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A B C VIERNES 8 DE OCTUBRE DE 1909. EDICIÓN t PAG. 6. se por las estribaciones de los barrancos, acercábanse poco á poco. Los cañones Krup de la batería de montaña enfilaron contra los grupos que parecían más numerosos; aguardaron á que se pusieran á tiro, y cuando ya los tuvieron abrieron repentinamente el fuego. Los moros se dispersaron atropelladamenteEran las cinco de la tarde. Las piezas de montaña siguieron emplazadas y cargadas en espera de que los moros volviesen á aparecer; pero la precaución resultó inútil, porque en todo el resto de la tarde no se volvió á ver un nfeño por las inmediaciones. Creyóse entonces que su presencia tendría sólo por objetivo practicar uu reconocimiento de nuestras posiciones y que por la noche se decidirían á atacar, como aseguraban las confidencias, descendiendo al llano por las cañadas del monte de Nador y las llanuras contiguas á las primeras estri daciones de Beni- Buifrur. En previsión de ello se adoptaron inmediatamente grandes medidas de precaución en el reducto que ocupa en el llano el segundo batallón del regimiento de áaboya, doblándose los centinelas v extremándose la vigilancia. La cuarta compañía de este batallón, que defiende el fren le mas peligroso del reducto, reforzó el atnncharamiento, formando cubre cabezas con sacos terreros. Las obras, dirigidas personalmente por el capitán y los oficiales de la compañía y ejeeatadas por los propios soldados, realizáronse son admirable rapidez, quedando en brevísimo tiempo todo el frente en estado de completa seguridad. A las diez de la noehe viéronse desde las trincheras del reducto algunas lucecitas que iban y venían entre las ch Atnberas y las casas que están en la falda del monte de JNador. Enfiláronse los cañones, preparáronse las ametralladoras y los soldados cubrieron la trinchera, dispuestos á rechazar en el acto briosamente cualquier movimiento agresivo. Pero, con grandísima sorpresa de todos, las horas pasaban, los jnoros no venían, no sonaba un tiro y las lucecitas seguían danzando entre las pitas y chumberas. Por fin se supo que eran indígenas que s e dedicaban á la busca de paja y cebada, aprovechando las sombras de la noche y en la segundad de que no podían ser vistos por nuestros destacamentos. El resto de la noche transcurrió en completa tranquilidad. Esta mañana se practicó, como de costumbre, el servicio de descubiertas. Las pa rejas de Caballería, á pesar de que se alejaron bastante, no encontraron durante su exploración ni un solo moro. LOS ATRINCHERAMIENTOS continuado Como ayer indicaba, hoy han trabajos de durante todo el día los Quedará instalado mañana y surtirá igualmente á todas las fuerzas. Los ingenieros comenzarán mañana los trabajos para la construcción de caminos que faciliten el acceso, incluso de la artillería rodada, hasta lo alto de las cimas del monte de Nador y otros puntos estratégicos ocupados por nuestras tropas. También empezará mañana la construcción de fuertes y blocaos para disminuir las fuerzas que hay actualmente destacadas en todas estas posiciones. En convoyes llegados esta mañana en lanchones remolcados desde la bocana de Mar Chica han llegado tiendas de campaña para evitar que las tropas de esta división s gan vivaqueando al aire libre, como lo vienen haciendo desde que los regimientos de WadRas y Saboya ocuparon los pozos de Aograz. La medida era necesaria, pues tanto en Zeluáu como en Nador siéntese frío intenso por las noches, que contrasta con las altas temperaturas del día, y en estas condiciones dormir al raso podría producir enfermedades que afortunadamente todavía no se han presentado grabas á la resistencia característica de nuestro Ejército. E l INFANTE D. CARLOS h las diez de la mañana llego á esta posi ción el infante t) Carlos, acompañado por una reducida escolta, sus hermanos don Remero y D. Felioe y sus ayudantes. El general Orozco, con sm Estado Mayor, le salió al encuentro. La entrevista de ambos generales fue muy afectuosa. El Infame se quedó á descansar en la tienda de Orozco, y D. Ramero y D. Felipe siguieron hasta el sitio en donde se hallan destacados los Húsares de la Princesa. A ruegos de S. A. el genera! Orozco le indicó la posición cercana de Tauima y la alcazaba de Zeiaán, que desde aquí se divisa perfectamente. También estuvieron examinando largo rato con ios prismáticos ¿as estribaciones de los montes de Beai- Buifrur. El general Aguilera y los jefes de las unidades de Caballería que aquí se encuentran en la división reforzada fueron á la tienda á cumplimentar al Infante. Poco después D. Carlos marchó áZeluán, en donde fue recibido por los generales Tovar, Alfauy Morales. Almorzó con ellos en la alcazaba y á las tres de la tarde regresó á Nador, acompañado por la misma escolta que trajo á la ida; descansó oreves momentos y prosiguió el viaje á Mehlla. Don Carlos viene muy bien impresionado del excelente espíritu militar que na observado en las tropas y de las obras de defensa que se han construido en todas nuestras posiciones. La sección de automóviles cedidos por el Rey, mandada por un capitán de Artillería, ha traído de la segunda caseta un importantísimo canvoy de municiones. TUR r brada valentía, logrando regresar sin novedad. El cañonero marchó, sin hacer fuego, coa rumbo al Chuo de Tres Forcas. ALJSUCEM 4 S, 7 9 N. p s t a tarde se repitió la agresión de los ca ñones moros de Adrar- Sidum. Los disparos de la artillería y los fusiles de los tiradores de la plaza consiguieron apagar los fuegos del enemigo. DE TROPAS i os embarques de ayer. A las siete y veinticiaco embarcó ayer por la mañana la plana mayor del regimien to de Ceriñola, que fue objeto de una cariñosa despedida. A las once y cuarenta marcharon: el cuar tel general de la brigada, la plana mayor de San Fernando, la sección de ametralladoras! y la compañía de Ingenieros. El cuartel general está formado por el general Carbó, jefe de Estad Mayor comaaJ dante D. Ildefonso Martínez Lázaro, capitán ayudante D Justo Salvador y veterinario primero D. Víctor Alonso Hernández. La sección de ametralladoras va manda da por el teniente D. Venancio Blanco Agul lera, y consta de treinta individuos de tropa, un caballo y doce muías de carga. El teniente coronel Sr. Eehagüe, en nombre del Rey, las autoridades y un público numeroso, en el que predominaba el elemento militar, tributaron una entusiasta despedida á las tropas. p l regimiento de Villarrobledo. A las cuatro de la tarde llegó ayer á, Madrid el regimiento de Cazadores de Ca- ballena de Villarrobledo, que estaba en Ba dajoz y viene á substituir á los Lanceros da la Reina. El regimiento, mandado por su coronel, 1 Sr. Brull, desfiló por Us calles eéntricas, llamando la atención por su seelente estado de presentación, y se dirigió al cuartej del Conde Duque, donde se aloja C l segundo batallón de Oeriñola. v A las dos y veinticinco mitin tss de la madrugada salió hoy de la estación del Me diodía el tren que conduce á Málaga al se (gundo batallón del regimiento de Ceriñola, al mando de su teniente coronel D. Mariano Briones. Las fuerzas expedicionarias se componen, de un comandante, cuatro capitanes, veiní? tiún oficiales subalternos y ochocientos ííi 1 dividuos de tropa. En el andén se encontraban el barón de Casa Davahllos, en representación de Sil Majestad el Rey; el capitán general, señor. Villar y Villate; los gobernadores militar 5 civil, Sres. Bascaran y marqués del Vadillo y numeroso público, al cual se había permi tido libremente la entrada desde poco es- pues de las dos. El embarque de los soldados se hizo coííf admirable precisión, mucho orden y gran- 5 dísitno entusiasmo. El publico, al salir eij tren rompió en aplausos, que eran vigora sámente contestados por los soldados desd las ventanillas. Cuando el batallón venía á Madrid, poed después de pasar la estación de MonforteV un soldado que estaba asomado á tina vení tanilla, Sin haber tenido previamente la pre ¡caución de cerrar bien la portezuela del vai gón; se cayó á la vía, pero con tal íaxtuns que á pesar de la velocidad que el tren llevaba resultó completamente neso. SI convoy se detuvo, recogió al caldo y prosiguió la marcha sin mas novedad. atrincheramiento para la instalación dentro del reducto de todo el regimiento de Saboya. Se están realizando con tal tapidez, qiae mañana mismo quedarán terminados. También adelantan rápidamente las obras del muelle de Mar Chtea, en frente precisamente del reducto, en donde existe el parque central para el aprovisionamiento de estas posiciones. Van construidos ya más de cuarenta metros. Una vez terminado alcanzará cien metros de longitad y trece de anchura, capacidad suficiente para que se realice con todo género de facilidades el desembarque de víveres y municiones, que serán destinados desde aquí á todas las posiciones y destacamentos. Ha llegado una sección de Administración Militar con todo el material necesario, para montar aqui un horno de campaña. AÑONAZQS EN ALHUCEMAS DE FABRA oy al amanecer el enemigo rompió fuego de fusilería contra esta plaza, contestándole en el acto nuestros tiradores. El tiroteo siguió lento y poco nutrido. A las diez de la mañana llegó, procedente de Ceuta, el cañonero Mana de Molina, saliendo un bote de la plaza para entregarle el correo, lo cual hubo de realizar bajo el fuego del enemigo, que disparaba desde Adrar Sidum. No obstante, pudo llenar su cometido nuestra pequeña embarcación, cuyos tripulantes se jortaron con su acostuni- ¿LHl EMAS, 7 (DEPOSITADO Á LA 1 T RECIBIDO A LAS 9 N. H