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ABC. VIERNES aa DE OCTUBRE DE ¡909. EDICIÓN t. PAG. 7. Para terminar: sube el Si Morei al poder empujado por los republicanos, -que la darán el pago; sube dando el. ejemplo U e de que en España se mudan los Gobiei ou; por las protestas del anarquis ud internauna impensada explosión popular, sino par- cional; sube sin exponer su criterio sob. te de un vasto plan que abarcaba toda Es- la solución de las gravísimas cuestiones paña, incluso Madrid, donde fue frustrado, pendientes; sube sin que se sepa si es cual en otras poblaciones, por la energía cierto ó no que su partido empieza en él y W o es de hoy; desde hace mucho tiempo del Gobierno. termina en Lerroux. Solicitado éste por dos gravísimos proble está España sitiada por los anarquisYa lo sabemos; 110 faltará qiren nos lia iie tas de todos los países, que por creerla dé- mas, uno de honra nacional en África, otro conservadores, cosa que ni es verdad ni nos bil la han elegido como primera víctima, que afecta al oiden y á la vida de España, importa, No tenemos relación ni compro ui como tierra propicia para tantear sus fuer- planteado por el anarquismo internacional, so con los caídos; pero- somos justos, y a tíha tenido que combatir á la vez con una in- tulo de españoles amantes Je la patri i 3 la zas, cual preludio de mayores empresas Surgió el conflicto armado de Melilla: las sensata coalición de anarquistas y republi- verdad hablamos desde lo alto de nuc Ira jausas de él, las razones por las que, á gusto canos, y, lo que es más monstruoso, de gen- independencia, que no reconoce otro sc ior ó á disgusto, nos hemos visto obligados á tes, ¡monárquicas! que teniendo en más que que nuestra conciencia; d sle lo alto del llevar allá nuestras armas están tan clara- el amor á España el odio á Maura, el abo- crédito que nos da nuestra inmaculad s mente expuestas en el discurso, que ayer rrecimiento á I a Cierva, aeudieron á de- toria de periodistas; desde lo a lo de la esmismo publicamos, del Sr. Maura, que no primir el espíritu nacional en lo relativo á timación popular á que nos h encuniY ¡do hay para qué repetirlas. El dilema era cla- la guerra, actuando de agoreros, de pájaros el número de nuestros lectores 10: renunciar á toda influencia en África, negros, aumentando las bajas, inventando Y por ser independientes podremos ol idejando nuestras plazas á merced de inju- desashca. dar cómo y con qué peligios para IÍ- 11 rias de los cabiieños, ó acudir á escarmenLlegaron los días del castigo en Barcelo- sube al Poder el Si Mire y si és 1 gotarlos; acceder á las exigencias de Muley na, castigo triste, pero necesario, y á las ca- bierna como cumple al jefe de un p n h í o Hafid, evacuando la Restinga y Cabo de lumnias por el anarquismo esparcidas en monárquico y de orden, le licuemos a ju- ¡Agua, ocupadas con apiatiso de iodos los espaEuropa, pintándonos como un pueblo de tiempos hemos ñotes meses antes, ó hacer lo que se ha he- fieras, se respondía aquí haciéndolas coro, ticia que en recientes tamb éi ss la ha- Heoao á sus adversarios; y ittos cho; hacer pesar en el Rtf nuestra autoridad diciendo que las manifestaciones donde se en contra suya si gobierna destrozando el y prestigio, ó decir á las. potencias signata- pisoteaba nuestra bandera, en las que se in- partido liberal, comprotnstiendj la tranquirias del Acia de Algeciras que España no tentaba asaltar nuestra embajada, no eran lidad y el crédito de E pañ i, haciéadose podía mantener el orden en las inmedia- ofensas á España. Y los manifestantes que instrumento de intransigentes sectans nos. ciones de sus plazas, resignándose á que en París, ¡en la capital de la nación aliada Así probamos que no noi preocupo, cual, OTRAS NACIONES lo impusieran. En de Rusia! hacían todo eso, no insultaban á suma, ¡a guerra, ó la vergüenza y la anula- España, eran filántropos... filántropos que injuriándonos, supusieron algunos, el ponernos bien con el ción de España como nación. siempre tendrán muy buen cuidado de no tras queácuando seaunuevo Gobierno; mim provis. os los caicos en Y á África hubo que ir, no por gusto, cier- favorecer con tal filantropía á Alemania. la nueva situación aparecerá c ara la razón tamente, sino cumpliendo exigencias de ho- Dando una prueba de valor cívico, arros- qué han tenido ciertas ca. np. inas y acti or nacional, que ha de tener en cuenta tró el Gobierno, hoy caído, los peligros no tudes todo país, que no quiera suicidarse. levss del viril cumplimiento del deber; danPero la guerra era coyuntura demasiado do una prueba de respeto, poco común en propicia para desaprovechada por el anar- nuestros Gobiernos, que frecuentemente- EL DÍA Dfi AYER quismo y los revolucionarios que, aun no huyen del Parlamento, afírió las- Cámaras A las ocho y media se reunieron ayer masiendo francamente anarquistas, han de- en época más temprana que la mayor parte TM ñaña los ministros en la casa del señor mostrado parecérseles, cuando menos en lo de los años, cuando la índole de los dos con- Maura. poco en que tienen el amor á la patria. No flictos pendientes podía justificar un aplaLa reunión duró nasta las diez menos habrá olvidado nadie la actitud de tales ele- zamiento que seguramente no le hubiera cuarto. Poco antes de esa lioia llegó D lementos oponiéndose al embarque de tropas, sido censurado; jandro Pidal, que conferenció con el s ¿ñor esforzándose en desmoralizarlas al marchar Y por desdicha se ha patentizado que no Maura. ai enemigo, haciendo cuanto era posible el partido liberal, mucho más grande y más Este fue a Palacio, manifestó al Rey que para que el ejército que España iba á opo- sano que unos cuantos políticos incapaces le era imposible gobernar sin la cooperaner á los rífenos se convirtiera en arma des- de soportar más de dos años de alejamiento ción de la minoría liberal y presentó la ditemplada y roída de mellas... Y á esta infa- del poder, sino que esos políticos á quienes misión del Gobierno, que f aé aceptada. me empresa de revolucionarios, más ó me- la vanidad ó los apetitos empujan á la conAsí lo manifestó á la salida del regio al aos anarquistas, cooperaron, querernos creer qiusta del Poder, no se cuidan de lo que á cazar el Sr. Maura á los periodistas, dicienqne inconscientemente, otros elementos, España pueda cosíarle el triunfo que hoy doles: arrastrados por su enemiga al Gobierno, á celebran. -Hay nueve vacantes. La de los nueve quienes odios, soberbia ó apetitos cegaban Empujado por esas impaciencias ha pedi- ministros. Acabo de presentar la dimisión al extremo de ocultarles que en primer tér- do del Gobierno. Principiarán inmediatamente poder mino herían á España. ¡Cuántos que en trá- sin imperiosamente elmuchos el Sr. Moret, las consultas. advertir que hay liberales de gico tono lloraron á los españoles muertos los que no persiguen actas, ni subsecretaEl Sr. Maura fue á su casa, donde confeen el barranco del Lobo tienen no poca rías, ni direcciones, que no le seguirán en el renció coa el Sr. Dato. culpa de lo que allí ocurrió, por haber desEl Sr. Moret estuvo en Palacio minutos emprendido, moralizado a los soldados la víspera de en- caminola calma y la imparcialidad de quien después de las doce, durando su entrevista Con trar en fuegol ¿Las bajas de oficiales... ¿Qué no está ligado á ninguno de los antagonis- con S. M. hasta la una y media. había de hacer una oficialidad pundonorosa Cuando el jefe del partido liberal salió dt acabamos de para levantar la moral de unas tropas que tas, Moret y el Sr. leerla discusión entre el Palacio mostraba en su aspecto satisfac 1 Sr. La Cierva, y declararnos habían embarcado como lo hicieron las de lealmente que, cual podrá comprobar ción, y á preguntas que le hicieron los pe Madrid y Barcelona? Lo que hizo: morir quiera leer el Diario de las Sesiones, quien riodistas contestó que había acudido al llanada, para dar ejemplo. absolutamente nada hay del mamiento que se le había hecho y que nada La disminu: ión- de fuerzas en España dis- Sr. La Cierva que pueda en las palabrasdes- podía adelantar Se lo hablado con Su Matomarse como ponibles para mantener el orden, y más aún cortesía ó falta de personal consideración al jestad, pero que podía afirmar que la crisis la agitación provocada por las vergüenzas Sr. Moret quedaría resuelta por la tarde. de los embarques en Madrid y Barcelona, Preguntado por su Hay, sí, verdades amargas, crítica de sus acerca de la solución deopinión particular hizo creer á los anarquistas y á los republila crisis dijo que canos (pues juntos han andado, juntos hay ideas y de sus actos políticos, cosa que tie- no había otra más que un cambio de polítique nombrarlos) llegado el momento pro- ne obligación de saber oir con calma todo ca y que él así lo esperaba. picio para trocar el cerco que á España te- hombre público, y más cuando son contesLos presidentes de ambas Cámaras estunían puesto en acometida decisiva. Y á la tación á ataques tan duros y desdeñosos vieron en Palacio hacia las doce, y moscomo los que él había hecho al Sr. La Cierva. calle salieron el motín, el incendio y el saPero en lugar de contestar argumentos, tráronse muy reservados á la salida. M. la queo, sin otro fui que destruir, sin más anSe supone que aconsejaron á S. helo, sino que hubiera revolución para eso, en vez de tomar en cuenta las expresiones continuación del partido conservador en el para que la hubiera, y n ida más, para que- de particular respeto que se le dirigían, pa- Poder, con el objeto de que las actuales mar y destruir por el placer de hacerlo. Y recióle más oportuno negar al contendiente Cortes legalicen la situación económica. Sabadell, Tarrasa, Premia, etc. siguieron el autoridad para discutir con él, y la voz de ORIGEN DÉ LAS DIMISIONES ejemplo; y en Calahorra y en Alc y salta- éste quedó ahogada por las de muchos diOarece que en la reunión celebrada ayer ron chispazos, demostrando que el románti- putados, que creyeron mejor que refutar ar mañana en casa del Sr. Maura, éste co y sentimental movimiento de Barcelona, gumentos ahogarlos con sus gritos, dando jcomo alguien fee atrevió á calificarlo, ao era un espectáculo indigno de un Parlamento. planteó la cuestión del saodo siguiente; EL PORQUE DE UNA CRISIS lili I Í 9 ÍÍ 3I EEZ 32 C ¿ETM