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A B C MIÉRCOLES 22 DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN t. PAG. A B C EN LISBOA Por instruido qué sea un portugés, la noción que tiene del presupuesto general del Estado es siempre apocalíptica. A pesar de esto, ó quizá por esto mismo, se le ve encogerse de hombros y sonreír cuando le dicen que tal proyecto ha sido aprobado por las Cámaras. ¿De dónde proviene esta ironía, que á primera vista parece inconsciente? Podría explicarla un singular escepticismo y bonhomie de la raza; más por fuerza hay que fijarse en el desdén que denota hacia cuauto se relaciona con la gente política, que es, á su entender, la única responsable del estancamiento moral del país y, sobre todo, del desequilibrio económico, que á más de axioma es una fatalidad. Nadie cree en el presupuesto porque se parte del principio de que no reporta ventaja ni utilidad de ningún género, siquiera sea indispensable recibirlo de buen animo y casi venerarlo como á una deidad, cuyos milagros platónicos apenas sirven de otra cosa que de contrapeso ala vida burocrática. No de otro modo se comprende el afán de todo Gobierno por confeccionar y llevar adelante esta obra, clave del complejo orgamsmo político, sin la cual no sería posible dar un paso en cualquier dirección. Dij érase que los Ministerios que se suceden asisten impávidos ó resignados á estas soporíferas sesiones, en que la retórica parlamentaria descubre los más ingeniosos recursos de la inspiración, y aguantando cristianamente todos los ataques y emponzoñados dardos del adversario, sin más esperanza que lograr ia aprobación del presupuesto. Satisfecho este desiderátum, ya puede ei Gabinete respirar á sus anchas, moverse con cierta holgura durante un año, aunque ala zaga y emoantanándose queden otras medidas de verdadera trascendencia social é innumerables proyectos de indiscutibleinterés público. jCUro! Lo que importa ante todo á la situación imperante es aprobar el entramado de los ingresos y los gastos del Estado, á despecho de cualquier otra consideración, porque sin tal previsión un Gobierno quedaría desorientado, estaría perdido. No fue otro el restóado del actual período legislativo. tíl ciudadano portugués ha tenido ya la suerte de ver aprobado el presupuesto, de saber que los gastos han superado á los ingresos y de advertir, por tanto, que en esta ecuación malthusiana el déficit sigue en aumento. Al fin el Parlamento llega al trance de cerrar sus puertas, y será dado á los diputados ir á descansar de sus grandes agobios y iatigas en pro de la patria. L PRESUPUESTO PORTUGUiiá PASATIEMPOS PENETRACIÓN CONYUGAL Un escritor traduce el libro de una obra cómico lírica ó lírico- dramática. El estreno es un gran éxito y la música se hace popular. Una banda pasa por la calle, dejando oir los acordes de uno de los números más aplaudidos. La mujer del traductor invita á los niños á que se asomen al balcón, y les dice: -Venid á oir la música de papá. A C E R T I J O POR NoVEJARQUE, La solución, mañana. Solución al jerogliíico de ayer: ARBOLADO En breve entregará sus credenciales al Rey D. Manuel. r EUMlTAClON DEMACAO Los dele gados portugueses y chinos que se reunieron en Hong- Kong para tratar de la delimitación de Macao y poner término á los conflictos diplomáticos que tal cuestión hubo de engendrar han dado cima á su trabajo. Parece que el resultado de las negociaciones no es favorable á Portugal, temiéndose que los perjuicios para nuestra nación sean de gran monta. Esto no se podrá apreciar bien en tanto no sean conocidas las bases de tal documento, que aun no han trascendido al público. Para conferenciar sobre este asunto con el Gobierno ha salida para Europa uno de los delegados, el Sr. Demetrio Cinaldi, cónsul de Portugal en Marsella. AFFONSO GAYO. Lisboa HACIA EL NUcVO MUNDO NUEVA LEG- C 1O N El Gobierno de la República de Gua- t bd EL REBANO l o s amanece el día en alta mar, un día gris y fresco, cou un horizonte velado, con unas olas formidables. A impulso de estas altas olas, el buque se balancea horriblemente, de proa á popa, de babor á estribor. Y como si la oposición de la marea le excitase, el buque, el valiente buque, pone un esfuerzo titánico en la marcha, y se conmueve todo él con un latido interior, que es como un jadeo de rabia. El pasaje ha tenido que pagar su tributo al mareo; todo el mundo está más ó menos mareado. ¿Qué se hicieron aquellos cantos, aquellas risas, aquel regocijado barullo de los días anteriores? Desciendo al sollado de proa, y el alma, junto con el estómago, se me remueven hasta lo más íntimo. He aquí la miseria del vivir, y el ansia de morir crear en esta corte una Legación, designando para ocuparla, con el carácter de Encargado de Negocios, al Sr. D. Ricardo Planas Torres. El distinguido diplomático, que ya ejereió idénticas funciones en Roma, de donde vino directamente á esta capital, es una personalidad prestigiosa, muy estimada en su país, que en más de una ocasión le confió importantes comisiones de índole internacional. Viene á Lisboa el Sr. Planas Torres animado de los mejores deseos da estrechar las relaciones que unen á Portugal con Guatemala así ha promovido diversos Tratados entre ambas naciones, uno de ellos de comercio, para caya aprobación cuenta desde luego con el apoyo del Gobierno actual. para no sufrir por más tiempo. He aquí íi humanidad, tan enérgica ayer y hoy tan enervada. Los hombres yacen como muertos; la mujeres se tumban en cualquier rincón; los niños ruedan á los pies de sus padres. No se pye un gritojii un lamento. Los cuerpos están sin fuerza para quejarse, jo espíritus están ausentes; aquí no resta ninguno de los atributos que hacen digno al Hombre, como son la voluntad, la conciencia, el valor. Los espíritus han volado, y quedan aquí solamente montones de carne enferma. Sobre cubieita se hallan tendidos los más arrojados; en el castillo de proa, desafiando al viento, algunos hombres miran la incógr nita del mar, el enigma del horizonte. Cae un silencio extraño sobre el buque. Sólo se percibe el rumor de las olas, que se parten al imperio de la proa de la nave. He querido bajar á la bodega por la angosta escotilla, pero desde lo alto una tufarada indescriptible me ha hecho detenerme. Venzo la repugnancia y desciendo al tondo de la bodega. El espectáculo aquej tiene la tristeza y el horror del poema del Dante. Es un infierno. Pero un infierno si aspecto decorativo y teatral, sin llamas ni grandes gestos, sin aparato de gritos y maldiciones. Es un infierno de horror callado, un sufrimiento sin blasfemias ni protestas, una inmersión en mares de porquería. Nauseabundo, mal oliente, horrible in Eierno. Huele á establo, á pozo podrido, á cosas viejas y corrompidas. El aire es tan denso, que se pudiera mascar. En el suela hay restos de comida, charcos de vómito. V las literas, en filas largas, unas sobre otras, dan la sensación de jaulas dispuestas para albergar un rebaño. El rebaño no rezonga ni bulle. Están todos echados, ateridos, temblorosos, envueltos en mantas. Los ojos miran con el mudo espanto de ia res bovina que presiente el matadero. Una mujer tiene las faldas mal ordenadas, y muestra á quien quiera verlos los secretos de su persona. Un chico ha lanzado una queja... ¡A. y, mare! Pero la madre no puede atenderle. El chico se calla y vuelve á dormir. La bodega recobra su silencio espantoso. Nadie chista, nadie gime ni quiere nada: todos están aguardando. Los ha cogido el destino entre sus garras, y ellos comprenden que deben esperar. Nada pueder hacer, puesto que el destino los tiene agarrados bien fuertemente. Cuando pisaban la tierra se sentían enérgicos y dueños de su persona; ahora saben que no son dueños de su voluntad, de su espíritu, de su cuerpo, de nada. El mal les rodea y los mueve á su placer. Detrás del horizonte prepara acaso la tempestad sus furores. Debajo hay un abismo, encima está el otro abismo del cielo. ¿Qué hará el miserable hombre en mitad de los dos abismos? Y todavía, más allá del horizonte, en ls remoto del Océano, está América aguardando. ¿Qué clase de sinsabores les prepara allí el destino? Rodeados de tanta incógnita, vacíos, rotos, enfermos, cansados, los emigrantes yacen tumbados y esperan. He aquí un triste rebaño. Pobre rebaño sin pastor, que ha reunido el azar en un puerto, y que el azar volverá á dispersar en otra puerto remoto. JOSÉ MARÍA SALAVERRIA Alta mar, S de Septiembre. ¡INTERESA A. los señores fotógrafos de profesión y á los aficionados que envíen á la Redacción de A ít fotografías sobre algún asunto de interés y dé palpitante actualidad seles abonará ÜJKX PESETAS por cada prueba que publiquemos. Al píe de cada fotografía se di el nomore ue su auto