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A B C. JUEVES 3o DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN 1 PAG. 8 Ai pasar la banda militar, seguida de numeroso público, frente al palacio arzobispal se asomó al balcón el prelado, dando vivas é. España, al Rey y al Ejército. El gobernador militar salió á su balcón, saludando al público, que con. frenesí vitoreaba al Ejército. LEÍUDA, 1 9 10 a I a noticia de la toma del Gurugú ha des pertado graa entusiasmo. Las músicas recorren las calles, que están concurridísimas. I os balcones hállanse iluminados, y la multitud da vivas al Rey, á España y al Ejército. VALLAD LID, Z í O N. I a noticia de la toma del Guíugú ha pro ducido una alegiia general é indescriptible. Se han dirigido aiuchos telegramas de felicitación al general Marina. En el concierto popular que esta tarde se ha celebrado, la banda municipal madrileña ejecutó la Marcha Real al tener noticia de la fausta nueva. El público aplaudió con entusiasmo, dándose muchos yivas á la Patria y al Ejército. j- J emos recibido centenares de telegramas análogos de otros muchos corresponsales, que no publicamos por falta material de espacio. POR CABXE DE NUESTROS CORRESPONSALES nes de júbilo los barcos de la escuadra, disparando veintiún cañonazos, é Izaron la enseña nacional. Al mismo tiempo, reunidas las banderas del regimiento de Caballería de Alfonso XII y de los batallones de Alba de Tormes y Barcelona, atronó los espacios la Marcha Real vibrante, que dominaba el estruendo de los cañonazos y vítores. También en la plaza fue izada ai punto la bandera nacional en todos los edificios públicos. Con el coronel Sr. Axó habían marchado también dos compañías de Cazadores de Alba de Tormes y tropas de todas las columnas de ocupación. De Caballería fueron dos escuadrones de Melilla. También llevaron una batería de moataiia. Todos los edificios lucen colgaduras para cuando luego desfilen las tropas. MELILLA, SJ) I I M. LAS PRIMERAS NOTICIAS MELJLLA, 2 9 10 Al. A última hora de la uoche circuló por la plaza el rumor de que hoy, al amanecer 5 poco antes, saldrían para ocupar las alturas del Gurugú algunas da las tropas que aquí quedaban. Tal especie nos mantuvo en vela á unos cuantos, ávidos de aguardar despiertos los acontecimientos. Los que se acostaron se dispusieron á descansar vestidos. Estos constituían la ma. -yoria. A las cuatro de la madrugada vino el to que de diana á confirmarnos la noticia. Las tropas marcharon diligentemente en dirección al campamento del Hipódromo, y de allí partieron á cumplir el objetivo que se perseguía. Salieron la brigada disciplinaria y una compañía de Cazadores de Las Navas. Acompañaba á estas fuerzas la Policía indígena. Emprendieron su marcha por la loma derecha. A las nueve y cuarto se pudo ver desde la plaza nuestra bandera coronando el Gurugú en su pico más alto. En lasüomas de en medio y en la parte Izquierda del barranco del Lobo se quedó el resto deL batallón de las Navas. El primer picacho del tristemente célebre monte ocupábalo el general Arizón con fuerzas del regimiento de África. Y en la explanada del Hipódromo se hallaban, en previsión de que fuese necesario su auxilio, el general Del Real con las fuerzas destacadas en aquel campamento y el batallón de Cazadores de Tarifa. En el momeutode verse claramente cómo las tropas españolas tremolaban nuestra bandera en la más elevada cumbre, las músicas tocaron la Marcha Real y los soldados presentaron armas, prorrumpiendo en vivas de frenético entusiasmo, mientras que las baterias. de la plaza y de los fuertes y los cañones de todas las posiciones próximas hacían salvas, asociándose á estas explosio- A 1 frente ds; las tropas formadas en el Hi pódromo se puso el general Del Real y les dirigió la siguiente alocución: Soldados: Acaba de ponerse la bandera española, y con esta insignia de la patria las de nuestras armas, en los picos más altos del Gurugú, última atalaya del enemigo. Nuestra bandera ha sido puesta allí por los bravos de nuestro Ejército, el mismo que antes vertiera generosamente su sangre. Pero con sangre se hacen las conquistas y se lavan las manchas echadas sobre la patria. ¡Viva el Rey! ¡Viva la patria! ¡Viva el Ejército! Todos contestaron con delirante entusiasmo á estos vivas. Desde las murallas de la plaza, que llenaba extraordinaria afluencia de gente, las mujeres rivalizaban con los hombres vitoreando al Ejército y á España. ipn el pico izquierdo del Gurugú se forti ficará el coronel Primo de Rivera con un batallón de Melilla, y el coronel Larrea con el Discipinario en el pico de la derecha. A tal efecto les han sido enviadas mochilas, mantas, estacas y alambradas á las tropas de ocupación. Con ellas han salido ya los correspondientes convoyes. Al general Arizón corresponde la gloria de haber dirigido personalmente las operaciones de la ocupación de esta terrible cordillera de cimas peñascosas y agudas, que hacían inexpugnables los barrancos y las trincheras levantadas para asesinar artera é impunemente á nuestros soldados. Pueblan el monte higueras y algarrobos, que crecen y producen en abundancia junto á aquellos reductos de muerte, sobre los cuales proyecta hoy su sombra protectora la bandera de la patria. GAR- CAR. RELA 1O DE UN TESTIGO MEL 1 LLA, 1 9 T A noche regresé de Zeluán con el propósito firme y decidido de tomarme un par de días de descanso. No hice más que llegar y me encontré con la inesperada sorpresa de que se acababan de circular órdenes para que hoy, á primera hora de la mañana, se formasen dos fuertes columnas para ocupar el Gurugú. El objetivo era éste; el pretexto para el público, que no está ni debe estar en el secreto de las operaciones militares, recoger los cadáveres de los soldados españoles del combate del 27 de Julio que todavía pudieran quedar entre las estribaciones lel barranco maldito. A las cuatro ae ía madrugada hallábanse reunidas laá dos columnas en el campamento del Hipódromo. Formábanlas fuerzas de los regimientos de Melilla, África, brigada Disciplinaria, batallones de Las Navas, Tarifa, Estelía y Alba de Tormes, baterías de montaña, el escuadrón de Treviño y 150 moros de la Policía indígena mandados por el Gato. 1 A caballo, rodeados de sus ayudantes, se hallaban los generales Arizón y Del Real. Acompañaba al primero el coronel primer jefe del Estado Mayor general, Sr. Gómez Jordana, y varios oficiales; ai general Del Real, el segundo jefe del Estado Mayor, teniente coronel D. Francisco Fernández Llano A las cinco de la madrugada salieron las fuerzas del Hipódromo El coronel de África, or. Axo, con cuatro compañías de su regimiento, dos del batallón de Cazadores de Estella, dos del de Alba de Tormes, una batería de montaña y un puñado de moros de la Policía, se dirigió por la línea del ferrocarril á la segunda caseta para desde allí comenzar la ascensión por las famosas lomas de Beni- Ensar. El coronel Primo de Rivera, con cuatro compañías de Melilla, dos de Las Navas, el Disciplinario y cien moros mandados por el Gato, avanzó ñor la derecha del barranco del Lobo. El general Arizón, al frente del escuadrón de Cazadores de Trevmo, avanzaba por el cenfro, dirigiendo personalmente la operación. El general Del Real se quedo en el Hipó. dromo con el resto de las fuerzas para defender la plaza y acudir en el acto con refuerzos si fuera necesario. Las tropas, sin encontrar la menor resis tencia, suben lomas arriba con bizarra osadía, coronando las cumbres. Aparecen y desaparecen tras las ondulaciones del terreno, cada vez más arriba, mientras los que permanecemos abajo los seguimos ansiosos con el corazón y con el pensamiento, siempre fijos en ellos los prismáticos de campaña A las siete de la mañana vemos surgir ea lo alto de las lomas del barranco de Alher la compañía de África del capitán Feliúj más allá, en las estribaciones de la loma Roja, aparece también con sus soldados el capitán onzález Nandín, protegiendo una batería de montaña que ha emplazado sus piezas en la loma. v El comandante Moratines, con las otras dos compañías de África, avanza también por la izquierda, trepando por los riscos á coronar las altas cumbres Las fuerzas de Melilla asoman entre tanto por los barrancos de Mezquita, dejando tras sí las casuchas destruidas de los aduares; el camino por esta parte es dificilísimo, escarpado, con simas profundas y estribaciones cortadas á pico; serpenteando por ellas sube un camino de herradura, especie de vereda, de cabras por lo escarpado y por lo estrecho. Los bravos soldados trepan por él, siempre adelante, como si avanzasen por, terreno llano. Al llegar á un recodo, en un claro que á manera de plataforma ó atalaya avanza osadamente sobre el monte, los moros de la Policía, que preceden á la columna, tremolan una enorme bandera española, la santa bandera que ha de quedar izada en lo alta de la cumbre. La insignia ondea al viento ¡y los soldados, al verla, prorrumpen en frenéticos vivas y- aclamaciones deliraates. EN LO ALTO DE LA CUMBRE A las ocho de la mañana coronaa las cura bres las p meras fuerzas avanzadas. A las diez llegan los gruesos ñe las columnas, ocupatiuo los dos pxcos más altos del temido monte.