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A B C M A R T E S 12 D E OCTUBRE D E 1909. EDICIÓN 1. PAG. y, ligroso. El capitán ofreció mantenerse en los límites debidos; á los dos días, llevado de la obsesión de la laureada, realizaba un acto de valor suicida que le costó la vida. I a muerte de Ripoll. Cataluña, Madrid, Figueras, Llerena, León, Wad Ras, etc. todos, en fin, se batieron muy bien. Ripoll, capitán de Figueras, vio que unos cuantos moros ocupaban una de las casas que nuestros soldados dejaban intactas, por orden del comandante en jefe, y sólo, pistola en mano, avanzó con la pretensión de cogerlos prisioneros. A boca de jarro, desde una aspillera, lo mataron de un tiro de remigton. Un sargento y el asistente lo arrastraron; pero el sargento cayó herido y entonces abandonaron el cadáver de aquel héroe- suicida, siendo el único despojo que en la retirada cogieron los moros. DE LA GUERRA ese epígrafe, y de OctuBajobre e h la alcazabafechado el 2 escribe el de Zeluán, H logio para las tropas. De cómo se dispusieron el avance y la diputado á Cortes D. Joaquín Lloréns lo si- retirada el día 30 no es momento de discuguiente, que publicó anoche nuestro colega tirlo. Me limitaré, por lo tanto, á referir hechos que honran é sus autores. El Correo Español, Las tropas cumplieron al pie de la letra, conservando un excelente espíritu, todas las E l avance á Zeluán. La entrada en Nador fue triunfal, sin órdenes que se le comunicaron. Sus jefes quedaron muy satisfecnos, seque se derramara una sola gota de sangre. El avance desde las huertas de Nador á guramente, de su conducta. A la derecha del campo de acción nay una! a alcazaba de Zeluán lo dispuso el comanserie de alturas de gran valor. dante en jefe. Primero fueron ocupadas por parejas de Las divisiones Orozco y Tovar realizaron el avance, marchando en dos columnas con- Caballería, que hicieron una exploración vergentes en el objetivo, realizando el mo- primorosa, tan bien realizada como pueda SILUETAS MORUNAS vimiento perfectamente. La brigada Alfau ejecutarla la mejor del mundo. cubría el flanco derecho, y como fue la úniLos escuadrones iban mandados por el ca que sufrió fuego, pudo evidenciar su jefe teniente coronel Cavalcanti. jD eproducimos de El Cronista, de Málaga, que sabe manejarla. Adoptó el orden de dos En el avance, la Infantería las coronó. el siguiente artículo, en que se trata cabezas, flanqueando su derecha y formandel moro Si Amed (a) Pelotilla, tipo popudo su vanguardia el batallón de Figueras. Oericia de nuestros artilleros. larísímo en el Peñón, y que ha sido incorLa compañía flanqueadora mandábala un A la penúltima, es decir, á la que está porado recientemente en Melilla al cuerpo capitán bravísimo, llamado Ripoll. detrás de la que domina por la derecha el de la Policía indígena. Los lectores saben, por nuestro activo Seguíase la línea marcada en el croquis valle donde está el zoco de Jemis, subió por por el Estado iíayor, y todo fue bien hasta un lado- una sección dé Chiclana; por el otro, corresponsal en el Peñón, que en aquella plaza ha prestado muy buenos servicios el que les tiradores moros, apostados en la se- un grupo de moros. La parte alta está constituida por un mo- mdígen a cuyo nombre encabeza estas lírie de alturas que por la derecha dominan la llanura, rompieron el fuego. Ripoll desea- gote de piedra de imposible acceso, y un neas. Hoy mismo el Sr. Jaquetot sé ocupa de ba pelea gorda, é instintivamente se acer- crestón grueso divide en dos la loma. Casi caba á las lomas, no permitiendo que hicie- al mismo tiempo llegaron cristianos y mo- la arriesgada excursión que hizo Pelotilla al ros á lo alto, encontrándose vecinos sm po- campo vecino en busca de noticias, y de su ran fuego más- que los buenos tirador es. Buiguete, su teniente coronel, dejaba ha- derse hacer fuego. Era indudable que el accidentado regreso á la isla. Ayer supimos que Si Amed habla venido cer al capitán; el jefe de Estado Mayor ca- que se retirase sería fusilado por el otro, y llaba; Alfau lo vigilaba todo, pronto á des- á los nuestros tocaban retirada. Un jefe á Melilla, y fuimos en su basca para inteplegar, y la brigada seguía su marcha sin acudió al teniente de Artillería Barra, de la rrogarle, Un amigo nos presentó al rifeño, que descompusiera uua fila, sin que se per- batería del capitán Trujillo: era necesario y quedamos verdaderamente sorprendidos dieran las distancias, sin que bajara la ca- cañonear á los moros sm que se desviaran al verle. Viste á la europea, mejor dicho, á la anibeza nadie, á pesar de que, aunque claras. los proyectiles cuatro metros, porque entonlas ba as moras silbaban por entre los hom- ces los ametrallados serían los españoles. daluza, y más bien que un moro de Bocoya bres ó levantaban el polvo en los claros de Preguntó el oficial sí era indispensable que parece un pollo del Perchel. hiciera fuego en esas condiciones, y al reciNada de chilaba parda ni babuchas ama- las filas. Llega un ayudante. El general reitera á bir contestación afirmativa lo rompió. Los rulas; prefiere la americana ceñida para el usted la orden de flanquear á 500 metros de moros fueron aplastados; la sección de In- cuerpo y botinas para los pies. Al cuello, fantería española se retiró sin una baja. pañuelo blanco de seda, que sujeta un im, las lomas. perdible dorado. Alfau tira de Barguete; Burguete tira de jpjiisciplina neroica. Su fisonomía es simpática; la dan ojos Ripoll; éste de su compañía, y todos cumplen la orden con mucho gusto, con muchí- El general Diez Vicario ordenó al capi- negros, tez morena, frente despejada y ges simo menos que si se les hubiera dicho ¡á tán Fernández Herce que, ocupando deter- to expresivo de intrepidez. minada posición, rompiera el fuego, no abanA la primera palabra se ve que Pelotilla Ellos! De la llegada á Zeluán y de la toma de donándola sin su personal orden. Así se no es un patán del campo; por el contrario, posesión no es ocasión de ocuparse. Frente hizo, pasando un largo rato; la Infantería hablando con él adviértese que posee ilusá la alcazaba hay una loma aislada, llama- avisó que le correspondía retirarse; Herce tración, cosa tan poco frecuente en el Rif. da Gald- el Zor, de un valor estratégico in- contestó que él se mantenía en su puesto. Más que á los trabajos agrícolas, debió deLos moros avanzaron, la batería hizo dis- dicarse á los estudios en la zauia menso. paros de metralla. Seguía el repliegue de la Maneja el árabe con elegancia, y lo escriInfantería, y el enemigo iba envolviendo á be correctamente. Además es hombre que t j l capitán Ripoll. Al día siguiente de la llegada á Ze- la batería. El coronel arndo, que se man- desde Bocoya ha seguido loa acontecimien, luán prestaba el servicio avanzado cerca de tuvo constantemente en las baterías de mon- tos del mundo; en resumen, es un joven de esa altura el batallón citado. Creo que con taña que con las guerrillas cañoneaban fu- diez y ocho años que bien puede ostentar intención, Burguete colocó en la vanguar- riosamente al enemigo, demostrando un va- el título de intelectual del Rif. Amed nos contó su historia. dia al capitán Ripoll; éste, poco á poco, se lor y pericia que ha merecido el aplauso Pertenece á rica familia de Bocpya; su pasubió álpico de menos cresta, llevando tras unánime y que los generales de brigada pide sí dos secciones; el teniente coronel le dan su ascenso, envió á su ayudante con la dre habita en el poblado de Adús, del que envió otra; al cabo de un rato se le vio co- orden de retirada; Fernández Herce se negó, es jefe. Hace un? año murió su madre, y 1 ronando la inmediata altura; Burguete le y los oficiales empuñaron las pistolas para poco tiempo después contrajo su padre nup 1 reforzó con nueva sección; de pronto apa- morir matando; los artilleros, ni uno aban- cias con una mora. Desde esa época arran, recio Ripoll á mitad de la ladera que for- donó su puesto. Dos cureñas se habían roto; can los disgustos entre Amed y el autor de sus días. man los dos picos dominadores de la coli- fue lo único que se retiró. Cuando la situación se iba haciendo al- Sus tíos le quitaron ios Dieaes que here 1 na; allí dejó la compañía; unos cuantos tiradores moros hacían fuego parapetados en tamente crítica, llegó. un aviso al capitán dará y el fusi! Rntonces huyó del campo la cresta; Ripoll, solo, pausadamente, subía, Fernández Herce, anunciándole que el ge- refugiándose en el Penon. neral no podía darle órdenes porque hacía Cuando se rompieron las hostilidades ex- ¡tibia, sin detenerse. Se le vio destacándose perfectamente en rato que había muerto; entonces ordenó el citóle su familia á retornar á la cabila; pero el horizonte; llamó á la compañía, que á la repliegue. Ninguno de los tenientes quería él se negó resueltamente En el Peñón estuvo como criado del in carrera subió; aquella soberbia, magnífica ser el primero, y el capitán tuvo que señaposición, que domina hasta la entrada del lar la pieza que debía de retirarse en pri- térprete D. Domingo Jiménez, al que profesa gran cariño, y hase acostumbrado á convalle, donde está el zoco da Jemis, y que es mer término. Haciendo fuego retrocedieron hasta co- vivir con los cristianos hasta tal punto, que base de inmenso valor, era nuestra. Un momento después, sobre la peña más alta, on- locarse entre las guerrillas de la retaguar- se niega á vestir la chilaba y el fez. dia. Un teniente con un balazo en el pecho, Un día, el comandante de la isla, r. Aldeaba la bandera española. Burguete montó á caballo; rápidamente otro contuso; un artillero muerto, tres heri- caina, le propuso marchar al campo para subió á lo alto felicitó á la compañía y cen- dos graves y nueve de menos considera- adquirir noticias, y él, ante la idea de oressuró seca, duramente, á Ripoll aquel alarde ción, más un buen número de mulos, fue- tar un servicio á España, despreció los riesgos de la expedición. de valor jses wial, tan innecesario como pe- ron las bajas experimentadas.