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A B C SÁBADO 18 DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 8. RELACIÓN DE BAJAS j p l Diario Oficial ha publicado la siguiente relación ds bajas: Capitanes: Dou José Fernández Martínez, del batallón de Cavadores de Figueras, núai- 6. 23 de Julio. Don Laureano García de la Torre, del batallón de Cazadores le Barcelona, núin. 3. i. de Agosto. Don Isidoro Sánchez Gómez, del batallón de Cazadores de Las Mava -úm, 10. 7 de Agosto. Segundos tenientes: Don José Pazos Mendieta, del batallón de Cazadores de Arapiles, núin 9. 28 de Agosto. Don Antonio Muñoz León, del batallón de Cazador de Uerena, núin. ri. 2 Q de Agosto. -Don José VelardeVelarde, del batallón de Cazadores de Alfonso XII, núm. 15. 3 de Agosto. EPISODIOS DE LA CAMPAÑA Sr. Del Uano: Mencheta, en El Noticiero Sañ Cabo de Agua, 8 de Septiembre de 1909. Ignoro si fue por previsión ó en virtud de alguna confidencia: es lo cierto que ni el coronel Larrea m el santón Chacuá han dormido en toda la noche, y claro es que tampoco yo me he entregado sosegadamente en brazos de Morfeo, hallándome como me hallaba tendido sobre mi manta á dos metros de la en que reposaba el jefe de la columna; y, á mayor abundamiento, antes de las cuatro, uuos gallos que compré el día anterior comenzaron á cantar á pesar de estar fuertemente atados por las patas du rarjte mas de diez horas. ¿Si serán farrucos! Oyéronse durante la noche frecuentes laandos de perros en la parte opuesta del Muluya, locual es indicio cierto dequesemovía gente por allí con propósitos que no pueden precisarse y que seguramente no erau buenos; pero á la hora de costumbre se tocó diana, y con gran rapidez se organizaron tres colummtas, una mandada por el coronel, otra por el comandante Moratinos y otra con la Policía montada, la sección de Caballería del escuadrón de Melilla, mandada por el teniente Morales, que se muestra infatigable en su misión expJoradora, -y la barca dirigida por el teniente Pazos, que conoce muy bien el terreno y tiene orden de demoler las casas de los que han huido al aproximarse las tropas, refugiándose en Mexeráa el Azaib, territorio ocupado por los franceses. Ademas se adelantó la compañía del capitán Maquelra á ocupar una posición estratégica hacia el punto doude debían reunirse las fuerzas disgregadas después de recorrer los aduares, á fin de que sus moradores las viesen y las acatasen. Cuando la fuerza qu; entre dos barrancos seguía al coronel Larrea llegó á una lo. ua en la cual radica la casa de Hammú, que capitaneaba a los indígenas que hostilizaron hace pocos días en Tasagum a nuestras tropas, apuntando su fusil aquel rebelüe al citado jefe de Estado Mayor, ardía el edificio por los cuatro costados. En una breve detención eti el camino que seguíamos apareció un moro con apane ncias de chenf, tanto por su porte como por la montura de su excelente caballo, y no se permitió que avanzara hasta conocer el punto adonde se dirigía, que era distinto del nuestro. Al llegar á las primeras casas de Tasaguin se hizo una distribución de fuerzas encaminadas á tener el dominio de las alturas antes de que llegara el grueso de la columna, Ya en aquéllas, contemplamos el panora- y lo confirmaron los combates de Tasaguia ma de las islas chafannescas á vista de pá- días antes de emp nder la marcha que tan feliz termino ha tenido. jaro. A las once de la mañana próximamente A las nueve hicimos alto junto á una arboleda inmediata al Marabú de Micab, en salió de este campamento el general Marid o e existe un aljibe, en el cual llenaron na con su cuartel general al encuentro de los soldados las barricas de agua necesarias la columna Larrea, siendo saludado al llegar al zoco del Arbaa por los jefes y oficiapara el resto de la marcha. El Marubú no tiene puerta y he penetra- les y por el diputado tradicionalista señor do en él. Es un recinto cuadrangular, no Lloréns, que acampa allí con la Artillería, Con anterioridad había salido del zoco muy grande, con una hornacina en el centro de uno de sus muros y cuyo pavimento para Alí Xenf una pequeña columna ai hállase cubierto de esteras. Este santuario mando del teniente coronel Idoate, la cual trae á mi memoria una observación hecha encontró á la del coronel Larrea, que había durante las jornadas. No he visto orar á vivaqueado la noche anterior en Muley ninguno de la harca ni á Jos po icías indí- Idris, más acá de Alí- X rif. genas. Los que han cumplido los preceptos El encuentro de ambas columnas fue emodel Corán son los cinco presos que en cali- cionante. La alegría que produce encontrardad de rehenes han sido conducidos debi se fuerzas que operan en dirección opuesta damente custodiados desde Talfrau á este en busca del enemigo sin sufrir bajas que campamento. atenúen sus entusiasmos es cosa que no Nos disponíamos á preparar el almuerzo puede apreciarse bien sin ser actor y sin picuando me dijo el cantinero Moulio St hu- sar la escena donde la acción se desarrolla. biera uno que me acompañase, me iría á Nuevamente felicitó el geaeral Mariaa al Cabo de Agua. Ya tiene usted el compa- coronel Larrea y á la infatigable fuerza de ñero le contesté, y en cuanto Alonso y Al- su acertadísimo mando por el éxito de las bémz se enteraron también se sintieron operaciones. En el semblante del ilustre geaventureros, y previo el consentimiento del neral, impasible ante los peligros é minuta corone! emprendimos la marcha, formando ble siempre, en vano el observador bussa una pequeña partida guiados por los dos in- un rasgo, un indicio, que le permita profundígenas que temamos á nuestro servicio, lle- dizar y descubrir estados áel áairno ó ideas gando á este campamento al mediar el día. reflejadas; pero hoy he advertido yo en él, Nos sobró tiempo hasta que llegara la ó al menos así me lo ha parseido, una satis columna para bañarnos y almorzar bien con facción interior muy inteasa. Ya lo dije ea toda comodidad, debiendo una atención uno de mis telegramas que ao he visto pumás al teniente coronel Sr. Gavílá, que en blicados: se ha cosechado ahora la fecundíobsequio mío dispuso que su cocinera, la sima simiente esparcida ea el extenso tepopular Roseta, condimentase una- baella rritorio de Quebdaaa dorante el tiempo deliciosa, con sus aditamentos á la usanza que el general Marina fue gobernador de valenciana. Mehlla, hábilmente secundado por su jefe Al salir de la barraca de esparto que sir- de Estado Mayor Sr. Larrea. ¿No es lógico, ve de comedor al jeie del campamento, lle- pues, que brillen más sus ojos, que de sus gaoan las avanzadas de la columna Larrea, labios brote, sin darse cuenta, una sonrisa y el resto muy poco después, por ser el te- placentera, y que el alma satisfecha anime rreno llano desde una distancia de cinco á su rostro, estatuario ante el peligro? ¡Qué duda tiene! seis kilómetros. He felicitado al coronel por el brillante Esa política de atraccióa, esa diplomacia éxito de la arriesgada cuanto difícil opera- militar, algo desusada en el Ejército, es la ción, hecha sin sufrir bajas, cuando se creía que ahora h i dado excelentes resaltados. generalmente que las habría y quizá bas Lo insinué en una de mis cartas escritas tante numerosas; me he despedido de él, eo el campo de operaciones y lo repito sin agradecien JO sus atenciones, así como del temor de que me desmienta quien conozca teniente coronel Gavilá, del comandante el territorio recorrido; ciea hombrea de coMoratinos y de los oficiales, y me dispongo razón, resueltos á morir, rechazarían á ua á salir para Chafarmas, en donde es mas ejército poderoso, en cualquiera de los bafácil la comunicación con Mehlla. Para ello rrancos que hubimos de atravesar. De ahí aprovecho la invitación de tres oficiales la trascendencia verdaderaoieate extraordel crucero Extremadura- -presta excelentes dinaria, que la Historia apreciará en su día, auxilios este buque en la campaña, -que ha cuandolae. ividiaó e apasiona aientonomvenido á saludar á los expedicionarios y á fiuyau en sus juicios, Gue defeca ser siempre enterarse de las novedades ocurridas. serenos. Hago punto, pues, para trasladarme al F. P 5 R 1 S MENCHETA. nos espera en el emodreadero. Extremadura en la cañonera Cartagena, que a a pacificación de Q lebdana. He madrugado para llegar acjui (á la Restinga) con tiempo de salir acompañando al general Marina en dirección a MuleyAlí X nf al encuentro de la columna Larrea, que á las sieie de la mañana de ayer partió de Cabo de Agua para hacer su regreso á Melilla por cierra, realizando ó más bien terminando la operación de mayor importancia que se ha efectuado, aun cuando por haber sido hecha sin disparar un tiro no haya tenido la resonancia que merece. En este desveuturado p- ús ios efectismos producen mayores entusiasmos que los éxi tos cuando éstos no van acompañados de un xnterés dramático ó sensacional. Hra un problema á resolver la ocupación militar de toda la región de Quebdaaa, pues si las caoilas inmediatas al Caba ae Agua estaban sometidas hace tiempo, las de AlectDim, hulad- el- Hach, Bem- i ¿iaten, Euiad Daud y Bem- Buabezid no lo estaban, y sabíase que moros influyentes en ellas uo querían reconocer la soberanía de España. ¡pntre las instancias últimamente elevadas á S. M. el Rey por distiaguidas perso- ñas, solicitando ser incorporados como voluntarios al ejército de operaciones en Mehila, figura la de D. Eugenio Selles, hijo del ilustre dramaturgo que hoy lleva los títulos de marqués de Geroaa y vizcoade da Castro Eugenio Selles, que es también un autot aplaudido, ha demostrado ya su valer y stt patriotismo. En Filipinas mereció ser nombrado oficial de movilizados, y luchando contra los enemigos de España alcanzo, coa su brillante comportamieato, vanas honrosas recompensas. El rasgo de Eugenio Selles en esta ocasión merece ser acogido e simpatía y aplauso- Con ét muestra u honroso deseo de hacerse digno, con sus kechos personales, de ios tituios que lleva sn padre, y que recuerdan al msignejieros le Garosa, Aivarez de Castro, DISTINGUIDO m