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A B C SÁBADO 18 DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 7. Se satse que un importante jefe de estas á la guardia de la Puntilla que se retirara tabilasha sido herido por un disparo nuestro. y rompiendo seguidamente el fuego sobre El confidente moro que vino anoche á nosotros. A la mañana siguiente, las cabi ESta plaza manifestó que en los barrancos las vecinas se dieron cuenta de lo que pasapróximos al Gurugú están insepultos mu- ba, al oír cañonazos, y, empuñando sus archos cadáveres cabileños. inas, acudieron á la costa para informarse. Al hablar del moro Bel Cristo, que, como En los primeros días acudieron muchos ge sabe, continúa en esta plaza coa su fa- moros de las cabilas vecinas, retirándose milia, á la que trajo con él al huir del cam- después. Los Beni Urriaguel ordenaron se po, añadió dicho confidente que en los zo- sacara un cañón pequeño que existía en la cos se lió pregonado lo siguiente: Se quita- alcazaba de Senada, haciéndonos disparos rá la Ktc al cabileño que viere al Bel Cns- con el mismo, el cual desapareció al cabo de ío y r. o le persiguiera á tiros para darle algún tiempo, suponiéndose que reventaría, muerte. Además se arrasará su hacienda y pues no se encuentran los restos. Los Betiige confiscarán sus ganados y frutos. Urriaguel piensan traer otro cañón de gran Preguntado por el cañón que en Adrar des dimensiones que se halla en la misma Sidumtenían emplazado los enemigos, y que alcazaba, el cual debe estar descompuesto, inutilizaron nuestras granadas, manifestó pues han ofrecido mil pesetas por sa recomEl ya citado confidente que los artilleros posición yioruchos han logrado arreglarlo con cueidas y tablas y que dentro de poco volverán á PE ON DE LA COMERÁ, Ij, 9 N, utilizarlo. p s t a tarde, á las tres y media, se acercó á esta plaza, pero sin comunicar con ella, t Además- -siguió diciendo- -nan construído trincheras, pozos y zanjas cerca del cas- un cañonero que se supone era el Alvaro de tillo de la playa para batir esta plaza de Bazán, vy que procedía de Levante. Situóse luego frente á la cabila de Tourente y defenderse contra posibles desembarcos nuestros, pues creen que mas pronto rres- Ben- Jufrach, bombardeándola vigoroó más tarde iremos á atacarles en sus re- samente con cañones y ametralladoras. Contestóle el enemigo, cuyos proyectiles ductos. K Respecto al estado de ánimo en que se caían alrededor del buque. Este emprendió después la marena con hallan estos cabuenos, asegura que hay entre ellos dos tendencias, pues mientras los dirección á Poniente El enemigo siguió tiroteando alguno 3 fanáticos quieren á toda costa seguir guerreando, otros, más sensatos ó temerosos, se momentos, cesando en el ataque gracias á muestran partidarios de estar amigos con Es- la energía, con que se le respondo. toaña y poner término á la lucha. Estos son, in embargo, los menos, sin duda porque los demás les tienen atemorizados y les prohiben comunicar con la plaza. Son muy elogiadas las hábiles gestiones ¿ue para enterarse de cuanto ocurre en el p n el ministerio de la Gobernación nos fapampo viene realizando el comandante mi- cuitaron esta madrugada el siguiente litar Sr. Cumplido, aprovechando al efecto telegrama: iniciativas particulares, pues sabido es que MELILLA, 17 DE SEPTIEMBRE DE 1 9 0 9 Á LAB 4 i 4 O Sesde el comienzo de las hostilidades desaparecieron los confidentes oficiales. He marchado esta mañana en cañonero Guárdase absoluta reserva acerca de los á la Restinga para recibir multa impuesta á pasos dados por el Sr. Cumplido para el res- fracciones Lahadara y Bualaten y concederteate de un prisionero. Sólo se sabe que ha les perdón; la multa, consistente en cien Wecido recompensas por cuantas noticias, carneros, ha sido presentada, y les he con ¡cartas ó prendas le traigan del; mismo y que cedido perdón, excitándoles á mantener lia anticipado una gratificación. siempre amistad con España. También he conferenciado con caid Bu fra, que me ha presentado un jefe de Ulad PEÑÓN DS LA GOMERA, tj, 8 N. el Chüc, fracción de? Ulad- Setud, que desea í cm objeto de adquirir datos sobre la si- conservar buenas relaciones con España; tuación del enemigo marchó el lunes desde luego he aceptado ofrecimientos y he al campo, comisionado por el comandante dejado para más adelante tratar de lleno la militar, un moro adicto que peleaba á nues- cuestión, pues han de presentarse otros jejtro lado, llamado Sid- Hamed, apodado el fes de fracciones vecinas á ese jefe con igua Pelotilla, conviniendo en regresar el mismo les propósitos que los expuestos. En Alhu ¡día. El moro, cuya despedida fue muy inte- cemas y Peñón no ocurre más novedad que resante, ganó la orilla á nado. tiroteos como días anteriores. En convoy de Al anochecer regresó á la plaza persegui- esta plaza sin novedad, y segunda caseta do por un grupo de cabileños que querían ha sido herido un caballo. jnatarlo, arrojándose al mar al grito de ¡viva spaña! y dando voces para que le reconociera la guardia del varadero. -Al fin consiguió llegar á la plaza sin noVedad, á las ocho y diez de la noche, protegido por nuestra fuerza que impidió que el MELILLA, 1 7 9 N. (RECIBIDO EL I 8 Á LAS 5 Tft. enemigo le asesinara, pues muchos moros, postados en el monte de la Puntilla, ha- pjl general Marina ha regresado de su exbían contra él graneado fuego, viéndose el pedición á la Restinga. fehtílla en grave peligro. No digo nada de este viaje porque nada v Ha referido que el día anterior á la rup- hay que añadir á la amplia información tura de hostilidad es 4 se reunieron en el zoco de Tur. fle Buadi las cabilas de Beni Urriaguel, BoSeguimos sin posibilidad de conocer nocoy a; Benitel, Beninfrah y algunos jefes de ticias directas. En el Estado Mayor y en el otras cabilas, imponiendo á los Beni- Urria- Cuartel general, donde de seguro, no soguel que rompieran el fuego sobre el Pe- lamente existen sino que abundan, mantieñón. Varias fracciones de las demás cabilas nen una reserva impenetrable. se mostraron opuestas á ello, acordando úlLos preparativos siguen en pie. La extimamente continuar sus relaciones amisto- pectación aumenta acerca de la dirección sas con España. concreta de la marcha. i A pesar de los consejos de los jerifes Hamnch, Fasi y Sedeb, los Beni- Urriaguel, Creo que no habrá ya más dilaciones si el rana vez terminada la reunión, se dirigieron tiempo se serena, OCANA á las inmediaciones de la plaza, ordenando TRONICA DE TETUAN SEPTIEMBRE, 9 TELEGRAMA OFICIAL ULTIMAS IMPRESIONES i ü n t r e las fiestas de estos últimos días ha habido dos particularmente interesantes: una, de un barrio moro de la población; otra, de un barrio hebreo. La primera fue á inedia tarde. Desde el anochecer del día anterior no cesaban los tiros ni el sonar de gaitas y atabales. Apenas pudimos dormir. Siguió el jaleo toda la mañana, y. á eso de las cuatro llegaron á la plaza de España las avanzadas de la comisión, 150 moros, qué comenzaron á jugar la pólvora. Para ello sé forman en corros, salen ocho, diez, doce; individuos en fila, avanzando cautelosamente unos tras otros en actitudes de tigres, de fie ras que van al acecho; tiran las espingardas por alto como si fueran bastones ligeros, las voltean en velocísimos molinetes, y de pronto, á un grito, forman una circunferencia que se estrecha y se dilata, y al dar todos un salto disparan las espingardas con- tra el suelo, con el efecto de un dispaio de cañón. La plaza había ido llenándose de gente. En el lugar más alto, en la puerta de la Aduana, se había sentado el bajá con todo el elemento oficial y con todos sus invitados, doscientas ó trescientas personas, que formaban un grupo de extraordinaria visualidad; un poco más bajo habíanse colocado las moras, apiñadas, todas envueltas en sus blanquísimos jaiques, entre los pie se destacaba la nota azul ó rosa de una chilaba de niño; á otro lado, las montañesas, con sus jaiques de un blanco sucio y sus enormes sombreros de paja; los moros y hebreos estaban diseminados por el resto de la plaza, formando compactos grupos; todas las azoteas, llenas de moras sentadas en los pretiles ó tendidas en el suelo; en los balcones de las casas judías, multitud de hebreas con pañuelos de seda amarillos, rosa ó azules las casadas, envueltas en blancos velos lap solteras. Por una de las puertas laterales desembocó la banda de trompetas y tambores de ¡os ascaris, seguida de 25 ó 30 banderas enormes, de colores vivos, agrupadas unas, separadas otras, en ese desorden y libertad de formación que caracteriza todos los movimientos de los moros. Entre ellas venía un grupo de mujeres (tapadas por supuesto) tocando panderos sordos, un añafil que lanzaba al aire sus notas destempladas, gaitas y tambores, formando todo un son discordante, en el que dominaba el canto de los moros que detrás venían entonando versos del Corán. Por otra puerta salió un moro con un enorme estandarte rojo, que, echando á correr como alma que lleva el diablo, se situó en el extremo opuesto á aquel por donde había salido. Más de quinientos moros de chilaba parda corrían como furias tras él. Se colocaron de uno en uno, formando un cordón que daba vuelta á media plaza, y á una señal hicieron él adrim, ese disparo sueesivo y velocísimo, en que parece que las espingardas obedecen al mecanismo de una ametralladora. Mientras ellos repetían su fadrun cuatro, cinco, seis veces, las banderas se inclinaban ante el bajá; los jefes y directores acudían á besarle la mano y á ofrecerle el presente que llevaban, y los otros moros, repartidos en ocho ó diez grupos, seguían jugando la pólvora. Fue un espectáculo inolvidable, vibrante, donde se mezclaban las descargas, el fuego graneado, con el sonar de trompetas y tambores, de gaitas y atabales, de añafiles y panderos, de los cantos y la gritería dételas que rendían Jiomenaje al gobernado s C. i?