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MUNDE TODO DO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELÉFONO t W 11, MUNDE TOHO DO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO m Y TELEFONO Tiene razón el colega al decir que son cinco, y no cuatro, los fusilamentos de Barcelona, lo cual no altera nuestro argumento, pues nosotros nos referíamos á los ejecutados con anterioridad á Ferrer. Y ni uno ni otro número justifica que se hable de hecatombes por cierta Prensa extranjera. Basta esto gara juzgar de la rectitud y escrupulosidad que nuestros denigradores ponen en sus propagandas. La misma de que han dado muestras al hacer creer en Francia que entre los fusilados había, varios franceses, constándoles que mentían ó inventaban. Reconoce El País que se ha juzgado al Sr. Ferrer legalmente; pero se escandaliza de ello y recuerda ejecuciones que la Historia condena, las cuales no tienen pandad alguna con la de Ferrer, pues se trataba Se delitos políticos, y los de Barcelona no han tenido tal carácter; y porque hay alguna diferencia entre bordar una bandera y los. sucesos de Barcelona Abomina de las leyes que se han cumplido; pero nosotros creemos que cuando tales leyes han sido discutidas y votadas, no le queda al Poder Ejecutivo otro camino ni obligación que atenerse á ellas; esas leyes que á los tribunales militares encomiendan el conocimiento de determinados delitos, las han aplicado en España todos los Gobiernos, incluso los republicanos, sin que ni aquí ni fuera de aquí se escandalizara nadie; los tribunales militares fueron los que en Francia juzgaron en court martial á los asesinos de la Coinmune, dignos antecesores de los de Barcelona, siendo la represión entonces muchísimo más dura que ahora; los procedimientos, más ejecutivos que los que aquí se han empleado. Si tal campaña de difamación na podido producirse precediéndose legalmente, cual 57 terecononoce; si tan poco respeto merecen los fallos de los tribunales por la ley competentes para conocer de los delitos juzgados, ¿qué no se habría dicho, del Gobierno que se hubiese atrevido á proceder contra ley, designando arbitrariamente para los procesos tribunales civiles incompetentes? Cuando menos que lo hacía para poder ejercer á su sabor presión sobre jueces ad hoc elegidos. Y en cuanto á la opinión que El Faís nos pide sobre el secuestro de sus ediciones, expurgadas del artículo denunciado, sin rebozo le decimos que tiene mucha razón en lamentarse y que el Gobierno no procede bien al consentir estos abusos. TT eñriendo á la invitación que en su ar tículo Notas á un telegrama inserto en El País de ayer, nos hace el Sr. Castroviño al tratar de la protesta telegráfica enviada á varios periódicos extranjeros por muestro director, Sr, Luca de Tena, vamos á contestar á las preguntas que nos hace y á los reparos que á dicho documento pone, y agradeciéndole la justicia de reconocerla nobleza de nuestros propósitos, procuraremos demostrar que no incurrimos en el niisnio desconocimiento de la verdad que lamentamos en los que llamamos calumniadores Dice que desde que ElFais rectificó la especie de que en Montjuich no se daba torniento, no ha insistido en ella la Prensa extranjera. A ello respondemos que no üacía falta que insistiera, pues el efecto ya estaba producido, ya se había manchado á España... Porque no bastaba que no insistieran esos periódicos extranjeros, sino que hacía falta que rectificaran. ¿Lo han hecho... No. Pues entonces lanzaron la calumnia y no la des vanecieron. Lo mismo ha sucedido con la falsa noticia del correctivo impuesto al defensor de Ferrer: se dio aquí y fuera de aquí, comentando acremente el atropello con la defensa cometido, y una vez probada la inexactitud de esto se callaron unos y otros hicieron la rectificación sin dar á la verdad la importancia concedida al rumor inexacto. Y así, abultando lo falso y callando lo Cierto, han conseguido los libertarios denigrar á España en el extranjero. Afirma El Faís que el saqueo no lo realizaron los revolucionarios, sino la gente maleante que se les unió. No tenemos cedazo adecuado para separar unos de otros. Nos pide Él País nombres... Ya supondrá que no tenemos tu A B C los legajos de las causas que en Barcelona tramitan; mas e basta recordar las religiosas atropelladas y mutiladas, el asesinato del párroco de Pueblo Nuevo, cuyo cadáver fue arrastrado y escarnecido por las turbas; el incendio de asilos y colegios, y otros hechos análogos que creemos innecesario puntualizar. Una prueba más de su error nos la da Ec- Pais al decir, refiriéndose á épocas anteriores á los sucesos de Barcelona: Si Ferrer, en libros ó conferencias, excitó al incendio y al asesinato, debió ser castigado... y al protestar á renglón seguido del cierre de escuelas y destierro de los maestros de ellas por hacer propaganda disolvente. ¿En qué quedamos? Si e debió castigar á Ferrer antes de los incendios de Barcelona, con mayor motivo se debió castigar á esos maestros después de ver los frutos de sus enseñanzas. Por cierto qvt a) tocar este punto padece El Faís una equivocación afirmando que el célebre cuadro de la anarquía fié encontrado, no en la escuela, sino en la casa del Sr: 7o rner, y que este detalle ro ha sido rectificado. Ambas cosas son inexactas, pues ElPaís olvida que, como término de ia polémica que con él sostuvimos sobre tal punto, dijo A B C que consta en partes oficiales que dicho cuadro liabía sido encontrado en el local de la escuela, en el despacho que atli tenia el maestro, habitación que estaba en comunicación con el salón de h escuela. ESPAÑA ANTE EL EXTRANJERO EN PARÍS UN DISCURSO LAMENTABLE DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL PARÍS, l 8 3 T sta mañana se ha verificado el entierro del agente Dufresne, muerto el miércoles último, durante la manifestación efectuada cerca de la Embajada española. Se celebró la ceremonia religiosa en Nuestra Señora de París, oficiando el vicario general, Mons. Faye, delegado del arzobispo de la capital francesa. Presidieron el duelo el prefecto de Policía, Mr. Lepine, y el vicepresidente del Consejo municipal de París, Mr. Mossot. Entre la concurrencia, que fue muy nuínerosa, se hallaban presentes el presidente del Consejo, el ministro del Trabajo, los presidentes de la Cámara de diputados y del Senado, y representados el presidente de la República, Mr. Fallieres; el ministro de Negocios Extranjeros, Mr. Pichón, y el embajador de España, marqués del Muni, quien además envió una magnífica corona. El prefecto, Mr. Lepine, pronunció un sentidísimo discurso elogiando el valor y la disciplina de los agentes de París, y dedicando un cariñoso recuerdo á la memoria del finado. En cambio el discurso del representante del Consejo municipal no pudo ser más inoportuno ni más lamentable. Encargado de hacer el elogio fúnebre del desdichado Dufresne, no encontró m íor manera de empezar que la siguiente: El miércoles último un siniestro rumor extendióse por todo París, estremeciendo de angustia á la vieja ciudad republicana. E Al llegar la noche estalló un grito formidable que salía de todas las conciencias. París, fiel á sus gloriosas tradiciones, clamaba, entre ardientes demostraciones, contra una muerte injusta... Me abstengo de relatar el resto del discurso, porque creo que con lo transcripto hay más que suficiente para juzgar el espíritu de las palabras de Mr. Mossot, que, más que elogio fúnebre de un agente de Policía que murió en el cumplimiento de su deber, han constituido una calurosa apología de los sucesos del miércoles. Esta apología, que en cuálqmer circunstancia hubiera sido sencillamente lamentable, pronunciada esta mañana en un acto oficial por el representante de una Corporación tan importante como el Ayuntamiento de París y en presencia de dos individuos de la Embajada española constituye un acto de gravedad, y así se reconoció unánimemente por todos los presentes, que condenaron y censuraron con toda energía la imprudente y manifiesta inoportunidad de Mr. Mossot. El disgusto ha trascendido, como no podía menos de suceder, dentro del Consejo municipal. Veinte concejales han redactado un documento protestando contra el discurso. LOS GUARDIAS DE LA PAZ JUl onsieur Henn Galli ha recibido en el HoiT tel de Ville la siguiente carta, suscripta por un grupo de guardias de la paz: A Mr, Galli, consejero municipal Los guardias de la paz protestan enérgicamente contra el acuerdo tomado por el Consejo municipal de poner á cargo de la ciudad de París la educación de los nietos del anarquista millonario Ferrer, mientras no ha pensado en dirigir una mirada de compasión á las víctimas de su deber, que