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A B C. S Á B A D O 2 D E O C T U B R E D E 1909. ELflCION t. PAG. 7. He aquí los telegramas que dejé anoche en las oficinas del Gobierno militar, tal y corno me los ha devuelto esta mañana, autorizados, la censura. HACIA EL ZOCO DE EL- YEMJS en Zeluán, y de constar en mis impresiones, que publicadas estarán en el número, que la división de Cazadores estaba preparada para salir de un momento á tro á nuevas operaciones. Dentro de la reserva con que se lleva á Xabo todo el plan, dejábase traslucir que el movimiento se emprendería sobre la zona de El Yemis de Beni- Buifrur, en donde se hallaba concentrado el núcleo de la harca. Referencias de buen origen aseguraban que el enemigo se encontraba apercibido á fia defensa, parapetado en el terreno áspero y montañoso, acaso el más abrupto de todo el Rif; en posiciones que consideraba, por gu situación topográfica, inexpugnables, y Iflecidido á realizar en ellas una resistencia desesperada. Las tropas, que por referencias vagas, y más aún que por referencias potr cierto instinto maravilloso que se adquiere con el ejercicio de la guerra, sabían perfectaments todo esto, estaban deseosas de emprender lia marcha, convencidas de que los comba tes á que estos encuentros habían de dar lugar serían acaso los más enearnizados, ¡pero también los decisivos para el término e la campaña. Recibióse, pues, la orden de salida con enorme júbilo. 1 A las siete de la mañana formó la tu visión Tovar, emprendiendo la marcha por las posiciones, altas sobre, el valle. Los solidados a o llevaban mochilas; iban raciona dos con fiambres, pues se anunció que vol yería, i las fuerzas antes de anochecer. Xa columna se componía de seis batallones de Cazadores de las brigadas de Madrid y del Campo de Gibraltar, los escuadrones de Cazadores de Alfonso XII y Luitania y otro de Húsares, tres baterías de ontaña y una Schneider. A la cabeza de la columna iban los Cazadores de la brigada de Madrid. -Para apoyar la salida y asegurar la co municación se formó otra columna al manido del general Diez Vicario, formada por ¡tres batallones de León, Wad Ras y Sabolya y una batería Schueider del 2. montado. Las fuerzas de la división de Cazadores emprendieron la marcha directamente sobre el camino del zoeo. La columna Diez Vicario salió por la izquierda flanqueando para proteger el avance de los Cazadores é Impedir que fuesen hostilizados desde las estribaciones del monte Milón. La Caballería, muy repartida, hizo una preciosa exploración, y á las nueve de la Imañana anunció la presencia del enemigo, situado en las lomas altas. v Los batallones de Cazadores de Madrid y Figueras, que iban á la vanguardia, se desplegaron en guerrillas y rompieron el fuego. EMPIEZA EL COMBATE TVesde el primer momento el combate fue muy duro. Los moros ocupaban una línea extensísima en toda la parte derecha el camino, parapetados en las casuchas Sel poblado de Amis y en todas las lomas altas de las estribaciones del monte Haxao. -351 fuego era nutridísimo. Los moros, muy bien parapetados, hacían una resistencia tenacisima al avance de nuestros soldados, oyéndose estallar muchas balas explosivas. El general Tovar ordenó que la columna ¿e detuviese y reforzó la línea por la derecha y por el frente, concentrándose la Caballería y situándose en segunda línea. Avanzó entonces la batería Schneider, haciendo una salida arriesgada y combinando sabía D eesde anteayer se hecho ello ya había con la batería de montaña eficaces disparos, que por un momento parecieron desconcertar al enemigo, sobre todo al que atacaba por el frente y por la parte izquierda, la menos montañosa y, por lo tanto, la más desahogada para ellos. Al darse cuenta los moros del estrago de nuestra artillería corriéronse todos hacia la derecha, ocupando compactamente las crestas de todas las lomas que coronaban el valle. Entonces los batallones de Madrid y Figueras, abriéndose paso entre un fuego terrible, con descargas cerradas de fusilería, conquistaron una tras otra las lomas, rechazando á los moros que las defendían con dos cargas brutales á la bayoneta La resistencia de los moros fue tan tremenda como nuestra acometida. Para dar una idea de ello bastará decir que en una de estas crestas se mantuvieron hasta el momento crítico más de ci- sn moros que hicieron los últimos disparos á cortísima distancia. Yo, que había permanecido con la vanguardia toda la primera parte de la operación, víme en tan grave peligro, que, aun á riesgo de otro mayor, corrime como pude hasta la retaguardia, desde donde presencié perfectamente el empuje de los dos batallones hasta conseguir el dominio de la loma, objetivo de la operación. Los moros se diseminaron por las vertientes. Las baterías, que seguían emplazadas, rectificaron la puntería sin abandonar las posiciones, y barrieron con sus fuegos terribles las lejanas lomas y el poblado de Amis, que quedó convertido en escombros. Como la columna de Tovar siguió su marcha y el enemigo, al parecer, se había replegado, di por terminada la operación y regresé á Zeluán p ara poner en orden mis impresiones y transmitirlas á Madrid. LA MUERTE DE DIEZ VICARIO pf n el momento én que me disponía á en viar estas notas á Melilla, se recibió en la alcazaba la noticia de la muerte del general Diez Vicario. En el primer momento nadie la dio crédito. Fue necesario ver llegar su cadáv para convencernos de ello. El bravo general había llegado á Zeluán el día anterior muy animoso. Al saber que las fuerzas de su brigada reforzarían la operación sobre Beni- Buifrur, encomendada á la división del general Tovar, se hizo cargo en el acto del mando, satisfechísimo por esta coincidencia, que le permitía no permanecer inactivo en el terreno de la lucha. Durante todo el tiempo que duró la operación tuvo perfectamente distribuidos á los tres batallones de Wad- Ras, León y Saboya, manteniendo la comunicación entre el general Tovar y el general Orozco, que permanecía á la salida de Zeluán. Cuando iniciado el repliegue de la división de Cazadores la brigada de Madrid venía. flanqueando, el general Diez Vicario adelantóse, rebasando la línea de tiro, para conferenciar con el general Alfau. En este momento recibió un balazo en medio del pecho que le hizo caer del caballo. La muerte fue instantánea. Las operaciones se han hecho en su total desarrollo con arreglo al plan de antemano fijado por el general Marina, que las presenció desde un montecillo próximo, retirándose las tropas á. la hora indicada y en el orden marcado. Nuestras pérdidas son muy sensibles y muy importantes. Pasan de 200. El daño hecho al enemigo supera proporcionalmente este número, pues solamente el fuego de la artillería les causó muchísimas bajas vistas, especialmente cuando al iniciarse el repliegue una masa enemiga numerosísima bajo- compactamente por una loma. í La Caballería la contuvo en su avance con un amago de, carga. Los moros detuviéronse p ara hacerla frente, y aprovechan, do este momento de quietud los cañones los enfilaron, ametrallándolos á balazos y haciendo en ellos espantosa carnicería. La tropa batióse bravamente y con orden admirable. Calcúlase que el enemigo se componía de cuatro a cinco mil hombres, muy bien distribuidos, muy bien parapetados, especialmente en la primera parte del combate, en que costó un verdadero esfuerzo arrojarlos de sus posiciones. En Zeluán fueron asistidos convenientemente los heridos, situándolos en el interior de la alcazaba hasta hoy, en que se organizó un convoy. Dos batallones ocuparon ías pritnerab alturas, que en días anteriores ocuparon Figueras y Chiclana. Aplazo otros detalles y episodios que telegrafiaré cuando pueda. EL REPLIEGUE MEL 1 LLA, 1 I O N (unaENTE. p o r dificultades explicables que opone la r censura, no puede darse la información ordenada que todos desearíamos. Los telegramas quedan mermadísimos, y es preciso á veces rehacerlos para que no resulten ir coherentes. Repito que el repliegue fue perfectamente ordenado. Todos los que le han presenciado convienen en que no hubo la menor nota discordante, mostrando la tropa tanta disciplina como bravura. Los batallones de Figueras, Madrid y Chiclana, que ocupaban la extrema derecha, efectuaron, bajo un fuego horroroso, preciosos movimientos. Por la izquierda se batieron bravamente Cataluña, Llerena y Ciudad Rodrigo. Las baterías combinadas de la artillería dispararon cerca de 3.000 proyectiles entre granadas y botes de metralla. Las ametralladoras también tiraron eficacísimamente. Al iniciar nuestras tropas el repliegue, una masa enorme de enemigos lanzóse, como antes he dicho, con una furia de la que no es posible dar idea, lomas abajo. La Infantería hizo alto; dio un cambio de frente, y por escalones, protegiéndose unas compañías á otras, rodilla en tierra, siguió la retirada de una manera maravillosa. La artillería tiró con botes de metralla á 400 metros, barriendo materialmente á los, moros, causándoles un estrago horroroso. ACTOS DE BRAVURA entro de la bizarría con que en conjunto se batieron todas las fuerzas, se destacan briosamente algunos actos sueltos que no es posible dejar en el anónimo. La segunda compañía del batallón de Ca zadores de Madrid se mantuvo formada hasta última hora, conteniendo con su fuego terrible á los moros que se venían encima. El capitán que la mandaba cayó muerto de un balazo en el momento preciso en que acababa de redactar un parte escrito para el oficial de una de las guerrillas avanzadas, en el que le decía: Manténgase quieto aunque el enemigo le rodee. El otro capitán muerto pertenecía al ba tallón de Cazadores de Figueras. El capitán de la batería Schneider del segundo montado, que formaba parte de la columna del general Diez Vicario, recibió de éste la siguiente orden, verbal: -No se retire hasta que se le ordene. 1 Como la orden no venía- -mal podía venir cuando el general que debía darla había muerto- -el oficial mantúvose quieto cou sus cuatro piezas.