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i A B C. MARTES 19 DE OCTttffRE DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 9. RECOMPENSAS POR LA CAMPAÑA PASATIEMPOS CIRCUNLOQUIOS- ¡Ay, señorita! -decía un sujeto á una joven á quien amaba y de quien no era correspondido; -yo soy del país de la complacencia, y si usted es del de la obstinación no llegaremos á ser compatriotas, D C e nuestro colega el Heraldo copiamos la siguiente relación de las recompensas jicedidas por el general Marina á los sargentos, cabos y soldados heridos en los cotnaates de los días 20 y 23 de Julio. ombate de la no ¿he del 20 al 21 de Julio. en Sidi- Musa, segunda caseta y AtaI N C Ó G N I T A POR NOVEJARQUU. I iayón. I. Condecorados con la cruz de plata del I (Mérito militar, con distintivo rojo y pensión mensual de 7,50 pesetas: Cazadoresde Mérida: Soldados Juan Montolín Frandil y Facundo Jolón Chana. -Cazadores de Alba de Tormes, nim 8: Soldado José Ayepius Martí. Agraciados con la cruz de plata del Mérito militar, con distintivo rojo: Regimiento de Melilla, núm. 59: Ssargentos Juan García Rodríguez y Ladislao FerCombinar las letras de lo que expresan nández Guinea y cabo Juan arcía Collado. los dos precedentes significados y forRegimiento de África, núm. 68: Sargento mar el nombre de un CÉVSBRE POETA VACristóbal Rubio Cano; soldados Pedro RoLENCIANO. dríguez López, Antonio Díaz Gareía, Autotiio Martínez Manzano, Plácido Sánchez La solución, mañana. Cánovas, Andrés J iménez Serrano, Antonio Martínez Monteagudo, Vicente CorberaOrSolución al apellido: liz, José Asensi Abad, Antonio Gálvez Boj, ¡Diego Cánovas Vázquez, Máximo Bernal PALOMERO Soria, Ramón Mir Miravet, Manuel García (Tevar, Salvador García Casteruan, Gabino Regimiento de Melilla núm. 59: SargenAlarcón Morato, José Jiménez Piñón, Ro ¿nualdo Sanz Donato, José Falcó Salvador y tos Emilio Negro Hinoiosa y Ramón arda Pérez. Antonio Guillen Medrano. Cabo Antonio Clemente Alcón, y ios sol Cazadores de Barcelona, núm. 3: Sargento Peregrín Miguel Mencheta y soldadoi Vi- daáos Mateo Farnes, Anselmo Ruiz Alberola, Tomás Yache Saurina, Jaime Llano cente Moreno Gil. Cazadores de Alba de Tormes, núm. 1 Torneo, Bernabé Vicente Pérez, Pedro TamCabo Gumijan Roca y soldado Agustín Pa- bolio Fernández, Antonio Montolió Fortea, Hilario Romero López, Pedro López Marín, lacios Aragón. Cazadores de Mérida, núm. 13: Soldados José Castillo Blanc, Salvador Falsu Reg, Pablo Calcer Escartín, Vicente Lasorre I Pé- nault, Manuel García Beltrán, Mariano Candelas Hurtado, José Vecino Ballesteros, rez y Victoriano Moreno Ortega. Comandancia de Ingenieros de Melilla: Ramón Gijar Sánchez v Francisco Bernal El soldado Leonardo Gil Rodenas y el cor- Bernardo. Regimiento de África, nüm. 68: Soldados Beta Manuel Blanco Cabeyón. Juan Ferear Morales, Nicolás Medina Ruiz, Vicente Montolaía Moreno, José Domínfonibate del 23 de Julio en Sidi- Amed, guez Cortés, Eulogio Suárez Fernández, Sidi Musa y es ribaciones del Gurugú. Bartolomé Martínez y Francisco MaldonaCruz de plata del Mérito militar, con dis- do Suárez. tintivo rojo, y pensión mensual de 7,50 peBrigada sanitaria: Cabos Manuel Carresetas: tero Barón y Lucas de Jesús Alonso; sóida- Brigada disciplinaria: Sargentos Justo dos Enrique Laspes Serrano, Fulgencio Blázquez Izquierdo y Juan Santa Cruz Ju- Sánchez Matute, Fernando Alvarez Riesco, lián; cabos Gabriel Martínez Esolaper, Mi- Manuel Azeárate Alfaro, Pablo Vicente guel Rodas Fraile y Trinidad Alonso Gar- Cristóbal, Juan Díaz Vizcaíno, Antonio Roxía; soldados José Morales Moreno, Ángel mero Fuentes, Eufrasio Ochoa Martínez, Martín Santo Domingo, Juan Climeux Ar- José Ayllón Pérez, Manuel Collaso Alfonsi tola, Enrique Gil Alisa, José Obregón La- no y Pablo López Carretero. rrumbide, Diego Melero Alfosea, José GarCazadores de Figueras: Sargentos Vicía Jiménez, José Casas Sevilla, Juan Ca- cente Chamón Lázaro y Eleuterio García, ñavate García, Martel Fernández Gómez, y soldados Antonio Laura Gil, Prudencio Pedro San José Redondo, Ricardo Parache Aceve Muñoz, Pedro Plaza Sáiz, Nicomedes Darza, Roque Royo Jiménez, Rafael Gómez Andrés, José García Mangas, Dionisio MaI Fernández, Francisco Tovar ómez, Anto- teos, Federico Casanova, Demetrio Méndez, nio González Blanco y Juan Camus Rabaso. Juan Cuesta, Julián Herrero, Juan Martín Cazadores de Barbastro: Soldados Igna- Baruza, Eusebio Barrios García y Clemente cio Villegas Fernández y Julio Lafuente Muñoz. López. Cazadores de Mérida: Soldados Antonio Cazadores de Figuerasy Cabo Eduardo Albalat Peo, Esteban Herrero Vicente y Garzón y soldado Mariano de la Fuente. Roque López Bielsa. -i Cazadores de Alfonso XII: Soldados AmaCazadores de Estella: Soldados Luis Gardeo Capellanes Petit, Ángel Tormes Gil, cía, José Riera y Olegario Ferrer. ¡Enrique Feliz, Pedro y Joaquín Muedía Cazadores de Alfonso XII: Soldados JaiSesé. me Camarasa Molins, Mariano Sebastián Primer regimiento de Artillería de mon- Miró, Andrés Badía Navarrete, Ramón Ju taña, Antonio Sopeña Morís. lia Turbia y Carmelo Benedi Ballester, Brigada mi? ts, soldado Manuel Marín Escuadrón de Cazadores de Melilla: SolMedina. dados Miguel Ferrer Robert y Eduardo Compañía áe mar, cabo Antonio Fernán- Ramos GáLvez. dez Segura. Comandancia de Artillería de Melilla: ArCruz de plata del Mérito militar, con dis- tilleros José López Hernández y José Conetintivo rojo; sa Torres. Columna militar Prenda militar O afael García de Cárdenas publica en La Unión Mercantil de Málaga, jetalles curiosos y desconocidos hasta ahora respecta á un oficial herido. Como el relato creemos que ha ue interesar á nuestros lectores, lo reproducimos seguidamente: En esto de perder la vida en un comba te ó en una escaramuza, no cabe duda que influye mucho el sino de la persona, y yo me ratifico en esta creencia, porque llevo vistas aquí cosas verdaderamente estupendas. Una prueba de lo que digo está en esto: Hay aquí un muchacho muy modesto que no quiere que diga su nombre; pero en se creto diré se llama Javier Plana. E s segundo teniente del batallón de Cazadores de Ciudad Rodrigo, núm. 7, natural de Toledo, y vino aquí voluntario, comofué á Casablanca en euanto marcharon allá núes tras tropas. Allí tuvo que intervenir en una colisión entre moros, franceses y españoles, donde se cruzaron muchos tiros y cuchilladas y salió ileso. Aquí entró en el combate del 30, cuando el reconocimiento sobre Beni- Bufrur, y se batió con su sección como un héroe. Cuando el enemigo se acercaba á tirarle, mi amigo no veía á los moros, y entonces cogió una tercerola y se adelantó con dos tiradores. A los diez minutos el soldado que estaba á la izquierda del oficial queda muerto de un balazo entre las cejas, y el de la derecha recibe un tiro en la sien derecha y muere. El oficial á que me refiero recibe también, uin tiro que le parte la carabina, y la bala se desvía, le entra por el vientre, rozándole la última costilla, y le sale por la espalda. Ya herido, otra bala le atraviesa el pantalón y le produce una quemadura en la pierna izquierda. Cuatro soldados, con una camilla, recogen al oficial y emprenden con él la marcha hacia Zeluán. Llevaban andados unos quince íaíetros, cuando uno de los camilleros recibe un balazo que le destroza la rodilla derecha, y, claro, él suelta la camilla. Esto hace que el oficial caig. a de bruces al suelo. Así permanece como un cuarto de hora, hasta que entre dos vuelven á continuar el camino. Al poco rato una pieza de montaña dispara en corto y el proyectil viene á caer á tres metros de la camilla. Los soldados corren con ésta. El pobre oficial se tapa la cara y la cabeza con los brazos, pensando que va á morir por la explosión de la granada; pero ésta se entierra, levantando una nube inmensa de polvo y muchas piedras. No explota el proyectil, y ya despacito llega el te niente á Zeluáa, Sonde tuvo q, ue esperar á que le tocase turno para ser curado. Sentía un hambre atroz, y como no encontraba quien le faci litase algo, hace que un soldado le parta diez higos chumbos, y se los come. Luego le practicaron la primera cura, y desde entonces hasta el día siguiente come á todas horas cuanto le dan. Al llegar al Hospital de Melilla le ponen la tarjeta encarnada en la cama, que significa gravísimo, y claro es, á un hombre atravesado no se le debe dar de comer. Le ponen á dieta, pero él protesta y cuenta lo de los chumbos, dejando admirados á los médicos En resumen, que á los ocho días se ha sa lido del hospital, come y bebe de todo, y únicamente se resiente algo de molestias que le caúsala cicatrización de las heridas. Y este muchacho que üa sufrido todas estas peripecias se mega á aceptar iicsnc. a por enfermo y sólo desea restablecerse pronto para. incorporar e á su batallón. EL SINO Y LA MUERTE