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A B C MIÉRCOLES 29 DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN 1. P G 7. fieos, residuos de la deshecha narca, haciéndoles rendirse bajo el peso de nuestro castigo inexorable. Con ser muy sensible y muy doloroso, por su calidad y por su número, el de las bajas sufridas anoche por nuestras tropas, hay que pensar que ataques aislados como ése nada significan y ninguna importancia moral ni material pueden tener ante el hecho indiscutible é incuestionable de victorias tan decisivas para el porvenir de nuestras armas en Marruecos como la toma de Nador y la ocupación de Zjluán. Insisto en esto porque recuerdo perfectamente el efeeto deprimente y dolorosísitno que produjeron en España las primeras noticias enviadas al principio de la campaña, ciaando sólo se daba número de bajas sin relatar las acciones en que se habían producido. Ante esas n e c i a s no hay mas remedio que levantar el ánimo y pensar serenamente que en frente de esas sorpresas y emboscadas, inevitables en una guerra de las condiciones de ésta, ante un enemigo tan tenaz, tan salvaje y tan terco, hay que ofrecer como contraste el influjo saludable de nuestros continuados triunfos y la convicción firme y segura de que la campaña va ya vencida. Como detalle importante y hermosísimo de la bizarría de nuestras tropas, citaré el Siguiente: Durante la toma de una de las pequeñas lomas que constituyen las primeras estribaciones de las montañas de Beni B íifrur cayó herido un soldado del batallón de Cazadores de Fi güeras. Hízosele sobre el campo la primera cura y se le ordenó que aguardase la formación de un convoy para ser trasladado al hospital de Melilla. El soldado, aprovechando una pequeña confusión, y sin que naJie lo advirtiera, volvió á ocupar su puesto en las filas y siguió disparando. Al darse cuenta los oficiales, advirtiéronle todos la conveniencia de que se retirase; todas las observaciones, incluso la del jefe del batallón, fueron inútiles. 51 valiente soláado se limitaba á contestar: -Si me lo mandan obedeceré, porque no tengo más remedio; pero conste que por mi gusto puedo combatir y quiero combatir. Cuando no pueda me marcharé. Fue preciso dejarle. OCAÑA- TUR. moro que dijo había sido jefe de los tiradores de los tíos pacos que hostilizaban diariamente los convoyes. Además dijo que tomó parte en las acciones del 23 y 27 de Julio. Manifestó desaos de presentarse al general Marina para obtener su perdón. A las preguntas que nuestros militares le hicieron contestó diciendo que la harca tenía antes 1.500 combatientes, pero que hoy sólo contaba con unos 300, por haber sufrido en los últimos combates enormer pérdidas. Su grupo fue el que atacó el blocao Velarde, sufriendo 39 aiaertos y 20 heridos. h, u la exploración que los soldados de la cuarta compañía del primer batallón de Melilla hicieron á las alturas del Gurugú, en la parte que da vista á Sidi Musa, un cabo construyo un mástil empalmando tres baquetas, á cuyo extremo ató el pañuelo reglamentario, que tiene los colores nacionales. La improvisada bandera la clavó en el picacho más alto de aquel contorno, dando un estentóreo viva á España, que fue contestado con entusiasmo por todos los soldados. Desde Sidi- Musa, los soldados del regimiento de África repitieron ios vivas. GAR- CAR. Si. paseos militares, admitamos el calificativo; pero pa- eos militares por terreno enemigo que el enemigo no se atreve á defender, escarmentado por lo ocurrido frente á la columna Agu. lera en Lehdara y Moyenmu- Ibrahim y por la dura lección que Tovar les dio pocos días ha en Beni- Sicar; paseos militaras que hacen caer en poder nuestro varios centenares de kilómetros de territorio rifeño; paseos militares como los que tanto se nos ponderaban, como prueba de pericia militar, de los franceses en UladSettut; paseos militares que sólo puede dar en el Rif quten ha sabido ganar suficiente prestigio para darlos; paseos militares que sólo son posibles ante un enemigo desmora- I lizado. IMPRESIONAS SOB. iE LA. CAMPAÑA p l punto que por no pocos se venía consi derando objetivo final de nuestra campaña, Zeluan, ha caído en poder de las tropas españolas. No puede decirse que se haya tomado, puesto que el enemigo no se ha atrevido, como tainpoco se atrevió en Nador, dos días antes, á hacer formal resistencia; pero se ha ocupado, y en aquella alcazaba ondea nuestra bandera, y su posesión y el dominio que sobre) os campos comarcanos ejerce quien lo posea es serio obstáculo para la libre y fácil comunicación de las cabilas costeras que con nosotros pelean con las del interior. l, a mayor parte de la opinión se da cuenta de la indudable y grandísima importancia que en la pronta terminación de la campaña tiene la caída en poder nuestro de Zeluan y Nador, y no sólo esto, sino que al pensar en plazos y fechas, acaso cayenüo en impresionabilidad opuesta a las de tiempo atrás, exagera y supone que ya no queda naaa que hacer. Frente á esta masa de opinión, no faltan, sin embargo, algunas genDESDE EL CAMPO tes, pocas por suerte, que perteneciendo á la DEMELILU raza de los que todo lo critican, á quienes nada satibface, de las que dicen que cuando MfiULLA, 2 8 9 M. (URGENTE. or confidencias de última hora que me- pitos flautas y cuando flautas pitos, tami recen entero crédito sé sabe que los bién hallan ahora motivo para quitar imporgrupos enemigos que atacaron anoche al tancia á operaciones que la tienen grandí campamento de la división Sotomayór es- sima. SNn éstos los agoreros que cuando sostutaban forrna ias en su casi totalidad por contingente que acababan de llegar de Al- vimos combates duros con abundante bajas clamaban sin mirar sino á ellas: ¡desastre, imcemas. Bstos contingentes, que vienen de refres- desastre! los que recientemente, y á raíz de co, no hon tenido ocasión todavía de cono- la acción del día 20, en que tan tremendo cer el poder de nuebtros cañones. Por eso escarmiento recibieron los de Beni Sicar, y osaron acercarse en su primer empuje hasta se conquistaron, á muchos kilómetros de el mismo pie de las alambradas. Ya se irán Melüla, posiciones en las que aun están enterando, y es seguro de que no aguarda- nuestras tropas, se le acercaban á uno misrán muchos días á regresar á sus aduares. teriosamente para decine al oído que sabían El total del núcleo que atacó el campa- por buen conducto que aquello había sido homento se calcula en unos i. qoo entre infan- rrible- una hecatombe para la división Tovar. Taies críticos fúnebres nos decían á todas tes y jinetes. En el ataque de anoche quedaron muer- horas que en Melilla se necesitaban ¡100.000 tos al pie de las alambradas dos moros y hombres! que los franceses habían pacificado toda la cabila de Ulad- Settut sin tener tro gravemente herido. Durante toda la tarde ha continuado el sino 13 muertos. Y esos mismos ¡oh sorpretiroteo, oyéndose el cañoneo hasta casi el sa! no hallan mas comentario para las operaciones de Nador y Zeluán que decir que anochecer. Frente á las posiciones avanzadas del no tienen importancia, porque el no haber ú continúa la circulación sin peligro, tenido en ellas bajas prueba que no haa I ti te pie -euto en la segunda caseta un sido sino meros paseos militares, P ¿En qué quedamos? ¿Es que cuando hay bajas lógicas y naturai es en la guerra no se ha de aplaudir porque las hay, y cuando faltan no se dsbe aplaudir tampoco porque no las ha- habido? E ¡enemigo está desmoralizado; esto hemos dicho, y ésta es la consecuencia uiás ¡interesante que de examen de las últimas operaciones puede sacarse. De no estarlo, no habría consentido que Nador, su cuartel general; que Zeluán, con el prestigio que este nombre tiene en todo el Rif, con el qué le presta el haber s: do residenciaadel Rogui, y algo valdrá cuando éste lo escogió, cayeran en nuestro poder sin serios combates. Esto prueba que los rífenos que nos comcombaten han perdido la fe en la eficacia de su resistencia, que ven ya claro, como fin de ella, el sometimiento. Y esto es mucho, esto es la certeza de un final próximo de la campaña; pero no es todavía el término para mañana de ella, y en esto es en lo que algunos yerran; porque el enemigo está. indudab emente desmoralizado, p e r o no está totalmente destruido. En toda guerra da la índole de la preseate existen entre los que la sostienen una cierta proporción de exaltados é intransigentes, que hasta el último extremo no se someteu. A la hora presente es seguro, según lo prueban las últimas operaciones, que han desertado varios millares de rífenos de las huestes que nos combatían; unos se habrán vuelto á sus casas, otros se nos habrán presentado, pidiendo paz y perdón; otros, han llegado á noiotros fingiéndose amigos nuestros; pero aun quedan algunos núcleo de intransigentes, de los pocos á quienes sólo la muerte doma, y junto á ellos otros que, deseando cesar en su resistencia, no se atreven á hacerlo porque todavía, por estar al alcance de los golpes de los exaltados, temen más á éstos que á nosotros. De aquí que es lo probable que aun sea necesario repetir algo por el estilo de lo hecho contra los de Beni- Sicar, y después de asestar este golpe, que convendrá, claro es, dar con regular contingente de fuerzas, por aquello de que en la guerra lo más seguro es tener gran superioridad numérica, es muy probable que nuestro ejército se divida en columnas pequeñas que en diversos sentidos recorran ios rincones de las cabilas de Beni- Sicar, Beni- Buiíruir y Beni- Bugafar, para ir acabando con pequeños núcleos que pudieran quedar de levantiscos, paseando nuestto poder por todas partes, recogiendo armas é imponiendo multas. Y, para terminar, no queremos dejar de llamar la atención sobre otro Ijecho impor. tante, y es que la hábil dirección de las operaciones ha dado, además de otros ya señalados, el resultado de que todos los enemigos se hallan hoy reducidos á moverse tSH sólo en la vertiente occidental de la cadena montañesa que en Tres Forcas muer en, una zona estrecha que por el Norte cierra Sotomayór, y la parte meridional, de la cual puede ocupar el general Marina, si en s planes entra, con las fuerzas que se hau t. -Jsesionado de Nauor.