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CARTAS A PEPE hl confesarme que sentiste llenarse tus ojos de lágrimas recordando aquel protegido Westro, tan delicado y simpático, á quien alejaron de su lado egoístamente sus naturales protectores. Yo también me acuerdo mucho de él, y pido á Dios que le ampare, ya que tan necesitado está de auxilios y cmdados y nosotros no podemos prestárselos Me preguntas si esa propensión que ob servas en tí á conmoverte, en determinadas ocasiones, revelará desfallecimiento orgánico ó flojedad de espíritu. Yo. que conozco la nobleza de tu corazón y lo bien templado de tu alma, te- ruego te tranquilices. Es cosa corriente creer que los equilibrados son los fríos y los egoístas. Habrás oído hablar á algunas personas de sus padres con la severa sequedad con que se ocuparían de un extraño. ¿Concibes una hija que no ame, respete ó, por lo menos, disculpe a su madre, por muy mala que ésta sea? Cuando tropezamos- por esos mundos con hombres que escarnecen duramente á indi viduos de su familia juzgándoles sin piedad, con amarga sonrisa en los labios, esa mis ma sonrisa socarrona y fría con- que escu chan ó presencian los hechos más conmovedores, ¿no sientes una triste amargura y una invencible repugnancia? Si ése es el último figurín Social psíquico, reniega mil veces de tan vergonzosa comedia que trata desecar, siquiera sea en apariencia, los más puros sentimientos del corazón humano. Es preciso conocer el valor de las lágrimas cuando brotan provocadas por un legítimo y verdadero dolor. Sólo de este modo se logra enjugar las ajenas y hallar quien nos las enjugue algún día á nosotros en los üías de soledad y duelo. También es fuerza apreciar el exquisito tono de la aPegría sana. La nsa es propia del hombre- -decía Rabelais, -y hasta los místicos y ascetas más melancólicos sintieron los rayos de sol del contento y de la satisfacción interior, que transfigura el rostro, espejo del alma. Huyamos, por lo tanto, de esa gravedad fingida y esa mueca rde satisfacción burlona que caracteriza á tantos serefe, para los cuales la expresión del dolor ó de la satisfacción sincera son formas ridiculas de sensiblería, creyéndose equilibrados y perfei tos. Compadécelos, amigo mío. Esas desven turadas mujeres al atisbo constante de sus personales deleites; esos hombres de presa, tsclavos de sus ambiciones homicidas, no son, no pueden ser jamás felices. Para poder saborear los sorbos de felicidad en la vida es preciso conocer las horas de sufrimiento, y, sobre todo, apreciar el dolor ajeno, porque aliviándole gustaremos siempre de un placer inefable. ¡Benditos los ojos que no están siempre Becos! ¡Benditos los labios que saben sonreír dulcemente! Uno de los progresos mayores de la Medicina nació de la contemplación y examen de lo infinitamente pequeño. El microscopio llega á descubrir los enemigos de la vida; pero para verlos mejor necesitan los cristales impregnarse de una gota de líquido. Sólo así funcionan los objetivos de tnmer non. Y yo te digo que para ahondar en los espíritus y ver niil pequeneces en lo moral, que pueden ocasionar la desventura ó la muerte necesitamos que nuestros ojos se humedezcan coa lágrimas de compasión y amor. LOS OJOS SECOS- N o tienes p o r qué acusarte de sensiblería EJERCICIOS FÍSICOS Y JUEGOS ESCOLARES JlMNASJA RESPIRATORIA Otrodelos ejercicios son los señalados en las figuras i. a y 2. a. e coloca el niño ó adolescente con los pies juntos y los brazos extendidos hacia adelante á la altura de los hombros. Después hay I a posición es la siguiente: pies juntos, piernas fijas y bien plantadas, manos eflt las caderas. Se inclinará el cuerpo con lentitud, manteniendo recta- la espalda; después se inclinará hacia atrás, de suerte que entre ambos movimientos se trace un arco lo mayor posible entre la posición extrema y el eje del cuerpo. Este ejercicio se repite unas veinticinco ó treinta veces salvo ransancio ka flexión lateral del Acuerpóse practica colocándose en la posición anterior: cuerpo F. g i. que hacer una inspiración completa por la nariz, reteniendo el aire. Dirigir los- brazos horizontalmente hacia atrás, forzando un poco el movimiento y volviéndolos hacia idelante varias veces mientras dure la pararla re niratoria. Espiración vigorosa por muy recto, pies juntos, piernas en firme v manos á la cadera Se inclinará el tronco, alternativamente, á derecha é izquierda, teniendo cuidado de no dejar caer la cabeza ni mover la pelvis, manteniendo las piernas v el tronco en el mismo Fig. la boca. Descanso. Este elercicio se repite inco veces. También son de utilidad las flexiones del cuerno hacia adelante y atrás. (Figuras 3? y 4- a) plano vertical. Este ejercicio se efectúa treinta veees (treinta flexiones de cada lado) Continuaremos exponiendo gráficamente las sencillas prácticas de esta útilísima gim a nasia.