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A B C DOMINGO 26 DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 8. reda ¡nueva desbandada de la morisma; confusión, tropel, caballos que caen, caballos que corren desbocados sobre los moros que han caído... Suenan en las guerrillas bravos y vivas. Tarifa, que ya ha coronado la loma, DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL despliega unos pelotones bien protegidos I A BATALLA DEL DÍA 20 No pensaba para recoger heridos. Entre tanto, las sec utilizar p a r a ciones se han reunido una vez más, y por aada estos días el correo. Su irregularidad tercera, con los sables en alto, se lanzan al es tal, que rne exponía á que se publicaran galope, y se pierden de vista. Un minuto, menos aún, veinte segundos mis cuartillas á los diez días de escritas; pero no tengo otro remedio que apelar á de ansiedad, y entre el ruido de las descareste alcance postal para complementar la gas y de la artillería, que sigue disparando información del lunes, pues el amigo Gar- sobre la derecha, aparecen en grupo nuesCarine envía aviso desde Melilla advirtién- tros jinetes. Suenan vítores ensordecedores, dome que de mis primeras notas apenas y Tarifa avanza sus primeras líneas más dejó pasar la censura lo esencial, y de la todavía, para sostener la retirad a de aquecrónica telegáfica ha tachado bonitamente llos valientes. la mitad del texto. ¿Qué decir ya de estos Otro momento sublime, de una grandiosirigores que tan ñeramente acosan aquí al dad bélica inolvidable: los tres empujes de informador? ¿Para qué clamar en balde, Chiclana. por el frente izquierda, ganando puesto que no se escuehan, no se juzga pru- la posición más alta, y entrando el tercero á dente y justo el escuchar nuestras quejas? la bayoneta (al machete debe decirss hoy; No cabe negar que esta campaña es un pero no sé por qué, sin duda por los días de veidaáero martirio para el periodista; los gloria que dio á nuestro Ejército, decimos y mayores esfuerzos, los más resueltos atre- diremos por muchos años á la bayoneta) El teniente coronel Manzano iba entre la vimientos de nada le sirven: la censura es inexorable, y tras el lápiz rojo que mutila primera y ia segunda fila, y delante también los despachos se ve la advertencia para las todos los jefes y oficiales. ¡Qué arrojo, qué temeridad, qué hermosura! noticias postales. Los moros aguantaron las dos primeras jUS e escrito en la cabecera de estas líneas acometidas con descargas, sin retroceder la palabra batalla, y en realidad no lo un milímetro, con fuego cerrado, bien manhago ni por impresión ni por juicio propio, dados, no hay que mentir; bien ordenados y que maldito si yo entiendo de estas cosas con toda la fe y el coraje que les son pecude guerra; lo escribo porque es ésa ia califi- liares. Pero la carga al- machete fue irresiscación que dan todos los militares al com- tible. Pareció como si un cuerpo colosal, bate dei lunes, por su extensión y porque como si un cuerpo monstruoso de león se recogiera y saltara, dando zarpazos á diestn él jugaron las tres Armas. La intervención de la Caballería fue tan tro y siniestro. ¡La misma carga de la Cabainesperada como eficaz, So bre ello basaron llería, á pie, con- machete, abriendo, rajanesencialmente mis noticias; pero el censor do, sembrando la muerte y el desorden en suprimió nomtres y detalles que ahora, la masa enemiga, y por fin, la huida! Y otro instante, el más solemne quizá de consignados ya en el parte oficial de Tola tarde, repetición en conjunto de todos los v- ar, considero iícito pubiicai. Cataluña, como ya dije en mi crónica, se gloriosos episodios que por la mañana dio estaba batiendo desde primera hora, pues Cataluña: el repliegue. ¡Con cuanto orden, fue esle Cueipo el que hizo todo el desfile con cuanta serenidad! Era aquello como un de vanguardia y coronó las alturas y formó ejercicio en campo de tiro, como una maniobra sin enemigo, sin. balas. Los moros, los frentes principales. Tenía bastantes bajas, escasa munición; con su eterna táctica, al ver el repliegue, vilos soldados no habían descansado un mi- niéronse encima, ciegos de furor, castigados nuto; era preciso relevarle. Dióseíe orden de por la enormidad de sus bajas, sedientos de irse acercando, y al mismo tiempo orden á sangre, dando gritos salvajes, tirándose de cabeza peñas abajo. La tropa, serena, sin Tarifa para que avanzara. Los moros, que advirtieron el movimien- apresurarse, cantando, dando vivas. Y más aúar una. compañía de Talavera, to, se concentraron en aquel frente, lanzánque esiaba en la línea derecha, se quedó sin dose sobre los nuestros como panteras, co rriendo, aullando, con una gritería que daba municiones. Y venía AI, PASO dando vivas. espanto y aproximándose en dos minutos No digamos nada del movimiento de Tatan visiblemente, que con toda claridad se rifa, que ha sido ello solo una página épica. les veía los rostros. No había segundo que También volvía con muy pocos cartuchos perder; ni Cataluña podía hacer frente, ni (y eso que Chiclana le envió á última hora) se podía efectuar todo el relevo de la posi- y la morisma se ie echaba encima. De reción en un santiamén. Los moros seguían pente, ios moros, parándose, rpaipen un fueavanzando. Fue entonces cuando gritó To- go ensordecedor y suenan silbatos; y el bavar á su ayudante, el teniente coronel- Ca- tallón, enterito, sin un titubeo, sin una irrevalcanti: gularidad en las líneas, como si regresaran- ¡Vivo, Cavalcanti! ¡Póngase al frente de de paseo, hace alto en seco, media vuelta, y da frente y suelta siete descargas cerraesa Caballería, y á ellos! De dos saltos de caballo llegó Cavalcanti das... A las iete de la tarde sonaban por loa adonde estaba dicha fuerza: eran tan sólo dos secciones, cortas, de Alfonso XII; sus tres frentes vivas y cancioees, y los moros oficiales, Alonso Gaseó y Spencer. Sonaron desaparecían en la lejanía, cargando á homcuatro palabras enérgicas, un par de vivas. bros y en caballos muertos y heridos. ¡Día victorioso! ¡Castigo duro y verdad! y los caballos salieron disparados. Vímoslos claramente, perfectamente, -caer ¡Combate que ha sido una corona de laurel sobre el grupo central de la morisma. Fue para la brigada de Aigeciras! De Tovar y de Morales, ¿quédecir? Dudo un choque brutal, violentísimo, tremendo. Los moros s agrupan, luego corren; luego, que haya un mando más completo, más clade nuevo, se reúnen, y la Caballería retro- ro y terminante, y, á la par, más detallado. cede. Vemos también con toda claridad á ¡Qué previsión, qué ojo, qué rapidez en el un jinete desmontado que agita los brazos. concebir y qué energía para hacer ejecutar! Tovar manda con la voz, con la mirada, (Era el oficial Spencer, desmontado en el primer momento, que azuzaba á sus solda- con el gesto. ¡Gran soldado! Morales es un brigadier de cuerpo entero, dos y se lanzaba á pie á recoger heridos. luomeirtí emocionante. Cavalcanti- y Gaseó incansable, inteligente, práctico. Uco y otro general hau sido- -y con de: u icolean, reuniendo á ios dispersos, y otra a! bo a. z. n. Naeí choque, nueva polva- cir esto dicho e tá todo- -el mejor ejemplo y el más vivo estímulo para esos brillantísi- rnos batallones. Un elogio también para el Estado Mayor, con Ardanaz al frente, y para los ayudan- tes, entre los cuales Antonio Tovar cayó he- rido, cuando con ardor sin igual corría dg un lado á otro llevando órdenes. Y una mención, asimismo, para el coronel Garrido, que en la columna r ¿o es sólo el artillero, sino el táctico peritísim el ve- terano de campaña, cuyo juicio se estimé preferentemente. ¡Y vaya un hombre serelj no el amigo Garrido, y vaya un hombre modesto, y vaya un hombre resistente para la fatiga! Todos, todos han trabajado admirable- méate. Hasta Gasset, el duque de Medina 1 de Rioseco, el barón de Benidoleig y Fernández Arias llevaron lo suyo, y los dos ól- ij timos con- propina, porque al escoltar un parte á la posición- Marina fueron recibidos á tiros, claro está que erróneamente y, por fortuna, sin consecuencias, por el Disciplii nario. No sé qué más decir, con tantas cosas como agregar pudiera. Pero narrar un epijs sodio del batallón tal; es decirlo del otro y del otro y del otro; y sobre la narración pre- cipitada, pálida, casi incoherente, del perio dista está la realidad con más valor que los relatos, con tanta aureola de gloria que en mis pobres palabras no se puede reflejar. cuatro nombres que son cuatro timbres dé orgullo para el Ejército español. Cataluña, Tarifa, Chiclana, Talavera... Sois DE LA CAMPAÑA 11 na noticia para cerrar: no la envío poi! telégrafo, pues no pasan nombres. Tá- j var, para substituir á su hijo, ha nombrado ayudante al teniente Alonso Gaseo, el de íá carga. F. SÁNCHEZ OCAÑA. Cuartel del general Tovar. LAS FUERZAS DE OPERACIONES V p l Estado Mayor Central del Ejército, que con tan brillante acierto viene traba? jando desde que se inició la campaña, y á cuyo frente se halla el ilustre general Ríosy ha publicado unos interesantes cuadros re- lativos á la organización de las fuerzas del ejército de operaciones en Melilla. De ellos extractamos los siguientes datos. Figura en primer término el cuartel general del comandante en jefe y tropas afecí tas al mismo, que son: La tercera brigada mixta, á las órdenes del general Imaz; los Húsares de la PrinceJ; sa, el Parque móvil, la compañía de Aeros- 1 tación, la de Ferrocarriles, sección de Ra diotelegrafía, dos compañías de Adminisitración y sección de la Guardia civil. Siguen: la división de Cazadores, generaj Tovar; primera división expedicionaria, general Orozco; segunda división expedicio- naria, general Sotomayor, y la brigada de Melilla, general Del Real. Estas fuerzas componen un total de 12 ge- í nerales, 159 jefes, 1.428 oficiales y 42.019 in dividuos de tropa. Para hacer este cálculo, todos los batallo nes figuran en los cuadros con 800 hombres, excepto los de los regimientos de África y Melilla, que se les- calcula á 700. A continuación se detalla el personal encargado de los servicios administrativos y sanitarios, los hospitales de la plaza, las ambulancias, trenes- hospitales y hospitales. de evacuación. Ea otros cuadros figuran el ganado dedicado al abastecimiento de agua, las rnaniciones para armamento portátil y para Artillería, el material da Infantería, Artillería, de Iagenieros y administrativo. I! I lillIlHUlIllimi til III limmilllMlilIilllir M