientos les otorgaríamos, como si nosotros mismos estuviéramos en el Poder; y esta mayoría, ó se sublevaría contra mí, que no piensa en ello... (Muchas voces: No, no) ó votará á este Gobierno todo cuanto haga falta para el interés público, sin hablar, sin discutir ni hacer otra cosa que obedecer á la voz de mando. (Muy bien, muy bien. Grandes y prolongados aplausos. LO Q U E D E B E HACERSE! sta es, señores, la sustancia de lo que tenía que deciros respecto á la infuencia que en la actitud del partido conservador ha de tener la crisis ministerial. H e de añadir algunas palabras, porque acaso no todos, los presentes sí y vuestros compañeros ausentes también, pero en el extenderse de la voz fuera de la organización política, naturalmente más e n t e r f l a de la trascendencia de los conceptos que ahora estamos emitiendo ó considerando, podría no parecer suficientemente claro lo que significa eso de haber apartado el conflicto de y mal (yo quisiera HO usar palabras, ya que desgraciadamente los hechos que refiero y las cosas que os digo son realidades siempre desagradables, que pudieran molestar á nadie, sobre todo á los ausentes) que una actitud anormal, repito, hiciera difícil el funcionamiento del régimen parlamentario; pero eso no era para tanto, porque tampoco era novedad. LA OBSTRUCCIÓN p n efecto, recordaréis que durante estos dos años y medio pasados hemos ido desde un retraimiento inicial á todas las coalicíores, á tocias las obstrucciones y á todas las maneras anormales de estorbar la obra legislativa en donde se quería estorbar y omitir la mayor parte de aquella colaboración que en la labor legislativa corresponde á las minorías. Yo estaba muy advertido sobre la recaída en esa dolencia, sin que para ello tuviese que comprometer mucho mi sagacidad, ni esforzar mi entendimiento para descifrar el porvenir; pero en tiempos normales, á una obstrucción injustificada, á una resistencia sin razón, oponíamos la opinión pública, oponíamos el razonamiento, oponíamos la fuerza mágica, sugestiva, incontrastable, de la verdad, y, con alguna pérdida de tiempo y algún derroche iná de paciencia, esos males podían salvarse. Mas no era ése el caso, porque venía ahora la extrema ruptura de toda re- laoión parlamentaria y el resuelto oponerse absolutamente á toda obra legislativa en un instante en que nuestros asuntos en el exterior, las necesidades militares, las amenazas al orden público, no daban al Gobierno ni espacio ni tiempo para tramitar esas desviaciones de la normalidad parlamentaria. LA SITUACIÓN D E L GOBIERNO 1 ínpedida toda función legislativa, se le presentaba á aquel Gobierno esta disyuntiva, esta treme- nda é ineludible disyuníiva: ó ponerse á gobernar sin Cortes, con (Reales decretos, supliendo con órdenes del Rey la función legítima de las Cortes con el Rey, y hacer frente á la cuestión de orden público, hallando apiñados y revueltos á los anarquistas y radicales con los ex ministros del Rey y ex presidentes del Consejo... (Grandes y prolongados aplausos, ó franquear la función legislativa, diciendo á los que así procedían: Bien, venid aquí y os votaremos nosotros lo que vosotros no queréis votarnos en interés de la patria y del Ejército (Grandes aplausos. y hecho esto, llevar el conflicto ante la opinión púfelica, y preguntar á España si quiere que esto suceda y se perpetúe en su política, ó si quiere redimirse de semejante lepra. (Muy bien, muy bien) Y optamos por lo segundo, teniendo unanimidad en el Gabinete, firmísima adhesión en las mayorías íntegras y una confianza regia que no desfalleció un solo momento, y ereyendo nosotros que teníamos además de la fuerza organizada del partido la adhesión y la confianza de inmensas muchedumbres en la opinión nacional. (Muy bien, muy bien. Esto hicimos, y yo vengo á daros cuenta de que lo hicimos y á Comenzar á explicaros por qué lo hicimos, que lo demás ya se desenvolverá en futuros debates con nuestros adversarios. RUPTURA DE RELACIONES p a r a el partido coriservador no puede ser indiferente estar en el Gobierno ó fuera del Gobierno; pero son iguales los requerimientos de su deber y las decisiones de su voluntad, y acaso cuando menos medios tiene en la mano más siente redoblarse el ahinco para cumplir mejor sus obligaciones y responder á la confianza de la nación y á esa corriente de opinión, desintereses y de E la interveaeicm de la Corona y haberlo lie 11 l i U l l l H H l l l lili i! Jl Bl