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ABC. MARTES 19 DE OCTUBRE DE 1909. EDICIÓN i, PAG. EL DEBATE oniienza á las cuatro menos cuarto, presidida por el Sr. Dato. 1 En el banco azul, el Sr. Maura y todos los ministros, menos el 3 e Instrucción pública. I, a Cámara, completamente llena. Las tribunas, rebosantes. En todas partes se adVierte expectación grandísima. Leída y aprobada el acta de la sesión anterior, se entra desde luego en la INTERPELACIÓN MORET Para explanarla se concede la palabra al jeíe délos liberales. -Comienza consignando los altos y graves móviles que le han determinado á levantar SU voz. La situación es crítica. En los días- pasados, el país ponía en el Parlamento sus anhelos y las garantías de toda justicia y- derecho. Ya están las Cortes abiertas; ya no podemos perder tiempo, porque la necesidad de despejar este ambiente apremia, cuando nuestra Hacienda está de nuevo comprometida, nuestras relaciones con el extranjero han llegado á ser recelosas y nubladas, y ni Siquiera hay libertad en la tribuna, porque es tal la atmósfera que nos envuelve, que no 5 e sabe cuáles son las líneas del Gobierno y cuáles nuestros límites; por donde no nos atrevemos á exteriorizar clara, francamente, cuanto sobre lo ocurrido sentimos y pensamos. El orador fija su atención en los días de mediados de Julio, cuando estalló la rebelión en el Rif y cuando ocurrieron desagradables sucesos en la Península, á la vista de la g. uerra y ante el llamamiento de Soldados á filas. Recuerda cómo el descontento y la agitajCión se extendieron por todas partes, asoínando dondequiera un movimiento de verdadera anarquía. Sigue recordando cómo llegaron luego noticias de Barcelona y vinieran á impresionar los ánimos los combates librados hasta el 18 en Melilla; cómo llegó al punto á sorprendernos la semana trágica. El Gobierno, entonces, no acertó á cumplir con su deber. Se aflojaron los lazos directivos porque faltaron al Gobierno las dos grandes condiciones indispensables: la previsión por una parte, y por otra, la falta de energía en el castigo. A todos aquellos chispazos y agitaciones de rebelión que por la llamada de los reservistas y el desasosiego general se corrieron por las provincias; se sobrepuso al fin la conciencia de la mayoría del país y el honor del Ejército para contener la protesta. Al Gobierno sólo se le ocurrió suspender las garantías cuando todo eso había pasado. Censura duramente tal medida, con la cual el Gobierno perdió el contacto con el país, y no lo volverá á recobrar, cualquiera que sea el esfuerzo que haga. Dice que probará sus dos asertos: que f al tó toda previsión de gobernantes y asimismo la oportuna energía en el castigo. Con mi intervención y mi palabra sólo deseo que ¿el país sepa los riesgos que ha corrido, las ¿causas que los motivaron, las consecuencias que tieae que sacar. LO DE BARCELONA Hace historia de los sucesos de Barcelona. Pone de relieve cómo llegaron las prikneras noticias, avivando la curiosidad del público; cómo el Gobierno impuso silencio y fomentó con us medidas el terror y la alarma. Mo extraña que por ello dijese un DE AYER t SESIÓN DEL 18 DE OCTUBRE DE 1909. periódico que la suspensión de garantías es recurso de los Gobiernos débiles. Laméntase de que á estas horas todavía no haya? base para formar juicio sobre lo ocurrido en la capital de Cataluña Fíjase en lo que sobre sus causas contiene y aduce la Memoria del fiscal del Supremo. Impugna el aserto del Sr. Ugarte al decir que los elementos de la revuelta fuesen ácratas y revolucionarios, cuando de los datos aportados por testigos de distintas procedencias se sabe que eran niños y mujeres en su mayoría, y que no se vio á ningún obrero en las barricaúcw. A la hora de ahora, no se ha podido presentar en ningún caso el cuerpo del delito. No ha dado con él el fiscal del Supremo. Cuanto al incendio de edificios religiosos, lee el orador una estadística de las iglesias y conventos que había en Barcelona, advirtiendo que ptoporcionalmente han sido quemados más número de éstos que de aquéllas. Muestra su estupor por el hecho de que En primer al ser incendiados los conventos no hubiera qué hemos ido término, importa saber por á quien los defendiese, cuando en otros edifi- negado distintas la guerra. El Gobierno ha versiones. Al ocurrir lo de cios las turbas fueron alejadas á los prime- Casablanca y Uxda, el Gobierno nada queros disparos. Y añade. en ¿Es que no había vecinos en la calle, ni ría saber de actitudes belicosas losMarrueasesinato de obreros personas que acudiesen á dar testimonio de cos. Vino luego else hizo precipitadamente. españoles, y todo sus creencias, amparando las casas reli E 1 objptivo de la campaña seguía siendo gioba r engrosaba la harca, era Un diputado, el Sr. Caballé, escribía y pu un secreto; comomás refuerzos. De la simnecesario enviar blicaba, á raíz de los sucesos. que egoís- ple operación de policía de fronteras, para 1 mo y el pánico se apoderó de las clases di- seguridad y defensa de Melilla- -que se rectoras. un principio, -pasamos á la neLee otros datos de la semana trágica, ta- dijo ende avanzar. De cesidad nada se hales como los ha publicado el Diario de Bar- bía hablado antes; pero Zsluán se le escapó un día celona, y hace consideraciones sobre las ba- la palabra al general Marina y hubo que jas que en las calles hubo, según la estadís- ensanchar nuestra acción. Y se aumentó el tica facilitada por la Capitanía general, con- ejército de operaciones, y cuando ya teníaforme á la cual sólo tuvieron todos los mos en el Rif 40.000 hombres en pie de gueCuerpos de la guarnición tres muertos y 17 rra apuntó en Europa la desconfianza, coheridos. Tetuán, RESPONSABILIDADES rrió por el extranjero el nombre deTazza, y se nos supuso intentos de tomar á Sigue glosando párrafos de la Memoria nuestros ministros y diplomáticos desminespecies y recelos. Por cierto del fiscal, y de esto y de referencias fidedig- tieron tales en periódicos españoles donde fue nas colige los más tremendos cargos que que nola rectificación. estima pesan sobre el ex gobernador civil se hizo Pero no salíamos de negociaciones. Sr. Ossorio, á quien no debieron sorprender Guardóse bien el Gobierno de revelar las los sucesos. ¿Y así habéis gobernado- -concluye- -en causas y plan de la campaña. Los españoles, que éramos interesados, lo desconoBarcelona? (Aprobación en los liberales. Cuanto al capitán general, por fuerza he cíamos. Me entristece el ánimo que, siendo la de hablar de él, porque ha de figurar en el debate... Por más que el eapitán general cuestión de Melilla una cuestión tan conocida, no os hayáis tomado el trabajo de preestá aquí... Es el ministro de la Guerra. El Sr. SORIANQ, interrmpiendo: ¡Vaya guntar y oir á quien pasó por Melilla hace un capitán general! (Rumores. La campani- diez y seis años. No habéis contado para nada con lo que de tal cuestión podía malla presidencial impone silencio. El Sr. MORET no se explica cómo el ge- nifestar el general López Domínguez. neral Linares, al cabo del tiempo que llevó UN INCIDENTE en Barcelona, no conocía el estado de ln (De los bancos carlistas surgen rumores. guarnición, á menos que ésta se malease en los días de la revuelta, ni se explica que en El diputado Sr. Salaberry hace un gesto aquella bacanal horrible, si alguien vejó ó y el Sr. Moret se extraña de que, sea cual resistió al Ejército, no hubiera quien le re- fuere el concepto que al diputado carlista le merezca, ¡no se guarde consideración á los primiese. Y para venir á estos momentos de gra- respetos de un gran soldado. El Sr. SALABERRY: Pido la palabra, si vedad y responsabilidad extremas, ¿habéis estado gobernando durante cerca de tres hay que explicar un gesto. Yo guardo todo años tranquilamente, y aun con el apoyo de respeto á la persona del general López Dolas oposiciones, que en ocasiones se han sa- mínguez; pero se me ha de permitir que su gestión política la iuzgue muy de otro crificado? Cuando se ha visto nacer y crecer el mo- modo. (Rumores. El Sr. SORIA. NO, interrumpiendo á IOL vimiento, la ley da la justicia distributiva tiene que sentirse ofendida. Porque quienes carlistas: No; á quien hay que respetar es al tanta responsabilidad ética han contraído cura Santacruz. Cánovas- -continúa el Sr. MORET- -por sucesos de tanta transcendencia carecen de autoridad para aplicar sin piedad las tuvo en aquella ocasión para el digno general López Domínguez palabras muy halaleyes. (El orador pide algunos minutos de des- güeñas, y lo mismo pudiera decir del genecauso, y á ello accede la Presidencia, sus- Tal Martínez Campos, que firmó el Tratado de p z de. Marrakés. pendieado la sesión SE REANUDA LA SESIÓN Reanudada la sesión, continúa el Sr. MORWT su discurso Rinde al Gobierno un tributo de justicia, reconociendo el esfuerzo realizado al poner en pocas semanas e. i el Norte de África un ejército de 50.000 hombres. Cierto que no es éste el momento de discutir la guerra en el Rif, que en sazón podrá ser examinada á la faz del Parlamento y del país; pero es hora de juzgar la conducta del Gobierno en relaeión con la campaña. ¿Y cómo no, cuando hasta ahora nada se ha dicho oficialmente del plan que el Gobierno tenía para lo hecho y de sus propósitos respecto á lo que se haya de hacer? Nosotros no podemos pasar esto en silencio, porque sobre las oposiciones caen las consecuencias del estado de la política internacional. Tenernos derecho á saber adonde vamos y para qué vamos. ¡O es que para vosotros no representamos ni valemos nada! ¿No merece el país que se le hable claro? EOLÍTICA NEGATiVA