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AB C. V 1 E- RNES 24 DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN i. PAQ. 9 sus Pascuas y los moros esperan ia entrada del Ratnadán. Todas las distracciones están reducidas para nosotros á visitar algún barco de guerra español de los que vigilan el contrabando, ó á ver los cárabos que, llenos 3 e gente, de mujeres sobre todo, salen de vez en cuando para el Rif. Estas expediciones resultan muy pintorescas. I os que van á embarcarse se reúnen primero á orillas del mar para implorar del espíritu de las aguas la concesión de un viajje feliz. Ailí, agrupados, rezan y cantan dudante algún tiempo, hasta meterse en el cá fabo, escrupulosamente intervenido y registrado por el destacamento de la Policía. En una lancha donde caben veinte personas van treinta ó cuarenta, tollos de pie, sin poder moverse, con sólo dos remeros. Cuando encuentran una playa saltan todos á tierra para lirar á la sirga; cuando la costa no lo permite, vuelven a embarcarse y á remar. Viajan ahora en perpetuo sobresalto; de un lado, temiendo á nuestros barcos de guerra; de otro temiendo á los cabiíeños de Gomara, los cuales, desde que el foaja de Tetuán les cogió dos muías y metió presos á unos cuantos, se han propuesto, y 10 hacen, apoderarse de todos los barcgs y de todas las mercancías que de Teruán proceden. Es lo que ellos dicen: Cuando nos devuelvan lo nuestro, devolveremos uosotros lo que cae ¿en nuestras mauos- Con sstos riesgos se explica qua no salga para el Rif tama gente como otras veces, y que cobren los cárabos seis duros por persona, en vez de las dos pesetas que antes cobraban. De Tetuán no nos faltan tampoco noticias. I a más importante es la de que el Sultán ha repartido una contribución entre las cabilas exigiéndoles dinero, acémilas y soletados. A los de B ¿ni- HozaiaE y á los del Haus (entre Ceuta y Tetuán) le. s pide 3.000 duros y 20 acémilas; á los de B ¿üi- Hassan y Beni- Said, 5.000 duros y 25 acémilas, ctmén de los askans correspondientes. Extraña a muchos que esta contribución no se limite á pedir dinero, como de costumbre, y que se haga, extensiva a hooibres y á acémilas; pero más caocame es aúa qae para cobrarla se hayan enviado tres menaHas: una á Gomara, á dos jornadas escasas de Tetuán, mandada por el B jgdadi, otra á Fextala y otra á Jaulan, entre las cabilas de Bem- Messara. Gazanay Rejona, pues como estas dos úitimas vienen á situarse entre Tetuán y Fez, y la primera corta el camino de Tetuán al Rif, casi parece que el objetivo de esta operación y de este impuesto es el de tener prontos los tres ejércitos para reunirse en un momento dado, bien provistos de hombres y de acémilas; no faltando anipoco quien relacione estos hechos con ios rumores que corrieron de una ocupación militar de Tetuán. -Otros, en cambio, atribuyen el impuesto al propósito delf Sultán de construir un ferrocarril entre- i ezy Mequínez, comenzando ¡así una política de progreso y de civilización; proyecto extraño si se tiene en cuenta que Muley Hafid se apoya en el elemento mas fanático é intransigente del imperio, ¡completamente refractario á que la infiuen ¿ña ni los usos europeos profanen la santidad de la cor 1 sherifiana. no falta tampoco quien, deseoso de conciliar ambas explicaciones, encuentre en una la razón y eu 011 a pietexio de lo que ahora se hace. f CECILIO DE RODA COMPAÑÍA DE MAR j a compañía de mar de Melilla tiene en la intervención de nuestras armas en a guerra del Rif una parte gloriosa, conyuistada por su probado heroísmo y por la Condición altamente patriótica de los servü cios que á España presta. Puede asegurarse que cada uno de los 150 bravos que pomponea la compañía de mar ha acometido empresas dignas de ser largamente recompensadas. Manda la compañía el teniente Moran, hombre que es marino por los cuatro costados, así por sus patillas marineras como por su llaneza, como por su historia, dilatada y meritísima, como por su simpatía y su inalterable afectuosidad. El teniente Moran es en Melilla una institución; encanecido en su profesión, con fachenda de lo que es, es popularísimo aquí y no se oyen para él sino palabras de buen acogimiento y de cordial exoansión. El general Marina, que, tal vez por sugestión de su apellido, siente grandes aficiones á las cosas de mar, distingue á D. José Moran en lo mucho que vale, toma consejos de su experiencia cuantas veces lo ha de menester y gusta de solazarse un rato con la charla amena y con los donaires del viejo lobo. Ya se sabe que si se trata de salir de Melilla á un punto cualquiera vecino á la costa, el general Marina preferirá emprender el viaje embarcado á hacerlo á caballo ó por medio de otro transporte cualquiera, complaciéndose más todavía cuanto el mar más se enfurece. Moran ha de acom pañarle, si es posible, en estas excursiones, y él lleva la voz cantante como patrón de abordo, en donde huelga, como tal patrón, que manden marineros. El te. ¡ente Moran tiene admiraDlémente organizada su compañía. Detesta hay destacamentos en la segunda caseta, en la Restinga, en la Mar Chica, en Cabo de Agua, en el Peñón y en Alhucemas. I as fuerzas destacadas en el Peñón y en Alhucemas han expuesto tantas veces sus vidas duraate los tiroteos que en ambas plazas se suceden, que ya la Prensa ña divulgado semejantes hazañas. Sin temor al riesgo, aquella marinería ha realizado innumerables actos de bravura, coadyuvando consus bo. es al desembarque de los víveres, pertrechos y correspondencia que conducen los vapores, todo bajo un fuego implacable, dentro de terribles círculos de balas. Azotando el mar los más iuriosos temporales, con el imponente Levante aquí y el crudo Poniente en la Restinga, la compañía ha ganado timbres de gíona en proezas á toda hora prodigadas. A lo mejor, cuando los vapores han rehuido, por el mal tiempo, desempeñar un servicio urgente- -el transporte de varias toneladas de agua, de provisiones, de material- -ha cumplimentado tal servicio un bote, una iigerísiisa embarcación de la compañía de inar, tripulado por tres, cuatro, cinco hombres, despreciadores del peligro, en marcha hacia adelante, remojándose á cada embate de las olas, prosiguiendo con tenacidad herjica á pesar de los remolinos de las aguas, del azote del viento, de la posibilidad de perecer allí mismo. Servicios así, felizmente, por fortuna, realizados; actos de salvamento; rasgos de he roísmo, puedo yo, si quisiera, contarlos por docenas. Uno de ellos acreditó la modestia del temente Moran. Salvó él, al frente de sus muchachos y en un bote, á varias personas que, habiendo volcado una embarcación, estaban á punto de morir ahogadas. Y cuando el propio Moran, como presidente de la Junta local de Salvamento de Náufragos, hizo ía propuesta de recompesas para los salvadores, se excluyó él mismo de la relación, con rara delicadeza. Hoy, los tripulantes todos de la barquilla ostentan cruces y medallas en premio á su heroísmo y á su abnegación. Todos menos Moran... naturalmente, BENITO M A R Í N LOS PERIODISTAS EN LA GUERRA Cumpliendo un deber de compañerismo- dice el corresponsal de El LiÁerat ea Melilla, -pláceme consignar la bizarra y abnegada conducta de los corresponsales Afí periódicos. Ocaña, que estaba al lado del capitán Tovar, al caer éste herido le recibi ó en sus brazos. Alarcón recorrió la línea de fuesro en los momentos más duros. Ascensión ayudó eficazmente á Ic s camilleros que transportaban heridos. Albéniz, que es médico, ayudó á sus compañeros de Sanidad Militar en las puras y acompañó el convoy de heridos al hospital. jDecortainos de El Telegrama del Rif: Entre otros periodistas, marcharon á Beni- Sicar con las fuerzas el coronel del Ejército inglés Sr. t, ewis, representante de The Tunes, y el capitán americano Sn. Fortseue, corresponsal militar de The Standard. Durante el combate, los periodistas extranjeros echaron pie á tierra, colocando los caballos al abrigo de unas cercas, en sitio que consideraban fuera del fuego enemigo. De pronto, cuando los extranjeros seguían con vivo interés los incidentes del brillante combate, uu grupo de moros, o p tándose, llegó á corla distancia, rompiendo el fuego. A la primera descarga, los dos caballos fueron heridos y saüeron hacia el enemigo. Entonces los periodistas viérouse obligados á reti arse, bajo una lluvia de balas, de las que tuvieron la suerte de no recibir daño. B a el ministerio de Marina fueron jayer faa- cuitadas las siguientes noticias! relativas al movimiento de los barcos que operau en aguas de Marruecos: El comandante general de la escuadra, Sr. Morgado, participa al ministro de ilariña lo siguiente: Ei Pinzón regresó de la costa Oeste de Tres Forcas, relevándole el Extremadura, que continuó bombardeando. I I, a lancha Cartagenera se llalla muy próxima á la orilla de Mar Chica, habiéndose retrasado algo la maniobra por falta de tablones y rodillos, que ya están disbuestos. Anoche llegó al puerto de Melilla el Princesa, procedente de la Restinga Ayer salió de Melilla el cañonero Vasco. NOTICIAS DIYERS AS TELEGRÁFICAS ¿3, 8 de esta Audiencia, D. Enrique Villalobos. Hoy visitó al coronel Amoel, jefe del regimiento, para satisfacer sus deseos patrióticos, el de Córdoba En hoyregimientoabogado fiscal ha sentado plaza el substituto K n ei correo de hoy han salido para Mála ga y Melilla un sargento, dos cabos y quince soldados de Administración! Militar, 23, 5 r. Melüla, Septiembre 909 r u r a n t e la sesión que ha celebrado la Di putacióu provincia! se ha leído una Real orden del ministerio de la Guerra dando las gracias por la formación de la gue