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A B C. MIÉRCOLES 6 DE OCTUBRE DE 1909. EDICIÓN i. PAG, 10 NOTAS MUNICIPALES I B banda municipal. La Comisión especial que interviene en U banda municipal ha acordado que ésta ouspenda sus excursiones artísticas á provincias. También ha quedado acordado que la banda dé en esta corte y con gran frecuencia y en diferentes sitios conciertos públicos. Durante la última brillante excursión que á Oviedo y á Valladolid ha realizado la banda, se ha estado habilitando un local para sus ensayos, toda vez que en lo sucesivo no podrá verificarlos en el teatro Español. p l nuevo Matadero. La Comisión de Mataderos se reunió ayer bajo la presidencia del alcalde. Se trató de la adquisición de terrenos para el Matadero en proyecto. Se acordó abrir un concurso por plazo brevísimo entre los propietarios de los terrenos que en principio están aceptados por la comisión. En la primera reunión que dicha comisión celebre quedará definitivamente resuelto este asunto. Realizado su robo, que escasamente le produjo unas 150 pesetas, dióse el Arango á la fuga; pero como es conocido de la Policía por sus fechorías constantes, fue capturado poco después. En el juicio que se celebró ayer tarde, como ya hemos indicado, el fiscal solicitó del Jurado un veredicto de culpabilidad, pidiendo, cuando lo hubo conseguido, que se impusiera al Arango cuatro años y dos meses de presidio correccional El defensor abogó por que la pena no pasara de dos años; pero el Tribunal, habida cuenta de los brillantísimos antecedentes del procesado, dictó sentencia de acuerdo con el ministerio público. ENTRE DOS PLATOS Por haber DE SOCIEDAD tía. tallecido en esta corte la marquesa de Ainposta, virtuosa dama perteneciente á la ilustre familia de los Alcalá- que estaba casada con D. Rafael Ferraz, es subsecretario de Estado. Hoy, á las diez, se verificará su entierro. Acompañamos en su pena al marqués de Amposta y á sus hijos. En Galicia se halla enferma de algún cuidado la señora de Rubianes, marquesa de Aranda. Deseamos su alivio. La esposa de nuestro querido amigo el doctor D. Vicente Alvarez Viliamil ha dado á luz una preciosa niña, primer nieto del sabio doctor Hsquerdo. Han regresado á Madrid los duques de Bailen. En El Pardo dejó ayer de existir, víctima de penosa enfermedad, D Juan de la Cruz y Vilar, alto funcionario de la Tabacalera y persona muy estimada por sus excelentes prendas de carácter. A su distinguida familia, y especialmente á su sobrino, nuestro estimado amigo, don Manuel Abril, enviamos sincero pésame. documentos sin interés y que á nadie perjudicaban, ocupó ayer tarde el banquillo de los acusados, en la Sección primera, un joven llamado Arturo Barba. El fiscal, Sr. Pérez Martín, una vez practicada la prueba, advirtió que no existía base para mantener la acusación, y la retiró después de explicar los motivos que para tal resolución tenía; pero el acusador privado, Sr. Navarro, sostúvola, en cumplimiento, según dijo, de su obligación, pero con deseos fervientes de que la Sala encontrara medios de absolver al procesado Con estos elementos, se comprenderá fácilmente que había de ser sencilla la labor del letrado de la defensa; pero éste cumplió a conciencia su deber, tratando de probar que no existe delito en el hecho que á su patrocinado se atribuye. En la Sala tercera del Tribunal Supremo vióse ayer tarde una apelación interpuesta contra un acuerdo del Tribunal gubernativo de Vizcaya, que ordenó al Ayuntamiento de Bdbso devolver las cantidades que cobrara al teatro Arriaga, de aquella población, para gratificar por servicios extraordinarios á los bomberos que en el coliseo habían prestado sus servicios. Sostuvo la apelación á nombre del Ayuntamiento el distinguido letrado D. José Luis Torres, oponiéndose á ella el conocido abogado Sr. Cobián (hijo) ÜFJ PASANTE N EL SUPREMO A B C EN NUEVA YORK SeptiemDrc 1909.3 I f N MAGNATE Noticias de Europa nos decían que él magnate cuya salud un tanto quebrantada había sido el principal motivo de su viaje al otro lado del Atlántico encontrábase muy mejorado, casi restablecido por completo, mer, lÍN PRQFFS 1O NAL En la Sección ced a la sabia dirección de otro magnate, segunda reunió- germánico éste, de la ciencia médica. Hallábase aquél- -como decimos en su se ayer tarde el tnbuual popular para ver la causa seguida contra un pájaro de. cuenta, propio lenguaje- -en buena condición frase ésta que no puede ser aplicada con más apodado el Arango. Este sujeto, que cuenta apenas veintiún sencilla exactitud, como al lector le será fáaños, ha sido, en efecto, condenado- por cil comprender á medida que conozca á robo y hurto siete ú ocho veces; pero lejos nuestro hérot. de escarmentar, tan pronto como sale de la El tratamiento del doctor germánico recárcel delinque nuevamente. sultó eficaz, y los baños de Champaña faciliEl día de autos, Luciano García, que así taron tanto la digestión del variado menú se llama el Arango, aunque es más conocido según el cual la cura fue servida, que el por el apodo, célebre ya en los anales del magnate decidió adelantar el regreso á su delito por haberlo ostentado otros sujetos país, empezando para ello los preparativos enemigos de lo ajeno, Luciano, decimos, pe- oportunos y teiminando por lo mismo alnetró por un montante en la habitación que gunas gestiones financieras de éxito ventuen el paseo de las Yeserías, núm. 9, ocupa- ro ba una pobre vendedora ambulante, y desLos heraldos modernos, sin guarnecido pués de registrar los escasos muebles del clarín ni dalmática de damasco, publicaron cuarto llevóse varios efectos y la quincalla- acá y allá la resolución del magnate, cauque constituía el comercio, y con él todos sando inquietud inusitada entre sus vasalos medios de. vida de la infeliz mujer. llos y también entre las gentes de todas cla- TRIBUNALES ses más ó menos avasa lladaí por SÍÍ aotable influencia. Sonó ta hora fijada y acercóse un trrn especial, de gran lujo y muy veloz, al embarcadero en donde minutos antes atracara la nave gigantesca. A ella trasladóse, con su séquito, nuestro magnate, para quien habíanse dispuesto cuidadosamente las habitaciones llamadas del Emperador Poco rato más tarde el barco hízose á la mar; de su palo mayor desapareció como por encanto la banderita tricolor que es hoy de una república moderna, mientras en la popa quedaba ondeando con gallardía el sever 1 estandarte de un poderoso imperio. La sirena, con su sonido ronco y extensc pregona el paso del buque, que es mirado con respeto por los habitantes del Océano y por las embarcaciones que lo cruzan en direcciones diversas; de á bordo comunican continuamente, á través del aire, noticias de nuestro hombre, que causan sensación en el inundo entero. El viaje se hizo con felicidad, pero resultó, por obra del tiempo remante, algo molesto, originando ello mismo un pequeño retraso en la llegada del transatlántico á estas aguas; dio lugar esta coincidencia á vi vos comentarios, referentes, naturalmente, á la condición del magnate, é influyeion ¡as opiniones emitidas en los cambios bruscos que se notaron en la atmósfera, donde es aquél uno de sus elementos principalísimos. Arrimóse, por fin, á la cuarentena el esperado bajel, al que pasó uu grupo uu lie- roso de personas significadas, quienes fueron allí para dar la bienvenida al hombre extraordinario. Su semblante, siempre risueño, tranquilizó á los concurrentes, que se apresuraron á comunicar la noticia urbi etorbe. Contra, lo que se había dicho, ei magnate no tomó en la cuarentena su remolcador particular, sino que siguió eu el mismo transatlántico hasta el muelle, doncfs hallábase esperando un gentío enorme. 6) 1 viajero preeminente desembarcó en seguida, trasladándose en uno de sus automóviles y evadiendo saludos, conferencias é interrogatorios, ala estación del ferrocarril de Erie, en Jersey City, para tomar el tren que Je condujo á Arden. En ese punto cambióse el magúate al ferrocarril inclinado de su propiedad particular, en el cual hizo la ascensión de Towers Hill, su pintoresca ÍÍUCJ, en. cuyo tope se levanta la suntuosa residencia. Lo que allí ocurrió desde entonces seiía muy largo de narrar y harto difícil de hacerlo con exactitud, pues á la quinta de este señor nadie podía acercarse sin un salvoconducto muy autorizado. Un batallón de reporteros sitió Towers Hill, acampando en sus alrededores, con el fia de interrogar á cualquiera que fuese ó volviese de la impracticable residencia; mas cuantos e. i ella tenían franca la entrada observabais con todo rigor la consigna de caer en la mudez más absoluta. De todos modos, algo aejóse traslucir y mucho se fantaseó para satisfacer la curiosidad del público, que devoraba las noticias someramente combinadas para llenar luengas columnas y ediciones enteras de estos voluminosos periódicos locales. Lo cierto es que no cesaba de llegar á Arden trenes especiales conduciendo personajes conocidos del mundo financiero, así como doctores afamados, cuya presencia en aquellos lugares nos hacía suponer qae algo grave ocurría en la quinta; sin embargo, de ella salían constantemente partes ofici les notificando que el magnate continuaba ea la misma condición satisfactoria. Así transcurrieron algunos días, hasta que comeuzaron á circular rumores más y más alarmantes, ahora desmentidos y luego confirmados por tal ó cual conducto. Va. hilo telefónico especialmente ínstaLiio entre las habitaciones del magnate y u. i i uportantísima oficina de la metrópoli funpionó- sin interrupción; algunos de sus altos