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A B C. JUEVES 21 DE OCTUBRE DE 1909. EDICIÓN i PAG. i3, as! sí alguna vez iuese yo requerido á apoyar la obra de algún Gobierno conservador, y más si estaba presidido por el actual presidente del Consejo, no pondría yo Otra condición que una: que no figurase en tal Gobierno quien no sabe sino provocar tempestades y conflictos y lanzar acusaciones sin personalidad para permitírselo. Laméntase luego el jefe de los liberales de que acaso por sugestiones del propio ministro haya aparecido en un periódico cierto suelto que pone en el misino plano y ambiente de acusación su nombre y el de Ferrer, diciendo que no había de distancia más que un paso. ¡Quién ha pensado esa infamia! exclama en arranque de indignación el Sr. Moret. Pone término á su nueva rectificación, advirtiendo que sólo al presidente del Consejo daré las explicaciones que me requiera; pero no discutiré con el Sr. La Cierva, á quien no considero con derecho ni autoridad para pedirme cuentas. No he de decir más, sino rogar á mis amigos que no hagan juego á ese niimstro, que conduciéndose así pretende enseñarme cómo debo servir á la 1 Monarquía y á mi patria. Grande ovación de todos los bancos de las oposiciones. El Sr. LA CIERVA: Yo no pensaba hablar más esta tarde, pero ha sido tal la du reza con que me ha tratado el Sr. Moret... El Sr. MORET: ¿Dureza, yo, ante provocaciones que parecen bofetadas? Ah, señot La Cierva! No tiene S. S. altura para levantar la mano. (Todas las izquierdas aclaman al Sr. More: El ministro no quiere seguir hablando. Los demócratas y republicanos y algunos liberales se disponen á abandonar sus es caños. Ei Sr. Moret los contiene con un ademán, Las oposiciones charlan, el presidente llama al orden y el ministro sigue de pie. Na- die se entiende. La Cámara está distraída; El Sr. GARCÍA PRIETO: ¿No cree el se ñor presidente del Consejo que ha llegado el momento de intervenir? El Sr. Maura mueve la cabeza negativa mente 1 (Vuelven á oirse grandes rumores, que la campanilla presidencial trata de sofocar. i Las tribunas toman parte en el ambiente de escándalo. i Al fin el Sr. Moret impone silencio entre Bus amigos. El Sr. LACIERVA: Yo tengo que hablar; si hacéis nuevos murmullos, tardaré más en mi explicación. Yo no he tenido otro propó sito que defenderme, contestarfy desvanecer acusaciones injustas; no obstante, he guardado todo respeto al Sr. Moret. Tengo con eiencia de la distancia que media entre an bos; pero en estos momentos solemnes h, de decir forzosamente la verdad, más aút porque soy ministro de la Corona, aunque haya quien crea que no debía serlo. El Sr. TORRES GUERRERO: Ministro infamante de la Corona. Liberales, demócratas y republicanos rodean á Moret y le felicitan. Poco á poco van desfilando por el banco azul los diputados ministeriales y estrechando la mano al Sr. La Cierva. La confusión es tal qu e se levanta la sesión, y nadie se da cuenta hasta después de un largo rato, que empieza á despejarse el hemiciclo quien dice que el suplicatorio que existe para procesarle por el delito de incendio frustrado en la residencia de los padres je suítas le crea una situación difícil en la Cámara. Además, yo tengo- -añade- -la suficiente delicadeza para no obligar á mis dignos compañeros á que se sienten aliado de un hombre acusado de setnejentes delitos. (Protesta el Sr. Dávila y algún otro senador) Por estas razones y por la situación irregular y ridicula en que estoy, yo ruego al Senado que resuelva cuánto antes el asunto de mi suplicatorio, puesto que ni las secciones se han reunido ni llevan camiuo J e reunirse. El PRESIDENTE contesta qué en esta misina semana reunirán las secciones y- resolverá el asunto. EISr. áOL Y ORTEGA insiste en la urgencia de la reunión, y pide que si no en el día de hoy, porque esto es imposible, se rex unan mañana, Lo pide- -agrega- -un procesado, porque procesado estoy, y entiendo que este ruego mío no debe ser desatendido. Muy mal procesado- -interrumpe el señor DAVILA. fíl PRESIDENTE promete al Sr. Sol y Ortega que las secciones se reunirán en brevísimo plazo Puesto á discusión el dictamen de la Comisión acerca del proyecto de ley sobre pro visión de vacantes de la carrera judicial, retira el Sr. Ugarte la parce relativa al artículo 4. A continuación ruega el Sr. R 0 DRJ 3- AÑEZ que se suspenda el debate hasta mañana por no estar preparado el orador para la discusión, y así se acuerda. Y se levanta la sesión. ORDEN D 5 L DÍA PARLAMENTARIA A yer tarde, á la salida del Congreso, me decía un amigo: -Asisto desde hace muchos años al Congreso y he visto pocas sesiones como la de esta tarde, He visto esta tarde lo que he visto nxuy pocas veces: hablar con claridad y decisión. En el Parlamento español se vive una vida de artificios, de hipocresía, de convencionalismos. Las vaguedades y las lebulosidades oratorias pasan por realidales y ocupan su lugar. Somos maestros en 1 arte de querer desde lejos decir una cosa y al mismo tiempo de no decirla. Nuestros parlamentarios viven constantemente, desde hace muchos años, en un ambiente de equívocos, de medias tintas y de amba, ges. En el Congreso español no se dicen nunca las cosas concretamente, por sus nombres, claramente. A lo más, se insinúan con una timidez rayana ea infantilismo. Las afirmaciones más comunes y más necesarias se envuelven y diluyen en un mar ide palabras, de frases vagas, de rodeos re tóricos y de sutilidades. No se afirma nunca rotundamente; se hacen mil distingos, salvedades y ampulosas excepciones. Contra estas ambigüedades y estos equívocos, contra toda esta palabrería inconsistente, ¡clamamos todos, desde hace años y años, en ¿los periódicos y en las conversaciones particulares. Pero un día uti parlamentario se levanta, comienza á hablar de una manera clara, terminante y rotunda- -sin faltar á la corrección, -y entonces todos, incluso los que más detestamos la vaguedad y el equívoco, ponemos el grito en. el cielo y hablamos de irreverencia, de desconsideración y de descortesía. No; hemos de ser lógicos antes, después y en todo momento. En las circunstancias normales el equívoco y la vaguedad pueden ser inofensivos; en las circunstancias por que en 1 a actualidad atr ví d Españ son peligrosos, t rofunddinent ¿peligrosas. Ha llegado el momento de qt las co as queden definidas y concretadas de una juanera terminante. Estaña- -añadía mi amigo- stá atravesando por una situación excepcional. Nadie más que yo desea que ei p 1 rudo liberal (uno de los dos partidos s- o re que gira nuestra política) esté en disposición de gobernar y gobierne; muchos de los hombres que militan en ese partido son amigos queridos míos; figuran en él ho- abres respetabilísimos; ha prestado ese partido grandes servicios a la Patria y á la Monarquía. Pero ¿será en estos momentos una desconsideración, una descortesía, una agresividad, el preguntar concretamente, va ientemente, qué es lo que ese partido se propone, cuáles son sus planes y sus ideas; cóA i, si los tiene, va á llevarlos á la práctica? Consideremos la situación en que nos hallamos. En el extranjero se está hacieado ana violenta campaña contra nuestro país, contra nuestras instituciones; todos hemos podido ver que en uno de los carteles paseados eu una de las manifestaciones da París (tía apare cido fotografiado ea los periódicos franceses) figuraba este rótulo: Los oficWes españoles fusilan a los obreros; en eltrongreso acaba de anaaciarse que e etnentos revoluciónanos extranjeros vendrán á formar en una manifestación que se organice en Madrid; e: i reunió ieá celebradas íuera de España se augu a 1 atentados contrapersonalidadesespañolas. Ante todos estos fermento de revolución y de disgregación, ¿cuál será la altitud de un paitido que asphe á gobernar? ¿Se va á emplearla energía y la fue za, como- el actual Gobierno, ó se va á usjr de la laxitud, de la lenidad, de la debilidad? Si se pretende oponer ia energía, ¿se cuerna coa espíritu bastante de fortaleza y de cohesión para empleada? Si ss pretende curare! maí con dulzura y con laxitud, ¿es que se- cree ingenuamente, fe, que con la dul- zara y la lenidad podrá lograrse el remedio? A aaaie más que al propio partido que aspire á gob 3 ruar- -terminaba mi amigos interesa poner en claro todos estos extremos; á naJie más que al hombre que dirige un partido interesa que se hable en el Par ¡amen o sin los ti adicionales equívoco; vaguedades y nebulosidades. La claridad no es nunca descoitesía. Y los que eu estas circunstaucias pretendan encargarse del Poder deben decir adonde vau, con quiénes van, qué es lo que se proponen hacer y con qué medios cuentan para aacerlo. Todo eáto á la luz meridiana y concretamente. Las responsabilidades en estos momentos pueden ser tremendas. Pueden serlo para quiendeje el poder y para quien lo iO ae. AZORIN. A yer firmó S. M. el Rey los siguientes de cretos SENADO A las cuatro menos cuarto se abre la se sión, que preside el general Azcárraga. En el banco azul se encuentran los ministros de Estado, Gracia y Justicia é Instrucción. Apruébase el acta de la anterior y se coacede la palabra al Sr. SOL Y ORTEGA, SESIÓN DEL OÍA 2O DE OCTUBRE Marina. Disponiendo el cese del comandante general de apostadero de Cartagena, contraalmirante D. José María Jiménez. Nombrando para substituirle á D. Toa quín María Cincúneguí Dictando bases para los maestros de los arsenales de El Ferrol y Cartagena. Guerra. Ascendiendo á temeate corone) al comandante de Infantería D. Salvador Perinat, muerto en la acción le las inmediaciones de Nador el 17 del corriente Nombrando gobernador militar de Cádizal general de división D. José Serrano Aisrpurúa Promoviendo al empleo de inteadente di. Ejército al de división D. José Feaeeh y Codornié. Nombrando intendente, miliar Se la on