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A B C JUEVES 3o DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 6. Las gentes, parándose c las calles, sin conocerse, se felicitaban y se pedían detalles del hecho que hoy inunda de alegría el corazón de todos los buenos españoles. En cafés y en Círculos en cuanto se reunían media docena de personas no se hablaba más que de nuestro éxito definitivo en Melilla. En la Peña y en el Círculo Militar, en todos los Centros donde se reúnenj elementos del Ejército, el entusiasmo se exteriorizaba con visibles muestras de júbilo. 1 bando de la Alcaldía. n Ai ser conocida la noticia en el Ayuntamiento produjo asimismo indescriptible júbilo. El alcalde interino, Sr. Martínez Kieiser, redactó seguidamente el siguiente bando, que al poco tiempo quedó fijado en los sitios públicos: l Al pueblo de Madrid: Recibidas noticias oficiales de haberse coronado las alturas del Gurugú por nuestro victorioso Ejército, realizando con ello el vehemente anhelo de todos los españoles, y haciendo prever el suspirado iénni o del plan de operaciones y el pronto fin de la campaña, merced al esfuerzo de los heroicos jefes, oficiales- y soldados que constituyen el brillante Ejército español dirigido por el ilustre comandante general, que de una manera tan feliz ha sabido llevar á cabo la honrosa misión que la patria le confiara, esta Alcaldía- presidencia se cree en el caso de dirigirse al vecindario, excitándole para que, como débil muestra de su entusiasmo y de su regocijo por tan fausto acontecí miento, coloque colgaduras en los balcones y proceda á la iluminación de los mismos en la tarde y noche del día de hoy, que será memorable en la historia de nuestra patria. Madrid 29 de Septiemore de 19 ¡9. -El alcalde presidente interino, Luis Martínez sitaban y convidados con vino, que era sufragado por los que allí se encontraban. Turbas de muchachos quejugaban á moros y cristianos corrían flameando nuestra gloriosa insignia y dando vivas á España y al Ejército. Los pianos de manubrio lanzaban al aire sus alegres acordes, y en muchos lugares se improvisaron bailes. I as cigarreras. Estas honradas hijas del trabajo asociáronse, como no podían menos y como de siempre lo tienen demostrado, 1 unánime explosión del júbilo popular. Ai llegar á la Fábrica ae Tabacos la noticia de la toma del Gurugú, por lo mismo que con tanta impaciencia la deseaban acogiéronla con cierta incredulidad. Pero la cosa- -así lo juzgaron ellas muy discretamente- -no era para andarse en chiquitas, ni para quedarse á medias, y en seguida un grupo numeroso, compuesto por veinte ó treinta de las más impacientes, se propuso cojiorobar la verJaa de lo que sa les decía. Hiciéronlo así; echáronse á la caite, y, ocupando ón tranvía para ellas solas, se dirigieroS á la Puerta del Sol. Allí no tardaron en co. iocer que el hecho era exacto, é inmediatamente regresaron á la fabrica para comunicar la fausta nueva á sus compañeras. Las enardecidas hembras no ocultaban el entusiasmo que brotaba de su pecho, y durante el trayecto prorrumpieron en vivas al general Marina y á nuestros valientes soldados, entregándose á todo género de oatriótieas expansiones. Los transeúntes que las contemplaban aplaudían á esaa hijas de Madrid, á esas beneméritas españolas, de las primeras que siempre se han asociado lo mismo á las alegrías que á los dolores de la patria. i as comunicaciones. El dia de ayer ha sido de prueba para las señoritas telefonistas, los telegrafistas y los teléfonos interurbanos. A todos ellos damos gracias por la prontitud con que nos hau servido y el entusiasmo que han puesto al servicio de los periódicos para que llegase rápidamente á la opinión pública taa fausta noticia. ¡v anifesíacioues. Espontáneamente, sin preparación de ningún género, como vehículo para g ue el desbordamiento del popular sentir encontrase cauce apropiado, formáronse en distintos lugares y á distintas horas diversas manifestaciones, que recorrieron las calles dando vivas y llenando el aire con sus patrióticas y estruendosas aclamaciones. ¿Cómo se formaron? No se sabe. A unos chiquillos se juntaron otros; á los chicos, los hombres; muchas mujeres se agregaron á los grupos; de algún lado surgieron telas rojas y amarillas que pronto quedaron izadas á improvisados astiles; la vista de aquellas venerandas insignias acabó de inflamar á la muchedumbre, y la manifestación se formó. Recorrieron unas las calles céntricas y otras los barrios extremos. Al pasar delante de los edificios engalanados ó por frente á los aristocráticos palacios de los nobles, adornados con blasonados tapices, los grupos prorrumpían en vivas y e- n aclamaciones. Pasaron también por las redacciones de los periódicos, por el Centro del Ejército y de la Armada, y ante él estuvieron algunas estacionadas largo rato, aplaudiendo y dando vivas al Ejército, á España y al general Marina. Una de estas mamiestaciones, muy numerosa por cierto, recorrió á la una de la ma (drugada la carrera de San Jerónimo, calle de Alcalá y Puerta del Sol y calles Mayor y del Arenal. Los espectadores, coaio si el jubilo general les contagiase, aplaudieron también a paso de los manife tanteo. Del mismo modo haoían sido aplaudidos los Reyes cuando por la tarde salieron de Palacio en carruaje para dirigirse á la casa de Campo. Q t r o s detalles. Por el domicilio del jefe del Gobieru c y por el ministerio de la Guerra desfilaron ayer tarde muchas personas, dejando tarjeta, con motivo de la toma del Gurugú poi, las tropas españolas. Indudablemente con el mismo objeto dejaron tarjeta algunos cuploinaticos al seño Allendesalazar. Entre a ¡uéllos figura el era bajador de Alemania. Inobservóse ayer que en el piso bajo del Hotel de Rusia, donde, como es sabido, se aloja la embajada marroqu se habían colocado tatnb éa colgaduras para. ee- lebrar la victoria de nuestras armas. La citada embajada ocupa el piso principal del hotel. I os extraordinarios ae IQS periódicos ei? que éstos dieron cuenca de la toma del Gurugú eran arreb dados de las manos de los vendedores. Por cierto que los enviados moros no fueron de los últimos en adquirirlos, y por medio de su intérprete pudieron enterarse de la noticia- que de tal modo conmovía ayer á todo Madrid. Astray, vitoreado. Ei comisario general, Sr. Mil án- Astray, fue reconocido por algunos de los que formaban parte de uoa de las manifestaciones que afluyeron á Palacio, y se le tributó un cariñosa ovación. El Sr. Millán, agitando el somorero, dio vivas á España, que fueron contestados con entusiasmo. C n la plaza déla Cebada. La ola de férvido patriotismo que circulaba por todo Madrid halló eco entusiasta en el popular mercado, como no podía menos de suceder. Cada cual celebró á su modo el brillante hecho de armas que hoy llena de júbilo á toda España, y eu los establecimientos públicos el entusiasmo ¡legó á su colmo á medida que se fueron conociendo los detalles de la brillante operación. En el cafe de San Mulán, que se hallaba rebosante de público, un patriota entró tremolando una bandera española, y esto bastó para que se repitiesen las manifestaciones de entusiasmo. yi úsicas. Las bandas de los regimientos de Ingenieros, Covadonga y Asturias, únicas que hay en Madrid) se situaron, respectivamente, en la plaza Mayor, Cabecera del Rastro y paseo de Rosales, ejecutando aires nacionales, que enardecían á la multitud. E? n Apolo. Al comenzar la cuarta sección, varios espectadores pidieron La marcha de Cádiz. Apenas el maestro López, obediente á las indicaciones del público, atacó los primeros compases del olvidado himno, el público en masa comenzó á aplaudir y á dar vivas á España y al Ejército. Las manifestaciones de entusiasmo se repitieron al terminar 1 ¿representación. p n Gobernación. A las once y media de la noche un numeroso grupo de manifestantes se situó frente al ministerio de la Gobernación dando vivas. U K é iluminaciones. Los tenientes de alcaíds dieron orden de que se pasase aviso desde las Alcaldías á los vecinos de los respectivos distritos, con objeto de que engalanasen los balcones. Y desde media tarde comenzaron á adornarse los balcones con colgaduras, en señal de regocijo por la ocupación del Gurugú. El primer edificio que se adornó fue el ministerio de la. Guerra, en cuyo balcón principal ondeó la bandera nacional. Después lo hicieron los demás ministerios y edificios oficiales. Extendida la noticia por todo Madrid, se engalanaron los edificios de los Círculos y Sociedades y muchas casas particulares. Después de conocido el bando del alcalde, el número de casas engalanadas fue ex traordinario. Por la noche, además de los edificios públicos, fueron muchas las casas de particulares que lucieron iluminaciones en sus balcoijes. Todos los Círculos y Sociedades iluminaron asimismo sus fachadas, del mismo modo que las redacciones de algunos periódicos, entre las cuales figuraba la de A B C. c u los barrios extremos. En los barrios de Ctiamberíy- -del Carmen, Prosperidad, Guindalera, Cuatro Caminos, Ventas del Espíritu Santo y otros no menos populosos la animación fue grande durante la tarde y parte de la noche. Ivas órdenes transmitidas por las respectivas Tenencias de Alcaldía fueron cumplidas al pie de la letra y la alegría patriótica y las manifestaciones df entusiasmo no ce saron un solo instante. Todos los comentarios coincidían en expresar la general satisfacción que de los ánimos rebosaba. A la puerta de algunas tabernas eran llamados los soldados que cerca de ellas tran- US ffl UllüimillS! 11 ni 1 n 1