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ABC. VIERNES 17 DE SEPTIEMBRE DE 1909. EDICIÓN i PAG. LA BARRERA o sé si se podrá hablar de la barrera. He meditado largamente antes de decidirme á poner la pluma en el papel para trazar estas pocas líneas; he abandonado la tarea después de haber escrito el título y las pritneras palabras; he vuelto luego á coger la pluma; he reanudado la tarea al mismo tiempo que hacía el propósito de producirme con toda clase de respetos, miramientos, distingos, salvedades, escrúpulos y deferencias, y al fin, con todo ello, no sé si estos renglones, tan mirados y remirados, causarán el asombro, la indignación, la cólera y la exasperación de algunos lectores. Pero todo esto no es cosa que me detenga en la empresa; el autor de estas líneas hace sus observaciones; los demás pueden también- -si gustan- -hacerlas suyas. Se hablaba estos días de una barrera- barrera infranqueable barrera terrible, aterradora- -que se ha levantado en poco más de un mes ante la vida nacional, las realidades de la vida pública y los órgaganos de la opinión en España. A mi entender modestísimo, insignificante, se exagera un poco al hablar en estos términos. Mejor diré, en mi opinión, sin ningún valor, no se precisa bien el hecho; es decir, y para ser más exacto: el hecho puede existir en principio; pero no se es del todo exacto al apreciar el tiempo en que tal barrera ha sido levantada, construida. Advierto al lector que estoy exponiendo una opinión personal. Existe la barrera, desde luego. Pero esta barrera terrible, formidable, infranqueable ¿puede haber sido construida en el espacio de un mes, mes y medio ó dos meses? Este y no otro es el problema. Yo creo que una barrera de tal naturaleza, tan espesa, alta é inrompible es cosa de más tiempo y de más ardua fabricación. Una barrera así no se prepara en un mes, ni dos ni tres, ni quince; su construcción necesita más tiempo y más empeños. Digámoslo clara mente: la barrera de que ahora se habla se ha preparado, se venía preparando y construyendo desde hace algunos años. En los últimos dos años la tal barrera que separa á los periódicos de la opinión española se ha densificado y fortalecido: semejante en esto á esos sillares blandos y areniscos que, puestos en la obra, se fortalecen y. endurecen al contacto del aire y del sol. Hace ya tiempo que la opinión, que los españoles, se han percatado de que entre ellos y una parte déla Prensa existe una barrera, una barrera infranqueable En nuestro país la Prensa- -ó al menos una parte de ella- -se mueve hace tiempo independientemente de las realidades de la vida pública Puede decirse que si no existiera el salón de conferencias del Congreso y si se prescindiera del comentario sobre lo que otros periódicos dicen no habría Prensa en España. ¿Es que en España no pasa nada más allá de las tapias del Retiro ó de Vallecas, á lo sumo? Toda nuestra Prensa, y dentro de un periódico, todo lo más importante de él, está dedicado á dimes y diretes, á comentarios sobre comentarios de comentarios, á manifestaciones insignificantes de políticos de segunda y tercera fila, á presunciones sobre las que se levantan tinglados aterradores, á augurios que no se realizan, á suspicacias inmotivadas, á excitaciones absurdas, á expresiones de impaciencias inmotivadas y absurdas. ¿No pasa nada en España, repetimos, fuera de lo que piensan, sienten, desean y ansian las quinientas ó mil persona- s que se mue ven en el salón de conferencias y en las re- dacciones de los periódicos? Haga el lector curioso- -si es que tiene humor para ello- -el siguiente experimento. Coja todas las mañanas y todas las noches seis ú ocho periódicos; lea sus artículos de fondo (el artículo de fondo es lo más importante de un periódico) anote en una cuartilla de papel el tema que es en él tratado. Al cabo de una semana de esta experiencia verá lo siguiente: el periódico X hace un artículo sobre lo que dice el periódico N; este periódico N escribe á su vez otro artículo sobre lo que ha manifestado el colega Z; luego el diario Z contesta á lo que le ha replicado el periódico H; á su vez H contesta á Z; después N se enzarza con X; X publica otro artículo sobre otros comentarios de Z; replica H; vuelve á replicar Z; N se indigna con X; otra vez comentarios, apostillas y escolios sobre lo que ha manifestado Z... y así hasta lo infinito. De este modo, el artículo de fondo, la información política, las notas políticas, el suceso del día, lo llenanjtodo en nuestros periódicos. Y todo, es decir, toda la vida nacional, todas las realidades de la vida pública no son, en suma, para estos periódicos, más que dimes y diretes, réplicas, contrarréplicas y comentarios sobre insignificancias. A la larga, en el transcurso de un año, de dos, de tres, ¿cómo este sistema no ha de producir efecto en el público? ¿Cómo no se ha de levantar una barrera infranqueable? entre la vida nacional y sus órganos? No es otra la barrera que existe en la actualidad en España. No disfracemos las cosas y no nos aturdamos con fraseologías ¡hiperbólicas y campanudas del año 1850.1, a Prensa española se encuentra en un momento crítico, de transición. No hay más dilema que evolucionar, que adaptarse á las nuevas uecesidades del público (que ya no es el público de hace veinte años) ó perecer. El cambio es doloroso; no se adquiere de buenas á primeras una nueva mentalidad, una nueva cultura. De ahí de este dolor, de esta contrariedad, de esta lucha por un pasado que se escapa- -y con él muchas ilusiones y muchas esperanzas, -todos estos gritos, estas imprecaciones, estas palabras gruesas y esta bambolla retumbante. Decía Ángel Ganivet en su Ideanum español- I a fuerza que antes se desperdiciaba en aventuras políticas en el extranjero, se pierde hoy en hablar: hemos pasado de la acción exterior á la palabra; pero aun no hemos pasado de la palabra á la acción inte rior, último término y asiento natural de nuestra vida política. Hemos restaurado algunas cosas y falta aún restaurar la más importante: el sentido común. El sentido común ya lo va restaurando poco á poco una gran masa de españoles. Pero- ¡amarga paradoja! -donde la obra encuentra más hostilidad es precisamente en aquellos que debieran haber iniciado la restauración. AZORIN. REGALOS DE A B C UNA CASA PARA OBREROS por las clases obreras y de corresponder al favor extraordinario que dichas clases dispensan á A B C, ha resuelto REGALAR Á UNA FAMILIA OBRERA UNA CASA capaz para proporcionar decente é higiénico albergue á un matrimonio con varios hijos. Dicha casa, que será construida EN LA con arreglo á los planos que antes de aortearla publicará A B C Condiciones para optar á la casa. POBLACIÓN DE ESPAÑA DONDE RESIDA EL OBRERO CON ELLA AGRACIADO, Se edificará la Soeiedad Deseosade demostrar PRENSAESPAÑOIvA su profundo interés i. Ser obrero ú obrera, entendiéndose por tales quienes vivan de jornal que sea remuneración de manual trabajo y los que trabajen por su cuenta en su oficio ó labren por sí mismos tierras propias, sin emplear oficiales ni jornaleros á sueldo. Claro es que los vendedores de periódicos se consideran obreros, y también los corresponsales de A B C que no posean bienes de fortuna ni tienda abierta. 2. a Ser lector habitual de A B C Para que esto pueda justificarse, dicho periódico publicará desde el día 16 del presente mes de Septiembre, en sus planas de anuncios, vales numerados correlativamente, como el que en dichas planas puede verse. I,o s lectores obreros recortarán y guardarán estos valeí, y llegado el día 20 de Diciembre del presente año, todo el que haya reunido 70 por lo menos, sin que en ellos haya ninguno con número repetido, los cambiará en la Administración de PRENSA ESPAÑOLA por una papeleta con un número que entrará en un sorteo combinado con uno de los que en Enero realice la potería Nacional, ó verificado ante notario. Insistimos en que dos ó más vales con el mismo número no se contarán sino como uno. Quien presente la colección completa de todos los vales publicados recibirá dos papeletas en vez de una. tos que residan fuera de Madrid nos en- viarán certificadas sus colecciones de vales, indicando su nombre y señas y enviándonos un sello de quince céntimos y otro de certificado para remitirles sus papeletas. 3. a El día 31 de Diciembre será el último en que se canjeen vales por papeletas. Toda petición de éstas que llegue con posterioridad á dicha fecha no será atendida ni contestada 4. a Verificado ei sorteo, A B C publicará en tres días consecutivos el número premiado y otros dos, que, como el primero, designará la suerte, para el caso de que el poseedor del primero no se presentara en un plazo de treinta días, á partir del último en que A. B C publicara dichos números. 5. El poseedor del número agraciado deberá acreditar su condición de obrero con certificaciones legalizadas de su alcalde, donde se consigne su personalidad, certificaciones que nos remitirá ó entregará acompañadas de la papeleta premiada en el sorteo. Si de todo ello resulta ser el agraciado obrero, PRENSA ESPAÑOLA procederá desde luego á construir la casa en la poblacióna en donde aquél resida. 6. Es inútil que quien no sea obrero intente optar al sorteo, pues aun poseyendo el número premiado no le será adj udicada la casa. Tanto en este caso como en el de que transcurridos treinta días de la publicación del número premiado no se presentara su poseedor, adjudicaríamos la casa al obrero que tuviese el publicado en segundo lugar, y á falta de éste, y transeurrido otro plazo de treintavas, al que presentase el publicado en tercero. Si, lo que no es probable, no pareciera ó no reuniera condiciones ninguno de éstos, procederíamos á nuevo sorteo, pues A B C está resuelto á que la casa no quede sin adjudicar. 7. a Una vez terminada la construcción de la casa, sería registrada á nombre del obrero premiado en el Registro de la Propiedad de la población donde aquél residiera y la finca se hubiera edificado.