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A B C DOMINGO i9 DE SEPTIEMBRE DB EDICIÓN! i. PAG. 7. CRÓNICA DE TETUAN SEPTIEMBRE, 10. 8 ablaha en mi crónica anterior de las dos fiestas, mora una y hebrea la otra, que presencié en los pasados días. Voy á referirme hoy particularmente á la Segunda, aunque he de advertir antes que Jamás olvidare la del barrio moro por el infernal bullicio, la ensordecedora gritería, el detonar las espingardas y el enorme ruido de sus atabales, tambores y trompetas. De ese modo, y en medio de tan frenéticas algarabías, rindieron su homenaje al gofoer- nador los moros de la ciudad. Por si algo faltaba, formáronse dos corros fradías mas salvajes, más fanáticas, de las que rinden cuito á Alá. Jamachas y aisaguas, al son de sus gaitas y derbugas, saltan y danzan durante horas enteras, moviendo torpemente la cabeza en movimiento giratorio, como si estuviera descoyuntada. A veces sus saltos alcanzan una gran altura; otras saltan coa las rodillas en flexión, como si estuvieran sentados en el suelo, todos en fila, cogidos de las manos, coa los hombros pegados, dando roncas voees. Los aisaguas parece como si tuvieran descoyuntado todo su cuerpo. De vez en cuando se separan dos y hacen mudanzas que recuerdan las del fandango andaluz, saltando siempre, sudosos, epilépticos. Cuando á fuerza de saltar llegan al éxtasis, aquello es horrible. I.o s jamachas se abren la cabeza coa hachas redondas, con bolas de hierro que tiran al alto; los aisaguas emprenden una carrera loca, en la que se detienen á fuerza de los palos que los mejas- nis les propinan, sin que ni unos ni otros patezcan sentir el menor dolor... 1 a otra fiesta fue de índole bien distinta. Dábala la judería en el fondacque hay á la entrada del barrio, fondac que aparecía engalanado coa esa rara promiscuidad que tiene aquí todo lo hebreo. Al lado de telas moras de riquísima seda coa más de un siglo de antigüedad, trozos de percalina barata. En un nicho del fondo, los músicos moros tomando el té; en el centro del patio de la posada, sobre una alfombra mugrienta, desgastada y sucia, las sillas y la mesa de los que presidían el acto. Durante todo el día fue aquello un entrar y salir de gente continuo. Al anochecer toranóse la procesión para felicitar al bajá y llevarle el regalo de la judería; pues no está de más advertir que cada cabila, cada ba rrio, acompaña su felicitación con un presente, ya en dinero, ya en toros, gallinas ó carneros. I, a procesión fue otra escena etectista. Habían sacado todas sus naoras, pequeños túmulos de madera en cada uno de los cuales arden diez ó doce cirios. Los llevan sobre las cabezas, y en la obscuridad de la noche era digna de verse aquella inmensa luminaria bailando ante el bajá- -siempre sentado es la puerta de la Aduana- -mientras los que formaban la procesión cantabas en monótona letanía: JK- ¡Qué Dios conserve la vida del bajá! Aménü ¡Aé ¡Qué Dios lo colme de felicidades! f Aménl! Al volver vieron al cónsul de España á la puerta del Consulado, y á él se volvieron todas las naoras, repitiendo la danza que haS ían ejecutado aate el bajá. España es para a judería el asilo, la redención, el paño de lágrimas. Gracias á España no son aquí los judíos Jo que son en otros sitios del imperio. Gracias á ella pueden vestir á la europea, pasar Sin descalzarse por delante de las mezquitas y de Ips casas de los santos, salir y vivir íttera ds su barrio, ser considerados ¿amachas y uno de aisaguas, las dos co- en el que se dio á la tropa un breve descanso, que fue turbado por un vivo tiroteo que á distancia de unos 700 metros rompieror los moros. El coronel Cabrera, arengando lacónica y enérgicamente á las tropas, mandó atacar á! os rífenos. Los tenientes Jiménez Ortoneda y Labrador, con unos diez soldados, recibieron la orden de tomar á la bayoneta una casa des de la cual los moros hacían un mor p n El Popular, de Málaga, explica José Fe- tífero fuego, y de la que en brava lucha se rrás los preparativos militares en estos apoderó nuestra fuerza. Estando registrando un patio, el teniente últimos días en Melilla del siguiente modo: (Pacificada la región de Quebdana mer- Labrador dijo á su compañero: -Mira, Ortoneda, dos moros que quiereu ced al buen acierto de todos, y especialmente de los generales Marina, Aguilera y coro- huir por entre aquellas chumberas. Y haciendo fuego con el revólver, hizo nel Larrea, precisaba reanudar las operaciones en otros territorios no menos importan- caer de un tiro á uno de los rifeños. tes para el mejor éxito de la labor que el El otro moro volvióse instantáneamente; Ejército español realiza en el Rif. disparó y prosiguió su huida. Herido en el cuello, el teniente Labrador, La Península de Cabo Tres Forcas, en donde se halla enclavada la cabila de Beni- cayó desplomado lanzando un ¡ay! y en seSicar, es la región donde nuestras tropas guida murió. La vida se escapó instantádeben reverdecer los laureles conquistados neamente de aquel cuerpo de veinte años. Pasados breves instantes, el moro mataen Quebdana, y á ellos se propone ir el bravo general Marina, á cuyo efecto había dado dor cayó para siempre á los tiros de nueslas órdenes oportunas, dentro de la pruden- tros soldados. El cadáver del teniente Labrador, que te reserva que estos mandatos reclaman. Todo estaba preparado para salir en la aun empuñaba el revólver, fue piadosamenmadrugada de hoy; pero hete aquí que te recogido por el teniente Ortoneda y por cuando menos se esperaba llega á la plaza los soldados. En aquel semblante juvenil brillaba una el Santón de la Puntilla dispuesto á solicisublime serenidad, la misma con que el intar una audiencia del general Marina. Este lo recibió con la amabilidad que le fortunado oficial corrió al eombate en defensa de su patria. es peculiar. La conferencia Se prolongó cerca de tres horas, resultando imposible conocer los asuntos de que trataron. Parece- -y esto lo digo sólo á título de información- -que el Santón de la Puntilla está dispuesto á que sus conterráneos desisPAÜÍS, i S 1 0 VS. tan de la actitud que adoptaron á raíz de I e Matin de ayer publica lo siguiente, colos sucesos del día 9 de Julio, conviniendo mentando las actuales operaciones del en que de otra forma el poblado de Bsni- Ejército español: Sicar correrá la misma suerte que algunos Esos infatigables soldados españoles, sin de Quebdana, y para llegar á un acuerdo cuidarse lo más mínimo del peligro, con su con los que pelean en las filas de la harca inevitable cigarrillo en los labios, se están solieitó una tregua. batiendo desde hace quince días contra un Añádese que el general Marina aceptó lo enemigo traicionero y oculto. que se le proponía, si bien hizo la salvedad El deseo de avanzar y combatir sostiene de que extinguido el plazo entrará en Beni- el ánimo del Ejército del Rif. El soldado esSicar y castigará á los revoltosos en la for- pañol anhela vivamente la ocasión de batirma que lo considere más conveniente. se en campo abierto, donde pueda ganar El Santón de la Puntilla agradeció los una seria batalla que haga al pueblo de Esbuenos deseos del general Marina, y las paña estremecerse de gloria, de alegría y fuerzas que se hallaban preparadas para de orgullo. ponerse en marcha aplazaron hasta nueva orden su salida. como personas por los moros, que antes, y aun hoy en el interioi, siguen mirando al judío con el desprecio más profundo, como un ser abyecto. C. R. MOVIMIENTO APLAZADO LA PRENSA EXTRANJERA EL TENIENTE LABRADOR pjl teniente del regimiento de Melilla Sr. Ji ménezOrtoneda ha dirigido una carta al jefe de Artillería de la Armada D. Juan Labrador, donde relata la muerte de su malo grado hijo, el teniente D. Isaac Labrador, ocurrida en el combate librado con lot rifeños el 22 de Julio. De ella tomamos las siguientes noticias: A las nueve de la noche del 22 de Julio salió del Hipódromo una columna al mando del coronel Cabrera, compuesta de dos mpañías de Cazadores, -dos de África y una de Melilla (ésta era la del teniente Labrador) para eaer de sorpresa sobre el enemigo. La columna emprendió la marcha al amanecer y llegó á las posiciones contrarias á las tres de la madrugada, esperando en orden de combate la terminación de la noche. Durante ésta, los moros, que habían observado la marcha de la columna, se habían retirado á otras lomas más altas. Viendo nuestra columna qae el enemigo se había retirado de su primera posición, corrióse al cercano campamento de Sidi usa, e ha recibido en el Centro Comercial Hispano- Marroquí un telegrama dando cuenta de que el día 9 del actual efectuóse en Tánger la subasta de vestuario, calzado, equipo y material de campamento por valor de unos dos millones de pesetas; se pre- sentaron diez proposiciones francesas, una alemana y otra austríaca, resultando favorecidas con la adjudicación las casas francesas siguientes: Lote núm. 1, Cimbras; lote núm. 2, Henry Girard; lotes nútus. 3, 4 y 6, la Sociedad de Estudios y de Comercio; lote núm. 5, M. Talaurie. En el acto se hizo constar la protesta da los Centros comerciales hispano- marroquíes, la de los fabrieantes de Béjar y de otros productores españoles, fundadas en el monopolio que suponen algunas cláusulas del pliego de condiciones y en la perento- riedad del plazo concedido después de mo dificadas algunas bases. A yer fueron facilitadas en el ministerio de Marina las siguientes noticias respecto á los buques que operan en aguas de Marruecos; 1 DE MADRID