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A B C J U E V E S 3o D E S E P T I E M B R E D E 1909. E D I C I Ó N i. P A G 1 TERREIO DOMINADO POR U S TROPAS ESPAÑOLAS EN PIN DE SEPTIEMBRE LOS TROZOS RAYADOS DE NEGRO INDICAN EL TEKüENO DjOMINADO POR NUESTRAS TROPAS la ocupación del Gurugú smo suceso inevitable, cual consecuencia de las últimas ope raciones, el vulgo, la masa del pueblo, que no se percataba de la importancia de ellas, siente, y celebra, y se entusiasma con la I o de ayer ha dado el golpe de gracia á caída en nuestro poder del odiado monte, los alarmistas y lacrimosos: lo de ayer de lo que era baluarte más visible de nuestros enemigos. es la ocupación del Gurugú. No había bastado el eombate de Beni- Si- Y que le vayan ahora á ese pueblo, que car, ni la ocupación de Nador, ni la de Ze- regocijado cuelga sus balcones é ilumina luán, ni el ver ese dichoso Gurugú cercado sus casas, con alarmas y tristezas. Felizmenpara que los alarmistas cesaran en su em- te, los que tal intenten, si es que lo intenta peño de entristecernos el ánimo y quitar alguno, perderá su tiempo. importancia á tales éxitos, que la Prensa Hace tres días (el 27) dijimos en estas imextranjera reconoce y elogia cual merecen. presiones: Ayer mismo, después de ellos, á raíz de lo Pero ¿y el Gurugú... Porque la gente de Zeluán, procuraban esos alarmistas in- quiere á todo trance el Gurugú, y hace bien fiar un simple ataque nocturno á la división en quererlo... Pues sin pretender oficiar de Sotomayor para sacar la consecuencia de profetas, y sin que esta opinión signifique que Beni- Slcar no se somete, dando á la otra cosa que mera conjetura, figúrasenos cosa proporciones cual si Beni- Sicar fuera que nuestras tropas se posesionarán de él un dilatadísimo territorio con millares y mi- prosaicamente, sin serio combate, con poco llares de guerreros... Pues si no se somete, ó ningún riesgo, dando un mero paseo cuanacabaremos de arrasarlo, aplastándolo bajo do ya no haya en él enemigos ó cuando sólo el peso de tres divisiones que por haber triun- sea escasísimo el número de los que en él fado en todas partes quedan completamente se agazapen. disponibles para el caso. No cabe duda; tal desenlace, que desenNo faltaban tampoco en el día de ayer cantará á muchos, será menos épico que quienes antes que detenerse á examinar el asaltarlo á la bayoneta, de risco en risco, á alcance y consecuencias de los éxitos re- costa de muchas vidas; pero mucho más cientes preferían eni retenerse en levantar práctico, mucho más inteligente, mucho más muertos, los muertos de hace dos meses, y á digno, como obra de un general en jefe, que pintarnos el horror del hallazgo de sus ca- un empujón impremeditado é irreflexivo. dáveres y á reverdecer las tristezas de las Felizmente, acertamos en nuestras previdas perdidas en combates sangrientos. sunciones, y el Gurugú se ha tomado sin IJoró España esas vidas, bravamente sa- pérdidas, siendo ésta la mejor contestación crificadas; las llora todavía; debe honrar que el geueral Marina ha podido dar á los esos muertos cual se merece; pero á despe- críticos espontáneos que á cada movimiencho de esto, cuando esas vidas se han ven- to, á cada operación realizada, preguntagado, el día en que en Nador y en. Zeluán ban: Pero ¿por qué va por ahí? ¿A qué coaondea la bandera española, es día de dar ducen esos movimientos? ¿A que esas péralientos, de levantar- el corazón de los espa- didas de tiempo? ¿Por qué no ataca el Guñoles, no de deprimirlo insistiendo en esce- rugú, que es el padrastro que urge extirnas macabras y en detalles horrendos; á los par. que den su vida por la patria se les honra Pues ya lo han visto; porque ir al Guruelogiando su grandeza de alma, no exhibien- gú como un toro que embiste con los ojos do sus cuerpos carcomidos por el tiempo. cerrados era ir á malgastar sangre españoI a humanidad es eminentemente varia; la. Claro es que con el número de soldados cada uno ve las cosas á su manera; y es para en Melilla reunidos se hubiera tomado por nosotros indudable que los que así proceden ese procedimiento temerario, pero á costa lo hacen por sensibilidad de corazón; pero de muchísimas vidas y obteniendo cual reá no ser por tal certeza podría creerse que sultado la posesión, y nada más, de tal monesos recuerdos se evocaban en tal día para te; mientras que ahora es nuestro y además de él dominamos en Quebdana, en Tres aminorar la alegría de los últimos éxitos, Pero por esta vez, j como decimos al co- Forcas, en Nador, en Zeluán; y sólo queda menzar esta impresión, ya acabaron los acabar de barrer á los recalcitrantes en la alarmistas de encontiar creyentes, y los pla- falda oriental del Gurugú, en Bem- bu- añideros de entristecernos, porque coa no ser far, en Bení- bu- Ifrur, en parte de Beni- Si- IMPRESIONES SOBRE LA CAMPAÑA car. Porque el general Marina ha procedido como general que sabe que la inteligencia es principal factor en la guerra, no como un cabo de escuadra, capaz tan solo de empu jar de frente. Por creerlo curioso y como medio sumamente expresivo de que las gentes se den cuenta de cómo el ejército de operaciones ha perdido el tiempo en los dos meses transcurridos desde el 27 de Julio, damos en cabeza de estas impresiones dos pianitos que, con rayado en negro, manifiestan el terre; no por nuestras tropas dominado en aque lia fecha y el que dominan hoy. I a comparación de esos dos planos es más expresiva que cuanto de la labor realizada pudiéramos decir. L. a parte en blanco de la cabila de Guelaya también caerá ea breve plazo en nuestro poder. Y para terminar vamos á apartarnos del tono frío y tranquilo que en estas impresiones ha predominado, porque hoy sólo de un. modo podemos terminarlas, gritando: ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva el Ejército! ¡Viva el general Marina! UN BRAVO EN EL HOSPITAL T e El Noticiero Sevillano llegado ayer 3. Madrid reproducimos lo que sigue: Acompañados del médico de guardia, el ilustrado oficial de Sanidad D. Joaquín Amigueti, estuvimos en la sala núin. 5 del hospital, donde se hallan los heridos, que fueron curados esta mañana por el médico Sr. Fiol y el referido Sr. Amiguetí Un soldado, demacrado por los sufrimientos de la campaña y por una herida que sufre, tenía sentada en su cama á una preciosa, niña como de cuatro años, á la que acariciaba con lágrimas en los ojos. Junto al lecho había dos mujeres, en cuyos rostros se advertía la doble expresión del sentimiento por ver sufrir al ser querido y de la alegría por verle salvado de la muerte. Nos acércanos y supimos que aquel soldado era José Romero García, uno de los valientes del cuarto escuadrón, ya glorio de Alfonso XII. I, a niña es hija suya, y una de las muje res su mujer, María Pérez. I e preguntamos acerca de la acción bollante del escuadrón, y nos dijo que jamás había pensado poseer tanta rabia y ardor como tuvo el día 20, eu el que 60 hombres,