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A B C SÁBADO z 5 DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN i. a PAG. 7. p ñ Él Diario Malagueño describe detalla damente Brocardo la intervención de los bravos jinetes de Alfonso XII en el combate del día 20: En vista de la actitud del enemigo, dice, y dado que la Infantería por sí sola no conseguía rechazar su temerario avance, el jefe de la columna dio orden al escuadrón de Alfonso XII que cargara contra aquél. El escuadrón, mandado por su valiente capitán Sr. Alvarez y por los tenientes Gaseó, Gómez Spencer, Martos y Pendón, forLOS HERIDOS mado en línea y con los sables en la posipión DEL DÍA 20 mentede enelguardia avanzó temerariahacia numeroso enemigo que teU e a q u í la primera lista de los sóida- nía al frente. Los esforzados jinetes, i la voz de mando dos de la columna Tovar, que han inde su capitán y oficiales, picaron despiadagresado en los hospitales de Meülla. En la relación figuran: el artillero José Ji- damente las espuelas á los ijares de los ménez Cabrera, el sanitario Domingo Gar- nobles brutos que los conducían, y en un cía, los soldados de Chiclana Miguel Gon- abrir y cerrar de ojos se les vio avanzar en zález Rueda, Juan Madueño Sánchez, An- marcha vertiginosa, en una carga en línea. El brillante escuadrón llegó sobre el enedrés Pórtela Requena, José Chacón Gómez, Anastasio Baxo Sánchez, José Cortés Her- migo, qje no esperaba tan furiosa cual hánández, Francisco Ruiz Jiménez, Aurelio bil acometida, y á los jinetes se les veía sacudir tajos á discreción y sepultar las hojas Parrilla Torres y Agustín Lozano. De Tarifa: Francisco Romero Tur, Andrés de los sables en los pechos de los moros Tejero Jiménez, Juan Peralta García, Fer- que encontraban al paso. Los moros se asían á las riendas de los nando Carrión Jiménez, Diego Jiménez Gil, José Villa Baltanar, Francisco Esparres, Ra- cabahos, procurando contener el ímpetu de fael Rodríguez Palomares, Francisco Ortiz la gran masa, que los acorralaba, y los que y García, Jerónimo Manuel Reguero Pérez, tal cosa efectuaban caían á tierra mortalManuel González Martín, Manuel Torres mente heridos de los golpes que les dirigían Serrano, Francisco Gai cía Fernández, Eu- los jinetes. La resuelta embestida de la Caballería de genio Castellano Prieto, Agapito García Sánchez, Rafael Hidalgo González y Emi- Alfonso XII hizo retroceder á los moros que lio Millán Rivero; los sargentos Agustín no pudieron librarse de los filos de los saManzanedo Puerto y Santiago Ferrer Mó- bles, y dando grand. es aullidos, poseídos de un pánico inmenso, corrían por los barrancales, y el cabo Joaquín Jiménez Letrado. De Cataluña: José Alcántara Guerrero y cos abajo, procurando salvarse de la brava carga. Él jefe de la columna dio orden de Antonio González Perea. Del Rey: Francisco Vázquez Rodríguez. que el valiente escuadrón se retirara cuanDe Talavera: Manuel Serrano Valencia y do ya no quedaban en el lugar de la acción más moros que los que yacían cadáveres en si cabo Joaquín Ríos. De Segorbe: el sargento Hernán Cortés el suelo y otros que, gravemente heridos por los sables y las pisadas de los caballos, Valiente. De Guipúzcoa: el soldado José Muriel se revolcaban sobre grandes charcos de sangre con las terribles convulsiones de la Guerra. Y del escuadrón de Melilla: Miguel Sán- agonía. El escuadrón retrocedió á su puesto y los phez Martín. Es de advertir que hay 70 heridos inás en oficiales notaron que faltaban varios soldados en las filas. Los moros se habían reheel hospital del Buen Acuerdo, cho, envalentonados quizá por la retirada del escuadrón, y repitieron el ataque. Oaaierineras distinguidas. El escuadrón, tanto por desalojar nue Un correspousal maiagueño consigna losiieridos oí es cjrnüate fueron asistí- vatcente al enfrailo como por rescatar los tivas al movimiento de los barcos que operan en aguas de Marruecos: El comandante general de la escuadra transmite por radiograma desde el Carlos V lo siguiente: Por la mañana, siguiendo instrucciones del general en jefe, salieron el Concha y el Osado para seguir castigando el trozo de costa de la cabiia de Benisaid. A las dos regresó el Extremadura, habiendo realizado igual comisión que en el día anterior, bombardeando los poblados desde Punta Negrí hasta Punta Aledun, siendo hostilizado por el enemigo y sin que el buque tuviera novedad alguna. A las ocho de la noche fue hostilizado también por el enemigo, y bombardeó con resultado satisfactorio el trozo de costa ya mencionado. E 1 Pñncesa fondeó anoche en este puerto en busca de elementos que necesitaba para proseguir la operación de botar en Mar Chica la lancha Cartagenera. Volvió á salir esta mañana para la Resdnga, á fin de continuar la operación, queíando la expresada lancha en la tarde de aoy á doscientos metros de la orilla de Mar Chica. E 1 Almirante Lobo salió esta tarde para Alhucemas conduciendo correo, material de guerra y víveres para dicha plaza. No ocurre ninguna otra novedad. E 1 comandante del Audaz comunica desde Tánger que salió para Laracne á cumplimentar órdenes del Sr. Merry del Val, regresando nuevamente sin novedad á Tánger. el ministerio de Marina fueron ayer En facilitadas las siguientes noticias, rela- INFORMES DE MARINA dos en el hospital porta duquesa de Medina de Rioseco, por las hijas del general Marina y por otras señoritas de la plaza, que en esta hermosa y humanitaria tarea ayudan al personal de la Cruz Roja. Eloy Moreira. D c nVillar Ortega, relatando á El Cronista, de Málaga, su visita al Hospital Militar de Melilla, dice: Casi todos los que se ven en la sala de oficiales pertenecen al batallón de Tarifa, que es el que más castigado ha sido. Sentado sobre una cama veo al teniente coronel del citado batallón, D. Eloy Moreira y Espinosa de los Monteros. Una bala remington le ha entrado por el maxilar derecho, con orificio de salida por el lado izquierdo del cuello. A pesai de ser su estado gravísimo, se le ve animado y con deseos de hablar, cosa que no puede conseguir. Díjome por señas que dos veces viose rodeado completamente por un enjambre de moros á poco de relevar al batallón de Cataluña, que fue á tomar una de las posiciones, hombres cuya laitars Sf notaré, volvióos. 12 carga con mayores bríos, con coraje más fiero, si cabe, que al principio. Los jinetes de Alfonso XII no eran hombres: eran fieras que desconocían, que no sabían existiese el peligro, que arriesgaban al atacar; y dando patrióticos gritos de ¡viva España! y ¡á ellos! acometían furiosa, rabiosa, desesperadamente al salvaje enemigo. El capitán, oficiales y soldados del escuadrón, poseídos de la fiebre de la guerra, blandían sus sables á diestro y siniestro, dejándolos caer sobre los moros que se oponían á su paso. El enemigo retrocedió nuevamente, dan do feroces gritos y dejando á nuestros jinetes dueños del campo. Entonces se vio que dos de los valientes soldados que tomaron parte en la carga habían sido muertos por el plomo enemigo; dos soldados más habían desaparecido, y en las filas había heridos doce individuos de tropa. (De estos datos no responde el cronista. El escuadrón volvió á su puesto, y la Infantería continuó el avance, protegida por los disparos de la artillería. Efl Sr. Molini, ingeniero de las obras del puerto de Sevilla, que dirige las de dragado que se realizan en Mar Chica, ha venido á Madrid y visitó ayer mañana al ministro de Fomento para informarle del estado de estas últimas y pedirle el material móvil necesario para el ferrocarril á la Bocana. El Sr. Sánchez Guerra ofreció enviarle á la mayor brevedad vagODes y material del ferrocarril de Salinas, propiedad del Estado El Sr. Molini conferenció después con el ministro de la Guerra, y á última hora de la tarde fue recibido en audiencia por el Rey, exponiendo á S. M. el estado de las obras referidas, T e El Narcea, de Cangas de lineo, repro ducimos lo siguiente, escrito desde Melilla, seguramente por un ilustrado médico de los que allí prestan servicio á nuestras tropas: Pero de entre las cosas que hacen más falta aquí, y en la que nadie, que yo sepa, paró mientes, son pañuelos de bolsillo, pues el que cada soldado traía ó se rompió ó se perdió, y á estas fechas casi ningún soldado tiene pañuelo. Ya te puedes figurar el gran papel que hará el pañuelo de mano en un país donde tanto se suda y donde tanto polvo se pega á la faringe y nariz. Yo noto además la falta esa en mis soldados, porque les recomendé al llegar que en las marchas empapasen su pañuelo y lo pusiesen bajo el ros, con lo que notaban gran fresco en la cabeza y evitaban la insolación. Pero ahora, sin pañuelo, no lo pueden hacer. Según nuestras noticias, son ya. niuchai las personas que han respondido á tal excitación, enviando á Melilla pañuelos de la mano para nuestros valientes soldados. feliz mujer, llamada Bernarda Francisca Sánchez, que es esposa de un reservista, y ha dado á luz dos niñas. Vive en la calle de Arguinosa, núm. 5 guardilla. almas podrán realizar Vasobra de piadosas socorriendo á unauna condad in- LA CABALLERÍA DE ALFONSO XII ECOS VARIOS I eenios en ua periódico de Málaga que se ha incorporado al regimiento de Extremadura, á fin de recibir instrucción mi litar, para marchar de voluntario á Melilla, el joven aristócrata D. Luis Jiménez de la Puente, p. rjjmjgénito del marqués de la Merced.