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A B C LUNES 27 DE SEPTIEMBRE DE 1909, EDICIÓN 1. Jiménez Rodríguez, de Artillería Melilla; Francisco López López, de Húsares. Martín Fenuel, de la Comandancia de Melilla; Justo Ramos Barbastro y Juan Ares, de Burgos; Pedro Valera, de Administración Militar; Justo Moreno, de Chiclana; Juan Moreno Hernández, de Figueras. Manuel Gallardo, del segundo de montaña; José Sánchez Ocaña, del de Talavera; Andrés Expósito Mestas, de Artillería de Melilla; José Ceres, de Chiclana; Francisco Heras, de Cataluña; Manuel Bermúdez Feoández, de ídem; Francisco Sánchez Martítínez, de Barbastro. Andrés Llora, del segundo montaña; Miguel Gómez Ortiz, del de Cataluña; Juan Manuel García, del de Chiclana; Francisco Rubio Mora, de Tarifa; Felipe Jara, del de Talavera, y Emilio García Ustiada, del de Cuenca. Heridos; JOSP Alcántara Guerrero, Cataluña. José Muñoz Rey y Manuel Restero, de Tarifa; José Madruego, de Chiclana; Juan Ortega, de Barbastro; Hermenegildo Peleguín, de Alfonso XII; Rafael Rodríguez, de Tarifa; Joaquín Riol, de Talavera; Antonio Raso, -de Chiclana; Ignacio Morrieas, de k Albja de Tormes; Andrés Pórtela, de Chiclana; Antonio González, de Cataluña; José Cortés, de Chiclana; Andrés Tejero, de Ta. rifa; Rafael Hidalgo, de Tarifa; Juan Peralta, de Tarifa; Ladislao Sobrino, de Wad Ras; Rodrigo López, de Talavera; Ignacio Adenoya, de Talavera. Adrián Muñoz, de Tarifa; Guzmán Cor- tés, del regimiento de Aitillería; Pedro So brino, de Chiclana; Ceferino Mesa, de Chi. clana; José del Pino y Juan Sobrino, de Cataluña, y José Orriola, de Guipúzcoa. Después de curados quedaron tranquilos en sus cómodos lechos, que hacía tiempo no disfrutaban. -diatamente salió de la Casa de Canónigos con objeto de empezar la instrucción de diligencias. A las siete de la tarde se habían recibido en él Juzgado 4i certificaciones médicas por intoxicaciones, y de. éstas, tres con el pronóstico; de gravedad. Todos los intoxicados, entre los cu ales se halla uno de los alguaciles de guardia, lo son por haber bebido leche adquirida en el establecimiento titulado Los Pinares, situado en el núru. 30 de la calle del Barquillo, y cuya dueña es Juana Rodríguez Herranz. En la lechería estáu enfermos María Herranz, de diez y nueve años, hija del propietario Telesforo, de pronóstico reservado; él dependiente Ángel López, de diez v nueve años, grave. En la calle de San Lucas, ¡de pronóstico reservado, el Sr. Retana, su esposa, un niño y la criada. En SantoTonié, núin. 2, yesería, la dueña, Juana Mayo García. Barquillo, 41, cerería, muy graves los dueños, Manuel Campos y Tomasa Pérez, y leves José Campos, de diez y nueve años, y Trinidad, de once. En la plaza de las Salesas, nútn. 7, enfermos graves una señora de noventa años, doña Dominga utiérrez, y doña Dolores Fernández, de cuarenta y cinco. Iiu Barquillo, 37, doña María Sebastián, de sesenta y un años, grave, y de menor gravedad los señores de Capdepón y la criada. En el 33, Plácida Santamaría, María Blauco y Dolores Arnáiz, de pronóstico reservado. En el 41 duplicado, los porteros Pedro Rodríguez y Carmen Borja, leves. En la casa núui. 19 de la calle de Fernando VI, segundo, D. José López Rocha, de noventa años, muy grave, y un hijo, el doctor López Gutiérrez, de pronóstico reservado. En Argensola, 3, doña Matilde Cedes y tres hijos, ella graye. Del marido y otro hijo no saben si habrán sido auxiliados en la calle, pues fueron de paseo. En dicha casa, además, doña Remedios Beltrán leve, y en la calle de Belén, número 13, D. Ricardo Gómez. A última hora de la tarde el señor juez de guardia ordenó la detención de la dueña de la lechería y se incautó de la leche que halló en el establecimiento, que ayer mismo fue remitida al Laboratorio para su examen. montados en dos automóviles tnilitaíes, llegaron poco después al lugar del accidente, La envoltura del dirigible cubría completamente la barquilla, en la que se encontraban los cadáveres de los cuatro desgraciados tripulantes. El capitán Marchal tenía fracturado ei cráneo; el teniente Chaure, una herida profunda en una ceja y abierta la ingle; vivía aún, pero falleció al poco rato. Los dos mecánicos, que tenían la graduación de. alféreces, fueron hallados debajo del motor, acurrucados y con heridas en la cabeza y en las piernas. Tanto la caída de los aparejos cuando estallo el globo como la violencia del choque al estrellarse la barquilla contra la tierra contribuyeron á la muerte de los cuatro tripulantes. El accidente lo ocasionó la hélice derecha, que saliendo de su eje fue lanzada sobre la envoltura del dirigible, atravesándola de parte á parte y yendo á parar á 150 metros del lugar donde cayó el Repubhque. MPÜUNS, 26, 8 N. p l director del Cuerpo de Ingenieros del ministerio de la Guerra, general Roeque, ha depositado sobre los féretros que guardan los restos de los infortunados tripulantes del dirigible Repubhque la cruz áe la Legión de Honor. El entierro será solemne, y se verificará en Versailles, punto de guarnición de la sección aerostática á que pertenecía el globo destruido. Durante el día han transportado los sol dados á esta población trozos del dirigible. Una de las pilas de la hélice ha sido encontrada á cien metros del sitio en que ocurrió la catástrofe. PAD 8, s 6 9 N. I an sido destinados ai ejército de opera 1 ciones dé Melilla: Al batallón de Cazadores de Tarifa, coa el mando en comisión, se destina al teniente coronel D. Manuel Muñoz Medina. Al batallón de Talavera, al capitán D. Rafael Válenzuela. Al mismo, el segundo teniente D. Manuel García Llano. Al 3 e Tarifa, los segundos tenientes (E. R. D. Juan Real y D. Antonio Sánchez Riaño. ECOS VARIOS H p l general Brun ha declarado que el Go bierno cumplirá con su deber atendiendo como debe á las familias de los aeronautas. l Manifestó también que estaba seguro de que la desgracia no desanimaría á los que trabajan por la conquista del aire. A su juicio, los aeroplanos serán en plaüQ breve más perfectos que los globos dirigibles. TEORÍA NOVÍSIMA f o n este epígrafe dice El Liberal de ayer: En un curioso artículo dedicado por A B C á couquistár al jefe del partido liberal- -y muy buen provecho le haga si lo consigue, -sienta el referido perió dico uno teoría tan nueva como extraordinaria, de la cual habremos de hablar con alguna extensión, si otras obligaciones nos lo consienten. Antes, la misión délos partidos conservadores era mantener, con leves ponderaciones, lo que hacían los partidos liberales. Ahora, según A B C los partidos liberales deben concretarse á mantener íntegro todo loque de abusivo y desatinado hayan hecho los partidos conservadores. Mejor dicho, lo que haya hecho Maura. -Con verdadera estupefacción leemos el suelto anterior, pites en nuestro artículo Los irresponsables y el Sr. Moreb, á que aquél se refiere, no hay ni una línea que se refiera á esa teoría cuya paternidad nos adjudica el colega sobre la misión de los par- 1 a marquesa de- Squilache, en nombre y como presidenta de la Junta de damas de la Cruz Roja, ha dirigido al general Marina el siguiente telegrama: La Junta de damas de la Cruz Roja ruédale reparta 2.000 pesetas entre los soldados del escuadrón de Caballería de Alfoní ¡o XII ¡que tan tmllanteniente se ha por 7 tado. Anoche volvió á hacer otro envío de 3.000 pesetas la marquesa de Squilache, encargando al general Marina que, en nombre de la Junta, las distribuya entre los soldados que más se distinguieron en la acción del lunes. LA CATÁSTROFE DEL ¡RSPUBLIQUE, POR TELÉGRAFO M 0 UL 1 NS, i 5 6 T. (R C E 3 D 0 CON G ÍAN RETRASO. I as Casas de Socorro de Buenavista y Hospicio y la Real Policlínica de la calle de Andrés Tatnayo no se daban á última hora de ayer tarde punto de reposo en asistir enfermos. En los tres- establecimientos benénicos recibiéronse avisos incesantes, y casi al mismo tiempo, para la asistencia de intoxicados. Comunicóse al Juzgado de guardia, que era el del Hospital, lo que ocuiría, é inme- INTOXICACIONES A GRANEL o nsieur Briand llegó aquí esta tarde, dirigiéndose inmediatamente al lugar de la catástrofe, donde pidió numerosas explicaciones sobre las circunstancias de la misma. Antes de partir el dirigible- -le dijeron, -el capitán Marchar observó que la hélice izquierda funcionaba mal é indicó algunas reparaciones, que se efectuaron en el acto. En el momento de la catástrofe, el Republique marchaba con una velocidad de 40 kilómetros por hora, contra viento Nordeste. El ruido de a plosión fue comparable al de un cañonazo. Monsieur Briand visitó el hospital para saludar los cuerpos de las víctimas, que estaban colocados en una sala convertida en capilla ardiente. Eu dicho artículo no se trataba Sino de ia necesidad que la nación y el troiso tienen de saber cuál es el criterio del partido liberal sobre los vitales problemas que hoy tieYiOULINS, 25, 8 rí. (RECIBIDO CON GRAN RErKASO. J ne planteados España. Como prueba de que no hemos tenido la 1 a catástrofe del Republique se produjo á pueril pretensión de pecar en determinado nueve kilómetros de esta población. Varios oficiales que seguían al globo, sentido para que el jefe de dicho p irtislc se