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A C, JUEVES 3o DEJEPTIEMBRIDE 1909. EDICIÓN i. PAG. 9. cuanto se enteran del fausto suceso apresurause á colocar telégrafos de banderas. Por medio de las estaciones heliográficas, las autoridades se han apresurado á comunicar la noticia á todas las posiciones que nuestros soldados ocupan en Quebdana, Nador y Zeluán. En todas partes ha producido, eomc es de suponer, frenético entusiasmo. A las nueve ae ia mañana, el tren de la Compañía española de las minas del Rif marchó hacia la primera caseta con varios distinguidos paisanos. La máquina y los vagones iban adornados con banderitas españolas. Al pasar por el barrio de Triana, que cruza la vía, todos los habitantes, especialmente las mujeres, salieron á la puerta de las casas agitando pañuelos y dando vivas á España. Fueron muchos ios paisanos qua en coches y á pie se dirigieron hacia el campamento del Hipódromo y proximidades de lo que fue campo moro, para desde allí contemplar con gemelos ó á simple vista las cumbres del urugú. La plaza de Armas, frente al Gobierno militar, veíase concurridísima por ia gente, que deseaba saber noticias. En las oficinas del Estado Mayor no se podía entrar. Los periodistas, impacientes, se aglomeraban en la oficina de la censura, aguardando la autorización para transmitir la noti LA NOTICIA cia. El permiso le trajo personalmente el del Del Real, comandante EN MELILL ayudante quegeneral caballo con la orden. Lagreda, vino á Es verdaderamente maravilloso cómo los Apenas se divisaron en la plaza las dos banderas enhiestas en los picos, los empleados de Telégrafos han podido dar cañones de todos los fuertes las saludaron curso á la avalancha que se les vino encicon salvas de 21 cañonazos, que fueron con- ma, pues no sólo los corresponsales se han testadas por los buques de la escuadra an- apresurado á telegrafiar la noticia, sino que clados en la bahía. En los mástiles se izó la han sido muchos los jefes y oficiales que bandera, y otro tanto se hizo en todos los también lo han hecho. inertes y e os edificios militares. Hasta seneillos soldados lo nan comuniLos sold. os daban entusiastas vivas; la cado á sus familias, llenos de júbilo y entupoblación entera se lanzó á la calle; las cam- siasmo. panas de la iglesia se echaron á vuelo; toias las músicas tocaion la Marcha Real, y militares y paisanos fraternizaron, fundidos LAS TROPAS en un sentimiento unánime de alegría y de Satisfacción. OCUPANTES Las tropas que quedaban en el llano pres indescriptible el entusiasmo que reina sentaron armas; bandas y charangas entoentre las tropas de la guarnición de garon también la Marcha Real, y los clarines de la Caballería rasgaron el aire con sus esta plaza por el honor que se les ha conferido confiándoles la ocupación del Gurugú Sones agudos. Bmscamente, el toque de atención de una juntamente con el batallón de Las Navas, corneta hizo cesar les ruidos; un silencio que tan castigado fue en el sangriento comíolemiiísimo, p- ofundo y religioso impúsose bate del 27 de Julio, Como se recordará, este batallón perdió an momento, y el general D. Pedro Del Realj á caballo, y con vibrantes frases que á su jefe, el teniente coronel Palacios, y la emoción cortaba, pronunció la entusiasta, quedó en cuadro la oficialidad. El regimiento está mandado ahora por el ¿incerisima arenga que Gar- Car os ha teleteniente coronel D Luis Bermúdez de Casgrafiado. Vivas frenéticos coronaron las frases. Un tro. Pertenece á la media brigada del coroSoldado rompió la fila y á todo pulmón gri- nel Páez Jaramillo, segunda de la primera brigada de Cazadores, cuyo jefe es el genetó: ¡Viva el general Del Real! ¡Viva el Reyl ¡Viva España! ¡Viva el ral Alfau. El regimiento de Melilla ha estado manEjército! contestó el general. Fue un momento indescriptible, inenarra- dado durante toda la campaña por el coronel Benedicto; por el ascenso de éste al geble, de inolvidable recordación. Luego las tropas desfilaron en columna neralato se le confirió el mando al coronel íle honor con las músicas, que seguían ento- Primo de Rivera, que, al frente de tan aguerridas tropas, distinguidas en toda la camnando la Marcha Real. paña, ha subido al Gurugú. En la plaza se ENTUSIASMO LOCO comentaba esta tarde la coincidencia de hao encuetitro paUbras para describir la ber realizado la felicísima operación el día alegría que reina en Melilla. Diríase de su santo. El regimiento de África es otro distinguique un vértigo de lucura patriótica se ha do de la campaña, y su coronel, D. Ignacio apoderado de! vecindario entero. Grupos de chiqui) os recorren las calles Axó y González de Mendoza, uno de los jeion banderas dando frenéticos vítores. La jes más prestigiosos del ejército de opera- gente se asoma á los balcones para verlos ciones. De la brigada D sciplinaria no es necesapasar, y poseída umbién de infinita alegría los arroja monedas, que los muchachos se rio hablar. Sus hecuos son su mejor elogio. Hácense igualmente grandes elogios del disputan, repitiendo Jas aclamaciones. No se ¿v- ea Melilla más que vivas á Es- comportamiento del escuadrón de Cazadopaña y al- rciti To las Us casas ostentan res de Melilla, que ha realizado servicios colgaduras. Los barcos que llegan al puer- arriesgadísinios, gracias al admirable conoto, Jo mismo e v ir atfrrt que nacionales, en cimiento que del terreno ha conseguido en Las fuerzas primeras que han logrado subir al pico más alto fueron los soldados de! a brigada Diseiphnaria con una compañía del batallón de Las Navas. ül segundo pico, el más elevado de la izquierda, lo ocuparon las cuatro compañías del regimiento de África, que mandaba el coronel Axó. El coronel Primo de Rivera, con las compañías de Mehlla, ocnnó una nosición intermedia. El momento de izarse la bandera en el pico más alto fue solemnísimo. El general Arizón la saludó militarmente y todas las fuerzas presentaron armas. Atronadores vivas ensordecieron el espacio; los soldados, poseídos de delirante entusiasmo, se abrazaban los unos á los otros, dando vivas y cantando Jos himnos de los regimientos. Hubo un detal e Interesantísimo: diez minutos después de ondear en los picachos del Gurugú las dos grandes banderas españolas empezó á verse tremolar al viento infinidad de bandentas españolas; las habían llevado ocultas los soldados y las agitaban en lo alto. Visto con los gemelos desde la plaza, ei espectáculo era emocionante y pintoresco. su constante y peligroso servicio de vigilancia y exploración en los límites de nuestro campo durante día y noche. La batería de artillería de montaña de la guarnición ha hecho marchas y ascensiones dificilísimas, colocándose en las alturas más altas, en sitios que parecían verdaderamente inexpugnables. Durante la operación no se vio unmoro. Los pequeños grupos que después dei ataque nocturno al campamento del zoco de El- Had de Beni- Sicar se habían refugiado en lo alto de las cumbres, al ver avanzar ¡as columnas desaparecieron, sin saberse por donde, sin osar dar la cara, sin atreverse á disparar un solo tiro. E N l as posiciones conquistadas han quedado fortificadas convenientemente. Por la parte del Gurugú que mira hacia Beni- Bugafar se ha establecido la Artillería; desde los picachos que miran á BeniBuifrur se domina de tal manera toda la cabida, que es imposible, por lo temerario, un ataque por aquella parte Hemos presenciado las guaridas que tenían los pacos; son en realidad admirables por su posisión estratégica, invisibles completamente desde los límites del campo español y completamente inexpugnables si los moros, en condiciones materiales y morales de mantenerse á ¡la ofensiva, hubieran tenido la tenacidad de persistir en ellas. Estas guaridas, colocadas en los salientes de las rocas, aprovechando la confluencia de dos ó más peñascos que sólo dejan el hueco necesario para la boca del cañón y el punto de mira, son verdaderos observatorios, desde los cuales se domina perfectamente toda la extensión del campo español, descubriendo hasta sus más insignificantes movimientos. Por las condiciones del terreno, duro y pedregoso, éstas guaridas están á cubierto del fuego de fusilería y apenas ofrecen blanco á los disparos de cañón. t También hemos descubierto soberbios atrincheramientos, zanjas y pozos construídos, aprovechando siempre las condiciones naturales del terreno. Desde lo alto de las cumbres se divisa un panorama soberbio. La plaza de Melilla se ve perfectamente, como desde la barquilla de un globo, tendida sobre el mar, con sus blancas casas coronadas por lindas azoteas. La penísula de Tres Forcas se extiende á la izquierda, bordeada por el Mediterráneo; á la derecha, pasadas las estribaciones de Yebel Sidi- Atnet y de los montes de Nador y Banasa las enormes llanuras de Zeluán, que se esfuman en la lejanía con los primeros montecillos de los Ulad- Settud. Enfrente, á la derecha, pasando los o os por encima del campamento de Sidi- Musa. cuyas blancas tiendas de campaña se destacan vigorosamente, heridas por el sol, yérguese ia posición del Atalayen, inexpugnable por su altura y por sus defensas, y más á la derecha, más aún, la laguna de Mar Ciiica, limpia y serena como un espejo, surcada por la flotilla de lanchas cañoneras, que desde aquí parecen barquitos de i guete. Detrás, á nuestra espalda, extiéndese, como brotando de la maleza, entre la nota bravia de las pitas y de las chumberas, las casuchas miserab es de los aduares de Bc- niBugafar, una vega hermosísima, exuberante de vegetación, llena de higueras y arboles frutales, única parte respetada aún por las granadas de nuestros Schueidcr. LA NOTICIA EN LOS MOROS ¡gntre los moros üa producido eaoi me si- sación la ocupación del G iri ú -c bándoles de convencer de bu u definitiva derrota LAS POSJClONña