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A B C VIERNES i. DE OCTUBRE DE 1909. EDICIÓN 1. PAG. 7. Una vez que esto se haya realizado haorá acabado, en opinión nuestra, nuestra tarea, pues consideramos totalmente inconveniente en todos sus aspectos planes que M o será extraño que todavía se libre algún es casi seguro no tenga nuestro Gobierno, combate de importancia (muy proba- pero de los que algo se ha dieho, sin ir más blemente en territorio de las cabilas situa- lejos, por el doctor Maestre. De seguirlos, das entre la costa occidental de la penínsu- habríamos de ir á Tazza, y quien sabe si á la de Tres Forcas y la cadena montañosa Fez, lo cual nos pondría en el dilema de Milón, Uicsan, Gurugú) 3 casi seguro que conquistar todo el Rif ó declararnos fracaserán numerosas pequeñas escaramuzas, li- sados si una vez emprendidas grandes opegeros encuentros y actos de represión de raciones las dábamos por terminadas antes tribus y aduares. Pero como esto no quita de dar cima á esa magna empresa. Si algupara que la campaña haya tomado un as- na vez se pensara en España en dominar el pecto franco y de seguro desenlace, parece Rif, seria lo juicioso tomarsepara ello un plallegada la oportunidad de hablar sobre cuál zo de veinte ó treinta años, mediante avanpueda ser para España el resultado de las ces paulatinos; pero nunca intentarlo de una vez mediante una campaña para la cual seoperaciones en el Rif. cien mil hombres y mil millones, y Conviene, en primer término, recordar ría pocoincierto término habríamos de preque á estas horas ya casi todas las poten- á cuyo ¿y qué vamos á hacer con todo el Rif? cias han exterioi izado (con motivo de la guntar: que sería aventura peligrosa é inútil. protesta del Sultán) su propósito de no in- Esa sí prudencia y conveniencia, debemos Por miscuirse en asunto que, segúa su opinión, ser mucho más modestos; acata nuestra indebe ventilarse exclusivamente entre Es- fluencia, protectorado, ó como llamarse quiepaña y el imperio marroquí. Una hay, Ale- ra, todo Quebdana; el término de la campamania, que no se apresura cual las demás á ña propio exponer públicamente su criterio; pero so- pordará el hace á resultado en Guelaya; y lo que los alrededores de Melibre que su embaj ador ha sido el primero lla, creemos que con esto es bastante; llevaque nos ha felicitado por los recientes éxi- ríamos, por tanto, los límites de nuestro tos de nuestras armas, no es verosímil que campo al río Qaert por una parte, á las llatal tardanza indique sino deseo de obtener más allá garantías de que sus intereses comerciales nurasquedando, de Zeluán y al Muluya por otra, teen Marruecos no habrán de padecer á con- rritorio, Zeluán, por lo tanto, en nuestro miel érurugú, secuencia del nuevo estado de cosas á que nas y los montes Nador, y Milón. Enlas Uicsan suma, la terminación de la guerra dará origen, tú unos cuantos millares de kilómetros: los aun probable siquiera que ventajas obteni- que elüEjército ha ganado. das por una potencia de segundo orden, cual nosotros, preocupen á Alemania hasta Salva necesidad de algún puesto fortifiel extremo de llegar á trance de crisis una cado en el interior, por razones que atendicuestión europea, cual lo sería ésta, tan bles sean, los principales deberían tenderse pronto aquella nación se apartara de un desde la boca del Quert al Muluya, sobre tnodo eficiente del pensar de las demás. las alturas que dominan la llanada de ZeY no habiéndolo hecho cuando la ocupa- luán. Dichos fuertes serían, no sólo puntos ción de Uxda por los franceses, ni cuando de observación, medios de vigilancia y reéstos subyugaron á los beni- snassen, ni sistencia para lo porvenir, sino muy singucon motivo de lo de Casablanca, menos ve- larmente almacenes de bastimentos de boca rosímil es que tomara ahora otro camino y guerra, utilizables para columnas que en tratándose de nosotros, de quien no la sepa- e) día de mañana tuvieran que hacer alguran odios- añejos, ni intereses encontrados, nas razzias á fin de reprimir demasías de ni rivalidades comerciales ni de ninguna nuestros nuevos vecinos, ó acudir á poner paz entre aduares ó cabilas cercanas, pues clase. De otra parte, sabe Alemania que nuestro no ha de perderse de vista que el papel de protectorado en determinados lugares de España en el Rif debe ser en adelante el de las costas de Marruecos, antes que remora, arbitros en las cercanías de nuestros territiene que ser ventaja para todo el comercio torios, restableciendo la paz cuando ésta se altere y sosteniendo á los limítrofes que europeo. Dicho esto, conviene advertir que la pro- con nosotros se mantengan en buenas relatesta del Sultán parece indicar que no está ciones contra atropellos de sus compatrioen su ánimo movernos guerra por lo que él tas, harto frecuentes entre cabileños. Esa conducta, unida al fomento de cuanllama violación de su ¡soberanía en el Rif! pues de ser tal su intento, no se habría diri- tas relaciones mercantiles puedan mantegido á las potencias, sino á. España, con un nerse, y al propósito de aumentar la afición u! timálum, r retirando la embajada extraordi- en los rífenos á la agricultura, con preferennaria, y á la par extraordinaria embajada, cia al pastoreo, es, en nuestro entender, el verdadero camino de una penetración norque en Madrid mantiene. A su tiempo hablaremos de las peregri- malmente pacífica. Ensanchados cual la topografía de las conas teorías que el Sultán sienta en su protesta; pero conviene antes examinar para marcas exija los límites de Alhucemas y El cuando termine la campaña cuáles pue- Perlón, buscando para ellos una eresta miden y deben ser los resultados prácticos de litar con favorables condiciones de domiella; pero entiéndase que hablamos exclu- nio, las reglas para ejercer éste y hacerlo sivamente en nombre propio, sin que á na- no sólo llevadero, sino beneficioso á los ridie hayamos demandado orientación, ni feños, serían las mismas recién indicadas. opinión, ni consejo; es más, sin que con na- Y ya que de Alhucemas y la Gomera se tradie hayamos hecho ni conversación de ello. ta, conviene que en España se sepa que si Se trata, pues, del criterio de A B C; si es las cercanías de Melilla son en general esacertado, nuestro será el acierto, y de no tériles, procediendo su importancia de la riqueza minera de sus montes, abundan en serlo, nuestra solo la equivocación. 1 A nadie extrañará que si castigamos á los las cercanías de aquellas islas tierras y varífenos que en Melilla nos han hostilizado lles feracísimos, y existen pueblos muchísicastiguemos de igual modo á los que (en mo más importantes que los aduares de Alhucemas y en V élez de la Gomera andan uelaya y, Quebdana. entretenidos en tuar a! blanco contra nuesAdemás... Pero dada la extensión habitros fuertes y sol Lidw si? a a sitio es ne- tual de estas conferencias, que no queremos cesario escarmiento cae ¿fitaie el prestigio rebasar, y pensando én lo mucho que aun español, no hay r ¿oti 5. ara c; ue en otros se queda por decir sobre los puntos que en el dejen impunes ateníalos que lo merman. comienzo de la presente hemos prometido En todos Jos lugaus donde heinos sido tratar, forzoso es dejar el desarrollo de ellos agredidos, debemos pegar duro. jiara siguientes impresiones. IMPRESIONES SOBRE LA CAMPAÑA LA BATALLA DEL DÍA Q RELATO DE UN SOLDADO mucho gusto transcribimos las siconguientes cartas, que por el correo interior hemos recibido. 11 na madre patriota. Madrid, 28 de Septiembre de 1909. Señor director de A B C. Muy señor mío: Dispénseme la molestia que puedo causarle por el envío de la carta de mi hijo, actualmente en Melilla. Como verá, relata el combate del día 20. Yo le agradeceré en el alma la publique en su excelente periódico A B C para que el sinnúmero de personas que nos honramos con leerle puedan hacerse cargo ó cuenta del ánimo en que se encuentran nuestros bravos soldados en Melilla, y no solamente por eso, sino para que vean que si un hombre como mi hijo, que no es ningún héroe, tiene el ánimo que tiene, figúrese el que tenga la sangre española, que, como todos sabemos, no hay en el mundo ninguna que se parezca á ella. Dándole mil gracias anticipadas, y pidiéndole el favor de la devolución de la carta de mi hijo Süverio Gaspar y Mar, cabo de la cuarta compañía de Arapiles, se despide de usted su segura servidora que, aunque poco valgo, puede mandar como guste. Pepa Mar. r escripción sin aliños. Melilla 25 Septiembre de 909. Mi querida madre: Después de estar euatro días un poquillo fastidiados volvemos dos Batallones á Melilla el día 24 que la escribo cuatro letras para que sepa estoy bueno y ahora más tranquilo y con más tiempo la escribo ésta para decirla que nos han dado hoy todo el correo y he tenido cuatro cartas suyas y un certificado con los pañuelos el de seda me ha gustado muchísimo ya le llevo al cuello también la mandé una carta antes diciéndola que que había recibido el sobre monedero, Salimos el día 20 á las dos de la mañana y ya se habrá enterado poco más ó menos por los periódicos lo que hemos hecho los Cazadores los hemos dado una paliza de las que hacen época el día 20 lo pasamos bastante mal se avanzó mucho estuvimos todo el día andando y parte de la noche y no encontramos agua por ninguna parte hemos estado aunque parezca mentira veintiocho horas sin probar el agua pero ya se á pasado y no hay que apurarse el día 20 después de estar todo el día andando estuvimos toda la noche haciendo fuego el día 21 fue mejor pues estuvimos todo el día acampados encuna casa de Benisicar por cierto que el moro que vivía allí debía de ser tejedor tenía todos los aparatos que nos sirvieron para hacer el rancho pues era todo de madera y le quemamos más de mil pesetas de madejas de lana y cuando salimos al otro día le quemamos la casa este día hemos tenido agua abundante pero bastante sucia, -el día 22 también fue malito pues aunque no andamos tanto como el día 21 estuvimos todo el día en fuego, mi batallón estuvo ya para entrar á la bayoneta en una mezquita pero mandó el general aviso deque la barriera la artillería los que se han portado como leones han sido unos 60 ginetes del escuadrón de Alfonso XII que mientras ghacíamos fuego como no podía tomar posición la artillería por el terreno al ver que se venían á nosotros como lobos se metió á la carga era un cuadro terrible digno de Espronceda, los pobres dejaron siete compañeros muertos pero los moros los que no huyeron á la desbandada pues se agarraban hasta las bri.