Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. DOMINGO 26 DE SBPT 1 EMBRE DE 1909. EDICIÓN 1. PAG. 6. viene veloz, jinete en blanco caballo, y se pone al habla con Aguilera. Este ordena inmediatamente el avance de la vanguardia, mientras las guerrillas desplegadas protegen el grueso de la columna tiroteándose con los moros que nos hostilizan. La vanguardia va apoderándose de la codiciada posición, flanqueándola por la izquierda la primera compañía del segundo batallón del Rey, una sección de Zapadores y la tercera batería del 2 montado. Simultáneamente flanquea por la derecha, entre el monte y la Mar Chica, un escuadrón de María Cristina, que no tarda en coronar el monte. Los soldados, después de reconocer rápidamente algunas casuchas y chumberas, dan vivas á España y al Rey, aclamaciones que son contestadas con entusiasmo por todas las fuerzas. El monte ha sido tomado á las once y media y coa una sola baja por nuestra parte, según me han dicho A las doce, aproximadamente, llegan las tropas de avanzada del general Orozco, que hizo la marcha sin más novedad que- ser ligeramente hostilizadas por la extrema re. taguardia. Reunida ya toda la división, y después de los primeros momentos de expansión y alegría, las fuerzas se dispusieron á vivaquear, dedicándose la Caballería á buscar DOZOS, que ignoro si habrán encontrado. El monte Tauima está aislado. Por el Norte tiene la mar Chica; al Sur, las montañas de Beni- Buifrur; al Este, -las llanuras de Bu- Arg, y al Oeste, las de Zeluán. Sólo hay en él unas veinte casas. La operación ha resultado admirable, pues la posición se ocupó con nutrido fuego y, por fortuna, como antes digo. con una sola baja. La escuadrilla de Mar Chica, mandada por el teniente de navio Sr. Lapuerta y el alférez Sr. Basterreche, estuvo dispuesta, desde la orilla, á cooperar á la operación, pero no f u necesario que disparase un solo tiro. El globo, desde la altura máxima, siguió todos los movimientos de ambas columnas operadoras. EL GENERAL MARINA Hago entrega de este extenso despacho y con el convoy de agua regreso á las posiciones conquistadas para incorporarme á la división Orozco, que había comenzalo ya á fortificarse. Termino esta información preguntando me cómo enviaré yo mis telegramas mañana, y aunque confío mucho en mi buena estrella periodística, temo no poder utilizar los servicios de los barcos de la flotilla. La posiciones de los Pozos de Aograz han sido abandonadas definitivamente. Ignoro si el general Marina pernoctará en la nueva posición, aunque me parees probable. TUR- OCAÑA. nr a compañía de Zapadores, una batería y íl resto del segundo batallón del Rey. Constituyen el grueso de la fuerza el primer batallón del Rey. con el grupo de atnetralladoras, una compañía de telegrafistas, las ambulancias, la impedimenta y otra batería. El regimiento de León y un escuadrón iban á la retaguardia. El flanco izquierdo estaba muy reforzado, pues en caso de ataque vendría por aquel lado, ya aup al derecho teníamos la Mar Chica. Flanqueando la columna marchaban el último escuadrón y dos compañías del Rey. Cuando llevábamos dos horas de marcha tranquila y ordenadísima y al pasar frente á la alcazaba, el enemigo, que se hallaba parapetado tras una trinchera de 800 metros, hostilizó con bastante viveza las guerrillas- jue iban de flanqueo. Reforzáronse éstas y rompióse el fuego, con energía, no sólo por los infantes, sino por la segunda y tercera baterías, que con unos cuantos certeros disparos destruyeron la trinchera enemiga y el campamento que tenía la harca entre Úlad- Settut y Zeluán. Ante tan vigorosa contestación, los moros huyeron, precipitadamente, recogiendo las bajas que se les había hecho. LA TOMA DE MADOR LA RESTINGA, 8 N. MEL LLA, J 2 N. (u ÍQE ITE LA TOMA DE TAUIMA. T erininado el fuego, la columna reanudé la marcha hacia el monte Tauima, en cuyas inmediaciones se veía ai enemigo en escaso número. Corriéronse los moros hacia la alcazaba tiroteando débilmente á las compañías que iban al flanco izquierdo, y al mismo tiempo al frente de la columna se presentó el enemigo en número considerable, y casi en su totalidad de caballería. Comprendiendo los moros el objetivo de nuestras tropas y decididos á impedir su realización, se acercaban á la falda del citado monte, que tendrá unos doscientos metros de altura. Las guerrillas que van al frente de la columna rompen el fuego para contener al enemigo, que avanza haeia nosotros. El general Aguilera manda adelantarse á ía columna y que dispare la tercera batería de campaña, cuyos Schneider rompen un nutrido fuego á 2.800 metros contra el enemigo, que ofrece gran blanco, por ser una masa imponente de jinetes. Los efectos del cañoneo fueron eficaces uesde el primer momento y de consecuencias desastrosas para los moros, que se refugiaron en las faldas posteriores del Tauima. Otros grupos considerables que aparecían en la llanura, entre los montes próximos á Beui- Buifrur, corriéronse también atrás en las elevaciones del terreno, perseguidos por las granadas de los Schneider. Aguilera se puso á la vanguardia, y danío órdenes á la batería ésta sigue el fuego á dos mil quinientos metros, logrando dispersar por completo al enemigo y hacerle bastantes bajas. Mientras tanto, las compañías que van. al flanco izquierdo sostienen un vivísimo fuego con los moros. El general ordena que la columna avance. Tres moros de la Policía indígena, que vienen de vanguardia, haciendo excelentes disparos, avanzan con admirable arrojo hacia la derecha del monte, flanqueándolo sin cesar de tirar y siendo objeto preferente de os disparos enemigos. Cesa el fuego de la tercera batería, y tiran sólo las guerrillas del frente de la columna, que ya se hallan sólo á 500 metros del monte Tauima, defendido cada vez más débilmente por el enemigo. Uno de los tres moros adictos, que había avanzado hasta la falda misma del monte. miarse. j p n este momento llega á la plaza uu pro pió que me envía T u r trayéudome unas cuartillas suyas con detalles de la toma de Nador, donde se halla nuestro CQÜIpañero. Al regresar desde la Restinga á la costa interna de Mar Chica me encontré la divisióa Orozco colocada en orden de c abate. Están las dos columnas en la llanura de Bu- Arg, entre Nador y Tauima. En este monte han quedado únicamente el regimiento del Rey y ia batería de montaña, y su misión no es sólo la de conservar la posición conquistada á mediodía, smo ia de guardar la retaguardia á ia división. Me figuré- en seguida que las vi que las tropas marcharían á Nador, imaginándome que el general Marina, al ordenar esta rápida operación, quería aprovechar el gran quebranto sufrido por el enemigo. Formáronse dos columnas, una mandada por el general Aguilera y otra por el general Orozco. Con el primero iba el reg miento de León. Primero hízose UT amplío reconociuiien to- por- los puestos y montes para preparar el avance de la Infantería. Esta rompió el fuego y fue apoderáudose de las huertas, consiguiendo ocupar el pablado ó estación de Nador. Sin pérdida de tiempo y demostrando las tropas su constancia y su brío, sa atacó á Nador. A penas la división Orozco estableció su El general Aguilera at- icó por el flanco vivaque en el monte Tauima, me dirigí derecho y Orozco por el izquierdo. Al misá la costa de Mar Chica para embarcaren mo tiempo, las baterías de ambas columnas una laucha de la escuadrilla, llevar mis des y las del Atalajen y Sidi Amet el- Hach capachos á la Restinga y reexpedida desde ñonearon furiosamente el monte, des tjaaallí á Melilla. dolo de enemigos, que faeron coi riéndose Gracias á la amabilidad del jefe de la es- hacia las lomas más alta pertenecientes j 7 a cuadrilla pude embarcar en una laucha del al Gurugú. Numana a, que zarpó en seguida para la ResEntonces las columnas fueron avanzantinga do, arrasando é incendiando cuanto enconA mitad de camino me encontré con la traban á su paso, el caserío, el arbolado. lancha del Sevilla, en la que venía el ajeneE l regimiento de León, con violencia y viral Marina con sus ayudantes. gor extraordinario, marchaba á la cab ¿a El general en jefe había seguido la ope- siempre. ración por medio de gemelos y con indicaLos escuadrones de María Cristina y ¡os ciones heliográficas. Schneider del 2. montado coadyuvaban de El general mandó parar su lancha y la modo principal á la operación. mía, y, honrándome con su palabra, me Cuando ios bravoi del 3 S de línea, el hehizo numerosas preguntas sobre el comba- roico León y los escuadrones llegaban á la te, número de bajas nuestras y las probables falda del monte, el enemigo lo había abandel enemigo, v sobre el espíritu de jas donado. tropas- A las ciuco y media las dos columnas toAl despedirnos me preguntó qué cosa era maron posesión de Nador, dando atronadolo que más urgía para las fuerzas, y le con- res vivas á España, al Rey y al Ejército. testé que, á mi modo de ver, agua era lo El coronel del regimiento de León, don que necesitaban. Federico Santa Coloma, perdió el caballo de Entonces me dijo el general Marina que un balazo que lo dejó moribundo. diese de su parte la orden al jefe déla ResAl anochecer, Nador ofrece un espectácutinga de enviar el mayor convoy posible de lo imponente, pues está envuelto por llamas tan preciado líquido. y densas humaredas que se elevan en el Pocos minutos después llegué á la Res- espacio. tinga, donde fui abrumado á preguntas por El general Marina ha regresado á la Reslos jefes y oficiales acerca de la operación singa, donáe pernoctará. realizada, cuyo éxito no necesita enco. La jornada de hoy ha sido brillantísima, J- M Ti de verdadera trascendencia. lllHimnrmnilllIHIinii